sábado, 17 de octubre de 2026

Años 60. The Velvet Underground. "La cara B de la Revolución hippie"

En 1964, dos genios, el neoyorkino Lou Reed y el galés, John Cale, unieron sus respectivos talentos para formar el grupo de culto más importante de la historia del Rock, The Velvet Underground. Dos visionarios que cambiaron la forma de escuchar el Rock´n´Roll para siempre, a los que se unieron, Sterling Morrison, un amigo de la universidad de Lou Reed y Maureen Tucker, amiga a su vez de Morrison, los dos también neoyorkinos. Lou Reed era esencialmente es esos años un poeta callejero, muy imbuido del espíritu trasgresor y nihilista de la generación beat, y más especialmente por William Burroughs y Jack Kerouac. Para ganarse la vida, escribía canciones de tono urbano, lo que le llevó a formar un grupo, que pasó totalmente desapercibido, pero que le introdujo en el mundillo del Rock. John Cale, por su parte, tras graduarse en lenguaje y técnica musical en Londres, emigró a E.E.UU. para desarrollar su talento natural para la viola en los ambientes alternativos neoyorkinos. Cale era de joven, ya un profundo conocedor de las músicas de vanguardia del siglo XX, especialmente de la música electroacústica. Al llegar a  EEUU, cumplió unos de sus sueños, colaborar con el gran compositor John Cage. De espíritu inquieto, decidió experimentar y combinar sus conocimientos e ideas musicales con el Rock´n Roll, siendo Lou Reed quien le abrió las puertas para ello.

El estilo poco definido aún, completamente anticomercial y tremendamente ruidoso del grupo en esos momentos, unido a la visión nihilista y turbia de la vida que proyectaban sus canciones, fueron como una bofetada al idealismo hippie revolucionario que empezaba a gestarse en aquellos años. Es difícil calificar la música que hacía The Velvet Underground en sus inicios, no hacían psicodelia, sino música con tintes paranoicos, provenientes posiblemente del consumo de heroína, basada en un sonido fieramente distorsionado, desplegado en jams interminables con los que daban rienda suelta a su libertad creativa, a través de experimentaciones sonoras delirantes y música a menudo desacompasada, un verdadero caos sonoro, a lo que hay añadir un estilo áspero, urbano, oscuro y crudo, que era perfecto para describir las vidas marginales de drogadictos y yonquis, de la mayoría de sus canciones. Esta marginalidad temática, fue lo que les convirtió, entre otras cosas, en el modelo ideal de los grupos de punk de finales de los ´70.

Así las cosas, sus comienzos fueron totalmente desastrosos, con unas actuaciones que nadie soportaba, y un éxito comercial absolutamente nulo. Entonces se cruzó con ellos, ni más ni menos que Andy Warhol, quien andaba interesado en contratar los servicios de un grupo musical para The Factory, su famoso proyecto artístico integral, que incluía también rodajes de películas y exposiciones pictóricas. La idea inicial era que el grupo hiciera una gira por el país, interpretando su repertorio, mientras se proyectaba un espectáculo audiovisual en segundo término. 

El plan no salió mal y les sirvió para empezar a ser conocidos y sobre todo valorados, pues al fin y al cabo estaban apadrinados por Andy Warhol, aunque para nada esto supuso que alcanzaran unas cifras de ventas que permitieran el despegue del grupo. A la vista del sonido saturado y distorsionado de la banda, Andy Warhol, consideró que sería una buena idea, incluir una voz femenina, que contrarrestara tanta turbiedad. Así fue como apareció Nico, la modelo y actriz alemana, musa de Warhol, quien se unió a la grabación de su primer álbum, "The Velvet Underground & Nico". El disco se grabó en apenas una semana, de forma caótica y descuidada, buscando la espontaneidad del grupo a través de improvisaciones y jams experimentales, en las que cada instrumentista iba un poco por su lado,  dando como resultado que el disco tardara más de un año en ser publicado por el rechazo de las discográficas y las emisoras de radio en emitir canciones que hablaban de yonquis sadomaquistas, heroína y marginados de toda condición, sin rastro de amor, flores o paz. Visto ahora puede resultar exagerado, pero en 1.965 era auténticamente subversivo.  


Nico, Andy Warhol y The Velvet Underground

El disco en sí es muy variado, como en general toda la discografía del The Velvet Underground. Esto se debe a que los dos líderes siempre tuvieron ideas y planteamientos totalmente opuestos entre sí. Lou Reed, más melódico, era más propenso a tocar temas pausados y cercanos a un folk "urbano" con tintes Dylanianos, en cambio John Cale, era pura experimentación y distorsión, llevando a la banda siempre al límite de su sonido. A esto hay que añadir la necesidad de componer alguna canción para que se luciera la voz cadenciosa de Nico, como la que abre el disco, "Sunday morning" o la magnífica y emotiva "Femme Fatale". En resumen, hay canciones para todos los gustos, desde las marchosas "I waiting for the man" o "Run run run", hasta las más acústicas y folkies, como esas dos joyas que son "There She goes again" o "I´ll Be your mirror", y como no, dos piezas de John Cale super experimentales, extravagantes y estridentes, marca de la casa, de la que destaco "The Black angel´s death songs", en la que el galés se sale, marcando un ritmo machacón con la viola que recuerda un tanto a Bela Bartok.

Mención aparte merece "Venus in furs", un tema extraordinario, que se adelanta más de quince años al post punk de superbandas como Bauhaus o Joy Division o al propio Iggy Pop, y por supuesto "Heroin", una de las canciones señeras del grupo al más puro estilo de Lou Reed. Depresiva y obsesiva, "Heroin" describe con un sonido crudo, el mundo marginal de la heroína. El tema se inicia como una balada triste, en la que la batería y la guitarra establecen un diálogo que definirá la hermosa, pero apagada melodía de la canción. Poco a poco la música va acelerándose, hasta llegar a un clímax, que como no puede ser de otra manera, surge cuando John Cale empieza a distorsionar y a revolucionar todo con la viola, hasta el límite de lo soportable. Finalmente, las aguas vuelven a su cauce y el tema concluye suavemente de nuevo con los acordes de la melodía. Una obra maestra absoluta, tal vez algo dura de escuchar, pero indispensable para entender el espíritu de The Velvet Underground. 



Antes de pasar a su segundo álbum, no podemos pasar por alto la famosísima portada creada por Andy Warhol, una de las más icónicas de la historia del Rock y del art pop, que aún hoy deslumbra por su sencilla, pero eficaz diseño.


Inmortal portada del primer disco de The Velvet Underground


A pesar de que en la actualidad "The Velvet Underground & Nico" se considera un disco fundamental, en 1966 pasó absolutamente desapercibido y ni siquiera el apadrinamiento de Andy Warhol, logró que el grupo tuviera la más mínima repercusión. Así las cosas, Lou Reed, ni corto ni perezoso, despidió literalmente a Andy Warhol como mánager y se deshizo de la intrusa Nico. La banda sin embargo contaba todavía con la confianza del productor Tom Wilson, que había trabajado ya con  Bob Dylan, Simon & Garfunkel o Frank Zappa, de manera que se volvieron a meter en el estudio y decidieron dar rienda suelta a todo lo que tenían dentro, sobre todo el bueno de John Cale. Así surgió su segundo Lp "White light/White heat", un disco durísimo para el oído, en el que continuaron contando las mismas historias tristes de drogadictos y travestis inadaptados. 

Si en su primer trabajo mantuvieron un reparto de roles entre Lou Reed y John Cale, en este segundo álbum, será el galés el máximo protagonista, aportando un sonido mucho más crudo, vanguardista y difícil para el gran público. La canción que abre el disco, de título homónimo, es un buen ejemplo de como Lou Reed quería imprimir un tuno rockero al disco, pero Cale no estaba por la labor, distorsionando y disipando completamente la melodía de una forma parecida a como había hecho con "Heroin". El disco cuenta con una canción larga "The Gift", de más de 8 minutos, en la que se puede apreciar la atonalidad y falta de ritmo que caracterizaba el mundo sonoro de John Cale, consecuencia de la influencia recibida de los grandes compositores atonales del siglo XX, como Schönberg o Alban Berg. En "Lady´s Godiva operation" sucede algo parecido, aunque de forma un tanto más relajada. Tras un respiro con la bonita y apacible "Here She comes now", vuelve la estridencia y el noise rock con "I heard her call my name", para dar paso a la gran locura del disco, "Sister Ray" una pieza de más de 17 minutos, que es la cumbre del sonido de la Velvet con John Cale. El tema era imposible de ser reproducido por ninguna emisora de radio, y eso que los 3 primeros minutos mantienen un orden y un sentido, en algo que se podría catalogar como un tema de Garaje Rock, pero a partir de ahí, la banda decide hacer una jam improvisada de 14 minutos, áspera, extrema, de sonido metálico y estridente difícil de asimilar, al menos en una primera escucha. 

Con semejante panorama "White light/White heat" terminó de profundizar en la crisis de ventas del grupo, y sucedió lo inevitable, el cabreo de Lou Reed con John Cale, quien terminó siendo expulsado por decisión unánime de toda la banda, siendo sustituido por el bajista Doug Yale. John Cale siguió con una carrera en solitario con la que si bien, no ha alcanzado notoriedad comercial, si ha logrado ser reconocido, como uno de los grandes genios del Rock alternativo, experimental y de vanguardia, a lo que hay que añadir su faceta de productor de los primeros discos de grupos icónicos como The Stooges de Iggy Pop, o solistas de la talla de Patti Smith.

Y entonces llegó la calma y la paz, tras dos discos en los que la experimentación y el ruido habían sido la tónica dominante, la nueva formación graba en 1969 su tercer álbum, al que únicamente titulan tal vez con segundas intenciones, "The Velvet Underground". 

Se trata de un disco que es la antítesis absoluta del sonido del grupo hasta entonces, música intimista, serena y apacible, a lo que hay que sumar un sonido ligero, suave y mucho más pop, que hacen de él, el Lp ideal para enamorarse de The Velvet Underground. Sin John Cale, obviamente la composición de todas las canciones y todo el peso del grupo recayó en Lou Reed, y la verdad es que no decepciona. Además toda la banda se acopla muy bien a sus dictados, especialmente Maureen Tucker y su curiosa forma de tocar la batería, casi siempre de pie, debido a su baja estatura y además empleando  mazas o bastones gruesos, en vez de usar las clásicas baquetas, lo que aportaba un sonido más primitivo al grupo. Todas las canciones del disco son francamente buenas, combinando magistralmente el sonido de garaje clásico del grupo, con un tono folk bastante acústico. De hecho prácticamente todos los temas son baladas o canciones sosegadas, de las que destacaría "Pale Blue Eyes" o "Jesus". También hay temas con un tono rockero suave y equilibrado como "What goes on"  o "Beginning to see the light". El único tema experimental es "The murder mistery", una interesante propuesta de art Rock, mucho más coherente que las piezas de John Cale, aunque a decir verdad, no tan potente como las que componía el galés. Voy a compartir esa joya que es "Pale Blue Eyes", en donde se aprecia el tono acústico y relajado del disco.


1969, fue muy prolífico para el grupo, pero debido a la escasa repercusión comercial que tenían, muchas pistas grabadas de aquel año, no vieron la luz hasta que fueron editadas en un disco recopilatorio de 1985, titulado "VU". Todos los temas de este disco de recopilación son tan buenos, que juntos hubieran dado para otro gran álbum de estudio. Si escucháis el disco, disfrutaréis del sonido tranquilo y pausado de esta etapa, pero también de canciones con mucho ritmo y garajeras, como "Temptation inside your heart" "Foggy Notion" o "I can´t stand it", tan absolutamente impresionantes las tres, que a decir verdad no se con cual quedarme. Tal vez  "Foggy Notion" sea la más cañera y con un sonido más de garaje, me encanta.


Por fin mucho más equilibrados y con las ideas más claras, The Velvet Underground experimentarán cierto éxito, con su cuarto y último álbum "Loaded", publicado a finales de 1970. Sin embargo, curiosamente, nada más concluir la grabación Lou Reed y el guitarrista Sterling Morrison abandonarían la banda, lo que supondría el final de The Velvet Undergorund, a pesar de que se publicara un disco posterior en 1973, pero con una formación completamente nueva. Sterling Morrison al que por cierto apenas me he referido, la verdad es que fue un fantástico guitarrista que se adaptó perfectamente al sonido experimental del grupo. Una pena que al abandonar la banda, dejara también la música para siempre y se dedicará a ser profesor. Por su parte Lou Reed emprendió una carrera en solitario que le encumbró como uno de los grandes solistas de la historia del Rock y una figura clave del Rock alternativo, en el que se inspiraron artistas, como David Bowie o Iggy Pop.

Con respecto al disco en cuestión y superada su etapa experimental, es casi al cien por cien, el Lou Reed que deslumbrará en la década de los ´70,  cuando se erigió en el líder espiritual del movimiento glam. De hecho, "Loaded" es claramente un álbum precursor del glam, a través de canciones fantásticas como "Cool it down". No sería justo, pasar por alto, el trabajo de Doug Yale, el bajista que había sustituido a John Cale, quien se acopló perfectamente al nuevo sonido más desenfadado del grupo, aportando su voz nada menos que hasta en cuatro temas, destacando su interpretación de la canción que cierra el disco "Oh! Sweet Nuthin", otra extraordinaria balada de tono ligeramente country, en la que por cierto se marca un solo de guitarra al final de la canción, antológico.

Lou Reed que compuso todas las canciones del disco, entre las que se encuentran dos de los mayores éxitos de toda su carrera, "Sweet Jane" y "Rock & Roll", decidió dejar atrás ese extraño idilio acústico y sereno, de los temas del año 1.969, para crear un sonido bastante rockero, con temas fabulosos como "Head Held High", aunque también dando espacio a bonitas baladas como "I Found a Reason". 

Al margen de ese temazo que es "Rock & Roll", que os recomiendo que escuchéis en alguna versión en directo, porque todas la que grabó Lou Reed durante los ´70, son extraordinarias, "Sweet Jane" es la canción que más me gusta del disco, del grupo y de toda la carrera en general de Lou Reed. Melancólica y a la vez pegadiza, la sencillez del riff y la cadencia rítmica, hacen de ella, una bellísima balada , que la han convertido en el mayor himno de la banda




Con "Loaded", llega el final del grupo y comienza la leyenda, el culto y el reconocimiento de todas las bandas y artistas alternativos, que encontraron en el grupo neoyorkino la referencia que estaban buscando, para poder salirse de las normas que imponían las discográficas y emisoras de radio o TV.  The Velvet Underground con su sonido de garaje y experimental fueron determinantes, tal vez sin quererlo, de todos los movimientos que han reivindicado el espíritu transgresor y subversivo del Rock, tanto en las letras como en la propia música. Ellos fueron el ejemplo perfecto del grupo auténtico y fiel a sí mismo, por encima de modas o tendencias, pues nunca cosecharon el más mínimo éxito durante su permanencia como grupo en activo, lo que les convirtió en la referencia de todos los grupos independientes que vieron en ellos el modelo del grupo puro y alternativo a las imposiciones de la industria musical.

    

Valoración de su discografía:

Álbumes de estudio

 

Nacho Díez

domingo, 4 de octubre de 2026

Años 60. The Doors II. "Fiel a su propio espíritu"

Habíamos dejado la historia de The Doors en el punto en el que Jim Morrison a partir de 1968, se entregó a una vida de excesos, cuyas consecuencias fueron determinantes para el futuro del grupo. En realidad, esta conducta venía de tiempo antes, pero se vio acentuada a partir del momento en que se convirtió en un estrella del Rock, y no precisamente porque no supiera asimilar el éxito, algo que nunca le interesó, ni le preocupó en lo más mínimo, fue más bien, la identificación con los poetas malditos del romanticismo y simbolismo francés y de la Beat Generation, lo que le llevó a potenciar su conducta extravagante y alejarlo de toda norma social. De hecho, Jim Morrison empezó a consumir drogas antes de formar The Doors y lo hizo con el fin de alcanzar el mayor tono dionisíaco posible en su vida y con ello, aportar mayor fuerza, intensidad y crudeza a sus poemas. En mi opinión, el problema que tuvo, fue que realmente vivió con total intensidad aquellos años, a lo que hay que sumar que el ambiente del mundo Rock, no era el más propicio para tomarse la vida con un poco de más de mesura. Las consecuencias de esta vida desordenada afectaron directamente al grupo, fundamentalmente de dos formas: en primer lugar, con retrasos y desajustes en las sesiones de grabación, a las que Jim Morrison acudía completamente ebrio y eso cuando llegaba a tiempo y no tenía que grabar sus pistas él solo, porque el resto del grupo ya habían grabado las suyas. En segundo lugar y en un sentido aún mucho más grave, debido a los escándalos que protagonizaba sobre todo en sus actuaciones en directo, en los que mostraba un comportamiento abiertamente provocativo y caótico, con happenings demasiado atrevidos para la época, en los que Morrison experimentaba con trances chamánicos o se comportaba como un showman, dependiendo de como se encontrara en cada momento. Los conciertos de The Doors, acababan en muchas ocasiones en auténticos escándalos y en desórdenes públicos. Esta actitud afectó sobremanera al resto del grupo y sus relaciones con Morrison, especialmente tensas en el caso del baterista John Densmore, quien estuvo cerca de abandonar la formación. El alcoholismo y la adición a los alucinógenos de Morrison estaba fuera de control, pero también es cierto que él era consciente de todo lo que estaba pasando, de algún modo estaba experimentando con sus propios límites. 

Como no podía ser de otro modo, su conducta autodestructiva, le acarreó serios problemas con la justicia, que derivaron en varios arrestos, uno de ellos en pleno escenario durante un concierto en New Haven, suceso que marcó un antes y un después para toda la banda.

Jim Morrison siendo detenido durante el concierto de New Haven 


Más allá de todas estas circunstancias que rodeaban la vida de Jim Morrison, el grupo estaba en la cresta de la ola, tras el éxito de sus dos primeros discos. Así las cosas, publican en el verano de 1968, "Waiting for the sun", un disco muy interesante aunque poco valorado en su momento, en el que el grupo se desentiende del Blues casi por completo, pero no de la psicodelia y sobre todo la experimentación. Para mi se trata de un disco de Art Rock en toda regla, poco rockero, relativamente pausado, y muy sofisticado. En todo el disco hay un gran trabajo de Manzareck, que se amolda perfectamente al sonido psicodélico y a las propuestas experimentales. En suma un muy buen disco, que el tiempo se ha encargado de poner en su merecido sitio. Es además un trabajo bastante anticomercial, a pesar de que la canción que abre el álbum  "Hello I love you" fue un gran éxito. Canción que en mi opinión jamás debería haber estado en el disco, porque no representa al resto del álbum y lo que es peor, es un plagio del tema de los Kinks  "All day and all of the night". Menos mal que todos estos tipos eran muy enrollados y el bueno de Ray Davies, tras hablar con Manzareck, quien reconoció que utilizó el riff de Davies, decidió retirar la demanda que había interpuesto. El disco tiene un buen número de canciones destacables, como "Love Street", agradable balada de reminiscencias dylanianas, "Spanish Caravan", tema que muestra los conocimientos de guitarra clásica de Robbie Krieger, quien se atreve a citar por unos segundos el concierto de Aranjuez, "My Wild Love" un impresionante gospel cantado "a cappella" con el único acompañamiento de una tímida percusión, "The Unknown soldier", temazo antibélico, de corte psicodélico que reproduce hacia su mitad, el sonido del fusilamiento de un soldado, o la que cierra el disco, "Five to one" una pieza de rock crudo con una magnífica voz quebrada de Morrison y un fabuloso solo de Robbie Krieger. Aunque el super tema para mi del disco es "Not to touch the earth", pura psicodelia y experimentación de altísimo nivel que para mi, está entre lo mejor de toda la discografía de The Doors. Es un tema exigente, muy poco comercial, que muestra la cara más rabiosa del grupo californiano y que os reproduzco para que la disfrutéis.


En su siguiente trabajo, "Soft Parade", se aprecia y de qué manera los problemas que estaba pasando la banda y en especial Jim Morrison. Por algún motivo, tal vez por su afán de innovación y búsqueda de originalidad, decidieron incorporar al sonido del grupo, elementos de soul y jazz, pero con bastante poca fortuna, de ahí que sea considerado de forma general su peor disco, opinión que comparto plenamente. A pesar de que cuenta con una producción bastante cuidada, todos los miembros de la banda están muy perdidos y desdibujados, y aunque vuelven a jugar con la experimentación, no logran transmitir ninguna sensación interesante. El disco cuenta con numerosos arreglos de viento, que tampoco aportan un apoyo consistente al conjunto del álbum. Respecto a Jim Morrison, está muy apagado, desorientado, casi irreconocible en todo el disco. Lo único que puede salvarse son algunas partes jazzísticas y de incipiente Rock progresivo, de la canción que da título al disco, una suite larga bastante estimable, pero alejada de la contundencia de las grandes piezas largas de The Doors. También "Shaman´s Blues",  "Do it", y en menor medida "Wild child" son tres buenos temas, que conservan en buena medida la energía del grupo. 

La desfavorable acogida de "Soft parade", llevó al grupo a retomar su antiguo sonido de Blues potente y psicodelia urbana, con su álbum "Morrison Hotel". La idea de titular así el disco, surgió de la existencia de un hotel con ese nombre a las afueras de Los Ángeles, lo que provocó auténticas peregrinaciones para ir a visitarlo.  "Morrison Hotel", es un disco en el que el grupo recobra el pulso y el buen tono que les había caracterizado. Todos los miembros del grupo vuelven a estar inspirados y brillantes, con un Jim Morrison cuyos apuros judiciales, parece que le habían hecho reaccionar y recuperar en parte el nivel al que nos tenía acostumbrados, aunque personalmente creo que su voz no está tan nítida, ni tan segura como en otros discos, sobre todo en la cara B, pero el buen hacer del resto del grupo compensa con creces, esta carencia y saca adelante un álbum que están entre los mejores de los Doors. Estamos a principios de 1970 y al menos, los conciertos dejaron de ser motivo de escándalo, y aunque mucha gente iba a verlos precisamente por este motivo, lo que se encontraban era con una banda perfectamente integrada y acoplada y un Jim Morrison, más centrado en la música, que ya no se tiraba por el suelo, y que además presentaba una aspecto mucho menos juvenil, con bastantes kilos de más y una barba profusa. Esto no significa que no siguiera cometiendo los mismos excesos, pero con un poco más de moderación. Como es lógico, todo esto redundó en un trabajo magnífico, el más rockero de todos cuantos publicaron, que no puede arrancar de mejor forma, con la legendaria "Roadhouse blues", uno de los grandes himnos de The Doors, que demuestra la madurez que habían ido acumulando con los años. Obra maestra absoluta, aquí os la dejo.

De cualquier modo, el disco va bajando en intensidad, más que nada que porque las primeras canciones son tremendas buenas, desde "Waiting for the sun", un posible homenaje a su álbum del 68, que es el tema más psicodélico del álbum, hasta "You make me real" o "Peace Frog", dos piezas de Rythm & Blues fabulosos, muy directos y enérgicos.     

Y llegamos finalmente a "L.A. Woman" el último y excelente disco que The Doors grabaron con Morrison, publicado en Abril de 1.971, un trabajo con un sonido y unos arreglos impecables, a lo que hay que añadir una producción sobresaliente. Un disco redondo, que muestra a un grupo muy cohesionado, en el que se nota y se agradece mucho, la colaboración de Jerry Scheff, el por entonces bajista habitual de Elvis Presley, que hace un trabajo sensacional, con el que la banda gana mucho en su sección rítmica. 

"L.A. Woman" es uno de los álbumes más creativos e inspirados de The Doors y uno de los más apreciados por sus fans. Francamente recomiendo escucharlo entero, porque no tiene desperdicio. Esencialmente es un disco que vuelve a los orígenes del Blues, con Robbie Krieger y Ray Manzareck en un nivel altísimo, combinando ambos con maestría la energía natural del grupo, con sonidos un poco más setenteros y evolucionados. A pesar de que Jim Morrison, estaba dejando las drogas psicotrópicas, continuaba muy enganchando al alcohol, sin embargo nada de esto se dejó entrever en la voz de Morrison, que está de nuevo magnífica, volviendo a interpretar las canciones con la furia a la que nos tenía acostumbrados. 

Como digo es un disco casi perfecto, del que personalmente adoro la canción con que se abre el disco, "The Changeling" aunque las grandes piezas son el tema que da título al disco, "L.A. Woman", un tema de Rhythm and Blues, con tintes psicodélicos, que cuenta con un Jim Morrison sensacional, rabioso y crepuscular al mismo tiempo, y "L´America", una canción experimental impresionante, que comienza de un modo enigmático, evolucionando hacia un Blues potente y finalizando de nuevo de forma misteriosa e hipnótica. Es una pieza que pone de relieve el altísimo nivel creativo que The Doors habían alcanzado. De cualquier modo el tema estrella del disco y quizá la gran canción de despedida de los Doors, sea "Riders on the storm", un Blues psicodélico espléndido de tempo lento, que es el resumen perfecto del sonido de la banda, otra obra maestra, legendaria, con un ritmo muy pegadizo, en el que sobresale, un Manzareck colosal. 


Después del éxito y la aceptación de sus dos últimos discos, el grupo parecía regresar definitivamente a la normalidad, pero los problemas con la justicia de Jim Morrison no cesaban, así que decidió abandonar su país natal e instalarse en París, ciudad que le recordaba a sus adorados poetas franceses. Su idea al irse a vivir a la capital francesa, era escribir poemas y tratar de desengancharse del alcohol, objetivo que no logró, de hecho, según cuentan quienes le vieron en aquellos meses, Jim Morrison presentaba un aspecto descuidado, cada vez con mayor peso y con una imagen muy alejada del carismático líder que había sido. 

Nadie sabe a ciencia cierta que sucedió antes de la mañana del 3 de Julio de 1971, en que su novia Pamela Courson, encontró el cadáver de Jim Morrison en la bañera de su apartamento. La causa oficial de la muerte fue de un paro cardíaco, generado posiblemente por el abuso desmedido del alcohol, que al parecer había deteriorado mucho su salud. Hay quien apunta a la posibilidad de que sufriera una sobredosis de heroína, pero Jim Morrison no parece que fuera consumidor de este tipo de droga, entre otras cosas porque tenía fobia a las agujas. Nuevamente el misterio rodea la muerte de otro de los grandes iconos de los años ´60 y son muchas las teorías de conspiración que circulan en torno a su muerte, ya que no se practicó autopsia alguna al cadáver y realmente no se sabe muy bien lo que ocurrido. Como no puede ser otro modo y dado que murió a la fatídica edad de 27 años, al igual que Brian Jones, Jimi Hendrix y Janis Joplin, pasó a formar parte inmediatamente del llamado club de los ´27, 

Al margen de estas especulaciones, la pérdida de Jim Morrison fue absolutamente irreparable y el grupo jamás se recuperó, aunque publicaron algunos discos posteriormente. El legado del gran poeta maldito del Rock es inmenso, no sólo por su actitud subversiva, sino también por su forma agresiva de reaccionar ante la fama, que ha influido decisivamente en todos los movimientos alternativos posteriores y en especial en los ambientes más undergrounds. También sirvió de inspiración para muchas bandas de punk, por su forma de comportarse en el escenario, totalmente adelantada a su época, como demuestra el hecho de que el mismísimo Iggy Pop, decidió formar su banda The Stooges, después de ver a Jim Morrison en una de sus actuaciones con The Doors. Para entender a Jim Morrison no sólo hay que verle como un espíritu rebelde, sino como una persona absolutamente apasionada y entregada a su arte, que quiso ser coherente con su concepción poética y al mismo tiempo, trágica de la vida.  

Jim Morrison está enterrado en el cementerio de París y todavía en la actualidad su tumba sigue siendo visitada por miles de admiradores cada año. En su epitafio se lee la siguiente inscripción en griego: "ΚΑΤΑ ΤΟΝ ΔΑΙΜΟΝΑ ΕΑΥΤΟΥ" que traducido significa "Fiel a su propio espíritu".  


Valoración de sus cuatro últimos discos de estudio:



 Nacho Díez

sábado, 19 de septiembre de 2026

Años 60. The Doors I. Fuego y pasión

Hablar de The Doors, es hablar de uno de los pesos pesados, no ya de los años ´60, sino de toda la la historia del Rock. Si su trayectoria no se hubiera visto bruscamente interrumpida en 1971, fácilmente estarían a la altura de cualquiera de las grandes leyendas, que como Led Zeppelin, The Who o Rolling Stones, han tenido una discografía extensa y prolongada. Pocos grupos han sido capaces como fueron The Doors, de hacer letras de altísima calidad y una música de primer nivel, preservando siempre una gran originalidad, al mismo tiempo que alcanzaban cifras de ventas de vértigo, consiguiendo que todos sus discos, se dice pronto, todos, obtuvieran el calificativo de discos de oro.  

En efecto, The Doors, siempre se preocuparon por no repetirse, tal vez por la notoriedad que alcanzaron con su primer disco, circunstancia que les obligó a reinventarse en cada nuevo proyecto que afrontaban. El estilo de los Doors, en sus primeros años puede catalogarse de un Blues psicodélico muy potente y en ocasiones oscuro, cargado de atmósferas densas, inquietantes y misteriosas, en las que a los momentos de clímax, seguían pasajes de una tensa serenidad. Nadie ha podido volver a hacer algo parecido, especialmente por la forma de tocar de cada uno de los instrumentistas, incluida la personalísima voz de su cantante y líder, Jim Morrison. A medida que fueron publicando discos, ahondaron en la psicodelia y la experimentación, aunque nunca renunciaron tampoco a buscar nuevos sonidos y horizontes, que les aproximaron al Art Rock o al jazz. 

The Doors con Jim Morrison en primer término

El sello distintivo del grupo venía de la mano de la voz inconfundible del genial Jim Morrison, cuyo estilo profundo y potente estaba perfectamente complementado por la calidad que atesoraban el trío de músicos que completaban el grupo, el fantástico teclista Ray Manzarek, el no menos sobresaliente guitarrista Robby Krieger, ambos con formación clásica, y el formidable baterista de marcada influencia jazzística, John Densmore. Una de las peculiaridades del grupo es que no contaba con un bajo, algo realmente inusual sobre todo en una banda de Blues Rock, el cual era suplido gracias a la habilidad de Ray Manzareck, que reproducía el sonido del bajo con el teclado, aunque en las actuaciones en directo, si incluían un bajo real, tocado por algún músico de estudio.

Aunque hay quienes han criticado un exceso de intelectualidad en las propuestas de los Doors, pero lo cierto es que lo que les convierte en un grupo excepcional y más interesante que muchos de las bandas de los ´60, es la manera en que utilizaban la energía consustancial del Rock, para comunicar sus inquietudes artísticas. Todo el mundo sabe que escogieron llamarse The Doors, en homenaje a un verso del poeta romántico y gran místico inglés, William Blake, que a su vez, fue utilizado por Aldous Huxley para titular su ensayo dedicado a las experiencias con alucinógenos, "Las puertas de la percepción". De esta manera, junto a la vocación mística y romántica del grupo, aprovecharon para hacer una descarada alusión al mundo de las drogas.  

En efecto, The Doors, fueron algo así como un grupo serio o al menos con planteamientos que no se limitaban a la experiencia inmediata del Rock´n Roll. Sus dos miembros fundadores, Jim Morrison y Ray Manzareck, habían estudiado juntos cinematografía en la Universidad de California, y Jim Morrison desde muy joven escribía poesía. Precisamente la idea de formar el grupo surgió en el 65, de la propuesta que hizo Manzareck a Morrison, para poner música a un poema suyo. Los otros dos miembros eran conocidos de Manzareck, y terminaron de incorporarse ese mismo año.

El alma y líder del grupo siempre fue Jim Morrison, una de las figuras más emblemáticas del movimiento contracultural de la década de los ´60, cuya fuertísima y enigmática personalidad, le convertía a la vez, en alguien fascinante, seductor, místico, pero también épico y siempre teatral. Jim Morrison fue un poeta de espíritu bohemio, que un día decidió hacer música, una persona muy especial, de gran sensibilidad y talento artístico, con un carácter irreductible e indomable. Durante su corta vida, mostró interés por el cine, la pintura y la literatura, aficiones a las que hay que sumar desde muy joven, el gusto por la experimentación con los alucinógenos. Tal vez su personalidad tan marcada, vino marcada por la férrea disciplina con la que le educó su padre, un almirante de la marina, del que renegó  totalmente. A partir de sus años universitarios, Jim Morrison, se convirtió en el polo opuesto de su padre, llevando una vida desordenada y disoluta a imitación de los grandes poetas franceses, Baudeleaire, Verlaine o Rimbaud. Fue en estos años donde se forjó una identidad, que posteriormente, lo convirtió en el gran poeta maldito del Rock.

Como suele decirse, el hambre se juntó con las ganas de comer. El tiempo que le tocó vivir fue el de la gran eclosión de la rebeldía juvenil de los ´60, manifestada en el movimiento hippie y la contracultura. El entusiasmo y la intensidad con la que vivía, le hicieron cometer excesos, a los que me referiré posteriormente, que si bien fueron comunes a muchas otras estrellas del  Rock de aquellos años, en el caso de Jim Morrison, alcanzaron cotas excepcionales.  

Pero por el momento vamos a comenzar con la publicación en 1967 de su primer álbum, titulado igual que el nombre del grupo, "The Doors". Pocos discos han provocado un consenso tan generalizado entre la crítica y el público, como este primera obra de The Doors, sin ninguna duda, uno de los mejores debuts de la historia del Rock, una auténtica obra maestra de principio a fin, que es de obligada escucha y en el que la banda suena más fresca y fluida, que en ningún otro trabajo posterior. Prácticamente todas las canciones son memorables y se encuentran entre las mejores y las preferidas de sus fans. No es para menos, porque hay unos cuantos temas del disco que han entrado en la historia del Rock, como "Break on Through", un Blues intenso, con mucha energía, cuya temática provocadora, generó las primeras censuras al grupo. "Soul Kitchen", " un blues en este caso de tempo lento, en el que brilla el vozarrón de Morrison y Ray Manzareck, quien da una sensacional lección de como acompañar un blues con el órgano, pero muy especialmente, dos temas absolutamente míticos que representan perfectamente el espíritu de los Doors, "Light my fire", un blues denso y a la vez enérgico, que arranca con un ostinato de órgano, que en seguida da paso al tema principal de la canción, al que sigue un solo de órgano absolutamente antológico de Ray Manzareck, y posteriormente otro solo, en este caso del guitarrista Robby Krieger, de una elegancia fabulosa. Ambos solos, están magistralmente acompañados por Densmore, que golpea sin descanso y con rotundidad la batería. Tras esta sección instrumental, regresa el ostinato de órgano y nuevamente la melodía, cerrándose la canción, a través de una perfecta estructura circular. 



Y "The End", tal vez el tema más impactante y a la vez inquietante de The Doors, una suite larga de casi doce minutos, absolutamente extraordinaria, en el que todos los músicos están sobresalientes. Esencialmente es una pieza psicodélica, que se desarrolla como una especie de mantra, con una cadencia lenta y obsesiva. La voz de Morrison, gime, grita, declama, suplica, pero sobre todo modula perfectamente el ambiente tenso e hipnótico que rodea toda la canción. Mientras la guitarra repite obsesivamente una secuencia de notas de forma compulsiva, el órgano crea una atmósfera tensa, que es la idel para un argumento que trata de una forma muy cruda el complejo de Edipo. Finalmente la batería también hace un trabajo perfecto, marcando el tempo de la canción, que es el de una letanía agónica, que sólo presenta un momento de clímax narrativo hacia su mitad, en el que Morrison grita una frase que tuvo que modificar por problemas de censura. Una obra maestra como la copa de un pino, que influyó decisivamente en el desarrollo de la psicodelia de sonidos atmosféricos, de grupos inmediatemente posteriores como Pink Floyd. 




The End fue elegida por Francis Ford Coppola, que por cierto fue compañero de Morrison cuando éste estudiaba cinematografía en la UCLA,  para acompañar la primera secuencia de "Apocalypse now". Lástima que no hay posibilidad de compartir la canción con ese fragmento inicial de la película, no obstante comparto la versión íntegra, con sus más de once minutos, cargados de una trágica intensidad. 

Es muy difícil, después de haber hecho un debut tan sensacional, sacar un segundo trabajo tan bueno como "Strange Days", disco que para muchos seguidores está no sólo a la altura, sino incluso por encima de su primer álbum, superando el clásico trauma del segundo disco, que siempre se considera peor que el primero. El grupo consiguió evolucionar en su estilo psicodélico y madurar su sonido, gracias el empleo de sintetizadores, que dan al disco un tono más sofisticado, sin que ello supusiera la pérdida de la energía y potencia del primer disco. No obstante, es un disco tal vez más introspectivo y menos movido que el disco anterior, y sobre todo, mucho más experimental, aunque contiene piezas de Blues Rock muy directas como "Strange Days" o "Love me two times". El álbum cuenta con la novedad de incluir un poema recitado de Jim Morrison titulado "Horse Latitudes", acompañado por técnicas de música concreta, algo que no volvió a suceder en ningún otro disco. La canción que más me gusta es "People are strange", una especie de pieza cabaretera o circense, algo que ya habían hecho con el tema "Alabama song" del disco debut, entonces con una texto de Bertolt Brecht y que muestra el talento creativo y el tono teatral que Jim Morrison siempre imprimía al estilo de la banda.


Aunque la pieza  más famosa e icónica del disco, es "When the music´s over", otro tema largo de 11 minutos, que en ocasiones recuerda a "The End" y que contiene citas explícitas a "End of the night", otro de los grandes temas de su primer disco. No osbtante, la estructura de la canción varía notablemente, con respecto a "The End".Además de ser mucho más psicodélica, no tiene un tempo tan lento ni obsesivo, es más rockera, aunque igualmente épica. Siendo desde el punto de vista musical, un gran tema, para mí es inferior a "The End" en intensidad y tensión narrativa.

Hay quien detecta en "Strange Days", los primeros indicios de la deriva que iba a tomar la vida de Jim Morrison, como consecuencia de su abuso del alcohol y los alucinógenos en cantidades inconmensurables, pero de los sucesos protagonizados por Morrison y sus consecuencias, así como del resto de la discografía del grupo, hablaré en una segunda entrega.

No os la perdáis.


Valoración de sus dos primeros discos:

Álbumes de estudio

  • The Doors (1967).                               10 PUNTOS
  • Strange Days (1967).                            9 PUNTOS


 Nacho Díez

sábado, 5 de septiembre de 2026

Años 60. Janis Joplin. La Reina del Blues Rock

Una de las grandes figuras y mitos del Rock, de carrera meteórica, pero fugaz, fue ese monstruo de la naturaleza, ese chorro de voz, esa cantante arrolladora y apasionada que deslumbró a finales de los ´60, de nombre Janis Joplin. Artista llena de sentimiento, es indiscutiblemente, la mejor intérprete de Blues Rock blanca de todos los tiempos. 

Más allá de su técnica, que aprendió durante su adolescencia en su Port Arthur natal, una ciudad de Tejas fronteriza con el estado de Louisana, que es la patria de la música afroamericana y por tanto del Blues en todas sus variantes, la genialidad de Janis Joplin viene de la mano de su talento para transmitir emociones, que salían como un aluvión de su atormentada e inestable alma, y de su personalidad sensible e insegura. Se sabe que Janis Joplin, tuvo en su juventud problemas de autoestima que se acrecentaron en el entorno escolar. No parece que este tipo de traumas fuera superado por la gran cantante a lo largo de su intensa, pero corta vida, sino que por el contrario, las proyectó en sus todas sus relaciones, especialmente las sentimentales, una hipersensibilidad que también se plasmó en su forma de cantar. En suma, todos estos elementos personales, junto con que Janis Joplin era todo corazón, son la causa de su personal estilo y la potencia desgarrada de su voz, y es que la misma pasión que puso en su vida, la puso en su musica. 

De pequeña acudía con frecuencia a una iglesia evangélica con sus padres, donde desarrolló su amor por la música al ingresar en su coro. Poco a poco, se familiarizó con dos de las más grandes del Blues y del Jazz, Bessie Smith y Big Mama Thornton, de las que aprendió todo lo que posteriormente desarrolló en su sensacional trayectoria musical.  


Como toda gran intérprete de Blues, cantaba con todo su ser, es decir, no con todo su alma, sino con todo su cuerpo y toda su alma a la vez. La potentísima voz de Janis Joplin ha tenido además como consecuencia curiosa, que no haya tenido apenas imitadoras dentro del ámbito femenino y sin embargo que haya influido notablemente en intérpretes masculinos sobre todo de Hard Rock, entre ellos el más destacado, el vocalista de Led Zeppelin, Robert Plant.

Tras estudias Bellas Artes en su Texas natal, se trasladó a San Francisco, epicentro de los movimiento juveniles y de la contracultura mundial, donde tomó contacto con las grandes referencias de la psicodelia y el Blues Rock del momento, como Jefferson Airplane o Grateful Dead, ganándose la vida cantando en bares y fiestas. De esta época provienen sus primeras depresiones, que la llevaron muy pronto a engancharse a la heroína. Cuatro años después de llegar a San Francisco, en 1967, se produjo el despegue artístico de Janis Joplin, cuando consiguió por fin crear su primera banda estable, la "Big Brother and the Holding company", con los que participó en el prestigioso festival de Monterrey de 1967. La actuación de Janis Joplin fue tan excelente, que sorprendió a críticos y sobre todo a productores, quienes vieron inmediatamente en ella a un talento de primer nivel, que sobresalía con mucho sobre el resto de los miembros del grupo, que no pasaba de ser un agrupación de músicos casi aficionados. En efecto, uno de los problemas que siempre arrastró Janis Joplin, fue que nunca tuvo una banda a la altura de su calidad artística, lo cual, aunque redundaba en el hecho de que ella destacara sobre el resto, repercutía negativamente en el sonido y la calidad de los discos.

Con la Big Brother and the Holding Company, publicó dos álbumes, el primero en 1967, muestra la falta de compenetración de la banda, que se expresa a menudo por medio de un estilo poco definido, pero en el que Janis Joplin suple cualquier deficiencia, logrando sacar adelante un trabajo que finalmente resulta bastante estimable, gracias a su talento. Este primer disco se tituló igual que la banda y muestra todas las virtudes que la hicieron famosa y la convertieron en uno de los grandes iconos de los '60. Se trata de un álbum a caballo entre el folk rock, que es el género en el que se había formado la banda y el Blues Rock, introducido por Janis Joplin, quien poco a poco va adueñándose del sonido del grupo y del disco. 

Además de "Blindman" una canción muy apreciable, que está cantada junto al guitarrista Sam Andrews y "Coo Coo", interesante pieza de blues rock psicodélico, con una Joplin aguerrida y desgarradora, destaca "Down on me", que lanzado como sencillo, fue su primer gran éxito. La canción basada en un tema tradicional muestra a Joplin muy equilibrada, con un gran dominio de todos los registros y recursos del Blues.  



El segundo álbum de la Big Brother and the Holding Company, "Cheap Thrills" de 1968, es considerado con toda justicia su obra maestra, con la que alcanzó su consolación definitiva y donde la gran cantante se encuentra más inspirada y se expresa de forma más brillante y apasionada. Además, la banda mejora ostensiblemente con respecto al trabajo anterior, especialmente el guitarrista Sam Andrews, que ofrece un buen acompañamiento en las piezas de Blues, sin renunciar a incluir elementos psicodélicos bien integrados en varios temas. También destacan algunas líneas de bajo bastante logradas, especialmente en "Oh, Sweet Mary" el tema más psicodélico del disco. El trabajo del grupo se ve enriquecido con una magnífica portada, que fue encargada al gran ilustrador de cómics Robert Crumb, quien lleva a cabo un excelente trabajo. 

Espectacular portada de "Cheap Thrills"

Todos los temas de "Cheap Thrills" tienen una interpretación de Janis Joplin excelente y conmovedora, destacando la pieza que cierra el disco, una versión del clásico de Big Mama Thornton, "Ball and Chain", absolutamente descomunal y cruda que voy a compartir con una versión en directo. Aunque su duración sea un poco extensa, es una muestra inmejorable de Janis Joplin en estado puro y en su mejor momento artístico.



Una vez alcanzada la fama, el prestigio y el reconocimiento por parte de todos los estamentos del mundo del Rock, Janis Joplin decidió dar un giro a su carrera, tal vez por no querer quedarse encasillada dentro del género del blues, ampliando su horizonte musical al soul y al funk. Así las cosas se despidió de sus compañeros de la Big Brother and The Holding Company, excepto del guitarrista San Andrew con el que había cogido mucha confianza. 

Janis Joplin formó entonces una auténtica Big Band, a la que llamó, "Kozmic Blues Band", formada por catorce músicos en los que se incluían varios instrumentos de viento y un órgano hammond. Con ellos grabo un solo álbum, en 1969  titulado "I got dem ol' kozmic blues again". Es un trabajo más refinado y delicado que los precedentes, con músicos más experimentados, pero que cambia completamente de registro, internándose como digo en otros géneros además del blues y la psicodelia, como es el soul. Este nuevo rumbo no gustó a la crítica que no entendió la decisión de Janis Joplin, en cambio sus seguidores continuaron siendo fieles, lo que le valió la certificación, nada más publicarse, de un disco de oro. El tiempo ha puesto las cosas en su sitio y en la actualidad es un disco bastante valorado. Personalmente me parece un buen trabajo, aunque es cierto que las facultades de Janis Joplin no son tan específicas para el soul o el funk, como para el blues, por lo que el disco no termina de cuajar totalmente, aunque en términos generales es un buen disco, que se deja escuchar con gusto y con canciones interesantes, como la que abre el disco, "Try", en la que Janis Joplin se ensambla a la perfección con la banda, logrando un acabado impecable y emotivo. Aunque la mejor pieza con diferencia del disco es la titulada "Kozmic Blues", un pedazo de tema, muy enérgico, que para mí es una de las mejores interpretaciones de Janis Joplin, con la que da toda una lección de como se tiene que cantar un blues.



Uno de los momentos cumbres de su carrera llegó con su actuación en el festival de Woodstock, donde triunfó de forma gloriosa. Sin embargo fue su canto del cisne, ya que durante el resto del año 1969 las depresiones y los desengaños amorosos ahondaron en la crisis crónica que padecía y en su adicción a la heroína y al alcohol. Así las cosas y con un deterioro físico importante, decidió tomarse un descanso en las navidades de 1969. Tras un viaje a Brasil, regresó en el verano del '70 renovada y al parecer desintoxicada para formar una nueva banda, la "Full Tilt Boogie" y volver con ganas a los escenarios. Con ellos realizó varios conciertos en los que Janis Joplin parecía totalmente recuperada y posteriormente grabó un disco titulado "Pearl" que se publicó de forma póstuma en el año 1971. 

Fue el 3 de octubre de 1970 cuando en condiciones no del todo aclaradas, Janis Joplin apareció muerta por una sobredosis de heroína en la habitación del hotel donde dormía. Al parecer un problema de celos con un su novio, provocó que se fuera de fiesta con unos amigos esa noche. Cuando acabó la fiesta y se retiró a descansar, sufrió una sobredosis que acabó con su vida. Sin embargo, hay aspectos del desgraciado incidente, que no están del todo aclarados, sobre todo por el hecho de que no apareció ninguna jeringuilla en la habitación.

Se ha especulado mucho sobre su muerte, incluso hay quienes creen que pudiera haberse tratado de un asesinato, pues al parecer la heroína era de una pureza extrema según los análisis, sea como fuere, otra vez la lacra de la droga acabó con un portento de la naturaleza y una de las grandes cantantes de de la historia del Rock, cuya exacerbada pasión, debilidad emocional y vida al borde del abismo, terminó demasiado pronto con una carrera inigualable y maravillosa que perdurará por siempre en la memoria de los amantes del Blues y el Rock. Resulta imposible hacerse una idea de adonde podría haber llegado Janis Joplin de haber seguido con vida, su valentía e independencia, sumada a la apertura a otros géneros y el entusiasmo con el que afrontaba cualquier proyecto, hacen pensar que hubiera seguido con una carrera tan brillante, como intensa, con la que nunca habría decepcionado. 


Nacho Díez


Valoración de su discografía:


Con la Big Brother and the Holding Company:

-Big Brother & the Holding Company (1967)                  8 PUNTOS

-Cheap Thrills (1968)                                                    9 PUNTOS


Con la Kozmic Blues Band:

-I Got Dem Ol' Kozmic Blues Again Mama! (1969)          9 PUNTOS


Con la Full Tilt Boggie:

-Pearl  (1971)                                                                8 PUNTOS




sábado, 11 de julio de 2026

Años 60. Jimi Hendrix. Con él llegó la revolución

Considerado casi de forma de unánime, el mejor guitarrista de Rock de todos los tiempos, la fama y prestigio de Jimmy Hendrix le han convertido en un mito que no para de crecer a pesar del paso del tiempo, aunque no le faltan algunos detractores, que consideran que su estilo es un tanto efectista y excesivamente recargado. Personalmente pienso que si bien Jimmy Hendrix es un guitarrista excepcional y único, creo que a veces abusa para mi gusto de los efectos de sonido, haciendo que en ocasiones suene poco depurado y excesivamente barroco. Por lo demás, fue un magnífico compositor, y por encima de todo un músico visionario e innovador, que cambió para siempre la forma de tocar la guitarra eléctrica. De sus manos salieron acordes complejos, nunca antes empleados en el Rock, que sentaron las bases de las técnicas de guitarra eléctrica posteriores. Nadie pone en cuestión que hay un antes y un después de Jimmy Hendrix, ni siquiera otros guitarristas ilustres como Eric Clapton, quien antes al contrario, reconoció tras escucharlo, su superioridad sobre cualquier otro guitarrista del momento. 

Jimmy Hendrix en vivo

La genialidad de Hendrix se sustentaba en su talento natural para el blues y en la descomunal potencia que desplegaba con la guitarra, a través de sus poderosos riffs y solos, así como por un sonido recargado, hipersaturado y distorsionado basado en efectos y técnicas de todo tipo. Utilizó todos los que pudo y tuvo a mano, especialmente la reverberación, el vibrato, los pedales fuzz y wah wah, del que es y será el rey absoluto, la palanca de trémolo o el bend, técnica que consiste en presionar con varios dedos una cuerda para moverla hacia arriba y hacia abajo y enfatizar así el sonido de una nota. 

Bend técnica muy utilizada por Jimmy Hendrix

Pero Jimmy Hendrix tenía más cualidades aún, en vivo era todo un espectáculo, por ejemplo existen muchas grabaciones de sus actuaciones en los que tocaba la guitarra con los dientes o por detrás de la espalda, o como cuando en medio del frenesí, le dio por quemar en dos ocasiones su guitarra. Este tipo de actitudes tan inusuales a finales de los ´60, le convirtieron en un ídolo de masas y  un auténtica icono mediático. De manera que no solamente revolucionó para siempre la guitarra, sino el Rock en general. Y todo esto teniendo en cuenta que su carrera musical se vio truncada por su prematura muerte, cuando contaba tan solo con 27 años. 

Todo empezó en 1965, cuando pasó a formar parte de la banda que acompañaba a Little Richard en sus conciertos, donde se curtió y empezó a destacar lo suficiente como para aventurarse a emprender al poco tiempo, una carrera en solitario. Jimmy Hendrix fue descubierto por Chas Chandler, el bajista de The Animals, quien impresionado por sus cualidades se lo llevó a Londres. Allí es donde surgió la idea de formar un power trío al estilo de la gran banda del momento, los Cream de Eric Clapton. Para ello eligieron a dos músicos ingleses fabulosos, el bajista Noel Redding y el sensacional baterista Mitch Mitchell, ellos junto a Hendrix, fundaron The Jimmy Hendrix Experience.

A mediados de 1967 lanzaron su primer álbum titulado "Are you experienced", que supuso una auténtica bomba y el comienzo de la leyenda que desde entonces acompaña a Hendrix. A caballo entre el Blues Rock y la psicodelia, el disco sorprendió por la calidad y la madurez que demostraba la banda, que apenas contaba con unos meses desde su creación. Para la mayoría de sus fans es su obra maestra, en donde está más fresco e inspirado. Alguien dijo que "Are you experienced", fue al Rock, lo que el Ulises de Joyce a la literatura. Lo rompió todo y de alguna manera dejó claro que ya nada podía ser como antes. El disco contiene varios hitos dentro de la discografía de Hendrix, "Purple Haze", "Hey Joe", "Foxey Lady" o "Fire" que fue versionada por Red Hot Chili Peppers en 1987, un fantástico tema que despliega un blues polirrítmico poderoso, muy avanzado para su época, en la que se establece a lo largo de todo el tema, un duelo espectacular entre la guitarra y la batería.



Con este debut, Jimmy Hendrix pasó de ser un desconocido a ser una referencia sin la cual ya no se podía prescindir. En seguida los organizadores del famoso festival de Monterrey de 1967, le invitaron a participar, donde deslumbró a un público entusiasta, que jamás había visto ni oído nada parecido.

El segundo álbum "Axis: Bold as love", no tardó en lanzarse. Se trata de una obra más psicodélica que su disco anterior, que además evoluciona hacia un estilo más sofisticado y relajado, en el que aparecen elementos jazzísticos, como en "Up from the skies" e incluso ciertos flirteos con el funk, demostrando que Hendrix, sabía tocar más cosas que Blues Rock. Una de las grandes virtudes del disco es el perfecto acoplamiento y equilibrio del trío, haciendo de The Jimmy Hendrix Experience, la mejor banda del momento. Hay quien opina no obstante que es un disco menos explosivo que su disco anterior, demasiado experimental, y que se encuentra un poco por debajo de su álbum debut, pero sea como sea es otro imprescindible y memorable disco que consolidó su liderazgo a nivel mundial. En mi opinión, si en su primer disco está el Hendrix más auténtico y puro, en este segundo trabajo encontramos a un guitarrista más sutil y más interesante, lo uno por lo otro, ambos son dos obras maestras. 

Las canciones que más me gustan son "Wait until tomorrow", una relajada pieza pegadiza que demuestra las dotes de compositor de Hendrix y la que cierra el disco "Bold as love", esta completísima muestra de Blues de tempo lento, con un Hendrix muy sosegado e inspirado, utilizando todo tipo de efectos sonoros en el impresionante solo final.




A finales de 1968 y en plena efervescencia creativa, lanzan su tercer trabajo, "Electric Layland", un disco doble muy ambicioso, en el que un entusiasmado Hendrix, cobró quizá demasiado protagonismo, interviniendo en las labores de producción e invitando a sus amigos a las sesiones de grabación, lo que produjo un importante caos que no gustó al productor, ni a la discográfica. En una entrevista posterior un directivo dijo que aquello parecía más una sala de fiestas, que un estudio de grabación. Sea como fuere Hendrix, estaba en su momento más alto, todo le salía bien y el disco alcanzó fácilmente el número 1 en USA.

A pesar de las buenas críticas y de que el público estaba absolutamente rendido, el álbum es algo irregular y se ve perjudicado por algunos excesos, como por ejemplo las duraciones de algunas canciones, especialmente "Voodoo Chile" en la que la psicodelia se adueña y ensombrece al Blues, rompiendo el equilibrio con el que había manejado anteriormente ambos estilos y "1983 (A merman I Should turn to be)", que arranca con un magnífico riff, de tempo lento, pero que deriva en una pieza psicodélica innecesariamente larga e inconsistente, lo que no impide que por momentos sea un excelente tema. Pero también es un álbum muy brillante, por ejemplo cuando aparece la versión del temazo de Dylan "All along the watchtower" o la canción "Gypsy eyes", en la que se aprecia uno de los aspectos más interesantes de la creatividad de Hendrix, que fue su interés por fusionar el blues Rock y el funk, con bastante buen criterio y acierto. Voy a compartir "All along the watchtower", porque es uno de los momentos cumbres de su carrera, una versión que alabó hasta al propio Dylan, cosa poca habitual en el de Minnesota. 



Pero no me resisto a incluir mi tema preferido del disco que es "Crosstown Traffic", una pieza corta de impecable factura, con un sensacional riff y una gran compenetración de toda la banda.




En los meses posteriores a la publicación del disco, se empiezan a observar los primeros atisbos del declive que iba a experimentar Jimmy Hendrix, que se manifestaron primero por el deterioro en las relaciones con sus compañeros de grupo, especialmente con Noel Redding y posteriormente con la marcha del productor Chas Chandler, circunstancias que desembocaron en la disolución de la banda a mediados de 1969. A pesar de todo, Hendrix seguía en lo más alto y era el músico mejor pagado y deseado por todos los festivales. Así las cosas, llegó el celebérrimo festival de Woodstock de 1969 y como no podía ser de otro modo, Hendrix fue el cabeza de cartel. A pesar del importante elenco de estrellas que participaban en el evento, la mayoría del público había acudido para ver a Hendrix. La actuación fue memorable, siendo uno de los momentos más emocionantes y electrizantes de todos los años ´60 y eso que ya no estuvo acompañado de sus compañeros de la Jimmy Hendrix Experience.

Después del Festival de Woodstock hasta su muerte, ocurrido casi un año después, Jimmy Hendrix se acompañó de un nuevo power trío junto a sus amigos Billy Cox al bajo y Buddy Miles en la batería, que se llamó Band of Gypsys. Otra gran banda que logró perpetuar el pulso y el buen tono que aún conservaba Hendrix. El grupo publicó sólo un disco en directo, que gustó a la crítica y al público, pero que del que Hendrix no quedó satisfecho. De cualquier forma es su testamento musical, su último trabajo publicado en vida, antes de la galopante decadencia que experimentó a partir de la primavera de 1970.  

Durante casi todo el año 1970, estuvo haciendo giras por EE.UU, llegando a Europa a finales de Agosto. Si en los conciertos dados en USA, ya dio síntomas de agotamiento y desinterés, en Europa, se le vio ausente y absolutamente desmotivado. El 2 de Septiembre tras cancelar un concierto en Alemania declaró: "Llevo muerto mucho tiempo". Desgraciadamente como si fuera una premonición, el 17 de septiembre de 1970, Jimmy Hendrix moría en Londres, la ciudad que le lanzó a la fama. La causa oficial del fallecimiento fue un colapso por intoxicación por barbitúricos y alcohol. Triste final para la figura más legendaria del Blues Rock, quien con tan solo 27 años, había dado un vuelco a las raíces del Rock, y cuya influencia en las bandas de Blues o Hard Rock es invaluable. Su carrera artística, breve y a la vez fulgurante, pasando del anonimato a ser la figura más importante del Rock, desequilibró a una persona tan joven, que como tantas otras estrellas, cayó en el mundo del alcohol y la drogas, y no supo o no pudo asimilar el éxito y la fama. Paradigma del rockero que vivió rápida e intensamente y que muere en su mejor momento, su legado marcó un estilo de vida y una forma de entender el Rock. 

Muchos admiradores y críticos han especulado a lo largo de los años con lo que hubiera sucedido si Jimmy Hendrix hubiera continuado con vida en la década de los ´70. En general se cree que hubiera intentado acercarse a las círculos del Blues y el Jazz, donde ya había entablado amistad con el monstruo de la trompeta, Miles Davis. Otros apuntan a que se hubieran decantado por internarse en el funk y el soul, opción bastante probable. Pero quien sabe, a lo mejor se habría decidido por ambas posibilidades a la vez, en cuyo caso, se habría convertido en el músico más completo de Rock. En mi opinión y con independencia del camino que hubiera seguido, creo que Hendrix hubiera madurado lo suficiente como para superar los excesos propios de la juventud, y de ese modo ofrecer lo mejor de sí mismo, más allá de estilos y modas. Una pena que nada de esto terminara por ocurrir. 


Valoración de su discografía:


The Jimi Hendrix Experience
Jimi Hendrix/Band of Gypsys


Nacho Díez