jueves, 5 de marzo de 2026

Años 60. Small Faces. Mods y mucho más

Tenía ganas de hablar de los Small Faces, grupo injustamente olvidado en la actualidad y nunca suficientemente reconocido como se merece si atendemos al nivel excelente de su corta, pero intensa discografía. Small Faces fueron desde su aparición una banda de extraordinaria relevancia para la evolución de la música de los '60, siendo rivales artísticos, que no personales de los Who, con los que guardaban muchas similitudes y con los que lideraron el movimiento mod. 

Portada del primer disco de Small Faces

Los mods fueron una subcultura de jóvenes provenientes de los estratos de la clase media y obrera sobre todo del sur de Inglaterra, en mi opinión exageradamente tildados de rebeldes sin causa, a los que se recuerda por su estética e indumentaria colorista y por su afición a las motocicletas lambretta a las que les gustaba decorar su parte delantera con multitud de faros, así como por protagonizar numerosos enfrentamientos callejeros con la otra gran tribu urbana rival, que eran los "Rockers". 

Este movimiento en realidad nunca tuvo una música asociada a ella, es decir nunca ha existido algo que se pueda calificar de "música mod". A los mods les gustaba el Rythm& blues, el soul y el Blues de procedencia negra, pero sí es cierto que espontáneamente sentían predilección por a una serie de grupos, entre los que se encontraba The Who, pero sobre todo Small Faces, a quienes tenían en lo más alto y consideraban como genuinamente mods, aunque en el fondo no lo fueran. En efecto, Small Faces eran mucho más que un grupo al abrigo del movimiento mod, fue un grupo magnífico, que hacían una música explosiva, poderosa, radical, cruda, próxima al garaje, cargada de energía, de puro Rythm&Blues cuando se lo proponían, pero sin renunciar a la experimentación y a la psicodelia a medida que ganaban madurez.


Una imagen típica de los mods

Small Faces, como The Kinks, son de esas rarezas que no necesitaron del paso del tiempo para convertirse en un grupo de culto, porque lo fueron desde el primer momento. Aunque su existencia fue efímera, la influencia que han ejercido en las generaciones posteriores está fuera de toda discusión, sobre todo en las surgidas en el punk y la new wave de finales de los '70. Baste decir que un grande como Paul Weller, líder de los Jam, los consideraba el grupo perfecto, al que siempre quiso parecerse, además de ser un gran admirador de su líder, Steve Marriott. 

A pesar de tocar fundamentalmente en ambientes underground, no debemos pensar que no fue un grupo exitoso. Small Faces alcanzó el Nº1 en las listas británicas con su sencillo de 1966 "All or nothing" y su álbum "Odgens´Nut Gone Flake" también permaneció ni  más ni menos que seis semanas en el primer puesto de ventas del año 1968.

El grupo mantuvo siempre una alineación estable en forma de cuarteto, cuyo líder indiscutible fue Steve Marriott, uno de esos grandes genios que surgen del Rock británico, con un talento descomunal, excelente compositor, guitarrista y mejor cantante, que está en la línea de esos grandes músicos alternativos, como son Eric Burdon o Ray Davies. El cuarteto lo completaba un plantel de músicos fabulosos, Ronnie Lane al bajo, Kenney Jones, un auténtico golpeador de la batería al estilo de Keith Moon, el baterista de los Who, y por último Ian McLagan en los teclados, que aportaba frescura al estilo ruidoso de la banda y que al fin y a la postre, para mí es uno de los sellos distintivos del grupo.

Pero volvamos a Steve Marriott, auténtico icono de la música alternativa, fue un adelantado y un visionario, y tal vez también un músico un tanto autoexigente y perfeccionista. Fue íntimo amigo de David Bowie, con quien estuvo a punto de formar un dúo, pero al final Bowie, decidió seguir en solitario y Marriott fundar Small Faces. De cualquier modo, la influencia que ejerció Marriott en Bowie es muy notable, sobre todo en la forma de modular la voz, en ocasiones muy similar en ambos cantantes, aunque más enfatizada en Bowie. 

Su primer disco de 1966, publicado por el sello Decca, lo titularon "Small Faces" al igual que el nombre del grupo, no se comieron mucho la cabeza, demostrando con ello lo impulsivos y espontáneos que eran y que el marketing no iba con ellos. Es ya un disco muy bueno en el que el sonido del grupo está ya perfectamente definido. Es destacable y sorprendente que no haya ninguna versión de clásicos del Rythm&blues en todo el disco,  práctica muy habitual en los grupos que empezaban a darse a conocer, sin embargo Small Faces completaron su primer LP, con composiciones propias. De ellas sobresalen sus dos primeros grandes éxitos, "Whatcha Gonna Do About It" y "Sha-La-La-La-Lee" que habían sido lanzados como singles.  

Tras romper con Decca, ficharon por una nueva discográfica, Inmediate Records, con la que lanzaron su segundo Lp, que curiosamente y para demostrar que el marketing no era lo suyo, titularon exactamente igual que el primero y exactamente igual que el nombre del grupo, sin ni siquiera aportar una numeración que los distinguiera. Al final los discos se conocían por la discográfica que nos lanzó, el primero es el "Small Faces de Decca" y el segundo "el Small Faces de Inmediate". 


Como cabía esperar, el disco mejora con respecto al primero. En general todo el grupo está mucho más acoplado y posee ya las tablas suficientes como para empezar a abordar temas también cercanos a la psicodelia. Temas como "Green circles", "Itchycoo park" y "I'm only dreaming" se encontraban entre los favoritos de sus seguidores. Es en este disco en el que también coquetean con los ambientes oníricos y surrealistas muy propios de momento y del consumo de LSD.

De este gran disco voy a seleccionar dos fabulosos temas. El primero, "Tell me have you ever seen" es totalmente garajero, muy potente y con un estribillo muy pegadizo. A mí es una de las canciones que más me gusta del grupo.


Y la segunda canción es como muchas otras de los Small Faces, un tema en el que claramente se aprecia que la voz de Steve Marriott recuerda mucho a la del primer Bowie, menos melosa que la del duque blanco, pero a  cambio, más melódica. 


A pesar de que tan solo duraron cuatro años como banda, fueron muy prolíficos sobre todo en singles, hasta el punto de que en 1967, apareció reunidos muchos de ellos en un Lp titulado "From the Begining". De entre esos sencillos quiero compartir "Hey Girl", una canción muy "mod", muy cañera. Small Faces en toda su plenitud expresiva.





El último disco de Small Faces "Ogden nut gone flake" publicado en 1968, es como no podía ser de otra forma muy ambicioso. Es el año en el que todas las grandes bandas, The Kinks, The Who, los Rollings, los Beatles, todos sin excepción habían decidido hacer álbumes conceptuales, recurriendo a la psicodelia como género adecuado para ello. Se llamaban discos conceptuales porque en ellos había detrás una historia por lo general con tintes cómicos, cuya estructura seguía los patrones del music hall. Los álbumes conceptuales rompieron con los discos que se hacían hasta entonces, que solamente eran una sucesión de canciones, sin un argumento que las uniera. Detrás de los álbumes conceptuales está la idea de que la música podía traspasar las fronteras de su propio lenguaje y ser un medio artístico integral. 
Small Faces no fue una excepción y "Ogden nut gone flake" fue concebido bajo los mismos planteamientos. Un álbum de corte experimental y psicodélico, con el que se situaban a la altura de las grandes bandas del momento. Curiosamente y ante los errores comerciales que cometieron en los discos anteriores, decidieron hacer una portada muy llamativa y no solamente en la carátula, sino con la propia forma de la portada, a la que diseñaron con una forma totalmente redonda, sin una cubierta cuadrada como es habitual. El diseño causó sensación y el disco fue todo un éxito. El título del disco parodiaba no se sabe muy bien por qué, a una antigua marca de tabaco. Desde su lanzamiento ha sido considerado uno de los mejores exponentes de las psicodelia británica y también su mejor trabajo. 
Sin embargo, también fue lo que produjo la súbita desaparición del grupo. Steve Marriott, entendía la música y la vida, al igual que la canción "All or nothing" de su primer álbum, o todo o nada. El hecho es que durante la gira promocional, tenían previsto acompañar a los conciertos con actuaciones teatrales, que ilustraran el argumento del álbum. Pero por diferentes motivos logísticos y económicos esto no fue posible, lo que produjo la ira de Steve Marriott quien inmediatamente decidió dejar el grupo, pues entendió que de este modo se estaba mutilando la creatividad del grupo y en consecuencia, no tenía sentido alguno seguir con él y mucho menos tocar en directo las canciones del disco. 
Evidentemente Steve Marriott tenía razón, pero de ahí a tomar una decisión tan radical, es una exageración que cuesta de entender, pero así fueron las cosas y éste fue el final de Small Faces.

De este disco que se considera su obra maestra, voy a seleccionar el primer corte instrumental, de título homónimo en el que podemos apreciar al arranque de la canción cómo utiliza Steve Marriott el pedal wah wah. Super psicodélico!!!!



Tras las cenizas del grupo, el resto de miembros formaron una banda a la que dieron el nombre de Faces, sin el "Small". Un fantástico grupo que no fue más que la continuación de la banda anterior pero sin Steve Marriott, a la que se incorporaron ni más ni menos que quien fuera posteriormente el guitarrista de los Rolling, el gran Ron Wood y un joven Rod Stewart, que venía de formar parte del grupo de Jeff Beck.  Steve Marriott, por su parte formó Humble Pie, un grupo que contaba con la participación de Peter Frampton, y en donde Marriott siguió haciendo muy buena música, pero todo esto ya pertenece a la década de los '70.

Como veis, todos los nombres que de un modo u otro estuvieron asociados a Small Faces, son de primer orden, Rod Stewart, Ron Wood, Peter Frampton y el propio Steve Marriott, todo un lujo de grupo, del que espero que hayáis disfrutado.


Nacho Díez 

viernes, 20 de febrero de 2026

Años 60. Cream. El Blues Rock Británico IV.

Para terminar con la serie dedicada al Blues Rock británico, no podía faltar una última entrega dedicada a Cream, uno de los más aclamados e inolvidables súper grupos de todos los tiempos, que además lo fueron siendo un "power trío". En efecto, Cream puede ser considerado el primer gran power trío de historia del Rock, junto con la "Jimmy Hendrix Experience", la agrupación del gran coloso estadounidense de la guitarra, con la que rivalizaron en virtuosismo y con la que se disputan el primer puesto por ser la mejor banda de Blues Rock de la historia
Los power trío, antes de que surgieran estos dos grupos, fueron formaciones inéditas en el Pop Rock, el cual siempre se había configurado en torno a cuartetos o quintetos. Un power trío se caracteriza fundamentalmente porque está formado sólo por tres miembros, que siempre han de ser al menos la base rítmica del grupo, es decir el bajo y la batería. Casi siempre el tercer instrumento es la guitarra, pero no siempre es así, en el caso de un gran power trío como Emerson Lake and Palmer, el tercer instrumento fueron los sintetizadores. Además de los mencionados grupos otros power tríos famosos fueron la banda canadiense Rush o The Police. 

Centrándome ya en Cream, en una ocasión más y por tercera vez en poco tiempo, tengo que volver a hablar de Eric Clapton, y es que la actividad que tuvo "Slowhand" o mano lenta que era el apodo con el que se le conocía, durante los años sesenta no fue solamente brillantísima, sino absolutamente imparable. Estaba en todo y con todos, y todos lo buscaban y todos lo querían. Precisamente la historia de Cream empieza cuando en 1966, Clapton contactó con el sensacional bajista Jack Bruce, un antiguo compañero de los Bluesbreakers de John Mayall, grupo del que ya hice un post hace unas semanas y que te recomiendo que visites, para formar una nueva banda de Blues Rock con tintes psicodélicos. Para completar el trío llamaron a otro antiguo compañero de Jack Bruce, el baterista Ginger Baker, con el que había coincidido en una banda de jazz rock, "The Graham Bond Organization" en el que figuraban ni más ni menos que el padre del Blues británico, Alexis Korner y el mítico guitarrista John Mclauglin, que venía de acompañar a Miles Davis y que es conocido en nuestro país por haber tocado con Paco de Lucía. Un pedazo de grupo del que aprendieron mucho los dos futuros miembros de Cream. 
Jack Bruce está ampliamente considerado entre los mejores bajistas de todos los tiempos, y Ginger Baker, formado junto a los mejores bateristas de jazz ingleses, es uno de los primeros grandes virtuosos de la batería del Rock. De modo que el apelativo de super grupo se lo tenían bien merecido, porque los tres Clapton, Bruce y Baker son instrumentistas de un nivel elevadísimo, que pusieron todo su talento de músicos de blues o de jazz al servicio del Rock.  

La banda Cream recién formada posando en 1966 


Más alejado del pop que The Yardbirds, Cream como proyecto tenía bien claro que su intención era desarrollarse dentro del ámbito del Blues, pero con la particularidad de fusionarlo con el género que era el claro protagonista de esos años, que era la psicodelia, probablemente no solo por adecuarse a la moda del momento, sino por razones de marketing o por imposiciones de las discográficas. Sea como fuere, Cream son los creadores del Blues rock psicodélico, un subgénero muy interesante que sería el germen del posterior rock duro y de su epígono, el Heavy metal. En efecto fueron Cream, mucho más que la Jimmy Hendrix Experience, los antecedentes más inmediatos de bandas de Rock duro como Mountain, Black Sabbath o Deep Purple, que es el grupo a mi parecer más deudor de Cream, y el que mejor supo extraer lo más interesante de ese Blues psicodélico tan potente. También aunque en menor medida, Led Zeppelin, fueron muy influenciados por Cream. Por otra parte, una de las características distintivas de la música de Cream, es que siguiendo los patrones básicos del jazz, incluían en muchas de sus piezas momentos de largas improvisaciones, que hacían las delicias del público sobre todo en vivo, donde los tres músicos perfectamente acoplados, demostraban el talento que atesoraban.

El álbum con el que debutaron en 1966 se tituló "Fresh Cream" y es toda una declaración de principios de por dónde iba a ir el grupo. Con un buen número de canciones propias pero también con versiones de clásicos del Blues de Chicago, como Muddy Waters o Willy Dixon, es un disco que contiene ya algunos grandes éxitos de la banda como "I Fell free", una fantástica composición de Jack Bruce que por cierto, no fue solamente un gran bajista, sino un magnífico cantante y un excelente compositor.

Hay varios temas imprescindibles, de entre los que me gustaría destacar la versión que hicieron del temazo de Muddy Waters "Rollin' and Tumblin", en la que ya se puede apreciar ese sonido pesado y saturado, que anunciaba el hard rock de los '70


Los elogios tras su debut con "Fresh Cream", no se hicieron esperar y la crítica se deshizo en halagos ante la imponente calidad de los tres músicos. Pero Cream, no se durmió en los laureles y preparó cuidadosamente su desembarco en Estados Unidos, donde tras una gira exitosa, decidieron quedarse para grabar su segundo álbum al que titularon "Disraeli Gears". Para este disco el grupo preparó todo un repertorio de canciones propias, en las que se intercalaban piezas de Blues Rock, con temas más experimentales y psicodélicos, con un Eric Clapton desatado al que secundaba perfectamente un pletórico Ginger Baker. De algún modo quisieron contentar a las diferentes facciones del público que les seguía. Destaca sobremanera "Sunshine of your love", un tema sensacional con un potente riff, que prefigura las pautas básicas del rock duro, una auténtica obra maestra, por la que no parece que pasa el tiempo.



Con sus dos primeros LPs, Cream había alcanzado tal  reconocimiento y popularidad sobre todo con sus actuaciones en directo, que su tercer álbum "Wheels of fire" decidieron hacerlo doble, con la peculiaridad de que el primero disco fue grabado en estudio, mientras el segundo recoge unos temas en directo, grabados durante unos conciertos ofrecidos en San Francisco en  1968. Estamos ante un álbum obligatorio y de alto voltaje, con una vocación altamente experimental, en la que se propusieron superar cualquier barrera de lo establecido hasta entonces, por medio de una instrumentación muy rica y variada que incluyó en el primer disco, incluso el uso de violines. El álbum es una caja de sorpresas en que cada canción es distinta de la anterior, reflejo de la fiebre creativa del momento que se vivía, y en el que cada instrumentista, sobre todo durante las sesiones en directo,  se reservó su particular momento de gloria, para mostrar su virtuosismo, como por ejemplo Ginger Baker que se despachó a gusto en el último tema titulado "Toad", con un solo de batería de catorce minutos. Una auténtica barbaridad. 
Es sin duda una obra maestra absoluta de la historia del Rock, que además tuvo la suerte de ser reconocido como tal en su momento, alcanzando el número uno en USA y el 3 en Reino Unido. Tanto las sesiones en estudio como las grabaciones en directo son absolutamente antológicas, aunque hay quien recela un poco de esta última puesto que el desarrollo de las improvisaciones hace que muchas piezas sean muy extensas, lo que unido al sonido saturado y en ocasiones sucio y fuertemente distorsionado de la guitarra de Eric Clapton, hace un poco dura la escucha, pero es que no estamos hablando de música pop, sino de Blues Rock de primerísimo nivel.

Siendo un disco doble, se hace difícil elegir una canción porque serían varias las que podria escoger. Del primer disco me gustaría compartir "White Room", otra temazo compuesto por Jake Bruce, en el que la banda ya están tan avanzados en el sonido pesado y duro que casi parece que estás escuchando a Black Sabbath.  

Con respecto al segundo disco grabado en directo, es verdaderamente descomunal, con un Eric Clapton muy inspirado, brillando en lo que para mí es su mayor virtud a la guitarra, que es el fraseo fluido con el que parece que no está haciendo nada, pero cuya perfecta ejecución encierra una notable dificultad, sobre todo a lo largo de esas improvisaciones tan largas, en las que no pierde nunca el hilo del tema principal, algo extremadamente complicado, que requiere de ser un músico dotado de una gran intuición y una técnica muy depurada. Algunas canciones son muy largas y duran más de 15 minutos, otras tienen una duración más normal, como la versión que hicieron del clásico de Robert Johnson "Croosroads" que contiene el que es considerado uno de los mejores solos de guitarra de la historia del Rock. Mención aparte merece el ya mencionado solo de batería de Ginger Baker que ha sido modelo para todo grandes bateristas del heavy metal que vinieron después.

A pesar del éxito cosechado con "Wheels of fire", la fatiga y los interminables y exigentes conciertos, empezaron a pasar factura en la banda, que pronto anunciaron que deseaban poner punto final al grupo, y emprender cada uno, una carrera en solitario después del prestigio que habían alcanzado. No siendo esto una razón menor, la causa fundamental del final de Cream eran las malísimas relaciones que había entre Jack Bruce y Ginger Baker, que en pocas palabras no se aguantaban ya desde los tiempos en que coincidieron en "The Graham Bond Organization". A pesar de que Eric Clapton, desde la formación de la banda siempre intentó mediar entre ellos, la tensión propia de las giras, hizo explotar el conflicto de forma irreversible. Una lástima porque ambos conformaron sin ningún lugar a dudas, una de las secciones rítmicas más potentes del Rock.

No obstante les dio tiempo para grabar un último disco, al que titularon con cierta sorna, "Goodbye", que fue publicado ya cuando la banda se había disuelto y que contenía canciones que no les había dado tiempo a  publicar en los discos anteriores, junto a otro tres temas en directo. El álbum fue número 1 en U.K y número 2 en USA. 
Con todo, hay quien considera que es un álbum que no está a la altura de sus otros discos y en el que se nota el agotamiento de la banda, sobre todo en directo. Personalmente ya me gustaría a mí que todos los grupos estuvieran así de agotados cuando tocan en vivo. Creo que estamos ante otro gran trabajo, aunque es verdad que la calidad de grabación no es la mejor, que sirve para una despedida relativamente amarga, pero inevitable.
Entre los temas incluidos me gustaría destacar el titulado "Badge", compuesto a la sazón entre Clapton y su íntimo amigo George Harrison. Una canción en que se nota el toque beat que aporta el miembro de los Beatles, y que es prácticamente la única concesión de Cream al ámbito pop. Es muy bonita y muy agradable de escuchar, y cuenta además con la particularidad de que Jack Bruce se anima a acompañar con el piano, por primera y única vez en la trayectoria del grupo



También me gusta mucho la versión que hacen de "I'm so Glad", pero os recomiendo que la escuchéis por vuestra cuenta, porque es un poco larga para ponerla aquí. 

Este fue el final de Cream, efectivamente cada miembro del grupo estableció una carrera y un proyecto distinto, siendo Clapton, quien tuvo un mayor éxito y repercusión. Una vez más los egos, la rivalidades mal entendidas, o tal vez el hecho de que tanto gallo en un gallinero fuera demasiado, acabó con una de las bandas más influyentes de la historia del Rock, que fue crucial para el advenimiento de todos los  movimientos adscritos al Hard Rock. 


Nacho Díez 

domingo, 8 de febrero de 2026

Años 60. Van Morrison

Una de las leyendas vivas de la historia del Rock, que aún se patea los escenarios y sigue publicando discos, es el gran cantante norirlandés, Van Morrison, cuya excelente y potente voz, le hace ser considerado unánimemente uno de los cantantes de Rock más importantes e influyentes de todos los tiempos. Apodado el "León de Belfast", Van Morrison es un cantante dotado de unas facultades impresionantes para expresar con gran emotividad, pero también con gran fuerza, cualquier tipo de canción, desde una balada hasta un tema rápido. Además es capaz de alcanzar un rango vocal que le permite cubrir desde las notas más agudas a la más graves con una facilidad pasmosa. Hay pocos cantantes que puedan transmitir una gran calidez melódica y al mismo tiempo una energía tan potente. Van Morrison además es extremadamente hábil a la hora de utilizar multitud de recursos y adornos vocales provenientes del soul y del blues como son los gemidos, jadeos o susurros.

Su versatilidad le ha permitido no circunscribirse únicamente al ámbito del Rock and Roll, sino también ser un excelente músico de blues, de soul y de folk. Debido a las extraordinarias facultades de su voz, puede en una misma canción cantar según esos tres géneros, algo que está alcance de muy pocos. 

Van Morrison en 1967

Pero para hablar de Van Morrison, primero hay que referirse a "Them", la banda con la que se inició a mitad de los '60, y en la que inmediatamente se erigió como líder indiscutible. En 1965 cuando todo el mundo hablaba de los Beatles o de los Rolling Stones, los Them, un grupo de la periferia, ni más ni menos que de Irlanda del Norte, irrumpió con un estilo potente y crudo en el mercado británico.

Originarios de Belfast, de los Them se ha dicho que eran una mezcla de Blues, soul y garaje, las dos primeras como influencia de Van Morrison, la última como consecuencia del gusto de la banda por este género, que por cierto era menos común en Inglaterra que en los Estados Unidos. Esa tendencia al garaje, les facilitó ser bastante conocidos en este país y ser uno de los grandes embajadores de la invasión británica. También es bien sabido que el grupo se formó por la afición a la música de todos sus miembros, que disfrutaban sobre todo de tocar en vivo. Siempre se ha dicho que es una banda que sonaba mucho mejor en directo (lo cual es el mejor halago que se le puede hacer a un grupo), que en estudio. Pronto conquistaron al público inglés y se situaron a la par de otros muchos grupos muy relevantes y con fuerte personalidad, como The Kinks, The Animals, o The Searchers. 

Los discos que Them publicó con Van Morrison son dos y son dos auténticas joyas. El primero de ellos es "The angry Young Them" publicado en el verano de 1965, por el sello Decca. Todo el disco rezuma rebeldía, consecuencia del ambiente underground de donde provenían, lo que ha hecho que algún osado crítico ha llegado a calificarlo como un disco de proto- punk. Nada más lejos de la realidad, estamos en 1965, demasiado pronto para algo tan radical. Más bien yo me inclino a pensar que la energía que transmitía el grupo y sobre todo el vozarrón de Van Morrison fue el que descolocó de algún modo a la crítica. Pero si por algo ha pasado la historia este álbum es porque en él se encuentra uno de los grandes himnos de Van Morrison, me estoy refiriendo a "Gloria". Cruda, primitiva, directa, con gran potencia rítmica, es una auténtica obra maestra que ha sido versionada incluso por el gran maestro del blues John Lee hooker. Disfrutarla


Al año siguiente también publicado por el sello Decca, grabaron su segundo LP titulado "Them Again", igualmente con muchos toques de genialidad y en el que el tono de voz de Van Morrison profundiza en el estilo soul, con ciertos toques de funk como demuestra el hecho de que hicieron una versión de "Out of sight" de James Brown. 

No he mencionando antes que, en el primer disco contaron con la colaboración como músico de estudio de Jimmy Page, antes de que formara parte de los Yardbirds, pues bien en este segundo álbum será el magnifico teclista Peter Bardens, fundador años después de la mítica banda de Rock progresivo Camel, quien prestará sus servicios como músico de estudio. Todo un auténtico lujo que dice mucho de lo respetados que eran Them. 


Portada del segundo disco de Them de 1966

En "Them Again" se puede apreciar un mayor cuidado con los arreglos, pero sobre todo una instrumentación más rica, como demuestra la aparición del saxofón que por cierto es el instrumento con el que se inició Van Morrison, al igual curiosamente que David Bowie.

Con este álbum Van Morrison dijo adiós a los "Them" quienes poco a poco fueron decayendo. A partir de aquí el león de Belfast emprendió una carrera solitario que fue tremendamente exitosa y apreciada tanto por público y crítica y que continúa cautivando y maravillando en nuestros días. 

El mito y la admiración por Van Morrison se forjó muy pronto. Fue durante las giras con Them por Estados Unidos cuando tomó contacto con el otro gran Morrison de la historia del Rock, Jim, el carismático líder de The Doors, que inmediatamente quedó cautivado por la voz, el estilo  y la fuerte personalidad de Van Morrison. También el resto de miembros de The Doors se vieron muy influenciados por la música de los Them. Por cierto, que otro cantante que guarda un enrome respeto y aprecio por Van Morrison es Mick Jagger, cuya voz es claramente tributario del Morrison más crudo y rockero. Por último, es notable la influencia en otras de las grandes voces inglesas, en concreto la del gran vocalista Eric Burdon, de The Animals.

El primer disco que sacó Van Morrison como solista fue "Blowin' your mind!" en 1967, un álbum que es considerado una obra maestra, aunque fue muy accidentado en su grabación por la muerte inesperada de su productor y colaborador Bert Berns, con quien ya arrastraba bastantes diferencias y que además trajo como consecuencia problemas legales con su viuda. Se trata de un trabajo intenso en el que en talento de Morrison se despliega a través de los contrastes de género por los que va transcurriendo el álbum, así como por la carga emotiva que imprime en todas las canciones.  "Blowin' your mind!" ahonda en el folk más arraigado irlandés, fusionado magistralmente con aires soul, algo muy original que ha llevado a que algunos críticos hayan calificado al disco de estilo "soul celta". Más allá de este tipo de etiquetas exageradas, lo que está muy claro es que Morrison demuestra de forma inequívoca que es un músico extraordinario capaz de brillar en cualquier género y de cualquier forma. He seleccionado la canción que da título al disco, "Blowin' your mind!", un magnífico tema que está considerado uno de los mejores de toda su trayectoria, muy interpretado también por muchos artistas.

 


Pero si "Blowin' your mind!" es bueno, su siguiente álbum es para muchos el mejor disco de su carrera. "Astral weeks" es un álbum repleto de creatividad y sentimiento, es un Lp ambicioso, con muy buena instrumentación, en el que la armonía y convivencia de géneros, folk, jazz y blues se ve enriquecido con un tono altamente poético e intimista, de bellísimas baladas, que ha hecho que sea considerado un disco de inspiración mística. Además Van Morrison afronta sin miedo varias canciones muy largas, de casi diez minutos, con un alto contenido conceptual.
Podría escoger varias canciones del disco, por no decir todas. Las que más me gustan son "Cyprus avenue" y "Madame George", pero es que duran casi diez minutos cada una. Así que voy a poner este otra canción preciosa, intensa y emotiva que representa perfectamente el momento dulce que vivía Van  Morrison. Se trata de deliciosa balada "Sweet Thing",  


La carrera de Van Morrison se hizo aún más legendaria durante la década de los 70, la cual se vio enriquecida por la colaboración con otros músicos, The Band, Joni Mitchell o The Chieftains, pero eso será contado en otro momento.

Nacho Díez 

domingo, 25 de enero de 2026

Años 60. Manfred Mann y The Spencer Davis Group. El Blues Rock Británico II

En la anterior entrada estuvimos viendo a la que en mi opinión es la banda más representativa del blues rock británico. Hoy vamos a ver a dos grupos que también fueron muy importantes en este género aunque no fueran tan puros como los Bluesbreakers de John Mayall. 

Pero antes de hablar de ellas, me gustaría dar unas breves pinceladas sobre las características del Blues Rock, una etiqueta evidentemente muy amplia en la que caben muchos subgéneros y que como todo lo que rodea a la esencia misma del Rock, no deberíamos ver como un estilo puro. Nada más lejos de la realidad del Rock que considerar que éste es una música homogénea, ya que su naturaleza radica en el mestizaje y cruce de numerosos géneros y subgéneros de la música popular del siglo XX. En efecto el Blues Rock es un subgénero muy interesante, pero en absoluto es simplemente la suma de los estilos que componen su nombre, sino que contiene mezclas de otros subgéneros que vienen a enriquecer el resultado final, a lo que hay que añadir el matiz propio que cada grupo aporta, el cual en la mayoría de las ocasiones está acompañado del virtuosismo de sus instrumentistas. Por otra parte, el Blues Rock dio lugar a toda la amalgama de subgéneros de Rock duro que llegaron hasta el Heavy metal.

El Blues Rock del Reino Unido, surgió de la fascinación que muchos músicos ingleses tenían por los bluesman negros más próximos al "Chicago Blues" entre los que destacan monstruos como Muddy Waters, Elmore James, John Lee Hooker o Freddie King, por nombrar tan solo unos pocos. De esta admiración surgieron músicos como Alexis Korner al que se considera el padre del "Blues británico", no del Blues Rock, sino del Blues sin más.  

Muddy Waters, uno de los más importantes de representantes del "Chicago Blues"

Al igual que el Chicago blues, el Blues Rock se caracterizó por la presencia mayoritaria de la guitarra eléctrica por encima de otros instrumentos muy importantes para el blues, como es el piano, al que hay que añadir en la mayoría de los grupos el acompañamiento con la amónica. Las guitarras eléctricas protagonizaban el sonido del Blues Rock por medio potentes riffs y abundantes solos, aunque con el tiempo esta última característica se amplió a casi todo el resto de instrumentos, incluyendo la propia batería, al modo en que lo hacen los grandes conjuntos de Jazz. Desde el punto de vista de la estructura, el Blues Rock emplea por lo general las formas del Blues clásico de doce compases con la típica progresión de acordes I-IV-V, pero de forma mucho más acelerada, potente y enérgica, con un sonido de guitarra más distorsionado. En realidad, desde el punto de vista estrictamente musical, el Blues Rock, como luego lo sería el Heavy Metal respecto del propio Blues Rock, es una degeneración del Blues clásico, pues aunque no altera sus estructuras básicas, las transgrede ampliamente. El Blues Rock utiliza diversos métodos para obtener un sonido saturado y denso en las guitarras eléctricas, por ejemplo el "pedal wah wah" cuyo máximo exponente fue Jimmy Hendrix. Otra forma con la que conseguían distorsionar el sonido de la guitarra era con otro tipo de pedal, en este caso el "Pedal Fuzz" o por medio de las pastillas "sustainer", con las que se puede prolongar una nota cuanto se quiera. Para lograr un efecto muy marcado de vibración, era muy usual presionar las cuerdas moviéndolas al mismo tiempo o utilizar la palanca de trémolo, una pieza que sale del puente y que al presionarla estira o afloja las cuerdas, produciendo un efecto de "vibrato". 

El Blues Rock además tomó prestado del Beat, un ritmo más marcado y menos melódico que el del Blues tradicional. Esta mezcla de Blues y Beat es finalmente lo que aporta al Blues Rock la apariencia que hoy identificamos con el Rock mas común que todo conocemos.

Palanca de trémolo


Pedal wah wah


Pedal Fuzz


Y ahora sí, sin más preámbulos paso ya a hablar Manfred Mann y The Spencer Davis Group.

Voy a comenzar por el primero de estos grupos en aparecer que fue Manfred Mann, una banda que se configuró en torno a su miembro fundador, un teclista con muy buena formación de origen sudafricano, que empezó tocando jazz en su país natal y cuyo nombre precisamente coincide con el del grupo, es decir, Manfred Mann. En este sentido, Manfred Mann supone una excepción a la regla según la cual el Blues Rock se sustenta sobre la guitarra eléctrica. Tal vez por eso Manfred Mann sea una de las bandas más próximas al jazz del Rock británico de los 60.

Manfred Mann en los años 60
                                    
 

Su historia comienza cuando el músico Manfred Mann, decide mudarse al Reino Unido, por los problemas derivados de su oposición al apartheid. Afincado en el Londres de 1962 inmediatamente contactó con otros músicos para formar el grupo, todos ellos buenos instrumentistas y solventes compositores, entre los que destacan el vocalista Paul Jones, que también tocaba la armónica o el baterista y en ocasiones vibrafonista Mike Hugg. No obstante, el grupo tuvo muchos cambios de personal producto de la evolución de su música sobre todo a partir de los años 70. Como consecuencia de ello a Manfred Mann le ha sucedido lo que a muchos otros grupos que han tenido esta inestabilidad permanente en sus miembros, una trayectoria en ocasiones errática en la que no termina de tener un estilo definido y en la que tampoco ningún músico decide tomar las riendas del grupo, lo que repercutió inevitablemente en una calidad inferior a lo que cabría esperar de una banda tan original y con músicos tan buenos.

De cualquier modo, Manfred Mann comenzaron su andadura en el año 1964 y hay que decir que tuvieron suerte, además de ser enseguida considerados uno de los grupos más representativos del Blues británico, saltaron a la fama por que una canción suya de título "5-4-3-2-1" fue escogida para ser la sintonía de un programa de divulgación de música pop. La verdad es que mejor carta de presentación no podían haber conseguido. Con el mercado británico asegurado, se lanzaron a la conquista de EEUU, convirtiéndose en uno de los grandes grupos de la "invasión británica". Con este idea, decidieron especializarse en la grabación de versiones de temas de grupos de Estados Unidos. No es la etapa más característica del estilo auténtico de Manfred Mann pero les valió para promocionarse por ejemplo con esta estupenda interpretación de la archiconocida "Do wah diddy diddy", del grupo "The Exciters", con los que alcanzaron el número uno y que reproduzco a continuación, seguro que os suena un montón.


Tras el éxito que les proporcionó esta fórmula y probablemente por la presión de su manager, continuaron haciendo interpretaciones de canciones de artistas estadounidenses, aunque decidieron centrarse prácticamente de forma exclusiva en temas de Bob Dylan.

Este es otro problema que tuvo Manfred mann, en vez de dedicarse a hacer la música a la que estaban llamados que era un Blues rock con tintes jazzísticos, optaron por especializarse en hacer singles de versiones, bastante buenas todo hay que decirlo, a la vez que grababan álbumes en los que se mezclaba su peculiar forma de entender la música, con temas más convencionales de tipo beat o incluso psicodélicos, todo lo cual derivó en una falta de personalidad que perjudicó mucho a la calidad general del grupo como he comentado antes. También es llamativo que los teclados no hayan sido los protagonistas indiscutibles del sonido del grupo, así como que no valoraran la posibilidad de incluir improvisaciones en muchos de sus temas, habida cuenta de la calidad que atesoraban los miembros de la banda.

Posteriormente con la llegada de los setenta y la incorporación de nuevos músicos, se apuntaron con buen sentido a los géneros más próximos al art rock, acercándose en ocasiones al Jazz rock y al Rock progresivo. 

Con respecto a la década de los '60 que es lo que nos interesa, quizás sus mejores LP's, sean los dos primeros, en especial el segundo "Manfred Mann mann made" en el que ofrecen su estilo más genuino y que más se ajustaba a lo que se esperaba de ellos, una música interesante y algo sofisticada, en la que se podía apreciar toques de blues y jazz, con la peculiaridad de emplear instrumentos bastante alejados del Rock, como son el vibráfono o la flauta. 

Dos buenas muestras de lo que estoy comentando son dos piezas instrumentales del disco tituladas "The abominable snowmann", en el que van apareciendo sucesivamente de manera muy inteligente el saxofón, el órgano hammond, la guitarra eléctrica y el vibráfono. Un buen tema jazzístico que se deja escuchar con gusto.



Y "Bare Hugg", en la que el diálogo inicial entre la flauta y la batería es francamente sorprendente y bien trabajado, perfectamente secundado a medida que avanza la pieza, por el vibráfono y el órgano hammond nuevamente.



De quién voy a hablar a continuación, es de otra interesante agrupación, The Spencer Davis Group, semillero de bandas que fueron muy importantes, como el super grupo Blind Faith y Traffic, que ya mencioné cuando hablé de Donovan y esto consecuencia de haber contado en sus filas con la presencia de Steve Winwood, uno de los cantantes más alabados del pop británico cuya extraordinaria y personalísima voz, próxima al soul, me recuerda en ocasiones a la de Peter Gabriel.

No obstante el grupo debía su nombre a su miembro fundador Spencer Davis, un más que solvente guitarrista de Rythm&Blues, que poseía una especial habilidad para fusionar Rock and Roll con el sonido beat. De cualquier modo el género al que más se aproximaron The Spencer Davis Group fue una mezcla de Blues y Soul muy original, que les acercó a lo más alto de las listas con dos temas de 1966 "Keep on Running" y la fabulosa "Gimme some lovin", en la que un inspiradísimo Steve Winwood, que también es un fantástico teclista, demuestra porque rápidamente se convirtió en uno de los grandes cantantes del Rock  británico. Es un tema vibrante, concebido para disfrutar de él con mucha intensidad. Ahí os lo dejo



En este segundo disco, Steve Winwood incluso se atrevió con el clásico del Soul "Georgia on my mind" que hiciera popular el gran Ray Charles. Sin llegar a su altura, la interpretación de Winwood deja bien claro porqué es uno de las voces británicas más bonitas y versátiles, como vuelve a demostrar en otro corte magnífico del mismo álbum, titulado "Let me Down Easy", una intensa balada de Blues, representativa del estilo único del grupo. 



El siguiente Lp, "Autumn '66" fue el último en el que participó Steve Winwood, que nada más terminar la grabación abandonó el grupo para fundar Traffic, uno de los grupos pioneros del Rock progresivo, donde siguió triunfando con el público y convenciendo a la crítica. Tal vez por eso es un disco que decae bastante con respecto a lo que fue su álbum anterior, aunque todavía tuvieron tiempo de grabar uno de sus mejores trabajos, "Dust My Broom", una sensacional versión del tema del mítico Elmore James, en el que toda la banda está a una altura excelente. Es un blues potente, al más puro estilo de Chicago Blues, cuyo resultado final, no tiene nada que envidiar al de cualquier banda de blues clásica.



Con Steve Winwood ya fuera, el grupo se resintió mucho aunque su siguiente trabajo "With their new face" no desmerece en absoluto de los anteriores, excepto los últimos cortes que ya flojean un poquito. Es todavía un álbum con mucha personalidad en la que ahondan en el lenguaje del Blues Rock, pero que no fue suficiente para impedir que la banda se disolviera a principios de los 70. 

Hasta aquí esta segunda entrega dedicada al Blues Rock británico, no os perdáis la próxima en la que hablaré de uno de los grandes grupos de los 60, The Yardbirds.  

Nacho Díez

domingo, 18 de enero de 2026

Años 60. The Yardbirds. El Blues Británico III

En esta tercera y última entrada dedicada al Blues Rock británico, no podían faltar The Yardbirds, uno de los primeros "super grupos" de la historia. Se puede definir super grupo a toda banda de Rock que cuenta entre sus filas a miembros de tanta relevancia y calidad que el grupo es considerado un fenómeno excepcional, por encima de cualquier otro grupo. En el caso de The Yardbirds, se le atribuye este mérito debido a que los tres guitarristas principales que tocaron en la banda, se encuentran entre los cinco mejores de la historia, según las listas que elabora la prensa especializada. Evidentemente un hito sin parangón. Son por orden cronológico, Eric Clapton, Jeff Beck y Jimmy Page.

Otro valor extraordinario que hay que reconocer a The Yardbirds, es que son el grupo de referencia para los orígenes del Rock duro, pero también para el sonido más familiar del Rock de los años 70, debido a sus incursiones en la psicodelia y el sonido Beat, haciendo de su estilo una mezcla del Blues Rock, con estos dos géneros que eran los predominantes en los '60. También es digno de reseñar las innovaciones técnicas y sonoras que aportaron a las guitarras eléctricas, las cuales han sido determinantes para la aparición multitud de géneros y estilos que aún suenan en estos días .

La historia de The Yardbirds se puede dividir en tres etapas en función de sus tres guitarristas principales, que determinan el sonido del grupo durante estos períodos.

La primera etapa se corresponde con la de Eric Clapton y abarca los años 64 y 65. Esta formación grabó varios sencillos hasta la publicación de su primer Lp "Five live Yardbirds", que sería una grabación en directo. Es un disco que  no tiene muy buena calidad de sonido, a lo que hay que añadir además que el grupo en esos momentos aún no tenía un estilo definido.Entre esos singles está uno de sus mayores éxitos "For your love", en el que se puede apreciar como el grupo era capaz de abandonar las raíces más puras del Blues, y acercarse a los sonidos más beat, lo que les proporcionó mucha popularidad.


Portada del primer disco de The Yardbirds

Curiosamente este acercamiento a la comercialidad, no gustó nada a Clapton que abandonó la banda de forma fulminante para unirse como hemos visto en la entrada que dediqué a ellos, al grupo de John Mayall, los Bluesbreakers. De modo que el paso de Clapton por the Yardbirds fue efímero, aunque dejó una huella imborrable, que obligó al resto de miembros de la banda a buscar un sustituto que estuviera a su altura, cosa que no era nada fácil.

Inmediatamente la banda contrató a Jeff Beck, el segundo gran guitarrista "top cinco" de los Yardbirds, quien estuvo durante los años 65 y 66. La incorporación de Jeff Beck fue todo un acierto, por su fabulosa versatilidad para adaptarse como en esos momentos estaba buscando la banda, a un sonido que sin renunciar al Blues Rock, estuvieran próximo al sonido de la psicodelia. Jeff Beck es un guitarrista soberbio, pero bastante diferente a Clapton, tanto en su estilo como en la técnica que emplea, más rica y variada, que el estilo más clásico de Clapton. La calidad que atesora le ha permitido sobre todo a partir de la década de los '70 hacer incursiones exitosas en terrenos jazzísticos, lo que posiblemente ha provocado que sea menos conocido para el buen público que Eric Clapton. 

The Yardbirds grabaron sus mejores discos con Jeff Beck a la guitarra. El primero de ellos "Having a rave up" en el que el grupo profundiza en una fusión entre el Blues rock y la psicodelia en una suerte de Blues psicodélico, que influyó notablemente en Jimi Hendrix. Posteriormente publicaron, "Roger The engineer", considerado por muchos su mejor disco y que les sirvió para conquistar el mercado americano. Durante el tiempo en que Jeff Beck estuvo en The Yardbirds, se prodigó en buscar y aportar para la banda unos arreglos muy saturados y cargados para la guitarra, por ejemplo a través de recurrir al sonido fuzz, mediante el pedal del mismo nombre, con el que lograba un efecto muy distorsionado, al que acompañaba con riffs muy cargados de sonido y poderosos punteos, para los que recurría con frecuencia a la técnica del "hammer on". En suma Jeff Beck aportó un estilo más experimental y arriesgado, gracias a lo cual el grupo ganó en creatividad. Tras dejar The Yardbirds a finales de 1966, formó su propia banda, "The Jeff Beck Group", con la que pudo entregarse a sus inquietudes más próximas a la fusión del Rock con el jazz, alcanzando un gran prestigio. 

La tercera etapa del grupo se cierra con la presencia ni más ni menos que de Jimmy Page a la guitarra, allá por el año 1968. Con el álbum "Little games" y con un grupo que estaba ya en la cúspide de la popularidad, Jimmy Page saltó a la fama, después de haber sido hasta ese mismo año un músico de sesión que había tocado con Donovan o Van Morrison, entre otros. A la marcha de Jeff Beck, The Yardbirds le dieron la oportunidad de su vida, cosa que Jimmy Page no desperdició, gracias a la cual se convirtió en uno de los más afamados y renombrados guitarristas de toda la historia del Rock. Su protagonismo fue tan abrumador en los Yardbirds, que "Little games" es en buena medida un antecedente de lo que luego fueron Led Zeppelin. No es un disco muy apreciado y en efecto, si bien la aportación de Jimmy Page es impresionante y cambia radicalmente el sonido del grupo hacia postulados más cercanos a lo que entendemos hoy día por Rock duro, que en aquellos momentos no existía, lo cierto que es un disco un tanto inconsistente, que mezcla los temas potentes, con canciones más pop que despistan a quien escucha el disco.

Del periodo perteneciente a Jeff Beck no puedo por menos que seleccionar de entre los dos LPs que grabó con la banda el tema "The train kept a rollin" del álbum "Having a Rave up", un clásico que interpreta magistralmente toda la banda y que aparece fugazmente en una secuencia de la película de Antonioni "Blow up". A destacar el fantástico inicio, en el que Jeff Beck imita el sonido de un tren con la guitarra, para posteriormente acompañar con unos solos sensacionales el riff duro y potente que domina la canción.


Del álbum "Roger The engineer", el disco en el que coquetean más con la psicodelia, voy a compartir un tema instrumental muy divertido y transgresor en el que Jeff Beck es el total protagonista incluso hasta en el título "Jeffs boogie", haciendo todo tipo virguerías con la guitarra.




Y para concluir con la tercera etapa, que se corresponde con la de Jimmy Page y el álbum "Little games" he escogido este temazo de sonido pesado y duro "Think about It", en el que Jimmy Page está inspiradísimo, obsequiándonos a la mitad del tema, con uno de esos punteos virtuosos y magistrales que tanto prodigó con Led Zeppelin. 





Nacho Díez 


martes, 13 de enero de 2026

Años 60. John Mayall & The Bluesbreakers. El Blues Rock Británico I

Dentro del Pop Rock de los años 60, surgieron grupos que se salieron de la escena más genuinamente pop representada fundamentalmente por el género "beat" de todos conocido, y que optaron por adentrarse en terrenos mucho más sofisticados y próximos a los géneros fundacionales del Rock, como son el Blues y el Jazz. Es un fenómeno que se produjo con mayor presencia en Gran Bretaña pero también sucedió en Estados Unidos.

En esta y las próximas entradas, voy a fijarme en cuatro de esas bandas, todas ellas británicas, precursoras de un género nuevo al que se denominó Blues Rock, y para empezar lo voy a hacer con un plato fuerte. Si hay una banda británica que encabezó el género del Blues Rock durante los años 60, esos son sin duda John Mayall & The Bluesbreakers, cuyos integrantes pasan por ser considerados de los más importantes músicos e instrumentistas de la historia del Rock británico. 

Aunque The Bluesbreakers en el fondo no son más que la banda de John Mayall, pues se trata de un grupo con una formación acorde y adaptada a las necesidades de este extraordinario músico de blues británico, no por ello como digo debemos pensar que sean meras comparsas de este gran artista, puesto que todos ellos son músicos que atesoran una calidad indiscutible y tras la experiencia de tocar con los Bluesbreakers, obtuvieron una merecida proyección para el resto de sus carreras. De hecho, una de las grandes virtudes que tuvo John Mayall es que fue un auténtico cazatalentos, que ayudó a muchos grandes promesas del Pop-Rock británico a convertirse en celebridades y músicos consagrados. Hay que tener en cuenta que por esta banda pasaron músicos como Eric Clapton, Peter Green, Mick Fleetwood o Mick Taylor. Un elenco impresionante de músicos que han marcado la historia y la evolución del Rock. 

John Mayall en la década de los 60 

Pero primero hablemos de John Mayall, un músico al que podemos considerar el representante más importante del Blues Rock desde su punto de vista más puro, puesto que Mayall siempre ha sido antes que nada un gran instrumentista de blues, en general tocando la guitarra y la armónica, aunque también en ocasiones se ha encargado de los teclados. 

Para saber quien es John Mayall, hay que tener en cuenta y esto es muy importante que pertenece a la generación anterior a la de los músicos beat y a la de todos los componentes de los Bluesbreakers, es decir que es anterior a la inmensa mayoría de la escena inglesa de los '60. Nacido en 1933, empezó su carrera artística a finales de la década de los '50. De ahí que las fuentes de las que bebe no estén mezcladas con la música que se hizo posteriormente, sino que está muy arraigada en el blues más auténtico. Sin embargo, con la irrupción de los sesenta, se integró sin problemas al movimiento hippie y al espíritu de los 60, de ahí que se le haya apodado el camaleón del Blues, por su capacidad de adaptación a los diferentes movimientos y géneros. 

No sería hasta 1963 que formó su famosa banda The Bluesbreakers y empezará a tener una estabilidad artística mayor que como solista, lo que le permitió empezar a publicar discos con asiduidad, aunque tuvo que esperar hasta 1966 para grabar el primero de ellos, el histórico "Bluesbreakers with Eric Clapton", el prestigioso guitarrista que venía del otro gran grupo de referencia del Blues rock, The Yardbirds y que era ya considerado entonces como uno de los mejores guitarristas ingleses.

Desde ese momento, la banda pública hasta 1970 más de un disco por año, todos ellos de una calidad extraordinaria. Destacan sobre manera el EP de cuatro temas que publicaron en 1967 con el gran armonicista norteamericano Paul Butterfield, formado en las bandas de de blues negras de Chicago, que les permitiría alcanzar un reconocimiento en el ámbito del Blues, ya indiscutible. Otros álbumes destacables de esta etapa son "Crusade", "Blues Alone" o "Bare Wires", primer disco en el que todas las canciones están compuestas por Mayall, dato importante puesto que por lo general muchos de los temas que aparecían los discos, eran versiones de clásicos del blues. 

A medida que se iban grabando discos, los músicos, entraban y salían del grupo, entre otras cosas porque ya ellos también colaboraban con otras bandas como es el caso de citado Clapton que lo hizo en "The Yardbirds", y más tarde con "Cream". Esto produjo una riqueza de matices extraordinaria a cada uno de los álbumes. Así por ejemplo, Mick Taylor que tras su paso por los Bluesbreakers, pasó a formar parte de los Rolling Stones, sustituyendo al malogrado Brian Jones, tomó el puesto de Eric Clapton en el álbum Crusade de 1967. También participó en varios discos con The Bluesbreakers, Peter Green quien fuera el líder y fundador de otra banda legendaria "Fletwood Mac", junto a John McVie y Mick Fleetwwod, todos ellos músicos que pasaron por The Bluesbreakers. 

Precisamente vamos a escuchar tres temas pertenecientes respectivamente a los tres discos que más me gustan, con la peculiaridad de que en cada una de ellos toca un guitarrista principal distinto, digo esto porque Mayall siempre era la voz, la segunda guitarra y la armónica. Creo que es la mejor forma de hacerse una idea de la creatividad y variedad que acaparaban The Bluesbreakers.

Y como no, voy a comenzar por un joven Eric Clapton, que con apenas 20 años da toda una lección de cómo tocar la guitarra con una clase y finura que causó y aún causa admiración a quien lo escucha. "Bluesbreakers with Eric Clapton" es un Lp que os recomiendo que escuchéis entero, porque no tiene desperdicio, es una verdadera joya de la historia del Rock, pero como tengo que seleccionar una, me he decantado por esta auténtica barbaridad que es "Hide away" en la que Clapton toca con esa elegancia y ese feeling, que sólo él posee.



Tras deleitarnos con toda esta lección maravillosa, voy a poner ahora" I Started walking", una canción del álbum "Bare Wires",en la que en esta ocasión es Mick Taylor quien sustituye a Clapton, demostrando que es un guitarrista con una potencia y una energía extraordinaria, no en balde los  Rolling Stones lo ficharon en cuanto pudieron.


Y por último el tercer gran guitarrista que estuvo en Bluesbreakers fue Peter Green, quien solo por el hecho de haber sido el fundador de Fleetwood Mac, una de las bandas más importantes de toda la historia del Rock, se merecen todo el reconocimiento. Con esta pieza instrumental "The Stumble" del álbum "A Hard Rock" da toda una demostración de madurez y perfección formal, que lo convierten para mi gusto en el modelo clásico del guitarrista de Blues y en el más académico de los tres.




Nacho Díez