Hablar de The Doors, es hablar de uno de los pesos pesados, no ya de los años ´60, sino de toda la la historia del Rock. Si su trayectoria no se hubiera visto bruscamente interrumpida en 1971, fácilmente estarían a la altura de cualquiera de las grandes leyendas, que como Led Zeppelin, The Who o Rolling Stones, han tenido una discografía extensa y prolongada. Pocos grupos han sido capaces como fueron The Doors, de hacer letras de altísima calidad y una música de primer nivel, preservando siempre una gran originalidad, al mismo tiempo que alcanzaban cifras de ventas de vértigo, consiguiendo que todos sus discos, se dice pronto, todos, obtuvieran el calificativo de discos de oro.
En efecto, The Doors, siempre se preocuparon por no repetirse, tal vez por la notoriedad que alcanzaron con su primer disco, circunstancia que les obligó a reinventarse en cada nuevo proyecto que afrontaban. El estilo de los Doors, en sus primeros años puede catalogarse de un Blues psicodélico muy potente y en ocasiones oscuro, cargado de atmósferas densas, inquietantes y misteriosas, en las que a los momentos de clímax, seguían pasajes de una tensa serenidad. Nadie ha podido volver a hacer algo parecido, especialmente por la forma de tocar de cada uno de los instrumentistas, incluida la personalísima voz de su cantante y líder, Jim Morrison. A medida que fueron publicando discos, ahondaron en la psicodelia y la experimentación, aunque nunca renunciaron tampoco a buscar nuevos sonidos y horizontes, que les aproximaron al Art Rock o al jazz.
![]() |
| The Doors con Jim Morrison en primer término |
El sello distintivo del grupo venía de la mano de la voz inconfundible del genial Jim Morrison, cuyo estilo profundo y potente estaba perfectamente complementado por la calidad que atesoraban el trío de músicos que completaban el grupo, el fantástico teclista Ray Manzarek, el no menos sobresaliente guitarrista Robby Krieger, ambos con formación clásica, y el formidable baterista de marcada influencia jazzística, John Densmore. Una de las peculiaridades del grupo es que no contaba con un bajo, algo realmente inusual sobre todo en una banda de Blues Rock, el cual era suplido gracias a la habilidad de Ray Manzareck, que reproducía el sonido del bajo con el teclado, aunque en las actuaciones en directo, si incluían un bajo real, tocado por algún músico de estudio.
Aunque hay quienes han criticado un exceso de intelectualidad en las propuestas de los Doors, pero lo cierto es que lo que les convierte en un grupo excepcional y más interesante que muchos de las bandas de los ´60, es la manera en que utilizaban la energía consustancial del Rock, para comunicar sus inquietudes artísticas. Todo el mundo sabe que escogieron llamarse The Doors, en homenaje a un verso del poeta romántico y gran místico inglés, William Blake, que a su vez, fue utilizado por Aldous Huxley para titular su ensayo dedicado a las experiencias con alucinógenos, "Las puertas de la percepción". De esta manera, junto a la vocación mística y romántica del grupo, aprovecharon para hacer una descarada alusión al mundo de las drogas.
En efecto, The Doors, fueron algo así como un grupo serio o al menos con planteamientos que no se limitaban a la experiencia inmediata del Rock´n Roll. Sus dos miembros fundadores, Jim Morrison y Ray Manzareck, habían estudiado juntos cinematografía en la Universidad de California, y Jim Morrison desde muy joven escribía poesía. Precisamente la idea de formar el grupo surgió en el 65, de la propuesta que hizo Manzareck a Morrison, para poner música a un poema suyo. Los otros dos miembros eran conocidos de Manzareck, y terminaron de incorporarse ese mismo año.
El alma y líder del grupo siempre fue Jim Morrison, una de las figuras más emblemáticas del movimiento contracultural de la década de los ´60, cuya fuertísima y enigmática personalidad, le convertía a la vez, en alguien fascinante, seductor, místico, pero también épico y siempre teatral. Jim Morrison fue un poeta de espíritu bohemio, que un día decidió hacer música, una persona muy especial, de gran sensibilidad y talento artístico, con un carácter irreductible e indomable. Durante su corta vida, mostró interés por el cine, la pintura y la literatura, aficiones a las que hay que sumar desde muy joven, el gusto por la experimentación con los alucinógenos. Tal vez su personalidad tan marcada, vino marcada por la férrea disciplina con la que le educó su padre, un almirante de la marina, del que renegó totalmente. A partir de sus años universitarios, Jim Morrison, se convirtió en el polo opuesto de su padre, llevando una vida desordenada y disoluta a imitación de los grandes poetas franceses, Baudeleaire, Verlaine o Rimbaud. Fue en estos años donde se forjó una identidad, que posteriormente, lo convirtió en el gran poeta maldito del Rock.
Como suele decirse, el hambre se juntó con las ganas de comer. El tiempo que le tocó vivir fue el de la gran eclosión de la rebeldía juvenil de los ´60, manifestada en el movimiento hippie y la contracultura. El entusiasmo y la intensidad con la que vivía, le hicieron cometer excesos, a los que me referiré posteriormente, que si bien fueron comunes a muchas otras estrellas del Rock de aquellos años, en el caso de Jim Morrison, alcanzaron cotas excepcionales.
Pero por el momento vamos a comenzar con la publicación en 1967 de su primer álbum, titulado igual que el nombre del grupo, "The Doors". Pocos discos han provocado un consenso tan generalizado entre la crítica y el público, como este primera obra de The Doors, sin ninguna duda, uno de los mejores debuts de la historia del Rock, una auténtica obra maestra de principio a fin, que es de obligada escucha y en el que la banda suena más fresca y fluida, que en ningún otro trabajo posterior. Prácticamente todas las canciones son memorables y se encuentran entre las mejores y las preferidas de sus fans. No es para menos, porque hay unos cuantos temas del disco que han entrado en la historia del Rock, como "Break on Through", un Blues intenso, con mucha energía, cuya temática provocadora, generó las primeras censuras al grupo. "Soul Kitchen", " un blues en este caso de tempo lento, en el que brilla el vozarrón de Morrison y Ray Manzareck, quien da una sensacional lección de como acompañar un blues con el órgano, pero muy especialmente, dos temas absolutamente míticos que representan perfectamente el espíritu de los Doors, "Light my fire", un blues denso y a la vez enérgico, que arranca con un ostinato de órgano, que en seguida da paso al tema principal de la canción, al que sigue un solo de órgano absolutamente antológico de Ray Manzareck, y posteriormente otro solo, en este caso del guitarrista Robby Krieger, de una elegancia fabulosa. Ambos solos, están magistralmente acompañados por Densmore, que golpea sin descanso y con rotundidad la batería. Tras esta sección instrumental, regresa el ostinato de órgano y nuevamente la melodía, cerrándose la canción, a través de una perfecta estructura circular.
Y "The End", tal vez el tema más impactante y a la vez inquietante de The Doors, una suite larga de casi doce minutos, absolutamente extraordinaria, en el que todos los músicos están sobresalientes. Esencialmente es una pieza psicodélica, que se desarrolla como una especie de mantra, con una cadencia lenta y obsesiva. La voz de Morrison, gime, grita, declama, suplica, pero sobre todo modula perfectamente el ambiente tenso e hipnótico que rodea toda la canción. Mientras la guitarra repite obsesivamente una secuencia de notas de forma compulsiva, el órgano crea una atmósfera tensa, que es la idel para un argumento que trata de una forma muy cruda el complejo de Edipo. Finalmente la batería también hace un trabajo perfecto, marcando el tempo de la canción, que es el de una letanía agónica, que sólo presenta un momento de clímax narrativo hacia su mitad, en el que Morrison grita una frase que tuvo que modificar por problemas de censura. Una obra maestra como la copa de un pino, que influyó decisivamente en el desarrollo de la psicodelia de sonidos atmosféricos, de grupos inmediatemente posteriores como Pink Floyd.
Aunque la pieza más famosa e icónica del disco, es "When the music´s over", otro tema largo de 11 minutos, que en ocasiones recuerda a "The End" y que contiene citas explícitas a "End of the night", otro de los grandes temas de su primer disco. No osbtante, la estructura de la canción varía notablemente, con respecto a "The End".Además de ser mucho más psicodélica, no tiene un tempo tan lento ni obsesivo, es más rockera, aunque igualmente épica. Siendo desde el punto de vista musical, un gran tema, para mí es inferior a "The End" en intensidad y tensión narrativa.
Hay quien detecta en "Strange Days", los primeros indicios de la deriva que iba a tomar la vida de Jim Morrison, como consecuencia de su abuso del alcohol y los alucinógenos en cantidades inconmensurables, pero de los sucesos protagonizados por Morrison y sus consecuencias, así como del resto de la discografía del grupo, hablaré en una segunda entrega.
No os la perdáis.
Valoración de sus dos primeros discos:
Álbumes de estudio
- The Doors (1967). 10 PUNTOS
- Strange Days (1967). 9 PUNTOS
Nacho Díez
.jpg)



.jpg)



