sábado, 16 de mayo de 2026

Años 80. Eurythmics. De la experimentación al soul-pop

Eurythmics son la demostración perfecta de que la buena música no está reñida con una actitud comercial. Annie Lennox, una de las voces más imponentes que ha dado el pop rock, y Dave Stewart, un magnífico compositor y multiinstrumentistadespués de haber pasado por diversas agrupaciones de punk y new wave, crearon uno de los grupos más icónicos de los '80, hasta el punto de que como dúo, Eurythmics, están sólo por detrás en popularidad y ventas, de Pet shop Boys. Antes de empezar, me gustaría resaltar el buen gusto y acierto con el que eligieron el nombre del dúo, en efecto, Eurythmics proviene del término griego "Eurythmia" que literalmente se puede traducir por "buen ritmo", aludiendo a la armonía y la belleza con la que deseaban componer sus canciones.

La música de Eurythmics es riquísima en matices y no se circunscribe únicamente al tecnopop ochentero. Sus inicios de hecho se sustentan en los sonidos experimentales de la música electrónica proveniente del Krautrock que se venía haciendo en Alemania, desde finales de los años '60. Esto se debe fundamentalmente a que Dave Stewart, comenzó su carrera artística en los entornos del Rock progresivo. Su interés por los sintetizadores, así como los contactos que había establecido a mitad de los años '70 en los círculos vanguardistas, fueron la causa de que su formación musical se completara a través de este importantísimo género musical, que es la fuente y el origen de toda la música electrónica que se ha desarrollado desde los años '70, hasta nuestros días. 

El Krautrock más que un género es un movimiento cultural que surgió al abrigo de las corrientes contraculturales de la Alemania de finales de los '60. Desde el punto de vista estrictamente musical, es una excelente muestra del talento de los artistas alemanes de Rock, muy interesados sobre todo en los sonidos electrónicos, heredados del espíritu experimentador de unos de los grandes compositores alemanes del siglo XX de música  clásica, Karlheinz Stockhausen, pionero de la música electrónica y electroacústica.

Como consecuencia del momento en que surgió, el krautrock incorporó a los sonidos electrónicos, elementos de Jazz Rock, Rock progresivo y Psicodelia, lo que finalmente hizo de este movimiento, el pilar básico de toda la música vanguardista y experimental de los años '70, pero también del ambient, las atmósferas espaciales y de la new age, todo lo cual desembocó a principios de los '80, en la new wave y el tecnopop. Formaciones tan decisivas e influyentes y pioneras como Can, dos de cuyos miembros fueron alumnos directos de Stockhausen, Tangerine Dream, Kraftwerk, Amon Düül II, o Neu, son indispensables para entender buena parte de la música de los ´70 y los ´80.

Klaus Schulze, uno de los máximos representantes del Krautock

Me ha extendido un poco en la descripción de lo que es el Krautrock porque es imprescindible para atender la música de Eurythmics, como veremos a continuación.

Se pueden establecer dos etapas en la trayectoria musical de Eurythmics durante la década de los '80, la primera que dura hasta 1985, está imbuida de toda esa influencia experimental y electrónica, sucesora del Krautrock y que en consecuencia, se encuentra alejada del pop comercial, con unos niveles de calidad bastante más que apreciables. El segundo período que llega justo hasta 1989, es bastante irregular, y aunque hacen música comercial bastante buena, el abandono progresivo de sus propuestas vanguardistas, les van haciendo perder personalidad hasta convertirles una banda bastante convencional. No obstante dieron con una fórmula musical que les llevó al máximo reconocimiento mundial, gracias a la compenetración perfecta que fusionaba la calidad de los sintetizadores, los arreglos y la producción de Dave Stewart, con el auténtico chorro de voz de Annie Lennox, considerada por la mayoría de la crítica especializada, como la mejor cantante blanca de soul, por su registro extraordinario de contralto y por el desarrollo de un equilibrio perfecto entre una técnica impecable y la emoción propia de los cantantes de blues y soul. 

El álbum con el que debutaron en 1981, "In the garden" es una auténtica joya oculta a muchos de sus seguidores, que solo conocen su etapa más orientada al pop. Personalmente me parece que es uno de sus mejores trabajos, para el que contaron con la producción ni más ni menos que de Conny Plank, el gran ingeniero de sonido alemán porque por el pasaron la mayoría de las grandes bandas de Krautrock y que a finales de los 70' se había centrado en lanzar a algunas bandas británicas que estaban en la estela de la new wave mas experimental, como Ultravox. Aún más sorprendente es que en este disco participaran el batería y el fundador de Can, una auténtico dúo de lujo, pertenecientes a una de las más importantes bandas de krautrock de todos los tiempos. 

Evidentemente con esas colaboraciones el disco no podía ser malo y no lo es, de hecho es muy interesante. Pero desafortunadamente una apuesta tan arriesgada y valiente, no tuvo el reconocimiento que se merecía y no logró apenas repercusión. En la actualidad, y con la perspectiva que da el tiempo, el sonido que ofrece "In the garden", es sorprendentemente fresco y sofisticado, con atmósferas inquietantes que recuerdan a la música ambient, enriquecidas con una brillante instrumentación que incluye flautas y trompas. Prácticamente todo el disco está tocado por Dave Stewart, quién se hace cargo de las guitarras, el bajo, los sintetizadores e incluso la caja de ritmos, excepto de la sección de viento. Annie Lennox por su parte, está muy contenida, si lo comparamos con sus discos posteriores, y aunque se puede apreciar que tiene una excelente dotes de cantante, lo cierto es que el hecho de que esté un poco en segundo plano, resta algo de garra al disco. La colaboración con Conny Plank, le vino muy bien a Dave Stewart para convertirse en un excelente ingeniero de sonido, y en uno de los mejores productores del Pop Rock británico. El disco va ganando enteros a medida que avanza hasta alcanzar su mejor momento con el tema "Caveman Heads", en la que se desplieguen lineas de bajo muy potentes y unas guitarras muy sofisticadas, uno auténtico lujo de canción.

Su segundo trabajo "Sweet dreams" es ya uno de las grandes referencias de la historia del pop británico sobre todo por su canción homónima, que pasa por ser uno de los grandes himnos de los '80.  Con este disco, pasaron de ser un dúo que hacían música alternativa y poco valorada, a tener un éxito masivo internacional. Es un disco sensacional, que sigue un poco la estela experimental y vanguardista  de su anterior trabajo, todavía con ciertos aires de krautrock y música industrial electrónica, pero que va evolucionando había un pop muy elegante, exquisito y sugerente. Estos tres calificativos describen a la perfección, la fórmula del éxito a la que me refería anteriormente. Esta nueva propuesta, fusiona la versatilidad de Dave Stewart con los sintetizadores y la voz de Anie Lennox que sobrevuela impecable, potente y ágil, a lo largo de todo el disco. Un aspecto que llama la atención, es que está grabado y ensamblado por ellos mismos en un pequeño estudio de Londres, lo cual no afecta en absoluto a la calidad del sonido y a la producción, Dave Stewart en efecto se había convertido en un excelente ingeniero de sonido.

Del disco merece la pena destacar el tema "The Walk", en el que aparece por primera vez una trompeta y "Jennifer" con un fantástico fondo de océano relajante muy ambient.  También "This is The house", una canción muy fashion, con un comienzo y un estribillo muy divertido en español, en la que sobresale una gran línea de bajo y los primeros aires de soul, que luego fueron nota dominante en buena parte de sus discos posteriores. 

Pero el plato fuerte del álbum es sin duda, el tema "Sweet dreams", una auténtica obra maestra del tecno pop, que dio la vuelta al mundo y les lanzó al estrellato de forma fulgurante. La canción se caracteriza por el tono desafiante de Annie Lennox, en una especie de blues que todavía conserva reminiscencias de Krautrock, por ejemplo a través del ritmo robótico insistente que acompaña toda la canción, el cual produce una extraña atracción, que deja una sensación al mismo tiempo fría y cálida. Resulta asombroso, cómo pudieron mezclar en una sola canción, tres géneros, blues, soul y música electrónica, hay que estar muy inspirados para hacer algo así y al mismo tiempo que sea una canción suficientemente comercial y pegadiza, con ese sintetizador increíble. Una de las canciones más inolvidables de los '80. Por otra parte el vídeo también fue muy impactante y marcó todo una época, con una imagen de Annie Lennox andrógina y fría, muy acorde con la estética de principios de los '80



En su tercer Lp de 1983, que lleva por título "Touch", el dúo va evolucionando en sofisticación y producción con unos arreglos más sólidos, pero decantándose claramente hacia un sonido más pop, de tono festivo y muy cool, con la incorporación de una sección de viento, que aporta gran frescura al sonido. Es un disco que rompe con la dinámica experimental que había llevado hasta entonces y que caracterizaba su primera etapa. Si en los dos primeros discos, el protagonismo lo había tenido mayoritariamente Dave Stewart, en "Touch" el testigo lo recoge claramente Annie Lennox. Es algo que se advierte muy claramente incluso con la portada, en la que sale solamente ella. Creo que esto fue una decisión consensuada para potenciar el reciente éxito, de su álbum anterior, al darse cuenta de que la voz de Annie Lennox era el mejor instrumento del dúo y con el que conseguían una mayor aceptación del público.

El disco está bien, pero baja con respecto a sus dos anteriores trabajos, abandonando la música experimental en favor de un funk bailable, con toques de soul y tecno pop. Pienso que fue una especie de prueba con la que ir perfeccionando su nuevo estilo, que todavía no estaba bien definido. Anny Lennox mantiene bastante bien el nivel, pero Dave Stewart no está a la altura y anda algo perdido modificando y adaptando los sintetizadores, al nuevo sonido, mucho más melódico y menos atmosférico. El disco fue muy bien recibido por la crítica y alcanzó el número uno en la lista de álbumes del Reino Unido

Los mejores temas son las de estilo funk, como "Right by your side" que alterna ritmos africanos, con música caribeña. También está muy bien, el último corte, "Paint a Rumour" que por cierto es la canción que más me gusta del disco, y la que recuerda más a su pasado de música electrónica experimental.  

Pero al año siguiente, sucedió algo muy interesante, Eurythmics fueron elegidos para grabar la banda sonora original de la película "1984" que dirigió el cineasta inglés Michael Radford, basada en la famosísima novela homónima de George Orwell. Una ocasión extraordinaria para que el grupo demostrara una vez más la calidad que atesoraba y para que regresaran en cierto modo a la música electrónica vanguardista. Es una lástima que finalmente Michael Radford decidiera utilizar otra banda sonora, aunque esto no impidió que el disco se grabara y se publicara como un Lp más de Eurythmics, y por cierto un Lp muy creativo y sugerente. 

Creo que Eurythmics se entusiasmaron mucho con este trabajo y se les nota muy inspirados y motivados, Dave Stewart se despachó a gusto con un buen número de temas instrumentales y con todo un lujo de sintetizadores. Es un disco alejado completamente del pop comercial, que recomiendo escuchar por entero al que le guste ese tipo de música, porque desde luego no le va a decepcionar. No obstante el disco pasó bastante desapercibido, no siendo divulgado por los medios de difusión. Como consecuencia de ello, Eurythmics abandonaron para siempre cualquier pretensión de volver a hacer música de vanguardia y decidieron volver a su fórmula del éxito que sería triunfal, en su siguiente álbum, tal vez el más importante y exitoso de su carrera.

"Be yourself tonight", junto a "Revenge", son los álbumes en donde el binomio Lennox y Stewart funcionan a la perfección, aportando Lennox su potente voz con especiales capacidades para el soul y Dave Stewart el talento y la elegancia de los sintetizadores, logrando un difícil equilibrio entre calidad y comercialidad. Con este disco se abre la segunda etapa de Eurythmics, definitivamente más enfocada al pop y al soul.  

Todo el disco está perfectamente producido con arreglos muy pulidos, que acompañan a unas refinadas melodías de soul pop, estilo "motown", con canciones accesibles para el gran público, próximas incluso a la música bailable y pegadiza. El disco cuenta con dos colaboraciones de altísimo nivel, Stevie Wonder tocando la armónica de "There be must an angel" y la gran diva del soul, Aretha Franklin cantando en "Sisters are doin' it for themselves" un tema de gran altura. También en "Adrian" colabora el siempre interesante Elvis Costello. Para el álbum, Annie Lennox adoptó una nueva imagen que ya sería con la que se quedaría para el resto de su carrera, abandonando su aspecto andrógino, distante y frío, para convertirse en una cantante mucho más cercana y cálida.

El tema más famoso del disco es "There be must an angel", una bellísima balada con una voz de lujo y suntuosa, concebida para el lucimiento de Annie Lennox y que es uno de los temas de referencia de toda la trayectoria de Eurythmics.


 

Una vez instalados en la cima del éxito, de la que ya no se apearían en toda la década, publicaron "Revenge" un disco que siguió la misma estela comercial que tan buenos resultados les había dado. De esta segunda etapa más pop, es el disco que más me gusta, por ser el más equilibrado entre el tono comercial pop y la sofisticación de las composiciones, que seguían teniendo mucha calidad. Además es el Lp que contiene más singles conocidos y exitosos del dúo. Para muchos, uno de los Lp's indispensables de la década de los 80. El disco contiene grandes baladas en clave a veces de Blues y a veces  de Soul, mezclado como siempre con tecno pop. A estas alturas ya Eurythmics contaba con una producción y unos arreglos muy elaborados, en la que la participación de los músicos de estudio resultaba fundamental. Sin embargo se nota que en general ya no son el dúo de su primera etapa, cometiendo para mi gusto un fallo importante, que es el desentendimiento por parte de Dave Stewart de los sintetizadores, que pasaron a ser tocados por un músico de sesión. Son varias las canciones que me gustan, pero no puedo compartir todas, así que destaco "Thorns in my side", absolutamente magnífica, "The miracle of love" y la  archiconocida "When tomorrow comes".



"Savage" de 1987, es un disco más comercial aún, con una portada en la que sale Annie Lennox con una imagen muy "glamourosa" y seductora, dando una imagen muy cercana al público, muy pop. Hay cierta parte de la crítica que considera que es el disco es fallido y que está por debajo del nivel que habían alcanzado con "Be yourself tonight" y "Revenge". Particularmente a mí me parece que también es bastante inferior, fundamentalmente porque abandonan el soul, por canciones claramente pop, en las que la voz del Annie Lennox no puede brillar del mismo modo. No les encuentro ni tan inspirados, ni creativos, como en "Revenge", componiendo canciones algo sosas e insulsas y con Dave Stewart, desmotivado y ausente. De hecho, entre este disco no salió ningún hit importante. Salvaría las dos últimas canciones que cierran el disco, "I need you" un potente blues acústico y " Brand new day" con un arranque a capella de Annie Lennox francamente bueno.


Su último y octavo disco de la década, "We too are one", fue el de despedida de este dúo que había alcanzado la gloria y el reconocimiento mundial como uno de los máximos exponentes de la música de los '80. Es un disco bastante convencional de pop rock, que deja poco sitio para la sorpresa, repitiéndose los mismos problemas que en "Savage". Se echa en falta alma e ilusión, sin apenas temas que tan buen resultado les habían dado de soul o de tecnopop. A pesar de ser el más flojo de toda su carrera, el disco alcanzó número uno en Reino Unido. Destacaría  que como siempre ofrecen una excelente producción y acabado, con un acompañamiento orquestal muy bueno. El disco que transmiten la sensación de ser un producto adulto y maduro, hecho por unos músicos con mucho oficio, me gusta un poquito más que "Savage", pero está muy lejos de los Eurythmics de los comienzos de la década, de los cuales ya no quedaba prácticamente nada.

El agotamiento después de nueve años intensísimos, con casi la grabación ininterrumpida de un disco por año y giras continuas, acabaron deteriorando las relaciones entre Annie Lennox y Dave Stewart. Aunque se volvieron a reunir a finales de la década de los '90, era el momento de que cada uno tomara su camino y pudiera expresarse libremente según el concepto que tenían de la música, Dave Stewart continuando con su labor de productor e ingeniero, manteniendo su interés por la música electrónica, y Annie Lennox, profundizando en los ritmos de soul y aprovechando sus sensacionales facultades para cantar. 


Nacho Díez 


Valoración de su discografía:


1981: In the Garden                                       8 PUNTOS 

1983: Sweet Dreams                                      9 PUNTOS 

1983: Touch                                                    7 PUNTOS

1984: 1984                                                     8 PUNTOS 

1985: Be Yourself Tonight.                              7 PUNTOS 

1986: Revenge                                                7 PUNTOS 

1987: Savage                                                   6 PUNTOS

1989: We Too Are One                                      6 PUNTOS 


domingo, 3 de mayo de 2026

Años 80. Echo & The Bunnymen o el crepúsculo de una era

Es evidente que proceder de Liverpool imprime carácter en esto del Rock, como parece deducirse de la fuerte personalidad de Echo & the Bunnymen, una banda que pretendieron erigirse en algo así como los Beatles del post punk. Más allá de que pudieran conseguirlo, lo que es indiscutible, es que son una de las agrupaciones más genuinas del post punk británico, como demuestra la aureola de grupo de culto que siempre han tenido. 

Cuando se analiza la música de un grupo con tanto temperamento como Echo & the Bunymenn, se corre el riesgo de no reflejar plenamente todas las matices que encierra su música, cargada de atmósferas densas, sombrías y reminiscencias psicodélicas, pero de una psicodelia postmoderna, no de aquella idílica psicodelia que parecía salida de la campiña inglesa de los '60. Su influjo a lo largo del tiempo es muy apreciable, en buena medida por esta carga de psicodelia revisada y adaptada a los años ´80, que les convirtió en uno de los pilares en los se fijaron los nuevos grupos que surgieron en la siguiente generación, artífices del Rock alternativo de los '90 y el movimiento indie.

La arquitectura sonora de Echo & The Bunymenn, responde a una visión existencialista de la vida, que refleja con maestría y una gran carga emocional las almas desesperadas de la juventud británica "sin futuro" de principios de los '80. La riqueza de estilos y géneros que sobrevuelan su música, les ha servido para ser tildados igualmente de intensos y opresivos, o de épicos y urbanos. Echo and the Bunymenn cuentan además con una de las mejores bases rítmicas del post punk británico y en general es una banda que sorprende por el perfecto acoplamiento de sus miembros, que la hace ser muy compacta y muy firme.


Sensacional portada de su disco debut "Cocodriles" 

Por cierto que Echo & The Bunymenn fue uno de los grupos que más gustaba y sonaba en España y en particular en los ambientes alternativos de la movida madrileña. Memorable fue aquella visita que hizo en 1984 al programa "La edad de oro", que presentaba Paloma Chamorro.

El álbum con el que debutaron en 1980 lleva por título "Cocodriles", un disco que responde perfectamente a los postulados del post punk y uno de los preferidos por sus fans. Profundo, directo, es una obra que ayudó a definir el género y que navega en la misma estela cargada de melancolía existencial, que inauguraron Joy Division. El arranque es espectacular, con la canción "Going up" anunciando lo que va a venir después, una música cruda, eléctrica, a base de guitarras rasgadas y acordes distorsionados, sin presencia alguna de sintetizadores, únicamente el cuarteto de músicos que ha sido la base inamovible del grupo, durante la década de los '80. Ian Maculloch magnífico cantante dotado de una voz cautivadora y guitarra auxiliar, Will Sergeant guitarra principal, Les Pattinson en el bajo y Pete de Freitas en la percusión y la batería. El disco que por cierto tiene una portada excelente y misteriosa como todas las de Echo & The Bunymenn, desarrolla un sonido crepuscular y decadente. Me gusta mucho todo el disco, pero destacaría, la mencionada "Going up", la espectacular "Happy death men", un canción de corte experimental, cargado de una fría pero intensa psicodelia, un temazo auténtico. También me gusta mucho "Do it clean", más rockera y marchosa y el cierre del disco con una canción muy punk, "Simple staff". Pero por encima de todas ellas, "Rescue" que es la canción que más me gusta de toda su trayectoria. Una canción perfecta a la que no le falta ni le sobra una sola nota.

Voy a compartir una versión en directo de "Do it clean", con la que se puede apreciar la intensidad de el grupo en vivo.


A "Cocodriles" le siguió un año más tarde, el álbum "Heaven up here". Como cabía esperar mejoran mucho el sonido respecto del primer disco, además de ir ganando en madurez, con un gran trabajo de todos los miembros del grupo. La batería está que se sale, con un Pete de Freitas muy inspirado, el bajo colosal como siempre y las guitarras suenan más sofisticadas y desgarradoras aún que en "Cocodriles". Al principio da la impresión de ser un disco un poco menos oscuro, como la portada en la que se divisa la luz de un amanecer gris, pero es un espejismo, poco a poco el disco se torna nuevamente neblinoso y frío, como la insensible soledad de una sociedad desolada y gris. Hay menos psicodelia y más post punk. La única pega de"Heaven up here" es que es demasiado homogéneo y se echa en falta una canción que destaque, además de pecar de un conceptualismo que le resta un poco la frescura de su primer álbum. Las mejores canciones para mí están en la cara A, especialmente "Show The strange", "Promise" y "With a hip". La segunda cara es más sombría aún, excepto el último corte, la sensacional "All I want", en el que aparece cierto optimismo, tal vez en un intento de mostar una última llama de esperanza.

Una característica común de estos dos primeros discos, como he mencionado es la ausencia de sintetizadores, aspecto muy importante que provoca que el sonido sea más denso y a la vez más frío, auténticamente post punk. 

El tercer álbum publicado por Echo & The Bunymenn lleva por título "Porcupine". Es un disco muy intenso, tal vez más, que ya es decir que los dos anteriores y de corte más experimental. En el disco contaron con la colaboración ni más ni menos que de L.Shankar, el prestigioso instrumentista de jazz indio, que toca el violín y la viola.  Una apuesta muy arriesgada y estimable pero que no contó con el reconocimiento de público y crítica que no terminó de comprender el disco. Tuvieron que pasar los años como suele ser habitual en estos casos, para que empezara a ser valorado como se merece. El grupo evoluciona hacia un sonido algo más evocativo y menos frío, calidez que viene de la mano precisamente de la aportación de Shankar. No obstante el sello de identidad del grupo se mantiene, con las atmósferas crepusculares o la voz profunda, desgarrada y en ocasiones áspera de Ian Maculloch. El disco arranca de forma espectacular con la viola de Shankar en el tema "The Cutter", haciendo adornos arábigos muy originales. Una de las canciones donde Echo & The Bunymenn se encuentran más cohesionados, dando como resultado una de las piezas fundamentales de su carrera.


La presencia de las cuerdas también se encuentran en "Heads will roll". El álbum en general, es más enérgico, incluso marchoso que sus precedentes, algo que se nota sobre todo en otro de los grandes temas" Back of love" segundo sencillo que se publicó del álbum con una guitarra que desarrolla un especie de sonido punzante, por calificarlo de algún modo, muy curioso e interesante. A medida que va avanzando el disco, gana en atmósferas psicodélicas de estilo orientalizante, pero sin poder evitar la opresión existencialista, marca de la casa. De cualquier modo, "Porcupine" no tiene la brillantez, ni la inspiración de los dos discos anteriores y es que estaban empezando a formarse conflictos internos dentro del grupo que les estaban haciendo perder soltura. "Porcupine" es tal vez el punto de inflexión en la historia de la banda, pues dichas diferencias influyeron muchísimo en la grabación de su siguiente LP, que es el más importante, de toda su carrera y con el que intentaron dar lo mejor de sí mismos. 

Estamos en 1984 y los miembros de Echo & The Bunymenn, discuten entre ellos. "Porcupine" no ha funcionado como esperaban, la casa discográfica presiona, y sus fans están desconcertados. Con estos antecedentes, el grupo pretende hacer un cambio radical de estilo y graba el ambicioso álbum "Ocean Rain", considerado su cima creativa. Podemos decir que la apuesta les ha salido bien. Conscientes de que se jugaban el todo por el todo, enriquecen de manera asombrosa la instrumentación del grupo, así como los arreglos y la producción, creando un estilo mucho más sofisticado, cercano al pop barroco, aunque como no, con tintes psicodélicos, en la línea experimental que habían iniciado con "Porcupine". Para lograr este nuevo sonido, se acompañan de una importante sección de cuerda, que incluye violas, violonchelos, arreglo orquestales y también instrumentos tan poco rockeros como congas, marimbas y xilófonos. Evidentemente el disco es muchísimo más melódico que todos sus trabajos anteriores. Se aleja totalmente de los postulados propios del post punk, aunque mantiene sus clásicas atmósferas épicas. Parece claro que la intención que está detrás de "Ocean Rain" era demostrar que ellos no se ajustaban a ninguna etiqueta y que estaban por encima de cualquier género, como todas las grandes bandas de la historia del Rock.

El componente psicodélico brilla en temas como "The yo-yo man" y "Thorns of crowns" ambos excelentes y muy influidos por "The Doors", una de las bandas que más admiraban.  De hecho es en Ocean Rain donde la voz de Ian McCulloch, pretende asemejarse más a la de Jim Morrison.  El álbum como siempre, cuenta con una extraordinaria portada.  

A temas desasosegantes, le siguen canciones más o menos alegres como "Seven seas", una de las mejores del disco o "My Kingdom", un bonito tema en el que podemos disfrutar de los Echo & The Bunymenn más líricos. El disco se cierra con la canción homónima "Ocean Rain" una especie de himno místico que encierra cierta esperanza, con una orquesta de cuerdas magnífica, como pasa en la evocadora "Nocturnal". 

La obra maestra del disco y el tema más famoso de Echo & The Bunymenn, y por los que son más conocidos es la balada de corte neorromantica "The Killing moon". Como le pasa a "Rescue", es una canción que roza la perfección absoluta del principio a fin, y que en la actualidad es considerada uno de los grandes himnos del post punk, cargada de una atmósfera enigmática, que personalmente me evoca en ocasiones, a la magia que desprenden grupos como Ultravox.



En resumen un gran disco, con aires de art rock, que a pesar de que fue bien recibido y de ser aclamado como el mejor de su carrera, no es un disco tampoco demasiado fácil de escuchar. 

Tras dos años largos de parón, en 1987 sacan su último disco de la década, un disco que lleva por título únicamente el nombre del grupo, "Echo and the Bunymenn" lo que da buena cuenta de la falta de motivación, inspiración y creatividad en la que se había sumido la banda, después de haberse vaciado completamente con "Ocean Rain". Es su obra más edulcorada, menos cargada de atmósferas tormentosas y más próxima al pop y en consecuencia alejada del post punk, que para aquellos años era un género ya bastante agotado. Esto no es inicialmente algo negativo, pero si es cierto que es un trabajo en el que el grupo está un tanto perdido y falto de energía. No obstante cuenta con una producción muy buena, lo que hace que el disco suene francamente bien. 

Cabe destacar la colaboración Ray Manzarek, teclista de los Doors, la legendaria banda que tanto admiraban, pero que particularmente me parece que pasa bastante inadvertido. La guitarra que era el instrumento más importante o al menos el que más sonido aportaba al grupo, también está un poco más apagada, aunque con un sonido más limpio y fácil de escuchar. El bajo en cambio, sigue bastante vigoroso y por último la batería acusa los problemas que había tenido Pete de Freitas en los últimos años, en los que se había desvinculado bastante de el grupo, llevando una vida bastante disoluta por otra parte. 

El disco disgustó bastante a los fans y desencadenó la crisis definitiva, de un grupo que había estado demasiado ensimismado tal vez en sí mismo. A pesar de todo no es un mal cierre, hay bandas que han caído con muchísimo más estrépito. Personalmente pienso, que el disco no ha envejecido mal y lo que es más importante, escuchar canciones sencillas y directas se agradece después de tanta música oscura. Como la canción que abre el disco "The Game". También es valorable la voz de Ian McCulloch que es bastante elegante a lo largo de todo el disco, aunque pierde la potencia a la que nos tenía acostumbrados. Otras canciones interesantes son "All in your mind" con un apreciable trabajo de la guitarra y la mejor canción del disco que sea probablemente "Lipes like sugar". Y que voy a compartir

El disco acaba con una balada que recuerda las canciones de Ocean Rain con una orquesta de cuerda muy bonita "All my Life". Sea como fuere el disco la verdad es que obtuvo unas buenas ventas, sobre todo en Estados Unidos, y como digo aunque no es representativo de su estilo, es digno de la banda.

Echo & The Bunymenn, se separó después de la grabación de este disco, fundamentalmente por el tremendo ego y narcisismo de Ian McCulloch, quien cada vez estaba más alejado del resto del grupo, y que empleaba su tiempo muchas veces para realizar declaraciones bastante fuera de tono, con respecto a los compañeros del grupo o incluso a otras bandas. Todo parece indicar que los elogios que recibió a lo largo de su carrera, sobre todo por la crítica, se le subieron la cabeza. Esto unido a un considerable alcoholismo, hacían la convivencia con él bastante difícil. Por otra parte, el baterista Pete de Freitas falleció en un accidente de moto en 1989.

Lo que está fuera de toda discusión es que Echo & The Bunymenn es una de las bandas más interesantes del panorama alternativo de los '80 y que su ánimo experimental vanguardista y atrevido, les convirtió en uno de los grupos más influyentes de la década. Un grupo que al fin y al cabo, nos regalaron con su música, una luminosa oscuridad.


Valoración de su discografía: 


  • Crocodiles (1980)                                8  PUNTOS
  • Heaven Up Here (1981)                      8  PUNTOS
  • Porcupine (1983)                                 7  PUNTOS 
  • Ocean Rain (1984)                              8  PUNTOS
  • Echo & the Bunnymen (1987)             6 PUNTOS

 


Nacho Díez

sábado, 18 de abril de 2026

Años 80. The Psychedelic Furs o el misticismo existencialista

The Psychedelic Furs es uno de los grupos más sólidos y apreciados del post punk y la new wave británica. Considerados por muchos como un grupo de culto por las propuestas sin concesiones de sus primeros trabajos, en la actualidad, son un grupo claramente infravalorado, tal vez por ser demasiado auténticos y hacer una música muy particular, ya que si bien Psychedelic Furs parte de unas influencias claras que veremos más adelante, se puede decir que nadie suena como ellos. De algún modo es una música inclasificable, pero no porque sea experimental, sino porque no se amolda exactamente a ninguno de los géneros a los que realmente pertenecen, por la forma única en que los afrontan. Psychedelic Furs desplegó durante la década de los ochenta, un sonido denso y saturado, al que contraponían un punto de melancolía y romanticismo introspectivo, que les convirtió en un grupo muy original y con mucha personalidad, resultado también todo hay que decirlo, del bagaje musical y el conocimiento que tenía el grupo de las grandes bandas de los años  60 y 70, de ahí el nombre del grupo, con el que querían dar a entender y dejar bien claro, que ellos iban más por la tradición psicodélica, que por lo meramente punk. Su originalidad radica además en que si bien están muy arraigados al post punk del cual nunca se han terminado de desprender, al menos en los años '80, también participan aunque como digo, de forma muy personal de la new wave.

Psycodelic Furs ha contado siempre con un buen número de miembros y por tanto con una rica instrumentación, empezaron siendo un sexteto, en el que destacaban los hermanos Richard Butler, cantante y auténtico alma del grupo y Tim Butler, que se encargaba del bajo, junto al guitarrista John Ashton, los cuales han sido siempre el pilar del grupo. El resto de los miembros de la banda variaron mucho, aunque han mantenido la constante de contar con la presencia de saxofones. Su estilo, está basado en la creación de atmósferas intrigantes y recargadas, con un sonido algo turbio, oscuro y áspero, basado en guitarras muy distorsionadas y potentes líneas de bajo, en la que el saxofón está presente siempre con un gran protagonismo, al modo en que aparecía en el grupo por excelencia que les sirvieron de inspiración, los maravillosos Roxy music. 

El elemento distintivo más importante que de Psycodelic Furs, es desde luego la voz de Richard Butler, en este sentido son un poco dependientes de él y siempre me ha dado la impresión de que el resto de la banda se encuentra un tanto eclipsada por su presencia y fuerte y personalidad. De algún modo es como si en Psycodelic Furs, no destacara ningún instrumento en especial, excepto la voz. Esto provoca que el grupo suene siempre muy uniforme, algo que les resta algo de dinamismo.  

The Psychedelic Furs en su gira americana de 1982

Lo que está fuera de dudas es que Richard Butler es un artista muy interesante, cuya actividad no solamente se circunscribe a la música, sino también a la pintura, tarea a la que cada vez dedica más atención. Compositor de casi todas las canciones del grupo, aunque a veces compartida por el resto de miembros, lo más llamativo de él es su voz profunda, desgarrada, ronca y áspera, que parece contagiar al resto del grupo, que le acompañan en todo momento también un sonido áspero y crudo. En directo Richard Butler es espectacular, tremendamente carismático y con una presencia magnética, que viene acompañada de movimientos y expresiones muy originales, que se refuerzan con una apariencia muy particular, que comprende extraños atuendos como gabardinas muy llamativas, que le otorgan un aire místico y misterioso. 

El disco con el que debutaron en 1980, de título homónimo al nombre del grupo, es de largo una de las cumbres del post punk, con el cual lograron encandilar inmediatamente a la crítica. Es uno de sus discos más variados, en el que son capaces de alternar canciones de ritmo lento, con otras en las que se alinean con sus raíces punk, temas rápidos y cortos como "Pulse" o la que cierra el disco "Flowers" recuerdan a la rabia primitiva de Sex Pistols. La riqueza del álbum hace que a su vez sea uno de sus discos con unas atmósferas más densas y pesadas, que vienen de la mano de unas texturas de guitarra muy saturadas. En cambio otros temas, responden más a sus inquietudes vanguardistas como la fabulosa "India" o "Sister Europe"De cualquier forma, la influencia de Roxy Music es muy apreciable en todo el disco, a pesar de ser su propuesta más próxima al punk. Personalmente es el disco que más me gusta de ellos y en donde los encuentro más sueltos y frescos.

Voy a compartir la canción más aclamada de disco que es "Sister Europe", en la que se muestra ese estilo oscuro intenso con una gran presencia de post punk. 



Con su segundo álbum "Talk Talk Talk", dan su primer paso firme hacia la new wave. El disco se abre con un fantástico tema rockero que abre el disco "Pretty in pink", que se convirtió en su primer gran éxito y que las abrió por primera vez las puertas del mercado americano. El tema gustó tanto que fue utilizado para incluirla en la banda sonora de una película del año 1986, que se llamó igual que la canción. Un auténtico temazo, que os dejo aquí.



En este disco, emplean por primera vez los sintetizadores, con lo que el grupo abandona un poco el punk, perdiendo un poco la frescura de su primer álbum, para ganar en líneas melódicas, pero sin perder tampoco esa uniformidad de todos los instrumentos tan característica de su forma de tocar, que ayuda a incrementar su estilo oscuro. Es sin duda, otro magnífico trabajo imprescindible de escuchar y disfrutar.

Con su siguiente álbum "Forever now", se convirtieron en uno de los pioneros del sonido, mezcla de new wave y post punk, que luego llevarían a la cima bandas míticas como Simple Minds o U2. Una de las grandes aportaciones del disco y además muy original, es la aparición de sintetizadores con un sonido orientalizante, que conllevan una considerable suavización del estilo oscuro y saturado, que se torna mucho más agradable de escuchar para el gran público, un buen ejemplo es la magnífica "Love my way". 


Además se puede ver como pasan de la influencia de Roxy Music a la de David Bowie sobre todo en la forma de modular la voz de Richard Butler. También es un disco más rockero y más movido que "Talk Talk Talk", recuperando algo de las reminiscencias punks. La primera canción que abre el disco "President Gas" es deudora completamente de Bowie, un temazo que evoca aquella monumental canción de 1980, que es "Scary Monsters". Otras canciones que me gustan mucho son "Goodbye", muy al estilo de The Cure y la balada fabulosa que en esta ocasión recuerda muchísimo a Brian Eno "Sleep comes down", casi la mejor canción del disco. 

"Forever now" supuso una prueba de fuego para el grupo, pues tras la grabación de Talk Talk Talk, tanto el guitarrista como el saxofonista se habían marchado del grupo, pero también habían cambiado de productor y de sello discográfico. Toda una revolución interna, a la que sin embargo supieron adaptarse, con el enorme acierto de fichar al productor y veterano músico Todd Rungren, que aportó la estabilidad que la banda necesitaba y que con sus sintetizadores logró un sonido más new wave muy sofisticado, consiguiendo una producción bastante mejor que en los trabajos anteriores.  


En "Mirror moves" de 1984 vuelven al sonido de vanguardia basado en Roxy Music, sobre todo con el trabajo magnífico de los saxofones y los teclados, que continúan esa senda orientalizante que iniciaron con "Forever now". El disco contiene dos o tres de las canciones que más me gustan del grupo, la preciosa balada "Ghost in you" y la intensa "Heaven", que incluye un magnífico vídeo, aquí os lo pongo.



Es un disco en el que ahondan y profundizan en el sonido new wave, continuando con la aproximación a propuestas más pop, con un incremento del romanticismo y una notabilísima influencia de Bowie en la voz de Butler, que se tornan menos rasgada y más suave. Hubo nuevos cambios de personal con nuevo saxo, nuevo batería y otro teclista, dejando la colaboración que habían tenido con Todd Rungren en el álbum anterior. Otro tema destacable es "Hearbeat" con un acompañamiento de saxofón irresistiblemente pegadizo. 

Después de unos años de intensa actividad y de tener que superar numerosos contratiempos derivados de los continuos cambios de personal, era inevitable que se anunciara una época de crisis que iba a durar ya el resto de la década. Llegamos a 1987 y después de dos años en los que no publicaron ningún disco, Psycodelic Furs lanzan "Midnight to Midnight", el disco más comercial con diferencia que habían grabado hasta ese momento. Un álbum que no gustó a nadie, ni a la crítica, ni a los fans, ni siquiera a la propia banda. En palabras del propio Richard Butler, "el disco era vacío, insípido y débil", y es que en efecto, si algo demuestra "Midnight to Midnight" es que Psycodelic Furs no saben hacer música comercial. Por diversos motivos, entre los que se encontraba la necesidad de incrementar su presencia en el mercado estadounidense, el grupo decidió inclinarse hacia un sonido más pop, dejando atrás definitivamente la oscuridad de raíces post punk que habían seguido hasta entonces, para inclinarse por  un sonido muy metálico y algo aparatoso.  No obstante hay que decir que la producción en general es buena, y los esfuerzos de comercialidad, dieron algunos frutos, como el que consiguieron con "Heartbreak beat". Del disco se salvan para mi gusto, el segundo y tercer corte de la cara A, que son "Shock" y "Shadow in my heart", así como las guitarras sofisticadas de John Ashton, lo demás es bastante flojo. El problema de "Midnight to midnight" es que no tiene un sonido definido, parece que quieren  hacer un hard rock, pero el resultado es inconsistente y no les pega nada, se nota incluso cierta frustración creativa y una considerable falta de inspiración, repitiéndose mucho, lo que provoca que el disco sea algo monótono.

En su último disco de los 80 "Book of days", dan un gran salto y evolucionan hacia el rock alternativo que se desarrolló en los '90, que iniciaran bandas como Sonic Youth o Pearl Jam, adentrándose en la crudeza del "noise rock", con unas guitarras todavía más saturadas que en sus primeros discos y un sonido bastante ruidoso, pero que no logra escapar a la monotonía, que ya habían tenido en su disco anterior. De cualquier modo, se nota la mano del productor David Allen que venía de trabajar con bandas como "Sister of mercy". Richard Butler tiene una voz menos rasgada y un poco más envolvente a la que nos tenía acostumbrados. Del disco salvaría la canción que da título al álbum "Book of days" y "Touch" una bonita y meritoria balada acústica, algo inédito del grupo en toda su historia. También me gustaría valorar el alejamiento de la comercialidad de su disco anterior, así como haber tenido la capacidad y la valentía de ponerse a la vanguardia de las nuevas corrientes que iban a marcar a la década siguiente,  demostrando que eran capaces de adaptarse los nuevos tiempos, aunque no con el mismo acierto que sus inicios.

A pesar de que los dos últimos trabajos de la década de los '80 no fueron afortunados, no deben eclipsar en absoluto la impresionante trayectoria que tuvieron en sus cinco anteriores discos, todos ellos de una calidad y trascendencia extraordinaria, la de uno de los grupos más interesantes y brillantes sin duda, del panorama del post y la new wave de los 80. 


Valoración de la discografía de los´80:


Nacho Díez

martes, 7 de abril de 2026

Años 80. Culture Club

Una de las bandas con una imagen más llamativa y provocativa de los años '80, fue Culture Club. Un grupo surgido de los ambientes underground y alternativos de Londres, cuyo nombre se debe a la multirracialidad de sus miembros, y que son considerados uno de los máximos representantes de una generación de jóvenes, que ya había asimilado la revolución sexual que se iniciara a principios de los setenta, a través fundamentalmente del movimiento glam. De hecho Culture Club llamó la atención del público británico por la ambigüedad sexual de su líder, Boy George, quien adoptó una imagen de "ser andrógino", pero adoptada de tal forma que se situaba en las antípodas de la forma de vestir y maquillarse de los grupos de Rock gótico, que también ofrecían una apariencia andrógina de sus miembros, cuya imagen a caballo entre el glam y el punk, era mortecina, lánguida y sombría y que en esos primeros ochenta, estaban en su máximo apogeo. En cambio, Boy George daba la imagen opuesta, muy estudiada y elaborada para transmitir una sensación alegre y jovial, para lo cual empleaba llamativos y vistosos sombreros y ropas muy ligeras y coloridas, aspecto estético que se trasladó directamente a la música que hacía el grupo. En realidad, la estética de Boy George está muy influenciada por artistas surgidos del glam rock, como Bowie o Marc Bolan, pero con el acierto de transmitir ligereza y optimismo. Lo que está fuera de dudas es que su imagen causó sensación y traspasó fronteras, por ejemplo en España influyó mucho en el cantante, Tino Casal. 

No les fue difícil por tanto conquistar al público y convertirse en uno de los grupos más exitosos de la primera mitad de la década. El estilo de Culture Club es muy rico y variado, y aunque está fundamentado en el movimiento de la new romantic, con la que comparte la elegancia y las melodías suaves, incluye una fusión muy interesante de reggae, soul y música caribeña que hacen que su música tenga un sonido pop muy fresco y ligero, sobre todo si lo comparamos con el tono sombrío y oscuro del muchos grupos de post punk y de rock gótico. Es como si con su música quisieran de algún modo reflejar un mundo completamente diferente al de la Inglaterra fría, húmeda y gris en la que vivían, lo cual redundó en una gran aceptación por parte del público, quien veía en Culture Club un refugio cálido, sensual y agradable.

Culture Club con Boy George en el centro

Puede parecer a simple vista, que Culture Club hace una música sencilla, superficial y con clara vocación comercial, y siendo esto último verdad, no es menos cierto que tampoco es tan sencilla. Aunque es cierto que hablar de Culture Club es hablar claramente de Boy  George, quien únicamente aportaba la voz, los músicos que le acompañaban, eran altamente competentes y ejecutan perfectamente los géneros que tocaban, por diversos que estos fueran. Destacable sin duda es la labor que hace el baterista Jon Moss, quien ya había tocado con grupos de renombre como The Damned y Adam and The Ants. Personalmente me encanta la base rítmica que aporta. 

Lo mejor de Culture club estuvo en los singles de sus tres primeros años y sus dos primeros LPs, antes que por diferentes conflictos internos, terminaran por disolverse en 1986. 

Su primer álbum de debut, "Kissing to be clever" de 1982 es una magnífica carta de presentación, aunque adolece de ser un tanto irregular, alternando canciones muy buenas con otras que solo merecen el calificativo de pasables. En cualquier caso, es un disco que contiene ya unas cuantas joyas que merece la pena destacar y recordar. "Kissing to be clever" despliega una música discotequera, bailable, desenfadada, con toques de salsa, alegre y muy colorista, acorde a la imagen que ofrecía el grupo. Para ello se fundamentaban en un pop soul, con toques de dance. Del disco sobresale una balada preciosa "Do you really want to hurt me" que está dentro de lo mejor de Culture Club, y personalmente a mí es la canción que más me gusta del grupo, fusionando de forma magistral la new romántic con el reggae, algo que era muy original y nada fácil de hacer bien. El tema acompañado de un vídeo fantástico, alcanzó el número uno en UK.



Otra canción destacable editada como single es una sofisticada balada, que es una de los temas preferidos de sus fans, es "Time (clock of the heart)" , aunque a mi me gusta más aún, la marchosa con aires salseros "I'll Tumble 4 ya".

Su segundo disco "Colours by Numbers" grabado al año siguiente, es considerado su mejor trabajo y uno de los discos más relevantes de ese año 1983. Es un álbum excelente que evoluciona notablemente respecto de su álbum debut, hacia un sonido todavía más soul pop, con una mejor producción, a lo que contribuye tanto la voz más fluida de Boy George, como la variada instrumentación y el empleo del saxofón y otros instrumentos de viento, entroncándo el estilo del grupo con algo de funk. Es un disco en ocasiones relajante que tiene la virtud de generar un ambiente a lo "Philadelphia sound" con composiciones muy buenas en general. A todo esto habría que añadir unos interesantes ritmos africanos, que mantienen el toque bailable de su primer disco.

"Colours by Numbers" contiene la canción más famosa de Culture Club, "Karma Chameleon" una canción super ochentera, muy pop, en la que destaca la estrofa de la armónica, que a mí me recuerda mucho a Supertramp. Un tema alegre y muy pegadizo, que como sucede con otros temas de Culture Club, encierra detrás de ese aparente desenfado, una letra profunda que habla sobre la hipocresía y la falta de autenticidad. Es la canción estrella del grupo sin duda, con la que se consolidó como una de las bandas más influyentes del momento, alcanzando el número 1 en varios países, entre ellos España y que está acompañada también de un vídeo muy vistoso.



Otros temas muy buenos son "It´s a miracle" y la fantástica "That´s the way (I´m  only trying to help you), dos canciones en las que se acercan al soul más puro, para lo que contaron con la colaboración de la cantante Helen Terry. Tal vez la segunda mejor canción del disco sea "Church of the poison mind" en el que se puede apreciar el acercamiento al Philadelphia sound. También merece la pena la emotiva balada de transfondo amoroso "Víctim".

Tras el éxito y el reconocimiento obtenido con "Colours by numbers", el grupo afrontó su siguiente álbum con todo de cara, pero su resultado decepcionó sobre todo a la crítica, que empezó a detectar la decadencia galopante en la que iba a entrar al grupo. "Waking up with The house on fire", es una continuación del soul bailable con aires funk de su exitoso álbum anterior, pero en un nivel muy inferior. Con todo, el disco contiene uno de los grandes éxitos de Culture Club, que es "The war song", un alegato antibelicista con un ritmo muy pegadizo, criticada por algunos puristas, por ser una canción demasiado simple. A mí personalmente me gusta bastante y me parece que está a la altura de sus grandes temas, por eso he querido compartirla. Nuevamente y tal vez ese es el problema, Culture Club juega al despiste y como había hecho en la misma "Karma Chemeleon" oculta bajo una apariencia de alegría, ambigüedad e ironía, un tema profundo. Una canción que además está muy de actualidad en estos desgraciados momentos que estamos viviendo. Una vez más,  la canción se lanzó con un excelente vídeo.


El  resto del disco, más allá del primer corte "Dangerous man" y la salsera con incursiones soul "Unfortunate thing", tiene poco más que de interés, con canciones que en general carecen de la brillantez de sus primeros años. Otro tanto sucedería con su último disco, antes de la separación del grupo en 1986, "From luxury to hearteache", del que ya apenas se puede sacar nada provechoso. A pesar del intento de crear un álbum sofisticado y ambicioso, las canciones no pasan de ser productos insulsos, sin gancho y demasiado enfocados a la comercialidad.

El declive que sufrió Culture Club se debió a dos factores fundamentales, el primero vino por el habitual problema derivado del consumo de drogas, que afectó notablemente a Boy George, quien estuvo muy afectado por su adicción a la heroína, y que le llevó a estar encarcelado por posesión de estupefacientes y tener que pasar por varias curas de desintoxicación. El rendimiento del grupo bajó notablemente ya en "Waking up with The house on fire", pero resultó insalvable en su último disco, en el que Boy George llegaba con mucho retraso a las sesiones de grabación, generando situaciones de una tensión insoportable, tanto para el resto del grupo, como para la casa discográfica. Otras razones son de carácter sentimental, derivadas de las relaciones tormentosas que existían entre los miembros del grupo, especialmente entre el baterista Jon Moss y Boy George. Finalmente el grupo se disolvió, dejando un poco de sabor amargo en sus numerosísimos fans.


Valoración de 0 a 10 de su discografía: 



Nacho Díez

miércoles, 25 de marzo de 2026

Años 80. The Pretenders

Durante los años ochenta, una de las bandas más rockeras, sobre todo en sus inicios, capaz de alcanzar un éxito notable, fue The Pretenders, un grupo formado por músicos británicos, con la excepción de su cantante y líder indiscutible, la vocalista y guitarrista nacida en Ohio, Chrissie Hynde, quién por encima del resto de miembros fue quien diseñó y creó el estilo del grupo. Sin embargo no por ello debemos de pensar que el sonido de The Pretenders tiene un componente mayoritariamente afín al Rock americano, sino que sus orígenes estuvieron fundamentados en el punk londinense, debido a que cuando Chrissie Hynde formó la banda llevaba ya unos cuantos años viviendo en Londres. 

El peso de la artista norteamericana es de tal envergadura en el grupo, que en efecto, The Pretenders puede decirse que es prácticamente la banda de Chrissie Hynde. Es así que su historia se remonta a cuando ella decidió emigrar de su Ohio natal a Londres, para poder dar forma al sueño que siempre tuvo, que era la formación de un grupo de Rock. Antes de eso se nutrió del movimiento contracultural que inundaba el ambiente universitario de EEUU de los '70, de donde proviene su  estatus de activista en varios frentes. Fue en estos años cuando empezó a asistir con frecuencia a los conciertos que ofrecían sus ídolos, Iggy Pop, Rolling Stones y sobre todo The Kinks. Su vida quedó marcada para siempre y tuvo claro que quería ser como ellos, para lo cual decidió emigrar a comienzo los de los '70 al Reino Unido, donde entabló contacto con críticos musicales y productores a partir del año 1974. Pero todavía la formación del grupo estaba lejos y tuvo que pasar un tiempo y llegar 1976 justo cuando estalló el movimiento punk, para que empezara a conocer personalmente a los miembros de Sex Pistols o The Clash. Esto marcó ya definitivamente el proyecto musical de Chrissie Hynde, quien se alinearía en sus inicios con este movimiento. 

Por fin en 1978, conoce al muy competente bajista Pete Farndon y a su amigo, el interesante guitarrista James Honeyman Scott, músico bien formado, con gustos  dispares que abarcaban desde el Blues Rock, hasta la new wave de Elvis Costello. Los tres empezaron a grabar sus primeras maquetas juntos, para lo cual contrataron al baterista Martin Chambers. El grupo desde el principio estuvo marcado por la fuerte personalidad de Chrissie Hynde, su presencia varonil, contundente y agresiva que recuerda a Joan Jett y Patti Smith, encajaba perfectamente con los estándares del punk. Existe otra cantante que ha influido mucho en Chrissie Hynde, que es Debbie Harry, la líder de Blondie, como luego mostraré.

Portada de su primer Lp "Pretenders I"

Prácticamente toda la crítica está de acuerdo en que su álbum debut "Pretenders I" es su mejor trabajo, en efecto, la verdad es que el espíritu rockero y las ganas que tenían de tocar, hicieron de este disco uno de los más importantes del año 1980, lo cual no es pocoLos cuatro músicos se muestran muy inspirados y perfectamente acoplados, destacando la versatilidad de la guitarra, y por encima de todo la extraordinaria voz de Chrissie Hynde, que dotaba de una energía extraordinaria al grupo. 

No obstante un aspecto crucial para entender a The Pretenders, es que llegaron tarde al punk, las dificultades y el tiempo que tardó en formarse la banda, hicieron que cuando grabaron ya su primer disco en 1980, el punk ya estuviera muerto y lo que había quedado era el post punk y la new wave. De manera que aunque en mi opinión, el sonido principal de Pretenders durante los primeros ochenta se ajusta al punk rock, también tiene componentes de new wave, cuya presencia se ha ido incrementando ha medida que iban pasando los años. Algo que también fue decisivo para el sonido del grupo, fue la presencia del polifacético productor, Chris Thomas, quien había trabajado con Pink Floyd, Queen, Sex Pistols, Elton John y un largo etcétera. De este modo el álbum que como digo es magnífico suena en ciertas ocasiones a un punk algo edulcorado, pero también al estilo sofisticado de los primeros años de Blondie, dando con ello muestras de cierta presencia del rock americano en el grupo. Para concluir con tan variada amalgama de géneros, la pasión y devoción que sentía Chrissie Hynde por The Kinks, hace que también existan en el álbum reminiscencias del gran grupo surgido en los '60, hasta el punto de que incluyeron una versión de su tema "Stop your sobbing".

Como suele ser habitual cuando un disco es muy bueno, os recomiendo que lo escuchéis entero, de cualquier modo voy a compartir dos canciones que me parecen muy representativas de la fusión de punk y new wave que es la seña de identidad del disco. El primero es una versión en directo de "Precious", en el que se puede apreciar la fuerza y la energía de la banda en un tema muy cercano al punk, con un sonido fresco y rockero.



La otra canción "Brass in pocket" es uno de sus grandes éxitos, un tema mucho más relajado en el que se nota la presencia de la new wave y el talento compositivo de Chrissie Hynde, así como la versatilidad de James Honeyman Scott con la guitarra, capaz de tocar no solo con toda la fuerza del punk, sino también interpretar perfectamente la sofisticación melódica de la new wave.




Con un álbum debut tan fabuloso y tan apreciado por crítica y público, The Pretenders no podían haber empezado mejor su andadura. Pero su segundo disco de 1981, decepcionó un tanto las expectativas que habían generado. Parte de ello se debe al hecho de que optaron por abandonar su inclinación inicial por el punk, en favor de una new wave más suave, con canciones más pegadizas que buscaban acercarse al pop, pero cuyo resultado no termina de convencer. 
En el disco titulado "Pretenders II", se alternan canciones que mantienen aún el espíritu rockero, como el segundo corte "Bad Boys get spanked", o "Message of love" que me recuerda mucho a The Clash, con bonitas baladas como "I Go to Sleep", pero termina decayendo sobre todo a partir de la cara B. Por cierto que en este año, Chrissie Hynde mantuvo una relación con su ídolo de la adolescencia, Ray Davies, el líder carismático de The kinks, de la cual nació una hija, un romance que duró cuatro años. 
Durante la gira del disco empezaron los auténticos problemas para The Pretenders de los cuales nunca se recuperaron del todo, el bajista Pete Farndon comenzó a tener un comportamiento errático por su adicción a la heroína, que derivó en su expulsión del grupo y que por desgracia le acarrearía la muerte unos meses después. Pero las desgracias no acabaron aquí, pues el propio guitarrista, James Honeyman Scott, nada más terminada la gira del 82, falleció de una sobredosis. La sombras de las drogas se había adueñado del grupo y amenazaban acabar con él. Si bien Pete Farndon, había portado mucha consistencia a la base rítmica del grupo, James Honeyman Scott, había sido la perfecta complementación a la voz de Chrissie Hynde, enriqueciendo todos los temas con fantásticos acompañamientos de acordes y una gran variedad de sonidos, además de dar todo el empuje punk rock al primer disco.

A pesar de todo, Chrissie Hynde decidió continuar con la banda, aunque para ello tuvo que reformarla completamente. Un proceso que la llevó casi tres años y para lo cual decidió rodearse de músicos más próximos a la new wave, dejando atrás sus raíces punks. "Learning to Crawl" supuso un gran esfuerzo para todo el grupo, pero el resultado, mereció la pena. El disco fue muy bien acogido por la crítica y los fans, siendo para mi gusto el segundo mejor disco de toda su carrera tras Pretenders I y en el que se aprecia una considerable mejoría en el trabajo de producción y arreglos. El fichaje de Robbie Mcintosh, un guitarrista de estudio con buena reputación fue todo un acierto y logró que apenas se echara en falta la ausencia de James Honeyman Scott. Con ello, The Pretenders consiguió recuperar buena parte de la frescura de su primer Lp. 
El disco empieza fuerte, con "Middle of the road" un gran tema con sonido new wave, pero también muy cañero, al igual que la sensacional "Time the avenger" que me recuerda a Blondie una vez más y la voz de Debbie Harry. También me gusta mucho los aires rockabilly de "Thumbelina". Aparecen como suele ser habitual, unas cuantas baladas, entre las que destaca la navideña "2000 miles". No obstante, la cara B baja un poco el nivel con el que arranca el disco, como sucedió en Pretenders II.

Cuando parecía que volvían a tomar el rumbo con firmeza, Chrissie Hynde despidió al único miembro original que quedaba del grupo, el baterista Martin Chambers. Estamos en 1985 y durante todo ese tiempo, el batería no había podido superar la muerte de sus dos amigos acaecida tres años antes, como así atestiguan las declaraciones de Chrissie Hynde, diciendo que Martin Chambers estaba tocando muy mal en los últimos tiempos y que continuaba traumatizado por la desgracia que había azotado al grupo, así que lo mejor para él y para el grupo, era que se tomara un descanso. Finalmente Martin Chambers tardó en volver casi una década, pero regresó y aún continúa siendo miembro del grupo. De este modo solamente ella quedó como miembro original de la banda, y una vez más se encontraba ante una crisis que la obligaba recomponer el grupo, algo que no es sencillo cuando estás rodeado de músicos de sesión, que son llamados por otros artistas, pues en el fondo no pertenecen a ninguna banda en concreto. 

Esta situación se ha ido ya repitiendo desde entonces y por eso he dicho al principio que The Pretenders es la banda de Chrissie Hynde, y el resto de músicos son contratados prácticamente por cada álbum. Esto trajo como consecuencia cierta inestabilidad y una ausencia de estilo y de personalidad a partir de finales de los ´80. 

De ahí que su siguiente disco de 1986, "Get Close" bajó con respecto al anterior álbum, y eso que se rodeó de músicos de bastante calidad, algunos asociados a Talking Heads, otros como Carlos Alomar, colaborador habitual de Bowie, mientras además consiguió retener al guitarrista Robbie Macintosh que tan buenos resultados le había dado. También hay que destacar el hecho de que cambiaron de productor, buscando una producción musical más vinculada con la música new wave, pero sobre todo con el soul- funk.

Personalmente tengo que decir que el disco no está tan mal, de  hecho a mi me gusta, aunque es cierto que es inferior a "Learn to crawl" y en ocasiones es inconsistente. Se trata de un álbum ambicioso que pretende ser una mezcla de new wave y funk, dejando ya para siempre atrás el estilo rockero. Para ello contó con la presencia de numerosos músicos y una variada orquestación de viento y percusión y la aparición por primera vez de los sintetizadores. "Get Close" alterna temas que fusionan funk y new wave un poco al estilo de Talking Heads como el tema Dance!, que aportan frescura y cuentan con una buena ejecución. La banda con este disco es más compacta, tiene un mejor sonido, es más rica en matices, también es un disco más sereno, pero a cambio pierden su garra y potencia rockera. Además suenan un poco más americanos que británicos, quizás porque el peso de Chrissie Hynde es mucho mayor, sea como fuere, lo que está claro es que es un disco con una vocación notablemente más comercial.

De cualquier modo y a pesar de no ser bien recibido por la critica,  con "Get Close" alcanzaron las puestos más altos en la lista de ventas, logrando lo que no habían conseguido hasta entonces, dos número uno, que obviamente son los éxitos más importantes de la banda, dos temas muy muy conocidos que seguro que vais a reconocer. 

El primero de ellos es "Don't get me wrong", uno de los temas que más han sonado en toda la década de los 80, con el que The Pretenders alcanzó la cima más alta de su carrera. Es una canción de corte pop, pegadiza y algo bailable, que no se ajusta a los características del álbum, pero que nadie puede poner en duda que es una de las grandes composiciones de Chrissie Hynde.


El otro tema que alcanzó el número 1 es el que abre el disco, "My baby", una interesante canción dedicada a la hija que tuvo con Ray Davies, que combina toques de jingle pop, con ciertos aires folk, siendo la primera vez que The Pretenders empleaba la guitarra acústica. Pero no voy a compartir esta canción, sino que me voy a decantar por un tercer tema también muy famoso, una canción preciosa titulada "Hymn to her", que es un alegato en defensa de la mujer en forma de balada pop, otra demostración del gran talento compositivo de Chrissie Hynde. 



A pesar del éxito cosechado, los continuos cambios de personal y la circunstancia de que el último álbum no fuera bien recibido por la crítica y produjera cierta incomprensión en sus seguidores, motivaron que The Pretendes no grabara ya más discos durante la década de los 80, siendo su siguiente álbum justo del año 1990. A partir de entonces Chrissie Hynde apareció como única miembro oficial del grupo en cada uno de los álbumes. En cualquier caso, lo que está fuera de toda discusión es que The Pretenders es básicamente la historia de una mujer fuerte, valiente, decidida, que a pesar de todos los problemas que tuvo, que no fueron pocos, fue capaz de ir superando todos y cada uno de ellos y alcanzar la cima del éxito con todo merecimiento.


Valoración de 0 a 10 de la discografía de los 80:


1980 – Pretenders I.                      8 PUNTOS

1981 – Pretenders II.                     6 PUNTOS 

1984 – Learning To Crawl.            7 PUNTOS 

1986 – Get Close                           7 PUNTOS


Nacho Díez