En 1964, dos genios, el neoyorkino Lou Reed y el galés, John Cale, unieron sus respectivos talentos para formar el grupo de culto más importante de la historia del Rock, The Velvet Underground. Dos visionarios que cambiaron la forma de escuchar el Rock´n´Roll para siempre, a los que se unieron, Sterling Morrison, un amigo de la universidad de Lou Reed y Maureen Tucker, amiga a su vez de Morrison, los dos también neoyorkinos. Lou Reed era esencialmente es esos años un poeta callejero, muy imbuido del espíritu trasgresor y nihilista de la generación beat, y más especialmente por William Burroughs y Jack Kerouac. Para ganarse la vida, escribía canciones de tono urbano, lo que le llevó a formar un grupo, que pasó totalmente desapercibido, pero que le introdujo en el mundillo del Rock. John Cale, por su parte, tras graduarse en lenguaje y técnica musical en Londres, emigró a E.E.UU. para desarrollar su talento natural para la viola en los ambientes alternativos neoyorkinos. Cale era de joven, ya un profundo conocedor de las músicas de vanguardia del siglo XX, especialmente de la música electroacústica. Al llegar a EEUU, cumplió unos de sus sueños, colaborar con el gran compositor John Cage. De espíritu inquieto, decidió experimentar y combinar sus conocimientos e ideas musicales con el Rock´n Roll, siendo Lou Reed quien le abrió las puertas para ello.
El estilo poco definido aún, completamente anticomercial y tremendamente ruidoso del grupo en esos momentos, unido a la visión nihilista y turbia de la vida que proyectaban sus canciones, fueron como una bofetada al idealismo hippie revolucionario que empezaba a gestarse en aquellos años. Es difícil calificar la música que hacía The Velvet Underground en sus inicios, no hacían psicodelia, sino música con tintes paranoicos, provenientes posiblemente del consumo de heroína, basada en un sonido fieramente distorsionado, desplegado en jams interminables con los que daban rienda suelta a su libertad creativa, a través de experimentaciones sonoras delirantes y música a menudo desacompasada, un verdadero caos sonoro, a lo que hay añadir un estilo áspero, urbano, oscuro y crudo, que era perfecto para describir las vidas marginales de drogadictos y yonquis, de la mayoría de sus canciones. Esta marginalidad temática, fue lo que les convirtió, entre otras cosas, en el modelo ideal de los grupos de punk de finales de los ´70.
Así las cosas, sus comienzos fueron totalmente desastrosos, con unas actuaciones que nadie soportaba, y un éxito comercial absolutamente nulo. Entonces se cruzó con ellos, ni más ni menos que Andy Warhol, quien andaba interesado en contratar los servicios de un grupo musical para The Factory, su famoso proyecto artístico integral, que incluía también rodajes de películas y exposiciones pictóricas. La idea inicial era que el grupo hiciera una gira por el país, interpretando su repertorio, mientras se proyectaba un espectáculo audiovisual en segundo término.
El plan no salió mal y les sirvió para empezar a ser conocidos y sobre todo valorados, pues al fin y al cabo estaban apadrinados por Andy Warhol, aunque para nada esto supuso que alcanzaran unas cifras de ventas que permitieran el despegue del grupo. A la vista del sonido saturado y distorsionado de la banda, Andy Warhol, consideró que sería una buena idea, incluir una voz femenina, que contrarrestara tanta turbiedad. Así fue como apareció Nico, la modelo y actriz alemana, musa de Warhol, quien se unió a la grabación de su primer álbum, "The Velvet Underground & Nico". El disco se grabó en apenas una semana, de forma caótica y descuidada, buscando la espontaneidad del grupo a través de improvisaciones y jams experimentales, en las que cada instrumentista iba un poco por su lado, dando como resultado que el disco tardara más de un año en ser publicado por el rechazo de las discográficas y las emisoras de radio en emitir canciones que hablaban de yonquis sadomaquistas, heroína y marginados de toda condición, sin rastro de amor, flores o paz. Visto ahora puede resultar exagerado, pero en 1.965 era auténticamente subversivo.
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| Nico, Andy Warhol y The Velvet Underground |
El disco en sí es muy variado, como en general toda la discografía del The Velvet Underground. Esto se debe a que los dos líderes siempre tuvieron ideas y planteamientos totalmente opuestos entre sí. Lou Reed, más melódico, era más propenso a tocar temas pausados y cercanos a un folk "urbano" con tintes Dylanianos, en cambio John Cale, era pura experimentación y distorsión, llevando a la banda siempre al límite de su sonido. A esto hay que añadir la necesidad de componer alguna canción para que se luciera la voz cadenciosa de Nico, como la que abre el disco, "Sunday morning" o la magnífica y emotiva "Femme Fatale". En resumen, hay canciones para todos los gustos, desde las marchosas "I waiting for the man" o "Run run run", hasta las más acústicas y folkies, como esas dos joyas que son "There She goes again" o "I´ll Be your mirror", y como no, dos piezas de John Cale super experimentales, extravagantes y estridentes, marca de la casa, de la que destaco "The Black angel´s death songs", en la que el galés se sale, marcando un ritmo machacón con la viola que recuerda un tanto a Bela Bartok.
Mención aparte merece "Venus in furs", un tema extraordinario, que se adelanta más de quince años al post punk de superbandas como Bauhaus o Joy Division o al propio Iggy Pop, y por supuesto "Heroin", una de las canciones señeras del grupo al más puro estilo de Lou Reed. Depresiva y obsesiva, "Heroin" describe con un sonido crudo, el mundo marginal de la heroína. El tema se inicia como una balada triste, en la que la batería y la guitarra establecen un diálogo que definirá la hermosa, pero apagada melodía de la canción. Poco a poco la música va acelerándose, hasta llegar a un clímax, que como no puede ser de otra manera, surge cuando John Cale empieza a distorsionar y a revolucionar todo con la viola, hasta el límite de lo soportable. Finalmente, las aguas vuelven a su cauce y el tema concluye suavemente de nuevo con los acordes de la melodía. Una obra maestra absoluta, tal vez algo dura de escuchar, pero indispensable para entender el espíritu de The Velvet Underground.
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| Inmortal portada del primer disco de The Velvet Underground |
A pesar de que en la actualidad "The Velvet Underground & Nico" se considera un disco fundamental, en 1966 pasó absolutamente desapercibido y ni siquiera el apadrinamiento de Andy Warhol, logró que el grupo tuviera la más mínima repercusión. Así las cosas, Lou Reed, ni corto ni perezoso, despidió literalmente a Andy Warhol como mánager y se deshizo de la intrusa Nico. La banda sin embargo contaba todavía con la confianza del productor Tom Wilson, que había trabajado ya con Bob Dylan, Simon & Garfunkel o Frank Zappa, de manera que se volvieron a meter en el estudio y decidieron dar rienda suelta a todo lo que tenían dentro, sobre todo el bueno de John Cale. Así surgió su segundo Lp "White light/White heat", un disco durísimo para el oído, en el que continuaron contando las mismas historias tristes de drogadictos y travestis inadaptados.
Si en su primer trabajo mantuvieron un reparto de roles entre Lou Reed y John Cale, en este segundo álbum, será el galés el máximo protagonista, aportando un sonido mucho más crudo, vanguardista y difícil para el gran público. La canción que abre el disco, de título homónimo, es un buen ejemplo de como Lou Reed quería imprimir un tuno rockero al disco, pero Cale no estaba por la labor, distorsionando y disipando completamente la melodía de una forma parecida a como había hecho con "Heroin". El disco cuenta con una canción larga "The Gift", de más de 8 minutos, en la que se puede apreciar la atonalidad y falta de ritmo que caracterizaba el mundo sonoro de John Cale, consecuencia de la influencia recibida de los grandes compositores atonales del siglo XX, como Schönberg o Alban Berg. En "Lady´s Godiva operation" sucede algo parecido, aunque de forma un tanto más relajada. Tras un respiro con la bonita y apacible "Here She comes now", vuelve la estridencia y el noise rock con "I heard her call my name", para dar paso a la gran locura del disco, "Sister Ray" una pieza de más de 17 minutos, que es la cumbre del sonido de la Velvet con John Cale. El tema era imposible de ser reproducido por ninguna emisora de radio, y eso que los 3 primeros minutos mantienen un orden y un sentido, en algo que se podría catalogar como un tema de Garaje Rock, pero a partir de ahí, la banda decide hacer una jam improvisada de 14 minutos, áspera, extrema, de sonido metálico y estridente difícil de asimilar, al menos en una primera escucha.
Con semejante panorama "White light/White heat" terminó de profundizar en la crisis de ventas del grupo, y sucedió lo inevitable, el cabreo de Lou Reed con John Cale, quien terminó siendo expulsado por decisión unánime de toda la banda, siendo sustituido por el bajista Doug Yale. John Cale siguió con una carrera en solitario con la que si bien, no ha alcanzado notoriedad comercial, si ha logrado ser reconocido, como uno de los grandes genios del Rock alternativo, experimental y de vanguardia, a lo que hay que añadir su faceta de productor de los primeros discos de grupos icónicos como The Stooges de Iggy Pop, o solistas de la talla de Patti Smith.
Y entonces llegó la calma y la paz, tras dos discos en los que la experimentación y el ruido habían sido la tónica dominante, la nueva formación graba en 1969 su tercer álbum, al que únicamente titulan tal vez con segundas intenciones, "The Velvet Underground".
Se trata de un disco que es la antítesis absoluta del sonido del grupo hasta entonces, música intimista, serena y apacible, a lo que hay que sumar un sonido ligero, suave y mucho más pop, que hacen de él, el Lp ideal para enamorarse de The Velvet Underground. Sin John Cale, obviamente la composición de todas las canciones y todo el peso del grupo recayó en Lou Reed, y la verdad es que no decepciona. Además toda la banda se acopla muy bien a sus dictados, especialmente Maureen Tucker y su curiosa forma de tocar la batería, casi siempre de pie, debido a su baja estatura y además empleando mazas o bastones gruesos, en vez de usar las clásicas baquetas, lo que aportaba un sonido más primitivo al grupo. Todas las canciones del disco son francamente buenas, combinando magistralmente el sonido de garaje clásico del grupo, con un tono folk bastante acústico. De hecho prácticamente todos los temas son baladas o canciones sosegadas, de las que destacaría "Pale Blue Eyes" o "Jesus". También hay temas con un tono rockero suave y equilibrado como "What goes on" o "Beginning to see the light". El único tema experimental es "The murder mistery", una interesante propuesta de art Rock, mucho más coherente que las piezas de John Cale, aunque a decir verdad, no tan potente como las que componía el galés. Voy a compartir esa joya que es "Pale Blue Eyes", en donde se aprecia el tono acústico y relajado del disco.
1969, fue muy prolífico para el grupo, pero debido a la escasa repercusión comercial que tenían, muchas pistas grabadas de aquel año, no vieron la luz hasta que fueron editadas en un disco recopilatorio de 1985, titulado "VU". Todos los temas de este disco de recopilación son tan buenos, que juntos hubieran dado para otro gran álbum de estudio. Si escucháis el disco, disfrutaréis del sonido tranquilo y pausado de esta etapa, pero también de canciones con mucho ritmo y garajeras, como "Temptation inside your heart" "Foggy Notion" o "I can´t stand it", tan absolutamente impresionantes las tres, que a decir verdad no se con cual quedarme. Tal vez "Foggy Notion" sea la más cañera y con un sonido más de garaje, me encanta.
Por fin mucho más equilibrados y con las ideas más claras, The Velvet Underground experimentarán cierto éxito, con su cuarto y último álbum "Loaded", publicado a finales de 1970. Sin embargo, curiosamente, nada más concluir la grabación Lou Reed y el guitarrista Sterling Morrison abandonarían la banda, lo que supondría el final de The Velvet Undergorund, a pesar de que se publicara un disco posterior en 1973, pero con una formación completamente nueva. Sterling Morrison al que por cierto apenas me he referido, la verdad es que fue un fantástico guitarrista que se adaptó perfectamente al sonido experimental del grupo. Una pena que al abandonar la banda, dejara también la música para siempre y se dedicará a ser profesor. Por su parte Lou Reed emprendió una carrera en solitario que le encumbró como uno de los grandes solistas de la historia del Rock y una figura clave del Rock alternativo, en el que se inspiraron artistas, como David Bowie o Iggy Pop.
Con respecto al disco en cuestión y superada su etapa experimental, es casi al cien por cien, el Lou Reed que deslumbrará en la década de los ´70, cuando se erigió en el líder espiritual del movimiento glam. De hecho, "Loaded" es claramente un álbum precursor del glam, a través de canciones fantásticas como "Cool it down". No sería justo, pasar por alto, el trabajo de Doug Yale, el bajista que había sustituido a John Cale, quien se acopló perfectamente al nuevo sonido más desenfadado del grupo, aportando su voz nada menos que hasta en cuatro temas, destacando su interpretación de la canción que cierra el disco "Oh! Sweet Nuthin", otra extraordinaria balada de tono ligeramente country, en la que por cierto se marca un solo de guitarra al final de la canción, antológico.
Lou Reed que compuso todas las canciones del disco, entre las que se encuentran dos de los mayores éxitos de toda su carrera, "Sweet Jane" y "Rock & Roll", decidió dejar atrás ese extraño idilio acústico y sereno, de los temas del año 1.969, para crear un sonido bastante rockero, con temas fabulosos como "Head Held High", aunque también dando espacio a bonitas baladas como "I Found a Reason".
Al margen de ese temazo que es "Rock & Roll", que os recomiendo que escuchéis en alguna versión en directo, porque todas la que grabó Lou Reed durante los ´70, son extraordinarias, "Sweet Jane" es la canción que más me gusta del disco, del grupo y de toda la carrera en general de Lou Reed. Melancólica y a la vez pegadiza, la sencillez del riff y la cadencia rítmica, hacen de ella, una bellísima balada , que la han convertido en el mayor himno de la banda
Con "Loaded", llega el final del grupo y comienza la leyenda, el culto y el reconocimiento de todas las bandas y artistas alternativos, que encontraron en el grupo neoyorkino la referencia que estaban buscando, para poder salirse de las normas que imponían las discográficas y emisoras de radio o TV. The Velvet Underground con su sonido de garaje y experimental fueron determinantes, tal vez sin quererlo, de todos los movimientos que han reivindicado el espíritu transgresor y subversivo del Rock, tanto en las letras como en la propia música. Ellos fueron el ejemplo perfecto del grupo auténtico y fiel a sí mismo, por encima de modas o tendencias, pues nunca cosecharon el más mínimo éxito durante su permanencia como grupo en activo, lo que les convirtió en la referencia de todos los grupos independientes que vieron en ellos el modelo del grupo puro y alternativo a las imposiciones de la industria musical.
Valoración de su discografía:
Álbumes de estudio
- The Velvet Underground & Nico (1967) 8 PUNTOS
- White Light/White Heat (1968) 7 PUNTOS
- The Velvet Underground (1969) 9 PUNTOS
- Loaded (1970) 7 PUNTOS
Nacho Díez



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