martes, 16 de septiembre de 2025

Bob Dylan 2º Parte. La electrificación de Dylan

Con este segundo capítulo dedicado a Bob Dylan, voy a adentrarme en una de las etapas más gloriosas del genio de Minnesota, y desde luego la más decisiva e influyente para el devenir de la historia del Rock, pues cambiaría definitivamente el rumbo de la música popular. Se trata de dos álbumes y un solo año, 1965. Más allá de la calidad musical que atesoran ambos discos, fue la difícil e incomprendida decisión de Dylan de acercarse al Rock'n'Roll y alejarse definitivamente del folk más tradicional, la razón por la que estos años cobran tanta trascendencia. 

Los críticos han llamado esta etapa, "la controversia eléctrica de Dylan", es decir el momento en el que electrifica su sonido y lleva tanto a sus clásicos como a sus nuevas composiciones, al ámbito del Rock. Aunque ahora resulte un tanto incomprensible, en perspectiva histórica, hay que comprender que Dylan con tan solo cuatro discos, se había convertido ya en un fenómeno extraordinario del folk, lo que provocó que su decisión no fuera aceptada tanto por crítica, como por prensa y seguidores, que no entendieron ese giro sustancial en su estilo de hacer música.

Visto ahora, cualquiera puede darse cuenta que tampoco fue tan terrible y que desde luego nadie puede dudar que fue un avance y una mejoría increíble, tanto en la calidad de las composiciones, como en el sonido, y por encima de cualquier cosa, por haber servido para aumentar su leyenda de un artista completo y como un auténtico genio de la música. 

Pero en 1965, justo en mitad de esa década convulsa, de profundos cambios, de luces y sombras, de grandes ilusiones y sueños de paz, para construir un mundo mejor, una parte del público más comprometido socialmente, se había refugiado en las letras y el mensaje de las canciones de Dylan, y al modo en que las transmitía. Todo eso estaba muy bien pero, detrás de ello, también había mucha manipulación y mucho intento de hacer de Bob Dylan un gurú de la contracultura, con el conseguido riesgo y peligro de mesianismo, que esto conlleva. La entronización y la idealización de un artista, y muy joven además, nunca trae nada bueno, y normalmente consigue los efectos contrarios, es decir, denostar al más mínimo error o decisión comprometida, a esa figura y al movimiento alternativo que representa, como al final así fue. Esto es algo que iba a pasar, desde el momento en que se le convirtió en un ídolo de masas, era cuestión de tiempo que ocurriera y daba igual la decisión que hubiera tomado.

Bob Dylan no solamente lo sabía, sino que no tenía ningún interés en estar, ni en colaborar con todo eso, pero es que además y ya lo señalé en la entrada anterior, Dylan ya en esos momentos superaba su faceta de cantautor protesta únicamente vinculado al movimiento folk, y empezaba también a tener contactos muy fértiles con la poesía y con la literatura vanguardista. 

Desde otro punto de vista y por un simple razonamiento práctico, Dylan advirtió cuando escuchó a los Beatles en su viaje por Europa, que debía incorporarse él también, al sonido potente, enérgico y directo del Rock'nRoll, porque consideraba que era un medio mucho más idóneo para transmitir su arte y sus ideas. De manera que finalmente dio el paso y fue abandonando el folk más clásico, aunque también es cierto que, nunca lo dejó completamente. Además, se da la circunstancia, de que con su conversión eléctrica, Dylan dio carta de presentación a un nuevo género musical, que aunque había dado sus primeros pasos titubeantes con otros artistas, no se había conformado todavía. Me estoy refiriendo evidentemente al género mixto "Folk rock", un estilo que luego ha tenido un desarrollo muy extenso. Todo esto confirma evidentemente, que su decisión fue un acierto artístico inapelable.

Con esto cierro todo la controversia respecto a la decisión de Bob Dylan de pasarse al Rock y entro en el análisis de los dos álbumes memorables que grabó en 1965, "Bringing it all back home" y "Highway 61 Revisited", los cuales son tan monumentales, que se merecerían cada uno de ellos, una sola entrada en el blog.

Voy a comenzar con el primero de ellos, "Bringing it all back home", al que podemos calificar como una indiscutible obra maestra, que ha entrado por derecho propio, en el ámbito de la leyenda.

Antes de analizar el álbum, quisiera hacer mención de la excelente portada del disco, vanguardista, original, brillantemente y sin precedentes hasta ese momento en la historia del Rock. Realizada por el fotógrafo, Daniel Kramer, muestra bajo un objetivo borroso circular, en lo que parece una cara alusión a la expresión "los anillos en mi mente", de la letra de "Mr.Tambourine man", un primer plano de Dylan, sentado sobre un diván, con una mirada desafiante, que sujeta un gato entre sus manos. Sobre el diván, hay varios vinilos de músicos de blues y de folk. En segundo plano podemos ver a la esposa del manager de Dylan, Albert Grossman, fumando un cigarrillo en una posición provocativa. Hay muchos más elementos, pero baste con destacar estos, la portada es impresionante para la época y aún hoy, se la puede considerar una magnífica portada.


Portada del álbum " Bringing It all Back Home"

"Bringing It all Back Home" no solo ha pasado a la historia por ser una excelente obra, sino porque fue el álbum que vio como Dylan convertía su imagen en la de un auténtico beatnik y por ser el que inició la discordia que generó la controversia eléctrica de Dylan, rompiendo, aunque no tan drásticamente como se dice, con la canción protesta. En realidad, más bien yo diría al respecto, que lo que hizo fue cambiar la forma de hacer crítica social. 

El Lp ha superado todo tipo adversidades, hasta la más difícil, que siempre es la prueba del tiempo. A día de hoy es un álbum fabuloso, en el que todas las canciones están a un nivel elevadísimo. Para lograr esto, Bob Dylan fusionó lo que había asimilado de su viaje por Europa, es decir el sonido de los Rolling y los Beatles, con sus ya previos conocimientos y experiencia con el blues, que hasta entonces había tocado únicamente de forma acústica, todo ello aderezado con su peculiar estilo discursivo y su voz nasal y a la vez rasgada de barítono, tan particular. Con ello, creó como he indicado, el Folk rock como género y algo mucho más personal, que es un estilo que el propio Dylan describió, como de "delgado y salvaje sonido del mercurio", producto de la experimentación con la sonoridad eléctrica, a la que aportó una tonalidad fría, cruda y estridente, generado gracias al acoplamiento entre las guitarras eléctricas, el piano y el timbre de voz de Dylan. Es como si hubiera decidido electrificarse pero verdaderamente, es decir generar un sonido esencialmente metálico, que lo que pretendía era transmitir deliberadamente, que no estábamos ya ante ningún sonido acústico natural. 

Verdaderamente lo que se estaba haciendo y grabando en este álbum era tan novedoso, que nadie sabía cómo iba a quedar al final, según han contado en varias ocasiones, los músicos y técnicos que intervinieron en la grabación. 

Este es uno de las motivos por las que voy a compartir todo el disco completo y no canciones particulares, porque creo que todas ellas son imprescindibles. Luego desarrollaré los temas que me parecen más destacables. 


El Lp se abre con un tema histórico "Subterranean Homesick Blues", que lo es por muchos motivos, primero porque es soberbio en sí mismo, una canción en la que se puede vislumbrar perfectamente ese sonido mercurial y esa fuerza eléctrica en forma de blues, que sería uno de los signos distintivos del nuevo estilo de Dylan. Pero también es una canción que ha pasado la historia por su sensacional vídeo, absolutamente renovador y que ha sido imitado hasta la saciedad, lo que le dota de una modernidad admirable. Voy a poner la canción con el vídeo, porque la verdad es que merece la pena verlo. 

Le sigue un blues un poquito más relajado pero muy elegante, con una letra de amor con tintes surrealistas, intencionadamente oscura porque probablemente esté dedicada a Joan Baez. "She belongs to me".

Otra pieza fundamental que jalona esta nueva trayectoria dylaniana, es otro gran blues, "Maggie's Farm", divertida, pegadiza y con una letra atrevida y satírica que se burla de la superficialidad de la sociedad estadounidense.

El siguiente corte es una obra maestra como la copa de un pino. "Love minus zero/No limit" es uno de los primeros hitos que marcaron esa fusión entre el folk y el rock. Es como sucede con muchas canciones de Dylan, un poema crepuscular de amor, cantado que transmite tristeza y resignación, escrito e interpretado con una gran maestría, sin duda con Dylan en estado de gracia. 

La cara A, se cierra con otros dos fabulosos Blues, con los que Bob Dylan demuestra que ese es el terreno en el que mejor se mueve, desde el punto de vista eléctrico. No se puede pasar por alto que, él siempre ha sido un gran músico de blues, desde sus inicios cuando se fue a Nueva York y se ganó la vida tocando en locales. También en su época folk, incluyó piezas de Blues, lo que pasa es que eran acústicas, con el mérito que esto conlleva. 

La cara B contiene cuatro canciones, todas ellas obras maestras absolutas, de la cuales, para mí dos de ellas, se encuentran además, entre las mejores composiciones de toda su carrera. Se trata de "Mr. Tambourine man" y de "It's all over now, baby blue"

"Mr. Tambourine man", de todos es sabidos que es uno de los temas más legendarios de Dylan, uno de sus grandes himnos, que curiosamente, después de todo el Rock "mercurial" que desplegó en la cara A, se configura, como una impresionante balada folk, al más puro estilo de su época dorada acústica. Es una canción de un lirismo muy notable, con metáforas extraordinarias, que en ocasiones hace claras alusiones a las efectos del LSD. "Mr. Tambourine man", hace un homenaje emotivo al músico callejero y vagabundo, al que el propio Dylan le pide que cante una canción para él, en un ejercicio de humildad inusual en una gran estrella ya de la música, que se rinde ante la sencillez y verdad, del músico que se se tiene que ganar la vida día a día. 

La otra pieza que me parece una de las grandes obras maestras de Dylan es también de corte claramente folk, y es una bellísima balada, " It's all over now, baby blue", en la que narra una desgarradora despedida, con una melodía nostálgica, que resulta profundamente romántica y evocadora. A mí aún me emociona y me conmueve  el alma cuando la escucho. 

"Gates of eden", es una canción netamente surrealista visionaria y distópica, de reminiscencias bíblicas, para la cual acude por tercera vez al folk puro. Durante todo el tema, Dylan despliega todo su talento literario, por medio de un torrente de imágenes épicas, al servicio de su música. 

Y termino este disco monumental, con la escalofriante "It's all right ma, (I'm only bleeding)", tema impresionante, de corte surrealista, que puede considerarse como la quintaesencia de la canción protesta dylaniana. Lo tiene todo, es un tema estremecedor,  asentado sobre la escritura automática y que como todas las canciones largas, de más de siete minutos, se configura como una letanía, en esta ocasión desgarradora y sin concesiones, rebosante de rabia contenida, en la que no deja títere con cabeza, criticando con tremenda acidez, la hipocresía de la sociedad americana. Es un regreso por tanto a la canción protesta, articulada en torno a una serie de metáforas encendidas, brillantes, y tremendamente irónicas.

En "It's all right ma, (I'm only bleeding)", Dylan recurre al mencionando blues acústico, con un resultado sensacional, porque la canción no pierde absolutamente nada de energía, a pesar de no ser eléctrica.

"Bringing it all back home", fue continuado con otra obra que está considerada también como uno de los álbumes nucleares de Bob Dylan. En el mismo año 1965 sale a la luz "Highway 61 Revisited", en el que se consolida y se afianza definitivamente, el giro que había tomado la carrera de Dylan. El álbum, sigue con esa experimentación sonora, mezcla de su peculiar blues mercurial y el Folk Rock y en el que no falta, ese sentido del humor burlón dylaniano, prácticamente ausente en "Bringing it all back home".

El título del Lp hace referencia a la autopista que comunica la región natal de Dylan, con las ciudades sureñas, en donde surgió precisamente el blues y el jazz, Nueva Orleans, Memphis, Saint Louis, es decir la cuna de la música afroamericana,  que es el auténtico origen del Rock and Roll. 

En otras palabras, "Highway 61 Revisited", es un viaje iniciático, en el que Dylan quiere hacer una especie de regresión, que le conduzca desde sus orígenes personales, a sus orígenes musicales,  conectando al norte y el sur, que simbolizan a su vez, los dos grandes polos, las dos grandes dualidades esenciales de la vida. Es también, un intento de unir, dos realidades desgraciadamente enfrentadas, la negra esclava y la blanca la libre, que muestran el carácter esencialmente contradictorio de los Estados Unidos.

"Highway 61 Revisited", ha copado desde su publicación los puestos más altos en todas las listas de éxitos de ventas y de la crítica de revistas especializadas, que no dudaron un momento en elogiar el álbum, desde el primer instante.

Hay que tener en cuenta que no es para menos, puesto que en él, se encuentra tal vez la que es probablemente la mejor canción de la historia del Rock o por lo menos para muchos entre los que me incluyo, es una de ellas y también por ende tal vez la mejor canción de Dylan, junto con la descomunal "Hurricane". Me estoy refiriendo como no puede ser otro modo, a "Like a Rolling Stone", que a pesar del título, no tiene nada que ver con la gran banda londinense. Pero de ella hablaré un poco más adelante. 

Dylan para hacer este trabajo memorable que es "Highway 61 Revisited", se rodeó de la misma banda de músicos que se complementaron perfectamente en "Bringing it all back home", de los que destacaría a Mike Bloomfield, guitarrista habitual del gran rey de la harmónica, Paul Butterfield, al inspiradísimo pianista Paul Griffin, y sobre todo el magnífico teclista y organista Al Kooper. Juntos hicieron en tan solo en seis días, este magnífico e inolvidable retrato de la década de los 60 .

Con "Highway 61 Revisited", Dylan hizo el más difícil todavía, igualó y tal vez superó, su trabajo previo que acabamos de ver, "Bringing it all back home". Para mí son álbumes que están al mismo nivel, no creo que uno sea superior al otro, son absolutamente obras maestras ambos e igualmente influyentes a partes iguales. 

Aunque si es verdad que "Highway 61 Revisited", supone un paso más en la electrificación del sonido de Dylan,  en el que el folk e incluso el folk rock,  cada vez va teniendo menos protagonismo. 

Del mismo modo que he hecho con "Bringing it all back home", y por las mismas razones, es decir que todas las canciones son imprescindibles, os comparto el álbum completo, porque es que no tiene desperdicio. 


Como el primer corte es "Like a Rolling Stone" y la voy a dejar para el final, el primer tema que voy a analizar es "Tombstone blues", un blues despiadado, que se articula en torno a un torrente de metáforas corrosivas, que reflejan la podredumbre del sistema americano. Destacable la guitarra de Mike Bloomfield, perfectamente acoplada a la fría y cruda dureza de la canción. 

"It Takes a lot to laugh, It Takes a train to cry", es un blues de tiempo lento, con un gran protagonismo del piano acompañado por la rasgada voz de Dylan. El tema aborda con una fina inteligencia, la ingenuidad del ciudadano medio estaudonidense y de cómo va perdiendo todas sus oportunidades, sus trenes y que finalmente, la realidad del país se le escapa delante de sus narices, sin darse cuenta.

Y seguimos con otro gran Blues, "From a Buick 6", que  sigue en la estela de su precedentes, surrealismo, escritura automática, letras que aluden a gente perdida, desesperada, más muerta que viva. 

El corte quinto es uno de los platos fuertes del álbum, "Ballad of a thin man", una de esas letanías largas cantadas, con unas letra magistral, en la que ridiculiza a la sociedad burguesa, acomodada y bien pensante, que está representado por "el Señor Jones", el estrecho de mente, pero obediente al sistema, que cumple con sus obligaciones pero que en cambio, no sabe lo que está pasando realmente a su alrededor. Una dura crítica a lo que hoy llamamos, pensamiento único o corrección política, que profesan las gentes que cultivan flores de plástico para ser algo hay que reconocerse, tal y como dice la canción en de sus momentos más gloriosos. 
Nuevamente nos encontramos ante una pieza de tiempo lento con un importante presencia del piano, que rezuma hastío, cansancio, incluso pena y tristeza. Desde el punto de vista compositivo, destaca el órgano fabuloso de Al Kooper y la voz profunda de Dylan. 
Es absolutamente inolvidable el estribillo de la canción, "But Something is happening and you don't know what It is, Do You Mr Jones? 
En definitiva, "Ballad of a thin Man" es un lamento por la falta de compromiso político, social, moral, de la sociedad americana, pero tal vez, también sea una pequeña venganza, de forma un tanto más críptica, a la hipocresía de los bien pensantes de izquierda, que representaban sus antiguos amigos de su época Folk.

La segunda cara del Lp, comienza con "Queen Jane Approximately" una de esas baladas con un contenido áspero, típicas de Dylan, con una presencia muy destacable del piano rítmico, representada en este caso por una figura femenina, por la reina Jane, es decir la típica niña mimada, que no está preparada lo que se va a enfrentar en la vida. Lo que hay detrás de esta fachada simbólica, de lo que habla nuevamente, es de la sociedad americana y de su infantilismo intelectual y emocional, que como digo representa, la reina Jane, quien por si fuera poco, finalmente tendrá que recurrir a las drogas para soportar sus frustraciones. La historia, realmente está muy en la línea de lo que es "Like a Rolling Stone". No puede haber un retrato más exacto, de lo que era Estados Unidos en aquellos años. 

Ante tanto desasosiego Dylan siempre tiene un contrapunto, que en este álbum viene representada por la canción homónima "Highway 61 Revisited", que da título al disco y que es una parodia surrealista, en la que el elemento central es precisamente ese eje que supone la autopista 61, y que parece que es, dónde va a parar todo lo absurdo de este mundo. 

"Just like Tom Thumb's blues", sigue en esa línea ácida, aunque en esta ocasión más realista y algo sórdida, en la que ofrece una visión destructiva del sueño americano y para la cual se sirve de varias referencias literarias, sobre todo del Malcolm Lowry. La canción es un blues con aires de country, en la que destaca nuevamente el magnífico piano de Paul Griffin, protagonista indiscutible en la línea de acordes.

La última canción del álbum se las trae, es una pieza de casi 11 minutos y medio, una de las canciones más largas de Dylan, aunque las tiene más largas. El título lo dice todo, "Desolation Row", que traducido quiere decir algo así como paseo de la desolación. Un relato articulado en torno la escritura automática, el surrealismo y la visión psicodélica desasosegante que producen las drogas, en el que esculpe una desmitificación caótica, de numerosos personajes que van desfilando por la canción. Tema de difícil interpretación, creo que sólo Dylan sabe lo que quiso decir con ella, aunque podemos aventurarnos a pensar que se está refiriendo entre otras muchas cosas, al sentimiento de soledad e incomprensión en la que vivía sumido Dylan. 
Un tema colosal, con el cual Dylan vuelve una vez más, al Folk, y con ello intensifica el contraste de la melodía suave, dulce, melancólica, enfatizada con esa característica despedida dylaniana con la armónica y la dureza de la letra.

Y por fin, ahora sí termino mi visión del "Highway 61 Revisited", con el análisis de la canción que abre el álbum, pero que he  dejado para el final por su importancia.
"Like a Rolling Stone", figura en varias listas, como la canción más importante e influyente de la historia del Rock. Al menos, desde luego es una de las mejores. Ya he indicado que el título no alude en absoluto para nada a sus colegas y buenos amigos de los Rolling Stones, sino a la traducción literal, que podemos entender como "piedra rodante".
Más allá de todas las impresiones y valoraciones que nos puede producir la canción, lo que yo quiero que transmitir es que es una pieza de rock buenísima, quiero decir, que si no tuviera esa letra tan magnífica, seguiría siendo una canción memorable. Para lograr semejante resultado, no hace falta ni contar con los mejores músicos, ni los mejores arreglos, es necesario eso sí contar con el talento y la inspiración de Bob Dylan, a la hora de hacer una composición de rock, tan perfecta, tan armónica, y por qué no decirlo tan pegadiza, en la que todos los músicos y todos los instrumentos están como tienen que estar, entre los que destaca la base de órgano magistral de Al Kooper y el piano de un Paul Griffin, que hay que reconocer que se sale en todo el disco. Pero lo importante es el perfecto acoplamiento de todos los músicos en torno a la melodía y a la voz inquisitiva de Dylan. 
Como casi todas las canciones de Dylan, la estructura se hace en torno a una serie de estrofas perfectamente definidas que terminan con en estribillo en el que despliega todo lo que nos quiere contar en la canción. En esta ocasión el estribillo es una pregunta, una pregunta que quien la oye por primera vez, ya no la podra olvidar nunca más: 
"How does It feel, how does it fell, to be without a home, like a Rolling Stone?"

Desde el punto de vista musical como digo, para mí es una obra perfecta, pero no menos magistral es la letra. Aunque se mantiene dentro del tono próximo al surrealismo y fuertemente simbólico, que impregna a todo el disco, la letra resulta mucho más inteligible que otras y mucho más directa. En ella orbita constantemente el reproche hacia todos aquellas personas que se muestran insensibles ante el sufrimiento del prójimo, ante el dolor del vagabundo, del que no tiene hogar, del que es como una piedra que rueda, abandonada en el camino. Y lo hace de la forma más dura que se puede hacer, representándolo por una persona que habiéndose mofado de la pobreza del otro, acaba ella misma no teniendo tampoco para comer.
Una crítica feroz a la sociedad acomodada y burguesa americana que da la espalda a todo aquello que le resulta desagradable, pero de lo que no podrá sustraerse, pues más pronto o más tarde, tendrá que enfrentarse a ello. También Dylan golpeó muy fuerte a los políticos, que nunca están cuando se les necesita y dónde se les necesita y para lo que se las necesita. 
En fin yo solamente puedo reproducir un pasaje traducido, desgarrador, impresionante y luego compartir con vosotros la canción para que la podáis escuchar y disfrutar. 
"Decías que no tenías nada que ver con el misterioso vagabundo, pero ahora te das cuenta de que no vende ninguna excusa, cuando penetras en el vacío de sus ojos"
" Ay princesa sobre tu pedestal y todo el mundo bien nacido, bebiendo y creyendo que lo tienen todo hecho....
Hubieras hecho bien en quitarte el anillo de diamantes para empeñarlo, princesa... Cuando no tienes nada, no tienes nada que perder, ahora eres invisible ya no tienes secretos".



En la próxima entrada y última, en la que voy a abordar el Dylan de los 60, te hablaré de otro disco todavía muy eléctrico y magnífico, "Blonde on Blonde", que conformaría junto a sus dos precedentes, "la trilogía eléctrica" de Dylan, y de dos discos más completamente distintos, que reflejan un cambio que se operó en Dylan a partir de 1967, que provocó un nuevo giro en su carrera y sobre todo, en su relación con la escena musical del momento junto con el circo que la rodea, prensa y el público en general.

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Nacho Díez

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