Con este segundo capítulo dedicado a Bob Dylan, voy a adentrarme en una de las etapas más gloriosas del genio de Minnesota, y desde luego la más decisiva e influyente para el devenir de la historia del Rock, pues cambiaría definitivamente el rumbo de la música popular. Se trata de dos álbumes y un solo año, 1965. Más allá de la calidad musical que atesoran ambos discos, fue la difícil e incomprendida decisión de Dylan de acercarse al Rock'n'Roll y alejarse definitivamente del folk más tradicional, la razón por la que estos años cobran tanta trascendencia.
Los críticos han llamado esta etapa, "la controversia eléctrica de Dylan", es decir el momento en el que electrifica su sonido y lleva tanto a sus clásicos como a sus nuevas composiciones, al ámbito del Rock. Aunque ahora resulte un tanto incomprensible, en perspectiva histórica, hay que comprender que Dylan con tan solo cuatro discos, se había convertido ya en un fenómeno extraordinario del folk, lo que provocó que su decisión no fuera aceptada tanto por crítica, como por prensa y seguidores, que no entendieron ese giro sustancial en su estilo de hacer música.
Visto ahora, cualquiera puede darse cuenta que tampoco fue tan terrible y que desde luego nadie puede dudar que fue un avance y una mejoría increíble, tanto en la calidad de las composiciones, como en el sonido, y por encima de cualquier cosa, por haber servido para aumentar su leyenda de un artista completo y como un auténtico genio de la música.
Pero en 1965, justo en mitad de esa década convulsa, de profundos cambios, de luces y sombras, de grandes ilusiones y sueños de paz, para construir un mundo mejor, una parte del público más comprometido socialmente, se había refugiado en las letras y el mensaje de las canciones de Dylan, y al modo en que las transmitía. Todo eso estaba muy bien pero, detrás de ello, también había mucha manipulación y mucho intento de hacer de Bob Dylan un gurú de la contracultura, con el conseguido riesgo y peligro de mesianismo, que esto conlleva. La entronización y la idealización de un artista, y muy joven además, nunca trae nada bueno, y normalmente consigue los efectos contrarios, es decir, denostar al más mínimo error o decisión comprometida, a esa figura y al movimiento alternativo que representa, como al final así fue. Esto es algo que iba a pasar, desde el momento en que se le convirtió en un ídolo de masas, era cuestión de tiempo que ocurriera y daba igual la decisión que hubiera tomado.
Bob Dylan no solamente lo sabía, sino que no tenía ningún interés en estar, ni en colaborar con todo eso, pero es que además y ya lo señalé en la entrada anterior, Dylan ya en esos momentos superaba su faceta de cantautor protesta únicamente vinculado al movimiento folk, y empezaba también a tener contactos muy fértiles con la poesía y con la literatura vanguardista.
Desde otro punto de vista y por un simple razonamiento práctico, Dylan advirtió cuando escuchó a los Beatles en su viaje por Europa, que debía incorporarse él también, al sonido potente, enérgico y directo del Rock'nRoll, porque consideraba que era un medio mucho más idóneo para transmitir su arte y sus ideas. De manera que finalmente dio el paso y fue abandonando el folk más clásico, aunque también es cierto que, nunca lo dejó completamente. Además, se da la circunstancia, de que con su conversión eléctrica, Dylan dio carta de presentación a un nuevo género musical, que aunque había dado sus primeros pasos titubeantes con otros artistas, no se había conformado todavía. Me estoy refiriendo evidentemente al género mixto "Folk rock", un estilo que luego ha tenido un desarrollo muy extenso. Todo esto confirma evidentemente, que su decisión fue un acierto artístico inapelable.
Con esto cierro todo la controversia respecto a la decisión de Bob Dylan de pasarse al Rock y entro en el análisis de los dos álbumes memorables que grabó en 1965, "Bringing it all back home" y "Highway 61 Revisited", los cuales son tan monumentales, que se merecerían cada uno de ellos, una sola entrada en el blog.
Voy a comenzar con el primero de ellos, "Bringing it all back home", al que podemos calificar como una indiscutible obra maestra, que ha entrado por derecho propio, en el ámbito de la leyenda.
Antes de analizar el álbum, quisiera hacer mención de la excelente portada del disco, vanguardista, original, brillantemente y sin precedentes hasta ese momento en la historia del Rock. Realizada por el fotógrafo, Daniel Kramer, muestra bajo un objetivo borroso circular, en lo que parece una cara alusión a la expresión "los anillos en mi mente", de la letra de "Mr.Tambourine man", un primer plano de Dylan, sentado sobre un diván, con una mirada desafiante, que sujeta un gato entre sus manos. Sobre el diván, hay varios vinilos de músicos de blues y de folk. En segundo plano podemos ver a la esposa del manager de Dylan, Albert Grossman, fumando un cigarrillo en una posición provocativa. Hay muchos más elementos, pero baste con destacar estos, la portada es impresionante para la época y aún hoy, se la puede considerar una magnífica portada.
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| Portada del álbum " Bringing It all Back Home" |
"Bringing It all Back Home" no solo ha pasado a la historia por ser una excelente obra, sino porque fue el álbum que vio como Dylan convertía su imagen en la de un auténtico beatnik y por ser el que inició la discordia que generó la controversia eléctrica de Dylan, rompiendo, aunque no tan drásticamente como se dice, con la canción protesta. En realidad, más bien yo diría al respecto, que lo que hizo fue cambiar la forma de hacer crítica social.
El Lp ha superado todo tipo adversidades, hasta la más difícil, que siempre es la prueba del tiempo. A día de hoy es un álbum fabuloso, en el que todas las canciones están a un nivel elevadísimo. Para lograr esto, Bob Dylan fusionó lo que había asimilado de su viaje por Europa, es decir el sonido de los Rolling y los Beatles, con sus ya previos conocimientos y experiencia con el blues, que hasta entonces había tocado únicamente de forma acústica, todo ello aderezado con su peculiar estilo discursivo y su voz nasal y a la vez rasgada de barítono, tan particular. Con ello, creó como he indicado, el Folk rock como género y algo mucho más personal, que es un estilo que el propio Dylan describió, como de "delgado y salvaje sonido del mercurio", producto de la experimentación con la sonoridad eléctrica, a la que aportó una tonalidad fría, cruda y estridente, generado gracias al acoplamiento entre las guitarras eléctricas, el piano y el timbre de voz de Dylan. Es como si hubiera decidido electrificarse pero verdaderamente, es decir generar un sonido esencialmente metálico, que lo que pretendía era transmitir deliberadamente, que no estábamos ya ante ningún sonido acústico natural.
Verdaderamente lo que se estaba haciendo y grabando en este álbum era tan novedoso, que nadie sabía cómo iba a quedar al final, según han contado en varias ocasiones, los músicos y técnicos que intervinieron en la grabación.
Este es uno de las motivos por las que voy a compartir todo el disco completo y no canciones particulares, porque creo que todas ellas son imprescindibles. Luego desarrollaré los temas que me parecen más destacables.
Le sigue un blues un poquito más relajado pero muy elegante, con una letra de amor con tintes surrealistas, intencionadamente oscura porque probablemente esté dedicada a Joan Baez. "She belongs to me".
Otra pieza fundamental que jalona esta nueva trayectoria dylaniana, es otro gran blues, "Maggie's Farm", divertida, pegadiza y con una letra atrevida y satírica que se burla de la superficialidad de la sociedad estadounidense.
El siguiente corte es una obra maestra como la copa de un pino. "Love minus zero/No limit" es uno de los primeros hitos que marcaron esa fusión entre el folk y el rock. Es como sucede con muchas canciones de Dylan, un poema crepuscular de amor, cantado que transmite tristeza y resignación, escrito e interpretado con una gran maestría, sin duda con Dylan en estado de gracia.
La cara A, se cierra con otros dos fabulosos Blues, con los que Bob Dylan demuestra que ese es el terreno en el que mejor se mueve, desde el punto de vista eléctrico. No se puede pasar por alto que, él siempre ha sido un gran músico de blues, desde sus inicios cuando se fue a Nueva York y se ganó la vida tocando en locales. También en su época folk, incluyó piezas de Blues, lo que pasa es que eran acústicas, con el mérito que esto conlleva.
La cara B contiene cuatro canciones, todas ellas obras maestras absolutas, de la cuales, para mí dos de ellas, se encuentran además, entre las mejores composiciones de toda su carrera. Se trata de "Mr. Tambourine man" y de "It's all over now, baby blue"
"Mr. Tambourine man", de todos es sabidos que es uno de los temas más legendarios de Dylan, uno de sus grandes himnos, que curiosamente, después de todo el Rock "mercurial" que desplegó en la cara A, se configura, como una impresionante balada folk, al más puro estilo de su época dorada acústica. Es una canción de un lirismo muy notable, con metáforas extraordinarias, que en ocasiones hace claras alusiones a las efectos del LSD. "Mr. Tambourine man", hace un homenaje emotivo al músico callejero y vagabundo, al que el propio Dylan le pide que cante una canción para él, en un ejercicio de humildad inusual en una gran estrella ya de la música, que se rinde ante la sencillez y verdad, del músico que se se tiene que ganar la vida día a día.
La otra pieza que me parece una de las grandes obras maestras de Dylan es también de corte claramente folk, y es una bellísima balada, " It's all over now, baby blue", en la que narra una desgarradora despedida, con una melodía nostálgica, que resulta profundamente romántica y evocadora. A mí aún me emociona y me conmueve el alma cuando la escucho.
"Gates of eden", es una canción netamente surrealista visionaria y distópica, de reminiscencias bíblicas, para la cual acude por tercera vez al folk puro. Durante todo el tema, Dylan despliega todo su talento literario, por medio de un torrente de imágenes épicas, al servicio de su música.
Y termino este disco monumental, con la escalofriante "It's all right ma, (I'm only bleeding)", tema impresionante, de corte surrealista, que puede considerarse como la quintaesencia de la canción protesta dylaniana. Lo tiene todo, es un tema estremecedor, asentado sobre la escritura automática y que como todas las canciones largas, de más de siete minutos, se configura como una letanía, en esta ocasión desgarradora y sin concesiones, rebosante de rabia contenida, en la que no deja títere con cabeza, criticando con tremenda acidez, la hipocresía de la sociedad americana. Es un regreso por tanto a la canción protesta, articulada en torno a una serie de metáforas encendidas, brillantes, y tremendamente irónicas.
En "It's all right ma, (I'm only bleeding)", Dylan recurre al mencionando blues acústico, con un resultado sensacional, porque la canción no pierde absolutamente nada de energía, a pesar de no ser eléctrica.
"Bringing it all back home", fue continuado con otra obra que está considerada también como uno de los álbumes nucleares de Bob Dylan. En el mismo año 1965 sale a la luz "Highway 61 Revisited", en el que se consolida y se afianza definitivamente, el giro que había tomado la carrera de Dylan. El álbum, sigue con esa experimentación sonora, mezcla de su peculiar blues mercurial y el Folk Rock y en el que no falta, ese sentido del humor burlón dylaniano, prácticamente ausente en "Bringing it all back home".
El título del Lp hace referencia a la autopista que comunica la región natal de Dylan, con las ciudades sureñas, en donde surgió precisamente el blues y el jazz, Nueva Orleans, Memphis, Saint Louis, es decir la cuna de la música afroamericana, que es el auténtico origen del Rock and Roll.
En otras palabras, "Highway 61 Revisited", es un viaje iniciático, en el que Dylan quiere hacer una especie de regresión, que le conduzca desde sus orígenes personales, a sus orígenes musicales, conectando al norte y el sur, que simbolizan a su vez, los dos grandes polos, las dos grandes dualidades esenciales de la vida. Es también, un intento de unir, dos realidades desgraciadamente enfrentadas, la negra esclava y la blanca la libre, que muestran el carácter esencialmente contradictorio de los Estados Unidos.
"Highway 61 Revisited", ha copado desde su publicación los puestos más altos en todas las listas de éxitos de ventas y de la crítica de revistas especializadas, que no dudaron un momento en elogiar el álbum, desde el primer instante.
Hay que tener en cuenta que no es para menos, puesto que en él, se encuentra tal vez la que es probablemente la mejor canción de la historia del Rock o por lo menos para muchos entre los que me incluyo, es una de ellas y también por ende tal vez la mejor canción de Dylan, junto con la descomunal "Hurricane". Me estoy refiriendo como no puede ser otro modo, a "Like a Rolling Stone", que a pesar del título, no tiene nada que ver con la gran banda londinense. Pero de ella hablaré un poco más adelante.
Dylan para hacer este trabajo memorable que es "Highway 61 Revisited", se rodeó de la misma banda de músicos que se complementaron perfectamente en "Bringing it all back home", de los que destacaría a Mike Bloomfield, guitarrista habitual del gran rey de la harmónica, Paul Butterfield, al inspiradísimo pianista Paul Griffin, y sobre todo el magnífico teclista y organista Al Kooper. Juntos hicieron en tan solo en seis días, este magnífico e inolvidable retrato de la década de los 60 .
Con "Highway 61 Revisited", Dylan hizo el más difícil todavía, igualó y tal vez superó, su trabajo previo que acabamos de ver, "Bringing it all back home". Para mí son álbumes que están al mismo nivel, no creo que uno sea superior al otro, son absolutamente obras maestras ambos e igualmente influyentes a partes iguales.
Aunque si es verdad que "Highway 61 Revisited", supone un paso más en la electrificación del sonido de Dylan, en el que el folk e incluso el folk rock, cada vez va teniendo menos protagonismo.
Del mismo modo que he hecho con "Bringing it all back home", y por las mismas razones, es decir que todas las canciones son imprescindibles, os comparto el álbum completo, porque es que no tiene desperdicio.
Como el primer corte es "Like a Rolling Stone" y la voy a dejar para el final, el primer tema que voy a analizar es "Tombstone blues", un blues despiadado, que se articula en torno a un torrente de metáforas corrosivas, que reflejan la podredumbre del sistema americano. Destacable la guitarra de Mike Bloomfield, perfectamente acoplada a la fría y cruda dureza de la canción.
"It Takes a lot to laugh, It Takes a train to cry", es un blues de tiempo lento, con un gran protagonismo del piano acompañado por la rasgada voz de Dylan. El tema aborda con una fina inteligencia, la ingenuidad del ciudadano medio estaudonidense y de cómo va perdiendo todas sus oportunidades, sus trenes y que finalmente, la realidad del país se le escapa delante de sus narices, sin darse cuenta.

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