martes, 16 de septiembre de 2025

Bob Dylan 2º Parte. La electrificación de Dylan

Con este segundo capítulo dedicado a Bob Dylan, voy a adentrarme en una de las etapas más gloriosas del genio de Minnesota, y desde luego la más decisiva e influyente para el devenir de la historia del Rock, pues cambiaría definitivamente el rumbo de la música popular. Se trata de dos álbumes y un solo año, 1965. Más allá de la calidad musical que atesoran ambos discos, fue la difícil e incomprendida decisión de Dylan de acercarse al Rock'n'Roll y alejarse definitivamente del folk más tradicional, la razón por la que estos años cobran tanta trascendencia. 

Los críticos han llamado esta etapa, "la controversia eléctrica de Dylan", es decir el momento en el que electrifica su sonido y lleva tanto a sus clásicos como a sus nuevas composiciones, al ámbito del Rock. Aunque ahora resulte un tanto incomprensible, en perspectiva histórica, hay que comprender que Dylan con tan solo cuatro discos, se había convertido ya en un fenómeno extraordinario del folk, lo que provocó que su decisión no fuera aceptada tanto por crítica, como por prensa y seguidores, que no entendieron ese giro sustancial en su estilo de hacer música.

Visto ahora, cualquiera puede darse cuenta que tampoco fue tan terrible y que desde luego nadie puede dudar que fue un avance y una mejoría increíble, tanto en la calidad de las composiciones, como en el sonido, y por encima de cualquier cosa, por haber servido para aumentar su leyenda de un artista completo y como un auténtico genio de la música. 

Pero en 1965, justo en mitad de esa década convulsa, de profundos cambios, de luces y sombras, de grandes ilusiones y sueños de paz, para construir un mundo mejor, una parte del público más comprometido socialmente, se había refugiado en las letras y el mensaje de las canciones de Dylan, y al modo en que las transmitía. Todo eso estaba muy bien pero, detrás de ello, también había mucha manipulación y mucho intento de hacer de Bob Dylan un gurú de la contracultura, con el conseguido riesgo y peligro de mesianismo, que esto conlleva. La entronización y la idealización de un artista, y muy joven además, nunca trae nada bueno, y normalmente consigue los efectos contrarios, es decir, denostar al más mínimo error o decisión comprometida, a esa figura y al movimiento alternativo que representa, como al final así fue. Esto es algo que iba a pasar, desde el momento en que se le convirtió en un ídolo de masas, era cuestión de tiempo que ocurriera y daba igual la decisión que hubiera tomado.

Bob Dylan no solamente lo sabía, sino que no tenía ningún interés en estar, ni en colaborar con todo eso, pero es que además y ya lo señalé en la entrada anterior, Dylan ya en esos momentos superaba su faceta de cantautor protesta únicamente vinculado al movimiento folk, y empezaba también a tener contactos muy fértiles con la poesía y con la literatura vanguardista. 

Desde otro punto de vista y por un simple razonamiento práctico, Dylan advirtió cuando escuchó a los Beatles en su viaje por Europa, que debía incorporarse él también, al sonido potente, enérgico y directo del Rock'nRoll, porque consideraba que era un medio mucho más idóneo para transmitir su arte y sus ideas. De manera que finalmente dio el paso y fue abandonando el folk más clásico, aunque también es cierto que, nunca lo dejó completamente. Además, se da la circunstancia, de que con su conversión eléctrica, Dylan dio carta de presentación a un nuevo género musical, que aunque había dado sus primeros pasos titubeantes con otros artistas, no se había conformado todavía. Me estoy refiriendo evidentemente al género mixto "Folk rock", un estilo que luego ha tenido un desarrollo muy extenso. Todo esto confirma evidentemente, que su decisión fue un acierto artístico inapelable.

Con esto cierro todo la controversia respecto a la decisión de Bob Dylan de pasarse al Rock y entro en el análisis de los dos álbumes memorables que grabó en 1965, "Bringing it all back home" y "Highway 61 Revisited", los cuales son tan monumentales, que se merecerían cada uno de ellos, una sola entrada en el blog.

Voy a comenzar con el primero de ellos, "Bringing it all back home", al que podemos calificar como una indiscutible obra maestra, que ha entrado por derecho propio, en el ámbito de la leyenda.

Antes de analizar el álbum, quisiera hacer mención de la excelente portada del disco, vanguardista, original, brillantemente y sin precedentes hasta ese momento en la historia del Rock. Realizada por el fotógrafo, Daniel Kramer, muestra bajo un objetivo borroso circular, en lo que parece una cara alusión a la expresión "los anillos en mi mente", de la letra de "Mr.Tambourine man", un primer plano de Dylan, sentado sobre un diván, con una mirada desafiante, que sujeta un gato entre sus manos. Sobre el diván, hay varios vinilos de músicos de blues y de folk. En segundo plano podemos ver a la esposa del manager de Dylan, Albert Grossman, fumando un cigarrillo en una posición provocativa. Hay muchos más elementos, pero baste con destacar estos, la portada es impresionante para la época y aún hoy, se la puede considerar una magnífica portada.


Portada del álbum " Bringing It all Back Home"

"Bringing It all Back Home" no solo ha pasado a la historia por ser una excelente obra, sino porque fue el álbum que vio como Dylan convertía su imagen en la de un auténtico beatnik y por ser el que inició la discordia que generó la controversia eléctrica de Dylan, rompiendo, aunque no tan drásticamente como se dice, con la canción protesta. En realidad, más bien yo diría al respecto, que lo que hizo fue cambiar la forma de hacer crítica social. 

El Lp ha superado todo tipo adversidades, hasta la más difícil, que siempre es la prueba del tiempo. A día de hoy es un álbum fabuloso, en el que todas las canciones están a un nivel elevadísimo. Para lograr esto, Bob Dylan fusionó lo que había asimilado de su viaje por Europa, es decir el sonido de los Rolling y los Beatles, con sus ya previos conocimientos y experiencia con el blues, que hasta entonces había tocado únicamente de forma acústica, todo ello aderezado con su peculiar estilo discursivo y su voz nasal y a la vez rasgada de barítono, tan particular. Con ello, creó como he indicado, el Folk rock como género y algo mucho más personal, que es un estilo que el propio Dylan describió, como de "delgado y salvaje sonido del mercurio", producto de la experimentación con la sonoridad eléctrica, a la que aportó una tonalidad fría, cruda y estridente, generado gracias al acoplamiento entre las guitarras eléctricas, el piano y el timbre de voz de Dylan. Es como si hubiera decidido electrificarse pero verdaderamente, es decir generar un sonido esencialmente metálico, que lo que pretendía era transmitir deliberadamente, que no estábamos ya ante ningún sonido acústico natural. 

Verdaderamente lo que se estaba haciendo y grabando en este álbum era tan novedoso, que nadie sabía cómo iba a quedar al final, según han contado en varias ocasiones, los músicos y técnicos que intervinieron en la grabación. 

Este es uno de las motivos por las que voy a compartir todo el disco completo y no canciones particulares, porque creo que todas ellas son imprescindibles. Luego desarrollaré los temas que me parecen más destacables. 


El Lp se abre con un tema histórico "Subterranean Homesick Blues", que lo es por muchos motivos, primero porque es soberbio en sí mismo, una canción en la que se puede vislumbrar perfectamente ese sonido mercurial y esa fuerza eléctrica en forma de blues, que sería uno de los signos distintivos del nuevo estilo de Dylan. Pero también es una canción que ha pasado la historia por su sensacional vídeo, absolutamente renovador y que ha sido imitado hasta la saciedad, lo que le dota de una modernidad admirable. Voy a poner la canción con el vídeo, porque la verdad es que merece la pena verlo. 

Le sigue un blues un poquito más relajado pero muy elegante, con una letra de amor con tintes surrealistas, intencionadamente oscura porque probablemente esté dedicada a Joan Baez. "She belongs to me".

Otra pieza fundamental que jalona esta nueva trayectoria dylaniana, es otro gran blues, "Maggie's Farm", divertida, pegadiza y con una letra atrevida y satírica que se burla de la superficialidad de la sociedad estadounidense.

El siguiente corte es una obra maestra como la copa de un pino. "Love minus zero/No limit" es uno de los primeros hitos que marcaron esa fusión entre el folk y el rock. Es como sucede con muchas canciones de Dylan, un poema crepuscular de amor, cantado que transmite tristeza y resignación, escrito e interpretado con una gran maestría, sin duda con Dylan en estado de gracia. 

La cara A, se cierra con otros dos fabulosos Blues, con los que Bob Dylan demuestra que ese es el terreno en el que mejor se mueve, desde el punto de vista eléctrico. No se puede pasar por alto que, él siempre ha sido un gran músico de blues, desde sus inicios cuando se fue a Nueva York y se ganó la vida tocando en locales. También en su época folk, incluyó piezas de Blues, lo que pasa es que eran acústicas, con el mérito que esto conlleva. 

La cara B contiene cuatro canciones, todas ellas obras maestras absolutas, de la cuales, para mí dos de ellas, se encuentran además, entre las mejores composiciones de toda su carrera. Se trata de "Mr. Tambourine man" y de "It's all over now, baby blue"

"Mr. Tambourine man", de todos es sabidos que es uno de los temas más legendarios de Dylan, uno de sus grandes himnos, que curiosamente, después de todo el Rock "mercurial" que desplegó en la cara A, se configura, como una impresionante balada folk, al más puro estilo de su época dorada acústica. Es una canción de un lirismo muy notable, con metáforas extraordinarias, que en ocasiones hace claras alusiones a las efectos del LSD. "Mr. Tambourine man", hace un homenaje emotivo al músico callejero y vagabundo, al que el propio Dylan le pide que cante una canción para él, en un ejercicio de humildad inusual en una gran estrella ya de la música, que se rinde ante la sencillez y verdad, del músico que se se tiene que ganar la vida día a día. 

La otra pieza que me parece una de las grandes obras maestras de Dylan es también de corte claramente folk, y es una bellísima balada, " It's all over now, baby blue", en la que narra una desgarradora despedida, con una melodía nostálgica, que resulta profundamente romántica y evocadora. A mí aún me emociona y me conmueve  el alma cuando la escucho. 

"Gates of eden", es una canción netamente surrealista visionaria y distópica, de reminiscencias bíblicas, para la cual acude por tercera vez al folk puro. Durante todo el tema, Dylan despliega todo su talento literario, por medio de un torrente de imágenes épicas, al servicio de su música. 

Y termino este disco monumental, con la escalofriante "It's all right ma, (I'm only bleeding)", tema impresionante, de corte surrealista, que puede considerarse como la quintaesencia de la canción protesta dylaniana. Lo tiene todo, es un tema estremecedor,  asentado sobre la escritura automática y que como todas las canciones largas, de más de siete minutos, se configura como una letanía, en esta ocasión desgarradora y sin concesiones, rebosante de rabia contenida, en la que no deja títere con cabeza, criticando con tremenda acidez, la hipocresía de la sociedad americana. Es un regreso por tanto a la canción protesta, articulada en torno a una serie de metáforas encendidas, brillantes, y tremendamente irónicas.

En "It's all right ma, (I'm only bleeding)", Dylan recurre al mencionando blues acústico, con un resultado sensacional, porque la canción no pierde absolutamente nada de energía, a pesar de no ser eléctrica.

"Bringing it all back home", fue continuado con otra obra que está considerada también como uno de los álbumes nucleares de Bob Dylan. En el mismo año 1965 sale a la luz "Highway 61 Revisited", en el que se consolida y se afianza definitivamente, el giro que había tomado la carrera de Dylan. El álbum, sigue con esa experimentación sonora, mezcla de su peculiar blues mercurial y el Folk Rock y en el que no falta, ese sentido del humor burlón dylaniano, prácticamente ausente en "Bringing it all back home".

El título del Lp hace referencia a la autopista que comunica la región natal de Dylan, con las ciudades sureñas, en donde surgió precisamente el blues y el jazz, Nueva Orleans, Memphis, Saint Louis, es decir la cuna de la música afroamericana,  que es el auténtico origen del Rock and Roll. 

En otras palabras, "Highway 61 Revisited", es un viaje iniciático, en el que Dylan quiere hacer una especie de regresión, que le conduzca desde sus orígenes personales, a sus orígenes musicales,  conectando al norte y el sur, que simbolizan a su vez, los dos grandes polos, las dos grandes dualidades esenciales de la vida. Es también, un intento de unir, dos realidades desgraciadamente enfrentadas, la negra esclava y la blanca la libre, que muestran el carácter esencialmente contradictorio de los Estados Unidos.

"Highway 61 Revisited", ha copado desde su publicación los puestos más altos en todas las listas de éxitos de ventas y de la crítica de revistas especializadas, que no dudaron un momento en elogiar el álbum, desde el primer instante.

Hay que tener en cuenta que no es para menos, puesto que en él, se encuentra tal vez la que es probablemente la mejor canción de la historia del Rock o por lo menos para muchos entre los que me incluyo, es una de ellas y también por ende tal vez la mejor canción de Dylan, junto con la descomunal "Hurricane". Me estoy refiriendo como no puede ser otro modo, a "Like a Rolling Stone", que a pesar del título, no tiene nada que ver con la gran banda londinense. Pero de ella hablaré un poco más adelante. 

Dylan para hacer este trabajo memorable que es "Highway 61 Revisited", se rodeó de la misma banda de músicos que se complementaron perfectamente en "Bringing it all back home", de los que destacaría a Mike Bloomfield, guitarrista habitual del gran rey de la harmónica, Paul Butterfield, al inspiradísimo pianista Paul Griffin, y sobre todo el magnífico teclista y organista Al Kooper. Juntos hicieron en tan solo en seis días, este magnífico e inolvidable retrato de la década de los 60 .

Con "Highway 61 Revisited", Dylan hizo el más difícil todavía, igualó y tal vez superó, su trabajo previo que acabamos de ver, "Bringing it all back home". Para mí son álbumes que están al mismo nivel, no creo que uno sea superior al otro, son absolutamente obras maestras ambos e igualmente influyentes a partes iguales. 

Aunque si es verdad que "Highway 61 Revisited", supone un paso más en la electrificación del sonido de Dylan,  en el que el folk e incluso el folk rock,  cada vez va teniendo menos protagonismo. 

Del mismo modo que he hecho con "Bringing it all back home", y por las mismas razones, es decir que todas las canciones son imprescindibles, os comparto el álbum completo, porque es que no tiene desperdicio. 


Como el primer corte es "Like a Rolling Stone" y la voy a dejar para el final, el primer tema que voy a analizar es "Tombstone blues", un blues despiadado, que se articula en torno a un torrente de metáforas corrosivas, que reflejan la podredumbre del sistema americano. Destacable la guitarra de Mike Bloomfield, perfectamente acoplada a la fría y cruda dureza de la canción. 

"It Takes a lot to laugh, It Takes a train to cry", es un blues de tiempo lento, con un gran protagonismo del piano acompañado por la rasgada voz de Dylan. El tema aborda con una fina inteligencia, la ingenuidad del ciudadano medio estaudonidense y de cómo va perdiendo todas sus oportunidades, sus trenes y que finalmente, la realidad del país se le escapa delante de sus narices, sin darse cuenta.

Y seguimos con otro gran Blues, "From a Buick 6", que  sigue en la estela de su precedentes, surrealismo, escritura automática, letras que aluden a gente perdida, desesperada, más muerta que viva. 

El corte quinto es uno de los platos fuertes del álbum, "Ballad of a thin man", una de esas letanías largas cantadas, con unas letra magistral, en la que ridiculiza a la sociedad burguesa, acomodada y bien pensante, que está representado por "el Señor Jones", el estrecho de mente, pero obediente al sistema, que cumple con sus obligaciones pero que en cambio, no sabe lo que está pasando realmente a su alrededor. Una dura crítica a lo que hoy llamamos, pensamiento único o corrección política, que profesan las gentes que cultivan flores de plástico para ser algo hay que reconocerse, tal y como dice la canción en de sus momentos más gloriosos. 
Nuevamente nos encontramos ante una pieza de tiempo lento con un importante presencia del piano, que rezuma hastío, cansancio, incluso pena y tristeza. Desde el punto de vista compositivo, destaca el órgano fabuloso de Al Kooper y la voz profunda de Dylan. 
Es absolutamente inolvidable el estribillo de la canción, "But Something is happening and you don't know what It is, Do You Mr Jones? 
En definitiva, "Ballad of a thin Man" es un lamento por la falta de compromiso político, social, moral, de la sociedad americana, pero tal vez, también sea una pequeña venganza, de forma un tanto más críptica, a la hipocresía de los bien pensantes de izquierda, que representaban sus antiguos amigos de su época Folk.

La segunda cara del Lp, comienza con "Queen Jane Approximately" una de esas baladas con un contenido áspero, típicas de Dylan, con una presencia muy destacable del piano rítmico, representada en este caso por una figura femenina, por la reina Jane, es decir la típica niña mimada, que no está preparada lo que se va a enfrentar en la vida. Lo que hay detrás de esta fachada simbólica, de lo que habla nuevamente, es de la sociedad americana y de su infantilismo intelectual y emocional, que como digo representa, la reina Jane, quien por si fuera poco, finalmente tendrá que recurrir a las drogas para soportar sus frustraciones. La historia, realmente está muy en la línea de lo que es "Like a Rolling Stone". No puede haber un retrato más exacto, de lo que era Estados Unidos en aquellos años. 

Ante tanto desasosiego Dylan siempre tiene un contrapunto, que en este álbum viene representada por la canción homónima "Highway 61 Revisited", que da título al disco y que es una parodia surrealista, en la que el elemento central es precisamente ese eje que supone la autopista 61, y que parece que es, dónde va a parar todo lo absurdo de este mundo. 

"Just like Tom Thumb's blues", sigue en esa línea ácida, aunque en esta ocasión más realista y algo sórdida, en la que ofrece una visión destructiva del sueño americano y para la cual se sirve de varias referencias literarias, sobre todo del Malcolm Lowry. La canción es un blues con aires de country, en la que destaca nuevamente el magnífico piano de Paul Griffin, protagonista indiscutible en la línea de acordes.

La última canción del álbum se las trae, es una pieza de casi 11 minutos y medio, una de las canciones más largas de Dylan, aunque las tiene más largas. El título lo dice todo, "Desolation Row", que traducido quiere decir algo así como paseo de la desolación. Un relato articulado en torno la escritura automática, el surrealismo y la visión psicodélica desasosegante que producen las drogas, en el que esculpe una desmitificación caótica, de numerosos personajes que van desfilando por la canción. Tema de difícil interpretación, creo que sólo Dylan sabe lo que quiso decir con ella, aunque podemos aventurarnos a pensar que se está refiriendo entre otras muchas cosas, al sentimiento de soledad e incomprensión en la que vivía sumido Dylan. 
Un tema colosal, con el cual Dylan vuelve una vez más, al Folk, y con ello intensifica el contraste de la melodía suave, dulce, melancólica, enfatizada con esa característica despedida dylaniana con la armónica y la dureza de la letra.

Y por fin, ahora sí termino mi visión del "Highway 61 Revisited", con el análisis de la canción que abre el álbum, pero que he  dejado para el final por su importancia.
"Like a Rolling Stone", figura en varias listas, como la canción más importante e influyente de la historia del Rock. Al menos, desde luego es una de las mejores. Ya he indicado que el título no alude en absoluto para nada a sus colegas y buenos amigos de los Rolling Stones, sino a la traducción literal, que podemos entender como "piedra rodante".
Más allá de todas las impresiones y valoraciones que nos puede producir la canción, lo que yo quiero que transmitir es que es una pieza de rock buenísima, quiero decir, que si no tuviera esa letra tan magnífica, seguiría siendo una canción memorable. Para lograr semejante resultado, no hace falta ni contar con los mejores músicos, ni los mejores arreglos, es necesario eso sí contar con el talento y la inspiración de Bob Dylan, a la hora de hacer una composición de rock, tan perfecta, tan armónica, y por qué no decirlo tan pegadiza, en la que todos los músicos y todos los instrumentos están como tienen que estar, entre los que destaca la base de órgano magistral de Al Kooper y el piano de un Paul Griffin, que hay que reconocer que se sale en todo el disco. Pero lo importante es el perfecto acoplamiento de todos los músicos en torno a la melodía y a la voz inquisitiva de Dylan. 
Como casi todas las canciones de Dylan, la estructura se hace en torno a una serie de estrofas perfectamente definidas que terminan con en estribillo en el que despliega todo lo que nos quiere contar en la canción. En esta ocasión el estribillo es una pregunta, una pregunta que quien la oye por primera vez, ya no la podra olvidar nunca más: 
"How does It feel, how does it fell, to be without a home, like a Rolling Stone?"

Desde el punto de vista musical como digo, para mí es una obra perfecta, pero no menos magistral es la letra. Aunque se mantiene dentro del tono próximo al surrealismo y fuertemente simbólico, que impregna a todo el disco, la letra resulta mucho más inteligible que otras y mucho más directa. En ella orbita constantemente el reproche hacia todos aquellas personas que se muestran insensibles ante el sufrimiento del prójimo, ante el dolor del vagabundo, del que no tiene hogar, del que es como una piedra que rueda, abandonada en el camino. Y lo hace de la forma más dura que se puede hacer, representándolo por una persona que habiéndose mofado de la pobreza del otro, acaba ella misma no teniendo tampoco para comer.
Una crítica feroz a la sociedad acomodada y burguesa americana que da la espalda a todo aquello que le resulta desagradable, pero de lo que no podrá sustraerse, pues más pronto o más tarde, tendrá que enfrentarse a ello. También Dylan golpeó muy fuerte a los políticos, que nunca están cuando se les necesita y dónde se les necesita y para lo que se las necesita. 
En fin yo solamente puedo reproducir un pasaje traducido, desgarrador, impresionante y luego compartir con vosotros la canción para que la podáis escuchar y disfrutar. 
"Decías que no tenías nada que ver con el misterioso vagabundo, pero ahora te das cuenta de que no vende ninguna excusa, cuando penetras en el vacío de sus ojos"
" Ay princesa sobre tu pedestal y todo el mundo bien nacido, bebiendo y creyendo que lo tienen todo hecho....
Hubieras hecho bien en quitarte el anillo de diamantes para empeñarlo, princesa... Cuando no tienes nada, no tienes nada que perder, ahora eres invisible ya no tienes secretos".



En la próxima entrada y última, en la que voy a abordar el Dylan de los 60, te hablaré de otro disco todavía muy eléctrico y magnífico, "Blonde on Blonde", que conformaría junto a sus dos precedentes, "la trilogía eléctrica" de Dylan, y de dos discos más completamente distintos, que reflejan un cambio que se operó en Dylan a partir de 1967, que provocó un nuevo giro en su carrera y sobre todo, en su relación con la escena musical del momento junto con el circo que la rodea, prensa y el público en general.

No te lo pierdas

Nacho Díez

martes, 2 de septiembre de 2025

Bob Dylan 1ª Parte. Folk y canción protesta

Antes de Bob Dylan y después de Bob Dylan. La música popular del pasado siglo y en especial el folk y el rock conocieron un punto de inflexión, el día que Robert Zimmerman, conocido artísticamente como Bob Dylan, hizo su aparición en el panorama musical de los '60, apuntalandose muy rápidamente, como uno de los artistas más importantes e influyentes de la historia del siglo XX.

Antes de continuar, quiero advertir primero que nada, que tal vez no me resulte fácil ser objetivo en esta serie de entradas que voy a dedicar a Bob Dylan, al que vengo escuchando desde que era niño, razón por la cual más que ser un gran admirador de toda su obra, soy un fan sentimental, así que, procuraré mantener el equilibrio y que no se me note demasiado.

Fue el gran matemático Alfred North Whitehead quien dijo la célebre frase "la historia de la filosofía no es más que una serie de notas al pie de la página de la obra de Platón", pues bien, de forma análoga podemos decir algo parecido respecto de Dylan y es que se podría afirmar sin miedo a equivocarse, que la historia de la música popular desde la década de los 60 o al menos buena parte de ella, no son más que notas al pie de página de la obra de Dylan. Todos los caminos o casi todos llevan a Dylan, aunque su impacto inicialmente se limitara únicamente al ámbito del folk y la canción de autor. 

Hasta su llegada hubo indiscutibles maestros de Jazz, de los que por citar solo dos, destacaría a Duke Ellington o Charlie Parker, lo mismo se puede decir del Blues, quien no recuerda a B.B King o en el R&B, el inigualable Chuck Berry. De todos ellos y en relación a solistas y cantantes quizá el más mediático y quien ha ejercido un mayor influjo es Elvis Presley. A nivel de grupos musicales, la referencia serían los Beatles. Sin embargo si ha habido un músico, que al mismo tiempo fuera un poeta y que haya sido capaz de conectar con los sentimientos de toda una generación, ese es Bob Dylan. De este modo, tenemos la Santísima Trinidad de la música popular y del rock de todos los tiempos: Elvis Presley, The Beatles y Bob Dylan. De estos tres fenómenos sociales, mediáticos, artísticos y musicales, Bob Dylan es la figura más interesante y polifacética en perspectiva intelectual, social y política. Aunque no debemos pasar por alto, que su enorme figura también abarca la de una persona reservada y contradictoria, con múltiples aristas y con una actitud esquiva e incluso en ocasiones arisca con la prensa y con la crítica.

Dicho esto, hacer a estas alturas una semblanza de Robert Zimmerman, es decir de la persona que está detrás de Bob Dylan durante los años de su infancia y juventud, antes de convertirse en un personaje público, puede convertirse en algo redundante, así que voy a referirme únicamente a sus datos biográficos más relevantes. Robert Zimmerman vio su primera luz en el mundo un 24 de mayo del año 1941, en el seno de una familia judía askenazí de origen ucraniano, circunstancia nada menor pues su condición de judío, ha aportado invariablemente a toda su vida y también a su carrera, una gran presencia religiosa y bíblica. Bob Dylan es ante que nada un hombre del libro, pues ha pasado por el judaísmo y el cristianismo, dentro del cual se encuentra en la actualidad ya desde hace varias décadas. Incluso hubo un tiempo en que se sintió atraído por el islam, pero finalmente nunca lo llegó a abrazar. Respecto de su origen judío, es destacable la influencia de su folklore musical en multitud de canciones que se constituyen como auténticas letanías, o visiones apocalípticas. 

Otro dato relevante, es que nació en Minnesota, uno de los estados más fríos y despoblados de EEUU, alejado de cualquier ambiente cultural y artístico relevante, lo que no impidió, que desde que muy joven fuera amante de la música y que pronto se aficionara a escuchar blues y también todo tipo de música tradicional de Estados Unidos, con especial interés por cantantes como Woody Guthrie. La falta de expectativas que había en su tierra natal le hizo emigrar con apenas veinte años a Nueva York en donde se instaló en 1961. Inmediatamente empezará a ganarse la vida tocando blues en bares y locales, en donde llamó la atención de algún crítico musical, circunstancia le que ayudó a firmar un contrato con el sello Columbia ese mismo año. Es entonces cuando cambia su nombre de nacimiento, por el de Bob Dylan, en homenaje al poeta Gales, Dylan Thomas.

Los tiempos en los que debutó e inició su carrera artística fueron tan convulsos y determinantes que aún hoy marcan y marcarán el devenir de la humanidad. Una mente inquieta como la de Dylan no podía quedar al margen de estos acontecimientos que se dieron durante toda la década de los 60 sucesos, de los que fue su mayor intérprete y su más sutil analista. El asesinato de Kennedy, la guerra de Vietnam, el mayo del 68, la revolución del amor, las drogas...

Su álbum debut se llama simplemente "Bob Dylan". Como ocurre con casi todos los casos de los grandes artistas de los años 60, apenas contiene canciones compuestas por él, sino que se basa en versiones de clásicos. Lo único reseñable de este primer trabajo es la canción "Song to Woddy", un homenaje a la gran referencia del folk, que tanto admiraba como músico y como persona, el citado Woody Guthrie. Si bien este primer trabajo, no aporta gran cosa de historia discográfica de Dylan, su siguiente obra sí contiene ya unos cuantos temas legendarios. 

En "The Freewheelin' Bob Dylan", encontramos a un Dylan prematuramente maduro, en el que aparece ya el poeta y recitador de versos cantados, una constante que será su seña de identidad a lo largo del resto en su trayectoria musical y artística, porque Dylan en realidad, nunca ha cambiado, siempre ha sido el mismo poeta que hace música, objetivo para cuyo fin pueda valerse de un género u otro, bien sea el Folk, el Blues o el Rock and Roll indistintamente, pero siempre como instrumentos al servicio de sus letras e inquietudes personales.

"The Freewheelin' Bob Dylan", es considerado ampliamente como su mejor disco antes de su etapa eléctrica iniciada en 1965. Por cierto tiene una portada preciosa, que muestra dos jóvenes caminando y abrazados durante el frío invierno neoyorquino, son Dylan y su novia Suze Rotolo en 1962. 

El álbum se abre ni más ni menos que con "Blowin' in the wind" uno de sus temas más archiconocidos e influyentes, una obra maestra de gran belleza, en la que  podemos disfrutar de la profundidad y emoción, de sus grandes temas. "Blowin in the wind" es una composición, en la que tanto en lo referente a la música como a la letra, se muestra inusualmente adulto siendo un artista tan joven, y es que todo en ella la hace ser un clásico indiscutible, tanto por el mensaje, como por la hermosa melodía. 

A partir de este LP, Dylan se entregará por completo a escribir canciones para los desfavorecidos y oprimidos, para los olvidados y marginados y a implicarse en la canción protesta, de la que fue su máximo exponente, volcando todo su talento y toda su energía, al servicio de la crítica social y política, como si de un rapsoda del siglo XX se tratara.

 "The Freewheelin' Bob Dylan" incluye otro gran clásico "A hard rain's a gonna fall" tema muy en la línea apocalíptica dylaniana que reaparecerá en discos posteriores por medio de canciones memorables, caso de "Desolation Row" y tantas otras. En declaraciones en una entrevista, Dylan comentó que la compuso creyendo que sería lo último que iba a hacer en su vida, pues eran los días de la crisis de los misiles, con toda la paranoia nuclear que trajo consigo, de modo que no se guardó nada y soltó en ella todo lo que tenía dentro.

"A Hard rains gonna fall" además es la típica canción extensa de Dylan de 7 intensos minutos en las que declama más que canta y en la que demuestra evidentemente que es un trovador moderno, dotado de una capacidad única para aportar a los temas de de actualidad y políticos, un tono de inigualable lirismo. Sin duda, este disco convirtió a Dylan en un fenómeno mediático y en un artista que lejos de ser uno más del montón, se veía que apuntaba muy alto.

Para ser el segundo disco de Dylan sorprende la cantidad de buenos temas que contiene, como son "Master of wars" que es uno de los mejores alegatos antibelicistas que nunca haya compuesto, y que bien puede considerarse un tema totalmente representativo de la canción protesta. También nos ofrece una preciosa canción de amor "Girl from the north country", que recuerda a otros nostálgicas baladas a las que nos acostumbrará posteriormente mucho Dylan, dedicadas a amores perdidos o antiguas novias.



Pero hay más, "Don't think twice it's all right", es una canción soberbia, que muestra el talento compositivo de Dylan, una de esas canciones que gustan mucho a sus seguidores y que es muy habitual en la repertorio de conciertos, o finalmente "Bob Dylan's dream", que inspiró en parte la famosa y atrevida portada del " Beggars Banquet" de los Rolling Stones, años después.

La imparable actividad de Dylan, le llevó a publicar otro álbum ese mismo año, también dentro de esa órbita de la canción protesta, se trata de "The Times they are a changing" un disco ambicioso, que a pesar de contar precisamente con la canción homónima considerada como uno de los grandes himnos de Dylan, resulta inferior a su precedente e incluso un tanto decepcionante. Eso sí estamos ante el Dylan más combativo y comprometido políticamente, hay que tener en cuenta que, meses antes habían asesinado al presidente Kennedy. Es el tiempo en que participa junto a Joan Báez en el movimiento por los derechos civiles.

Prueba de que el disco no está al nivel esperado, es que con excepción de la primera canción ya aludida "The Times they are a changing" el resto de cortes, no se encuentra ninguna de ellas entre las más habituales de Dylan. El caso es que, no sé si por centrarse demasiado en la faceta de canción protesta, descuidó las melodías, pero la verdad, es que, escuchado hoy, se hace un tanto monótono. A pesar de todo el disco merece la pena aunque solo fuera por la legendaria inolvidable "The Times they are a changing".




Dylan tampoco quedó completamente satisfecho del resultado el disco y se da cuenta de que tiene que cambiar. En estos momentos comienzan sus diferencias con la prensa, la cual tenía puestas unas expectativas en él inamovibles. La crítica quería seguir viéndole como al líder de la canción protesta y del cantautor comprometido socialmente. Pero Dylan era más que eso y no se iba a conformar únicamente con ese rol. No es que quisiera renunciar a su vertiente de músico comprometido, pero empezaba a sentir otras inquietudes artísticas, sobre todo encaminadas hacia la literatura. Poco a poco empieza a no colaborar en las entrevistas que se le hacen, incluso burlándose muchas veces de las tonterías que le preguntaban, danto respuestas absurdas, aunque la verdad muy ingeniosas. 

Como digo Dylan, siempre ha sido un escritor que hace música y resulta difícil de separar, la línea que separa a ambas disciplinas artísticas en su obra, siendo precisamente esto uno de los aspectos más interesantes de la misma. El caso es que se ve muy atraído por poetas del surrealismo o del simbolismo como Rimbaud o Baudeleaire. Todas estas inquietudes, le llevaron a entablar fecundos contactos, con los más grandes autores de la Beat Generation, especialmente con Allen Ginsberg, con quien cultivó una entrañable amistad, desde que se conocieron. En estas circunstancias, por eso publica el año siguiente un disco, cuyo título lo dice todo "Another side of Bob Dylan".

Sin ser una obra maestra es un álbum en el que se puede observar una evolución muy destacada en sus composiciones, hasta el punto de introducir en el repertorio del disco, dos canciones de blues, con "Black Crow blues" en el que propio Dylan toca el piano, siendo esta la primera vez que incluye un instrumento aparte de su guitarra y su armónica o "Motorcycle nightmare" donde se empieza a vislumbrar esos tintes surrealistas dylanianos. 

También recupera su fino sentido del humor, en ocasiones negro, pero siempre muy divertido,  por ejemplo el caso de la magnífica "All I really want to do". Tal vez la canción más importante del disco sea "Chimes of freedom" nueva canción en la que Dylan declama acompañado con la guitarra una letra visionaria de contenido social aderezada de tintes surrealistas. En "Another side of Bob Dylan" encontramos también al artista introspectivo que está tratando de encontrarse a sí mismo, en lucha con su complicada relación con la prensa y también con el consumo de drogas, en un fantástico tema que es "My Back Pages".

Por último, para mí la canción más bonita del disco y la que más me gusta es          "I Don't Believe You" , en la que nos habla de algún tipo de discusión amorosa después de una noche loca. Una auténtica joya y una delicia que voy a compartir con vosotros.


Todo este período es un momento de la vida de Dylan apasionante. En 1964 rompió con su novia Suze Rotolo y mantuvo un romance con su buena amiga Joan Baez, sin duda uno de los aspectos sentimentales que más han influido en la vida de Dylan. Además emprendió un viaje por Europa que le cambió la forma de ver completamente la música y en el que, se dio cuenta de que el Rock era el futuro. Tuvo la ocasión de escuchar a los Rolling Stones o a The Who. Pero el hecho definitivo sucedió, cuando vio por primera vez a los Beatles. Desde ese momento, Dylan fue otro y decidió entregarse a la poderosa energía del Rock, como como instrumento para volcar todo su talento creativo y su poesía lírica e incendiaria al mismo tiempo. Pero esto sucedería, en su siguiente álbum "Bringing It all Back Home" el cual sería tan influyente, que su sonido arrastraría a toda las generaciones posteriores del Rock de EEUU.

En este año 1964 aún le dio tiempo a embarcarse en un viaje que le  llevará con unos amigos a cruzar de este a oeste, todo Estados Unidos en una furgoneta, donde se dice que en su parte trasera, escribía incesantemente poemas y canciones, mientras amenizaba las horas de carretera, bebiendo vino y fumando marihuana. Es también de este periodo, el momento en que Dylan empieza a tomar contacto con el LSD, lo que como no pudo ser de otro forma, fue muy importante para su evolución artística. Un Dylan surrealista y psicodélico, ¿alguien puede dar más?. 

Con este disco y este año se pone fin al Dylan folk, únicamente cantautor protesta y comprometido con los más pobres. Dejará de ser aquel cantante que parecía un santo y que todo el mundo alababa, cuyos seguidores acudían a los conciertos, como si de una sesión de filosofía se tratara. En resumidas cuentas, abandonaría ese halo de gurú que tanto le molestaba y que nunca quiso ser y del que se ha pasado huyendo el resto de su vida. Aún hoy hay gente, que todavía no se ha enterado de que esta es la razón fundamental de sus comportamientos a veces contradictorios, simplemente juega al despiste, como quisieron jugar con él, intentando convertirle en lo que nunca quiso ser.

Como no pudo ser de otro modo, el día que apareció en el festival de Newport con una guitarra eléctrica, interpretando sus temas clásicos, supuso además de un giro radical en su carrera, un contraste tremendo para muchos de sus seguidores más aferrados al folk tradicional, quienes quedaron completamente decepcionados, manifestando su más enérgica protesta durante el concierto. Este etapa crucial para él, lo será también para el resto de la historia del Rock. Se llama la "controversia eléctrica de Dylan", pero su estudio quedará, para la siguiente entrega, no te la pierdas.

Nacho Díez 

martes, 19 de agosto de 2025

Simon And Garfunkel. El dúo que pudo reinar

Paul Simon y Art Garfunkel han sido, sin duda, los autores de grandes momentos dentro de la música popular de la segunda mitad del pasado siglo, circunstancia por la que, los que somos admiradores de su trabajo y de su talento, nos hemos felicitado siempre. Sin embargo, las desavenencias que se produjeron entre ambos, a finales de los años 60, dieron al traste por desgracia, con una carrera que tenía todas las papeletas, para  haber llegado, más alto aún de lo que lo hicieron, en los seis años que estuvieron como dúo en activo, desde 1964 a 1970. 

Con solo advertir, que su discografía, fue de tan solo cinco álbumes, eso sí absolutamente, fabulosos todos ellos, podemos darnos cuenta, lo que podría haber sucedido, si no hubieran tomado la trágica decisión de separarse.

Pero así son las cosas y así son los artistas, así son los egos y las envidias, capaces de acabar con la amistad de dos muchachos, que desde su adolescencia, habían sido uña y carne. Tal vez, si ambos hubieran sido  un poquito más condescendientes y ceder un poquito uno aquí y otro allá, probablemente se hubieran limado esas diferencias. Pero también es verdad, que los artistas tienen estas peculiaridades, sus fuertes personalidades, son las que les hacen precisamente ser geniales y del choque que se produce entre sus talentos, surge su fuerza creativa y su calidad artística. 

Como digo, Paul Simon y Art Garfunkel eran íntimos amigos desde la escuela de su barrio de nacimiento, el artístico y musical distrito de "Queens" en Nueva York. Pronto compartieron inquietudes musicales, orientadas como es lógico en esos años, al R&B, o el Rocabilly. 

Nada más terminar el instituto, en la década de los 50, se unieron por primera vez como dúo, llamándose curiosamente Tom y Jerry, como los famosos personajes de dibujos animados. En aquel entonces, los dos jóvenes músicos, estaban fuertemente influenciados, por otro dúo que fue muy popular y que tuvo un gran impacto en la juventud estadounidense de los 50, llamado "The Everly Brothers".

Después de estos primeros inicios, que no fueron muy exitosos, cada uno tomó un camino diferente, Garfunkel probó suerte como solista y Paul Simon aprovechó el tiempo para viajar al Reino Unido, y tomar contacto e impregnarse de la escena folk británica. La falta de expectativas en sus trayectorias individuales, les llevaron a volver a encontrarse de nuevo, en 1964 y debutar con su primer Lp, de corte totalmente acústico, titulado "Wednesday morning 3 am". 

El dúo renacido, ahora sí, como Simon & Garfunkel, dejarían a un lado el Rock and Roll, aunque no del todo, porque siempre podemos encontrar en su discografía, algún Rock'n'Roll que otro, y decidieron decantarse por el Folk puro y obviamente también por el Folk rock, que estaba cobrando mucho auge en Estados Unidos, como consecuencia del éxito que estaban obteniendo desde algunos años atrás, músicos como el veterano, Pete Seeger, y los jóvenes Joan Baez y Bob Dylan. 

El álbum contiene varios versiones de canciones tradicionales, y una del gran éxito reciente de Dylan "The Times They are A-changin' " siendo el resto y como serán ya siempre a partir de entonces, composiciones de Paul Simon.

El disco a pesar de que no tuvo apenas seguimiento, es una auténtica delicia y anuncia el camino que iban a seguir en los años siguientes. No es su mejor Lp, pero y esto será curiosamente muy trascendente, en él se encuentra, uno de los mayores éxitos de su carrera y sin duda alguna, una de sus obras maestras, "The Sounds of Silence". 

"Wednesday morning 3 am" representa ya plenamente, todo lo que definirá al dúo en sus álbumes posteriores, canciones comprometidas políticamente y de contenido social, como la misma "The sounds of silence", dedicada al sentimiento de dolor que supuso el asesinato de Kennedy, o temas de un lirismo fuertemente evocador y en ocasiones melancólico. En lo estrictamente musical, destacaban unas melodías de una belleza extraordinaria, con texturas de guitarra muy hermosas, perfectamente acompañadas y enriquecidas, con la voz casi angelical de Garfunkel, perfectamente secundada a su vez, por la voz y la guitarra acústica de Simon. 

"Wednesday Morning, 3 a.m" nos obsequia con pequeñas joyas, como "Bleecker Street", "He was My brother" y la canción que da título al álbum "Wednesday Morning, 3 a.m", todas ellas a un nivel equiparable al de cualquiera de los éxitos de sus siguientes Lps, pero son temas como "The sounds of silence", las que han encumbrado a Simon y Garfunkel, como uno de las más grandes cimas de la música popular del pasado siglo.


No obstante como digo, el disco pasó totalmente desapercibido y esto ocasionó la primera separación oficial del dúo, que volvió a sus ocupaciones anteriores, Garfunkel a intentar de nuevo el éxito en solitario y Simon de regreso a Inglaterra.

Pero pasado un año, sucedió un acontecimiento imprevisto, Tom Wilson, uno de los grandes productores de aquellos años y que se había hecho cargo del dúo, como buen cazatalentos que era, viendo lo buena que era "The sounds of silence" y el potencial que tenía , decidió hacer una mezcla por su cuenta, añadiendo pistas de bajo, batería y guitarra eléctrica a la canción, que de la noche a la mañana, se convirtió en un gran éxito.  

Aunque Tom Wilson tomó la decisión sin el permiso del dúo, cuando ambos se enteraron de la aceptación que había alcanzado la canción, lógicamente se animaron y decidieron volver a unirse para grabar un nuevo álbum, en el que incluirían la versión electrificada de "The sounds of silence". Así fue, como aquella canción que había pasado sin pena ni gloria, fue crucial para lanzar definitivamente al estrellato al dúo neoyorkino.

El disco precisamente titulado "Sounds of Silence", nos ofrece igualmente canciones muy bonitas, de muy corta duración, pero llenas de intensidad, en las que se alternan canciones acompañadas de batería y guitarra eléctrica y temas únicamente acústicos.  También son destacables, reminiscencias de R&B, en algunos temas, como en "Somewhere They Can't Find me", la sensacional "Richard Cory", o "I'm a Rock". Esta variedad contribuye a que el álbum sea más redondo en su conjunto y considerablemente más rico en matices, que su precedente y también mucho más interesante.  

Como muestra de que Simon & Garfunkel, no siempre hicieron folk rock, voy a seleccionar precisamente para mí, una de las mejores canciones del disco, de tono social y próxima al Rock and Roll, que es "Richard Cory", basada en el poema homónimo del Premio Nobel, Edwin Arlington Robinson.




Por fin, Simon & Garfunkel, habían logrado un reconocimiento merecido y suficiente, que les permitiría publicar en ese mismo año 1966, otro Lp, "Parsley, Sage, Rosemary and Thyme", que supuso la confirmación de su popularidad y de su indudable calidad. 
El título del disco alude a una de de las frases del estribillo de la canción tradicional inglesa "Scarboroug Fair", de la que harían una versión sublime y que sin duda, es una de las piezas que debió traerse Simon de su estancia en las islas británicas y de su contacto con la escena folk inglesa. 
El álbum continúa con la estructura que habían seguido en los dos anteriores, con una mayoría de baladas folk, a cada cual más hermosa e intimista. Tal vez este álbum sea su trabajo más poético y romántico, como bien muestran esas dos pequeñas obras maestras "A poem on The Underground Wall" o la apasionada "For Emily, Whenever i May Find Her", en que Garfunkel alcanza unos registros de voz y una emotividad, inconmensurable. 



  
Y por supuesto no puede faltar la maravillosa versión que hicieron de "Scarboroug fair", que supera con creces a cualquier hecha jamás por nadie.



En el siguiente año, 1967 se rodó la película "El graduado",  dirigida por el realizador Mike Nichols, un film escandaloso en su tiempo y de temática escabrosa, pero que obtuvo mucha éxito, y en el que el dúo neoyorquino, aportó la mayoría de la banda sonora. Célebres son los temas "April Come She Will" y la inolvidable "Mrs Robinson" 

Por si no eran ya bastante famosos, la participación en la película les catapultó definitivamente a la gloria y al reconocimiento de la crítica, que se rendía ante las composiciones de Simon y la voz de Garfunkel.

En un momento de inspiración fabulosa, graban en 1968, lo que para mí es su mejor obra, ese álbum maravilloso, mágico y tan nostálgico en ocasiones, titulado "Bookends", en el que no obstante, vuelven a demostrar que además de hacer baladas folk de una belleza insuperable, son también autores de canciones próximas al rock and roll, como "A Hazy shade of winter" o "At the zoo", con gran soltura y acierto.
Además de incluir el exitazo "Mrs Robinson", contiene temas también muy aclamados como "América". "Bookends", es un Lp, que se sitúa, siguiendo la moda del momento, dentro de la órbita de los discos conceptuales, es decir, discos que giran en torno a una idea común. En este caso, "Bookends", es una obra perfecta en lo musical, que busca, penetrar en perspectiva poética, en las sensaciones que produce el transcurrir del tiempo, a lo largo de las diferentes etapas de una vida. 
Uno de los aciertos más destacables del álbum, es el acompañamiento orquestal, que aporta muchísima carga emocional a las canciones en las que aparece, junto a unos arreglos mucho más cuidados y oportunos, que hizo de "Bookends", su  obra más elaborada hasta el momento. Es un disco que más allá de lograr emocionar con sus clásicas baladas intimistas, alcanza en todos sus temas, la perfección del trabajo impecablemente realizado. Cuando un disco es tan bueno como "Bookends" solamente deseo que lo escuchéis de principio a fin, porque todo en él es imprescindible. 
Por ejemplo quien no se deleita con esta exquisita balada " Overs"

O la elegante y conmovedora "America"


Y llegamos al momento en el que la relación entre ambos, que ya venían siendo tirante tiempo atrás, se empieza a deteriorar irremediablemente, como consecuencia, entre otras razones de la participación que tuvo el dúo en la banda sonora de "El graduado", que sirvió para que Garfunkel, entrara en contacto con el director Mike Nichols, con la idea de colaborar en más películas, como así fue. 
Los motivos que llevaron a Garfunkel a iniciar una carrera cinematográfica, radicaban en que, no se encontraba a gusto completamente con su situación en el dúo, en el que se veía con un papel secundario, con respecto a Paul Simon, que ciertamente era quien componía y escribía las letras de las canciones, y que en cierto modo era el alma del dúo.
Para mí Garfunkel es un artista impresionante, dotado de una voz extraordinaria, que muy pocas personas tienen y por tanto no sé por qué tendría que tener envidia de Simon, que por otra parte es cierto que es un excelente compositor  y un gran músico. El caso es que y el tiempo lo confirmó, juntos realmente es como más brillaban ambos. 

Con todo en 1970 grabaron su último trabajo, otra auténtica obra maestra, pero que como ya sabemos, desgraciadamente fue el canto del cisne del dúo. "Bridge Over Troubled Water", como no podía ser otro modo, fue un absoluto y rotundo éxito, y es que para entonces, Simon & Garfunkel, convertían en oro todo lo que hacían. 
El álbum  vuelve a tener unos arreglos impecables, un sonido muy  esmerado y canciones por supuesto fabulosas, de la que únicamente me sobra la versión de "El Condor pasa", que me parece un pelín cursi. Por lo demás son temas todos al más alto nivel, que hacen del álbum para muchos, su mejor obra. Desde la preciosa canción, que da título al LP y que es una de las más afamadas de toda su carrera, "Bridge over Troubled wáter", en la que la primorosa voz de Garfunkel, alcanza un nivel elevadísimo.  

Hasta la muy valorable versión, que  hacen de sus adorados "The Everly Brothers", con su gran clásico "Bye bye Love".

Pero para mí lo que supone la cumbre del disco y tal vez de toda la obra de Simon & Garfunkel, sea ese temazo que es "The Boxer", absolutamente insuperable, perfecto de principio a fin, lleno de emoción y de belleza, tanto en la letra como en la música. Una absoluta obra maestra, al alcance de muy pocos.

Después de semejante discazo, ocurrió lo que era inevitable, pero que nadie deseaba, la definitiva separación del dúo, el cual había llegado a una situación insostenible. Ni Simon soportaba a Garfunkel, ni Garfunkel toleraba a Simon y ambos se culpaban de una relación que jamás pudo volver a arreglarse.
Estamos hablando del momento en el que se encontraban en la más absoluta de las cimas de la fama, al nivel de Rolling Stones o Bob Dylan. 

Ninguno de los dos por separado, ha alcanzado jamás, ni de lejos, la calidad que atesoraron en los discos que grabaron juntos. Cierto es que Paul Simon ha hecho algunos trabajos bastante dignos, incluso buenos algunos de ellos, pero nunca al nivel que había alcanzado junto a Garfunkel, quien por su parte, no tuvo una carrera en solitario especialmente brillante y mucho menos fructífera, ni tampoco terminó de triunfar en el cine.
Ambos quedarán no obstante en nuestra memoria y en nuestro recuerdo, como los artífices de los momentos musicales más llenos de lirismo y belleza de la historia de la música popular reciente. Sus canciones son absolutamente inolvidables y eternas y mientras Simon, quedará para siempre como uno de los más grandes compositores de la historia de la música popular, Garfunkel será, quizá su voz más hermosa.

Nacho Díez 

 








lunes, 11 de agosto de 2025

The Who, del Movimiento Mod a la ópera Rock

Considerados con justicia, lo que no es poco, como el tercer grupo en orden de importancia de la historia del Rock británico de los 60, únicamente, por detrás de los Rolling Stones y los Beatles, y en consecuencia también, como uno de los más importantes de toda la historia del Rock, The Who son ante todo, la banda más icónica, de toda esa generación que había nacido justo después de la segunda guerra mundial, que crecieron escuchando R&B, y que con sus ideas y propuestas rebeldes, querían cambiar el mundo.

No solo eso, en mi opinión es el más británico de los grupos británicos, teniendo siempre la virtud, a lo largo de su extensa trayectoria, de amoldarse como ningún otro grupo, a los géneros  y estilos dominantes de su época y brillando y aportando en cada uno de ellos, pasajes memorables. 

Cuando decidieron hacer música para los "mods", la hicieron como nadie, cuando querían hacer R&B puro, lo bordaban, si les apetecía tocar rock duro, se convertían en los más duros, y cuando tomaron la decisión de hacer algo tan difícil, como es una ópera rock, lograron alcanzar no solo éxito, sino convencer a la crítica, y convertirse en uno de los fundadores y referencias, del Art rock y el Rock experimental.

Banda netamente londinense, en la que destaca, el guitarrista, Peter Townshend, máximo compositor y alma del grupo, acompañado por el vocalista Roger Daltrey, dotado de una potente y profunda voz, que fue evolucionando hacia alcanzar unas tonalidades de dimensione casi épicas en los´70 y en la sección rítmica, el impulsivo y poderoso baterista, Keith Moon, todo corazón y un auténtico "aporreador" de la batería, perfectamente secundado por un gran bajista, John Entwistle. 

The Who fueron desde sus inicios un grupo alternativo, próximo a lo underground, que muy pronto, se les catalogó como un grupo de culto, pero al mismo tiempo de gran popularidad. Fueron innovadores, en todos los géneros que tocaron y nunca renunciaron a nada, como por ejemplo, cuando decidieron adentrarse en el mundo cinematográfico. Y todo esto, porque The Who, pudieron y quisieron ser y hacer lo que desearon en cada momento, y lo que es más difícil, aún así ser, ampliamente respetados por crítica y colegas. Hay que ser muy buenos y tener mucha categoría, para haber logrado esto, en el resbaladizo mundo del Rock.

En lo tocante a la influencia que han tenido a lo largo de todos estos años, decir sencillamente que es total, y abarca géneros tan dispares, incluso enemigos, como el punk, del que son tal vez, el grupo de mayor referencia, o el Rock progresivo, y casi como aquel que dice, todo lo que hay por el medio entre ellos. Pero no solamente es la música, es también su actitud en los escenarios, como cuando Peter Townshend, deleita al público, haciendo el molinillo con la mano derecha al rasgar la guitarra, o por su forma de vestir, y por la imagen que siempre han proyectado, todo ello, encajando perfectamente con la visión rebelde e inconformista, que representa el Rock. 

Son quizá el primer grupo que se comporta de forma muy violenta en los conciertos, manifestada en las famosas destrucciones de guitarra contra los amplificadores, que ejercía ritualmente, Peter Townshend, aunque también Keith Moon, gustaba de romper, de vez en cuando, alguna batería.



El primer single que publicaron, fue en 1964, cuando al grupo no se llamaba aún The Who, sino,"The High Numbers". Excelente carta de presentación para entender porqué adoro a The Who. El tema, se ajusta perfectamente a su estilo inicial, una suerte de Freakbeat, muy del gusto del movimiento "mod", aunque ellos nunca se consideraron mods. La canción es simplemente maravillosa, y encierra todo el espíritu de aquellos años y de aquellos muchachos de clase media baja y trabajadores, que el fin de semana se gastaban el dinero, en fiestas o salas de baile, consumiendo anfetaminas y escuchando por ejemplo a The Who.


De esa misma etapa, pero ya como "The Who", es otra gran canción, "I can't explain", uno de sus primeros grandes éxitos y de sus canciones más interpretadas por otros grupos. Pero, desde luego, si de temazos hablamos, no podemos dejar de hacer mención a esa canción que, a mí todavía me emociona escuchar, como si fuera la primera vez, y que fue para toda una generación, su himno principal. Me estoy refiriendo a "My generation", incluido en su primer álbum, de título homónimo. 

En este su primer LP, estamos hablando de los Who más vigorosos, repletos de esa frescura de sus primeras momentos. Como debut "My generation", es un álbum muy valorable, que aunque, para algunos posee algunas carencias y falta de experiencia, como es de esperar en un primer trabajo, para mí no siendo perfecto, lo califico como muy bueno.

Destacan dos temas por encima de todos, "The Kids Are Alright", uno de sus grandes clásicos de la onda "mod", con un estilo freakbeat muy logrado, y que con el tiempo dio nombre a un documental sobre el grupo en 1979.

Pero sobre todo y como he dicho antes, su gran himno inolvidable, antológico, que recogía el espíritu de toda esa generación alocada, rebelde, que tenía grandes sueños, pero que también quería pasárselo bien, una canción memorable. Con todos ustedes: 

"My Generation"


Tras la buena acogida, que tuvo el álbum, en 1966 lanzaron varios sencillos muy interesantes, en el que continuaban con su estilo R&B y freakbeat, como "Substitute", " Pictures of Lily"  y la casi psicodélica " Happy Jack".

A finales de ese mismo año, publican "A Quick One", álbum que supone un giro radical en su estilo, no solamente en lo relativo al tipo de música que hacían, sino al nuevo planteamiento que querían dar a la banda, alejándose del movimiento mod y empezando a concebir discos conceptuales. 

Son varias las hipótesis que podemos barajar, para que se produjera esta decisión, entre ellas, la más importante fue el interés del productor del grupo, Kit Lambert, por el Rock experimental, inquietud que compartía con Peter Townshend. Hasta el momento, este tipo de ideas, había tenido su antecedente en el "Sgt- Peppers" de los Beatles, como álbum conceptual y también en el "Something else by the Kinks" de los Kinks, aunque no debemos despreciar la convulsión que supuso la aparición en Estados Unidos, del álbum "Freak Out" del extravagante y genial, Frank Zappa y su banda "The Mothers of Invention". 

Detrás de todos estas propuestas, subyace la idea, de transformar el Rock en algo más que R&B o en una plataforma para la revolución, y transformarlo en un lenguaje de mayor valor artístico, hasta el punto de intentar emparentarlo con un "arte total". Es decir que el Rock fuera, como las óperas de Wagner, un medio que contuviera otras formas de expresión artística, como por ejemplo, mayor teatralidad, acompañar los conciertos con vistosos espectáculos escénicos, performances y finalmente la fusión de la música con las imágenes, idea que cristalizó con mucho acierto, en el posterior desarrollo del vídeo musical. También se buscaba, que las canciones no fueran tan cortas, se desarrollaran más y tuvieran algún planteamiento de carácter intelectual. 

De este modo fue, que The Who se inclinaron por la nueva vertiente de álbumes conceptuales y experimentales, que estaba surgiendo en esos momentos, finalizando ya la década, en el Rock británico. Así, en "A quick One" intentan hacer su primer ensayo en el último corte del disco, de una ópera rock muy rudimentaria, y un tanto inmadura, pero que apuntalaba ese cambio profundo en el grupo. 

"A Quick One", es un excelente trabajo, que puede clasificarse, por tanto, como un álbum de transición, en el que todavía existen canciones buenísimas del gusto "Mod", como "Run Run Run" o temas psicodélicos como "A wiskey man". Pero sobre todo, la aclamada y sensacional "Boris The Spider", compuesta por el bajista John Entwistle, de corte claramente psicodélico, y con una trama de terror, en el que lo que sobresale, junto a la voz grave y fantasmagórica, precisamente es el excelente acompañamiento melódico del bajo de Entwsitle.                         

Fabulosa sin duda.
El disco concluye con una corte de algo más de 9 minutos, que como he señalado, es un ensayo de ópera rock, y que sería la base argumental, para su obra Tommy. Pero antes de llegar a este hito en la historia de los Who, grabaron su tercer trabajo, "The Who Sell Out".
Un álbum de lo más curioso, en el que a nuestra banda no se les ocurre otra cosa que hacer un homenaje a las radios piratas, en clara alusión  a su vocación underground, por si alguien pensaba que la habían dejado de lado.
Con "The Who Sell Out", The Who, continúan con la pretensión de hacer álbumes conceptuales. Es esta ocasión, la temática, responde únicamente a aparentar la emisión de una radio, en concreto "Radio London" para lo cual, se molestan incluso en hacer una pequeña "entradilla" radiofónica, para cada canción. El álbum, tiene la intención además caricaturizar a la sociedad consumista, en este sentido la portada es bastante explícita. Personalmente, creo que el disco, a pesar de  ser muy divertido e interesante, no termina de cuajar, tal vez por ser una propuesta demasiada arriesgada. Lo que ocurre es que, encuentro que en general, todo el grupo está un tanto desdibujado y siendo mayoritariamente las canciones próximas a la psicodelia, tampoco terminan de acogerse al género. Son más bien canciones satíricas, en los que se echan falta un rock más directo y transgresor. En otras palabras, no es su mejor disco, pero contiene momentos brillantes y muy originales.

Y con esto ya llegamos a lo que es la obra más significativa, y recordada del grupo, junto a "Quadrophenia". Me estoy refiriendo, como no puede ser de otra forma, al álbum "Tommy." 
Finalmente, The Who, consiguen su sueño de grabar una ópera rock de larga duración, más de una hora, con un listado de canciones casi todas compuestas por Peter Townshend. Todo un prodigio, con el que The Who se convirtió por derecho propio, en toda una referencia del Rock experimental y de vanguardia. 
Se trata por tanto de un proyecto muy ambicioso, a la medida de lo que buscaba Townshend, que incluso se puso al mando de los teclados, como por ejemplo, justo al arranque del disco, un tanto horterillas, todo hay que decirlo. 
Una de las cuestiones más sugerentes que me plantea Tommy, es su vinculación con el Rock progresivo. Es algo que vengo leyendo ya en algunos críticos y aficionados y con los cuales, la verdad es que coincido bastante, algunos de los cuales, en un exceso de  celo, consideran que The Who, hacen Rock progresivo. En absoluto, The Who no son una banda de Rock progresivo, pero sí han participado e influido, en cierto modo, en los movimientos incipientes del género.

Más allá de que se trate de una ópera Rock, que evidentemente ya nos remite y vincula con ese subgénero progresivo, llamado "Rock sinfónico", la misma música, sin ser evidentemente Rock progresivo o Rock sinfónico, sí ha podido influir bastante en el desarrollo posterior de este género, que precisamente en este año 1969, ya existía aunque en estado embrionario. Grupos como The Nice, Moody Blues, Génesis o Pink Floyd eran ya referentes del género, y habían dado los primeros pasos para ese incipiente Rock progresivo.
"Tommy" tiene, tanto en su estructura musical, en sus armonías complejas, en las secuencias de los acordes, en la instrumentación, y en los arreglos, elementos que recuerdan al Rock Progresivo. En unas declaraciones que hizo el mismo Peter Townshend, afirmó, que The Who, era un grupo más cercano a rock progresivo que Led Zeppelin, lo que nos está indicando que por la mente del genial guitarrista, sí estaba la intención de aproximarse a este nuevo estilo y que veía en él mucho futuro. Yo por mi parte creo que sí que hay bandas de progresivo que sean fijado en "Tommy", como por ejemplo, Génesis o Pink Floyd. 

Con respecto al argumento, apuntar que nos da una visión desoladora de la conducta humana. El protagonista, es un niño llamado Tommy, que es un auténtico antihéroe y que es testigo de como sus padres, cometen un asesinato, en concreto el del amante de la madre, cuando el padre de Tommy les descubre, al regresar de improviso, de la primera guerra mundial. Sus padres le dicen con amenazas, que no puede contar nada de lo que ha presenciado. Como consecuencia, Tommy sufre un trauma, por el queda ciego, mudo y sordo. Posteriormente y tras varios avatares e intentos de curación, Tommy se recupera y de la noche a la mañana se convierte en un héroe, para la sociedad, que le ensalza como un ídolo, pero pronto le rechaza de nuevo, cuando Tommy no cumple con sus expectativas. Finalmente, Tommy, vuelve a recluirse y regresa a su mundo interior, en una clara referencia a que la salvación, está dentro de cada uno de nosotros y no en la hipócrita adulación externa. "Tommy," es una reflexión sobre el sentido de la vida y sobre la espiritualidad a la que Townsehand se había acercado, por medio del gurú "Meyer Baba". También hay una crítica velada al falso paraíso de las  drogas, que fracasaron en la curación de Tommy. 

Portada del álbum "Tommy"
Musicalmente el álbum, es muy bueno, aunque un tanto irregular. Tal vez, no estaban suficientemente maduros, para acometer un proyecto de esta envergadura, como si que lo estuvieron posteriormente, con su otra ópera Rock, "Quadrophenia". En ocasiones, caen en cierta artificiosidad, por buscar, el efecto de una ópera clásica, error que no cometieron en "Quadrophenia". Sin embargo cuando retornan al Rock, como es el caso de "I'm Free", con su elegante riff, me parece que alcanzan sus momentos más brillantes. A destacar la colaboración magnífica como siempre, del gran pianista Al Kooper.
No obstante, en conjunto se trata de una obra notable, meritoria, evidentemente imprescindible, tanto para la historia del rock como para la propia historia de la banda. 
Posteriormente, en 1975 se rodó una película, con Roger Daltrey, en el papel de Tommy y con un plantel de lujo, Eric clapton, Tina Turner, Elton John o Jack Nicholson, en lo que suponía la primera incursión en el cine del grupo, algo que repetirían en más ocasiones.

Precisamente del film, que dirigió Ken Russell, voy a seleccionar este momento inigualable, que se corresponde con el momento en que Tommy se había convertido en un héroe, con un Elton John pletórico, antológico, interpretando, una de las mejores canciones del álbum, titulada " Pinball Wizard".




Para quien quiera escuchar la ópera rock entera y disfrutar de ella y no perderse absolutamente nada, la pongo aquí a continuación, disfrutarla.



Con esto concluyó el repaso a la carrera de los Who, durante la década de los '60. No os perdáis la próxima publicación, en donde pongo rumbo nuevamente al país que inventó el Rock and Roll. Regreso a EEUU para hablar de un dúo inolvidable. Nos vemos.

Nacho Díez