Antes de Bob Dylan y después de Bob Dylan. La música popular del pasado siglo y en especial el folk y el rock conocieron un punto de inflexión, el día que Robert Zimmerman, conocido artísticamente como Bob Dylan, hizo su aparición en el panorama musical de los '60, apuntalandose muy rápidamente, como uno de los artistas más importantes e influyentes de la historia del siglo XX.
Antes de continuar, quiero advertir primero que nada, que tal vez no me resulte fácil ser objetivo en esta serie de entradas que voy a dedicar a Bob Dylan, al que vengo escuchando desde que era niño, razón por la cual más que ser un gran admirador de toda su obra, soy un fan sentimental, así que, procuraré mantener el equilibrio y que no se me note demasiado.
Fue el gran matemático Alfred North Whitehead quien dijo la célebre frase "la historia de la filosofía no es más que una serie de notas al pie de la página de la obra de Platón", pues bien, de forma análoga podemos decir algo parecido respecto de Dylan y es que se podría afirmar sin miedo a equivocarse, que la historia de la música popular desde la década de los 60 o al menos buena parte de ella, no son más que notas al pie de página de la obra de Dylan. Todos los caminos o casi todos llevan a Dylan, aunque su impacto inicialmente se limitara únicamente al ámbito del folk y la canción de autor.
Hasta su llegada hubo indiscutibles maestros de Jazz, de los que por citar solo dos, destacaría a Duke Ellington o Charlie Parker, lo mismo se puede decir del Blues, quien no recuerda a B.B King o en el R&B, el inigualable Chuck Berry. De todos ellos y en relación a solistas y cantantes quizá el más mediático y quien ha ejercido un mayor influjo es Elvis Presley. A nivel de grupos musicales, la referencia serían los Beatles. Sin embargo si ha habido un músico, que al mismo tiempo fuera un poeta y que haya sido capaz de conectar con los sentimientos de toda una generación, ese es Bob Dylan. De este modo, tenemos la Santísima Trinidad de la música popular y del rock de todos los tiempos: Elvis Presley, The Beatles y Bob Dylan. De estos tres fenómenos sociales, mediáticos, artísticos y musicales, Bob Dylan es la figura más interesante y polifacética en perspectiva intelectual, social y política. Aunque no debemos pasar por alto, que su enorme figura también abarca la de una persona reservada y contradictoria, con múltiples aristas y con una actitud esquiva e incluso en ocasiones arisca con la prensa y con la crítica.
Otro dato relevante, es que nació en Minnesota, uno de los estados más fríos y despoblados de EEUU, alejado de cualquier ambiente cultural y artístico relevante, lo que no impidió, que desde que muy joven fuera amante de la música y que pronto se aficionara a escuchar blues y también todo tipo de música tradicional de Estados Unidos, con especial interés por cantantes como Woody Guthrie. La falta de expectativas que había en su tierra natal le hizo emigrar con apenas veinte años a Nueva York en donde se instaló en 1961. Inmediatamente empezará a ganarse la vida tocando blues en bares y locales, en donde llamó la atención de algún crítico musical, circunstancia le que ayudó a firmar un contrato con el sello Columbia ese mismo año. Es entonces cuando cambia su nombre de nacimiento, por el de Bob Dylan, en homenaje al poeta Gales, Dylan Thomas.
Los tiempos en los que debutó e inició su carrera artística fueron tan convulsos y determinantes que aún hoy marcan y marcarán el devenir de la humanidad. Una mente inquieta como la de Dylan no podía quedar al margen de estos acontecimientos que se dieron durante toda la década de los 60 sucesos, de los que fue su mayor intérprete y su más sutil analista. El asesinato de Kennedy, la guerra de Vietnam, el mayo del 68, la revolución del amor, las drogas...
Su álbum debut se llama simplemente "Bob Dylan". Como ocurre con casi todos los casos de los grandes artistas de los años 60, apenas contiene canciones compuestas por él, sino que se basa en versiones de clásicos. Lo único reseñable de este primer trabajo es la canción "Song to Woddy", un homenaje a la gran referencia del folk, que tanto admiraba como músico y como persona, el citado Woody Guthrie. Si bien este primer trabajo, no aporta gran cosa de historia discográfica de Dylan, su siguiente obra sí contiene ya unos cuantos temas legendarios.
En "The Freewheelin' Bob Dylan", encontramos a un Dylan prematuramente maduro, en el que aparece ya el poeta y recitador de versos cantados, una constante que será su seña de identidad a lo largo del resto en su trayectoria musical y artística, porque Dylan en realidad, nunca ha cambiado, siempre ha sido el mismo poeta que hace música, objetivo para cuyo fin pueda valerse de un género u otro, bien sea el Folk, el Blues o el Rock and Roll indistintamente, pero siempre como instrumentos al servicio de sus letras e inquietudes personales.
"The Freewheelin' Bob Dylan", es considerado ampliamente como su mejor disco antes de su etapa eléctrica iniciada en 1965. Por cierto tiene una portada preciosa, que muestra dos jóvenes caminando y abrazados durante el frío invierno neoyorquino, son Dylan y su novia Suze Rotolo en 1962.
El álbum se abre ni más ni menos que con "Blowin' in the wind" uno de sus temas más archiconocidos e influyentes, una obra maestra de gran belleza, en la que podemos disfrutar de la profundidad y emoción, de sus grandes temas. "Blowin in the wind" es una composición, en la que tanto en lo referente a la música como a la letra, se muestra inusualmente adulto siendo un artista tan joven, y es que todo en ella la hace ser un clásico indiscutible, tanto por el mensaje, como por la hermosa melodía.
A partir de este LP, Dylan se entregará por completo a escribir canciones para los desfavorecidos y oprimidos, para los olvidados y marginados y a implicarse en la canción protesta, de la que fue su máximo exponente, volcando todo su talento y toda su energía, al servicio de la crítica social y política, como si de un rapsoda del siglo XX se tratara.
"The Freewheelin' Bob Dylan" incluye otro gran clásico "A hard rain's a gonna fall" tema muy en la línea apocalíptica dylaniana que reaparecerá en discos posteriores por medio de canciones memorables, caso de "Desolation Row" y tantas otras. En declaraciones en una entrevista, Dylan comentó que la compuso creyendo que sería lo último que iba a hacer en su vida, pues eran los días de la crisis de los misiles, con toda la paranoia nuclear que trajo consigo, de modo que no se guardó nada y soltó en ella todo lo que tenía dentro.
"A Hard rains gonna fall" además es la típica canción extensa de Dylan de 7 intensos minutos en las que declama más que canta y en la que demuestra evidentemente que es un trovador moderno, dotado de una capacidad única para aportar a los temas de de actualidad y políticos, un tono de inigualable lirismo. Sin duda, este disco convirtió a Dylan en un fenómeno mediático y en un artista que lejos de ser uno más del montón, se veía que apuntaba muy alto.
Para ser el segundo disco de Dylan sorprende la cantidad de buenos temas que contiene, como son "Master of wars" que es uno de los mejores alegatos antibelicistas que nunca haya compuesto, y que bien puede considerarse un tema totalmente representativo de la canción protesta. También nos ofrece una preciosa canción de amor "Girl from the north country", que recuerda a otros nostálgicas baladas a las que nos acostumbrará posteriormente mucho Dylan, dedicadas a amores perdidos o antiguas novias.
Pero hay más, "Don't think twice it's all right", es una canción soberbia, que muestra el talento compositivo de Dylan, una de esas canciones que gustan mucho a sus seguidores y que es muy habitual en la repertorio de conciertos, o finalmente "Bob Dylan's dream", que inspiró en parte la famosa y atrevida portada del " Beggars Banquet" de los Rolling Stones, años después.
La imparable actividad de Dylan, le llevó a publicar otro álbum ese mismo año, también dentro de esa órbita de la canción protesta, se trata de "The Times they are a changing" un disco ambicioso, que a pesar de contar precisamente con la canción homónima considerada como uno de los grandes himnos de Dylan, resulta inferior a su precedente e incluso un tanto decepcionante. Eso sí estamos ante el Dylan más combativo y comprometido políticamente, hay que tener en cuenta que, meses antes habían asesinado al presidente Kennedy. Es el tiempo en que participa junto a Joan Báez en el movimiento por los derechos civiles.
Prueba de que el disco no está al nivel esperado, es que con excepción de la primera canción ya aludida "The Times they are a changing" el resto de cortes, no se encuentra ninguna de ellas entre las más habituales de Dylan. El caso es que, no sé si por centrarse demasiado en la faceta de canción protesta, descuidó las melodías, pero la verdad, es que, escuchado hoy, se hace un tanto monótono. A pesar de todo el disco merece la pena aunque solo fuera por la legendaria inolvidable "The Times they are a changing".
Dylan tampoco quedó completamente satisfecho del resultado el disco y se da cuenta de que tiene que cambiar. En estos momentos comienzan sus diferencias con la prensa, la cual tenía puestas unas expectativas en él inamovibles. La crítica quería seguir viéndole como al líder de la canción protesta y del cantautor comprometido socialmente. Pero Dylan era más que eso y no se iba a conformar únicamente con ese rol. No es que quisiera renunciar a su vertiente de músico comprometido, pero empezaba a sentir otras inquietudes artísticas, sobre todo encaminadas hacia la literatura. Poco a poco empieza a no colaborar en las entrevistas que se le hacen, incluso burlándose muchas veces de las tonterías que le preguntaban, danto respuestas absurdas, aunque la verdad muy ingeniosas.
Como digo Dylan, siempre ha sido un escritor que hace música y resulta difícil de separar, la línea que separa a ambas disciplinas artísticas en su obra, siendo precisamente esto uno de los aspectos más interesantes de la misma. El caso es que se ve muy atraído por poetas del surrealismo o del simbolismo como Rimbaud o Baudeleaire. Todas estas inquietudes, le llevaron a entablar fecundos contactos, con los más grandes autores de la Beat Generation, especialmente con Allen Ginsberg, con quien cultivó una entrañable amistad, desde que se conocieron. En estas circunstancias, por eso publica el año siguiente un disco, cuyo título lo dice todo "Another side of Bob Dylan".
Sin ser una obra maestra es un álbum en el que se puede observar una evolución muy destacada en sus composiciones, hasta el punto de introducir en el repertorio del disco, dos canciones de blues, con "Black Crow blues" en el que propio Dylan toca el piano, siendo esta la primera vez que incluye un instrumento aparte de su guitarra y su armónica o "Motorcycle nightmare" donde se empieza a vislumbrar esos tintes surrealistas dylanianos.
También recupera su fino sentido del humor, en ocasiones negro, pero siempre muy divertido, por ejemplo el caso de la magnífica "All I really want to do". Tal vez la canción más importante del disco sea "Chimes of freedom" nueva canción en la que Dylan declama acompañado con la guitarra una letra visionaria de contenido social aderezada de tintes surrealistas. En "Another side of Bob Dylan" encontramos también al artista introspectivo que está tratando de encontrarse a sí mismo, en lucha con su complicada relación con la prensa y también con el consumo de drogas, en un fantástico tema que es "My Back Pages".
Por último, para mí la canción más bonita del disco y la que más me gusta es "I Don't Believe You" , en la que nos habla de algún tipo de discusión amorosa después de una noche loca. Una auténtica joya y una delicia que voy a compartir con vosotros.
En este año 1964 aún le dio tiempo a embarcarse en un viaje que le llevará con unos amigos a cruzar de este a oeste, todo Estados Unidos en una furgoneta, donde se dice que en su parte trasera, escribía incesantemente poemas y canciones, mientras amenizaba las horas de carretera, bebiendo vino y fumando marihuana. Es también de este periodo, el momento en que Dylan empieza a tomar contacto con el LSD, lo que como no pudo ser de otro forma, fue muy importante para su evolución artística. Un Dylan surrealista y psicodélico, ¿alguien puede dar más?.
Con este disco y este año se pone fin al Dylan folk, únicamente cantautor protesta y comprometido con los más pobres. Dejará de ser aquel cantante que parecía un santo y que todo el mundo alababa, cuyos seguidores acudían a los conciertos, como si de una sesión de filosofía se tratara. En resumidas cuentas, abandonaría ese halo de gurú que tanto le molestaba y que nunca quiso ser y del que se ha pasado huyendo el resto de su vida. Aún hoy hay gente, que todavía no se ha enterado de que esta es la razón fundamental de sus comportamientos a veces contradictorios, simplemente juega al despiste, como quisieron jugar con él, intentando convertirle en lo que nunca quiso ser.
Como no pudo ser de otro modo, el día que apareció en el festival de Newport con una guitarra eléctrica, interpretando sus temas clásicos, supuso además de un giro radical en su carrera, un contraste tremendo para muchos de sus seguidores más aferrados al folk tradicional, quienes quedaron completamente decepcionados, manifestando su más enérgica protesta durante el concierto. Este etapa crucial para él, lo será también para el resto de la historia del Rock. Se llama la "controversia eléctrica de Dylan", pero su estudio quedará, para la siguiente entrega, no te la pierdas.
Nacho Díez
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