sábado, 18 de abril de 2026

Años 80. The Psychedelic Furs o el misticismo existencialista

The Psychedelic Furs es uno de los grupos más sólidos y apreciados del post punk y la new wave británica. Considerados por muchos como un grupo de culto por las propuestas sin concesiones de sus primeros trabajos, en la actualidad, son un grupo claramente infravalorado, tal vez por ser demasiado auténticos y hacer una música muy particular, ya que si bien Psychedelic Furs parte de unas influencias claras que veremos más adelante, se puede decir que nadie suena como ellos. De algún modo es una música inclasificable, pero no porque sea experimental, sino porque no se amolda exactamente a ninguno de los géneros a los que realmente pertenecen, por la forma única en que los afrontan. Psychedelic Furs desplegó durante la década de los ochenta, un sonido denso y saturado, al que contraponían un punto de melancolía y romanticismo introspectivo, que les convirtió en un grupo muy original y con mucha personalidad, resultado también todo hay que decirlo, del bagaje musical y el conocimiento que tenía el grupo de las grandes bandas de los años  60 y 70, de ahí el nombre del grupo, con el que querían dar a entender y dejar bien claro, que ellos iban más por la tradición psicodélica, que por lo meramente punk. Su originalidad radica además en que si bien están muy arraigados al post punk del cual nunca se han terminado de desprender, al menos en los años '80, también participan aunque como digo, de forma muy personal de la new wave.

Psycodelic Furs ha contado siempre con un buen número de miembros y por tanto con una rica instrumentación, empezaron siendo un sexteto, en el que destacaban los hermanos Richard Butler, cantante y auténtico alma del grupo y Tim Butler, que se encargaba del bajo, junto al guitarrista John Ashton, los cuales han sido siempre el pilar del grupo. El resto de los miembros de la banda variaron mucho, aunque han mantenido la constante de contar con la presencia de saxofones. Su estilo, está basado en la creación de atmósferas intrigantes y recargadas, con un sonido algo turbio, oscuro y áspero, basado en guitarras muy distorsionadas y potentes líneas de bajo, en la que el saxofón está presente siempre con un gran protagonismo, al modo en que aparecía en el grupo por excelencia que les sirvieron de inspiración, los maravillosos Roxy music. 

El elemento distintivo más importante que de Psycodelic Furs, es desde luego la voz de Richard Butler, en este sentido son un poco dependientes de él y siempre me ha dado la impresión de que el resto de la banda se encuentra un tanto eclipsada por su presencia y fuerte y personalidad. De algún modo es como si en Psycodelic Furs, no destacara ningún instrumento en especial, excepto la voz. Esto provoca que el grupo suene siempre muy uniforme, algo que les resta algo de dinamismo.  

The Psychedelic Furs en su gira americana de 1982

Lo que está fuera de dudas es que Richard Butler es un artista muy interesante, cuya actividad no solamente se circunscribe a la música, sino también a la pintura, tarea a la que cada vez dedica más atención. Compositor de casi todas las canciones del grupo, aunque a veces compartida por el resto de miembros, lo más llamativo de él es su voz profunda, desgarrada, ronca y áspera, que parece contagiar al resto del grupo, que le acompañan en todo momento también un sonido áspero y crudo. En directo Richard Butler es espectacular, tremendamente carismático y con una presencia magnética, que viene acompañada de movimientos y expresiones muy originales, que se refuerzan con una apariencia muy particular, que comprende extraños atuendos como gabardinas muy llamativas, que le otorgan un aire místico y misterioso. 

El disco con el que debutaron en 1980, de título homónimo al nombre del grupo, es de largo una de las cumbres del post punk, con el cual lograron encandilar inmediatamente a la crítica. Es uno de sus discos más variados, en el que son capaces de alternar canciones de ritmo lento, con otras en las que se alinean con sus raíces punk, temas rápidos y cortos como "Pulse" o la que cierra el disco "Flowers" recuerdan a la rabia primitiva de Sex Pistols. La riqueza del álbum hace que a su vez sea uno de sus discos con unas atmósferas más densas y pesadas, que vienen de la mano de unas texturas de guitarra muy saturadas. En cambio otros temas, responden más a sus inquietudes vanguardistas como la fabulosa "India" o "Sister Europe"De cualquier forma, la influencia de Roxy Music es muy apreciable en todo el disco, a pesar de ser su propuesta más próxima al punk. Personalmente es el disco que más me gusta de ellos y en donde los encuentro más sueltos y frescos.

Voy a compartir la canción más aclamada de disco que es "Sister Europe", en la que se muestra ese estilo oscuro intenso con una gran presencia de post punk. 



Con su segundo álbum "Talk Talk Talk", dan su primer paso firme hacia la new wave. El disco se abre con un fantástico tema rockero que abre el disco "Pretty in pink", que se convirtió en su primer gran éxito y que las abrió por primera vez las puertas del mercado americano. El tema gustó tanto que fue utilizado para incluirla en la banda sonora de una película del año 1986, que se llamó igual que la canción. Un auténtico temazo, que os dejo aquí.



En este disco, emplean por primera vez los sintetizadores, con lo que el grupo abandona un poco el punk, perdiendo un poco la frescura de su primer álbum, para ganar en líneas melódicas, pero sin perder tampoco esa uniformidad de todos los instrumentos tan característica de su forma de tocar, que ayuda a incrementar su estilo oscuro. Es sin duda, otro magnífico trabajo imprescindible de escuchar y disfrutar.

Con su siguiente álbum "Forever now", se convirtieron en uno de los pioneros del sonido, mezcla de new wave y post punk, que luego llevarían a la cima bandas míticas como Simple Minds o U2. Una de las grandes aportaciones del disco y además muy original, es la aparición de sintetizadores con un sonido orientalizante, que conllevan una considerable suavización del estilo oscuro y saturado, que se torna mucho más agradable de escuchar para el gran público, un buen ejemplo es la magnífica "Love my way". 


Además se puede ver como pasan de la influencia de Roxy Music a la de David Bowie sobre todo en la forma de modular la voz de Richard Butler. También es un disco más rockero y más movido que "Talk Talk Talk", recuperando algo de las reminiscencias punks. La primera canción que abre el disco "President Gas" es deudora completamente de Bowie, un temazo que evoca aquella monumental canción de 1980, que es "Scary Monsters". Otras canciones que me gustan mucho son "Goodbye", muy al estilo de The Cure y la balada fabulosa que en esta ocasión recuerda muchísimo a Brian Eno "Sleep comes down", casi la mejor canción del disco. 

"Forever now" supuso una prueba de fuego para el grupo, pues tras la grabación de Talk Talk Talk, tanto el guitarrista como el saxofonista se habían marchado del grupo, pero también habían cambiado de productor y de sello discográfico. Toda una revolución interna, a la que sin embargo supieron adaptarse, con el enorme acierto de fichar al productor y veterano músico Todd Rungren, que aportó la estabilidad que la banda necesitaba y que con sus sintetizadores logró un sonido más new wave muy sofisticado, consiguiendo una producción bastante mejor que en los trabajos anteriores.  


En "Mirror moves" de 1984 vuelven al sonido de vanguardia basado en Roxy Music, sobre todo con el trabajo magnífico de los saxofones y los teclados, que continúan esa senda orientalizante que iniciaron con "Forever now". El disco contiene dos o tres de las canciones que más me gustan del grupo, la preciosa balada "Ghost in you" y la intensa "Heaven", que incluye un magnífico vídeo, aquí os lo pongo.



Es un disco en el que ahondan y profundizan en el sonido new wave, continuando con la aproximación a propuestas más pop, con un incremento del romanticismo y una notabilísima influencia de Bowie en la voz de Butler, que se tornan menos rasgada y más suave. Hubo nuevos cambios de personal con nuevo saxo, nuevo batería y otro teclista, dejando la colaboración que habían tenido con Todd Rungren en el álbum anterior. Otro tema destacable es "Hearbeat" con un acompañamiento de saxofón irresistiblemente pegadizo. 

Después de unos años de intensa actividad y de tener que superar numerosos contratiempos derivados de los continuos cambios de personal, era inevitable que se anunciara una época de crisis que iba a durar ya el resto de la década. Llegamos a 1987 y después de dos años en los que no publicaron ningún disco, Psycodelic Furs lanzan "Midnight to Midnight", el disco más comercial con diferencia que habían grabado hasta ese momento. Un álbum que no gustó a nadie, ni a la crítica, ni a los fans, ni siquiera a la propia banda. En palabras del propio Richard Butler, "el disco era vacío, insípido y débil", y es que en efecto, si algo demuestra "Midnight to Midnight" es que Psycodelic Furs no saben hacer música comercial. Por diversos motivos, entre los que se encontraba la necesidad de incrementar su presencia en el mercado estadounidense, el grupo decidió inclinarse hacia un sonido más pop, dejando atrás definitivamente la oscuridad de raíces post punk que habían seguido hasta entonces, para inclinarse por  un sonido muy metálico y algo aparatoso.  No obstante hay que decir que la producción en general es buena, y los esfuerzos de comercialidad, dieron algunos frutos, como el que consiguieron con "Heartbreak beat". Del disco se salvan para mi gusto, el segundo y tercer corte de la cara A, que son "Shock" y "Shadow in my heart", así como las guitarras sofisticadas de John Ashton, lo demás es bastante flojo. El problema de "Midnight to midnight" es que no tiene un sonido definido, parece que quieren  hacer un hard rock, pero el resultado es inconsistente y no les pega nada, se nota incluso cierta frustración creativa y una considerable falta de inspiración, repitiéndose mucho, lo que provoca que el disco sea algo monótono.

En su último disco de los 80 "Book of days", dan un gran salto y evolucionan hacia el rock alternativo que se desarrolló en los '90, que iniciaran bandas como Sonic Youth o Pearl Jam, adentrándose en la crudeza del "noise rock", con unas guitarras todavía más saturadas que en sus primeros discos y un sonido bastante ruidoso, pero que no logra escapar a la monotonía, que ya habían tenido en su disco anterior. De cualquier modo, se nota la mano del productor David Allen que venía de trabajar con bandas como "Sister of mercy". Richard Butler tiene una voz menos rasgada y un poco más envolvente a la que nos tenía acostumbrados. Del disco salvaría la canción que da título al álbum "Book of days" y "Touch" una bonita y meritoria balada acústica, algo inédito del grupo en toda su historia. También me gustaría valorar el alejamiento de la comercialidad de su disco anterior, así como haber tenido la capacidad y la valentía de ponerse a la vanguardia de las nuevas corrientes que iban a marcar a la década siguiente,  demostrando que eran capaces de adaptarse los nuevos tiempos, aunque no con el mismo acierto que sus inicios.

A pesar de que los dos últimos trabajos de la década de los '80 no fueron afortunados, no deben eclipsar en absoluto la impresionante trayectoria que tuvieron en sus cinco anteriores discos, todos ellos de una calidad y trascendencia extraordinaria, la de uno de los grupos más interesantes y brillantes sin duda, del panorama del post y la new wave de los 80. 


Valoración de la discografía de los´80:


Nacho Díez

martes, 7 de abril de 2026

Años 80. Culture Club

Una de las bandas con una imagen más llamativa y provocativa de los años '80, fue Culture Club. Un grupo surgido de los ambientes underground y alternativos de Londres, cuyo nombre se debe a la multirracialidad de sus miembros, y que son considerados uno de los máximos representantes de una generación de jóvenes, que ya había asimilado la revolución sexual que se iniciara a principios de los setenta, a través fundamentalmente del movimiento glam. De hecho Culture Club llamó la atención del público británico por la ambigüedad sexual de su líder, Boy George, quien adoptó una imagen de "ser andrógino", pero adoptada de tal forma que se situaba en las antípodas de la forma de vestir y maquillarse de los grupos de Rock gótico, que también ofrecían una apariencia andrógina de sus miembros, cuya imagen a caballo entre el glam y el punk, era mortecina, lánguida y sombría y que en esos primeros ochenta, estaban en su máximo apogeo. En cambio, Boy George daba la imagen opuesta, muy estudiada y elaborada para transmitir una sensación alegre y jovial, para lo cual empleaba llamativos y vistosos sombreros y ropas muy ligeras y coloridas, aspecto estético que se trasladó directamente a la música que hacía el grupo. En realidad, la estética de Boy George está muy influenciada por artistas surgidos del glam rock, como Bowie o Marc Bolan, pero con el acierto de transmitir ligereza y optimismo. Lo que está fuera de dudas es que su imagen causó sensación y traspasó fronteras, por ejemplo en España influyó mucho en el cantante, Tino Casal. 

No les fue difícil por tanto conquistar al público y convertirse en uno de los grupos más exitosos de la primera mitad de la década. El estilo de Culture Club es muy rico y variado, y aunque está fundamentado en el movimiento de la new romantic, con la que comparte la elegancia y las melodías suaves, incluye una fusión muy interesante de reggae, soul y música caribeña que hacen que su música tenga un sonido pop muy fresco y ligero, sobre todo si lo comparamos con el tono sombrío y oscuro del muchos grupos de post punk y de rock gótico. Es como si con su música quisieran de algún modo reflejar un mundo completamente diferente al de la Inglaterra fría, húmeda y gris en la que vivían, lo cual redundó en una gran aceptación por parte del público, quien veía en Culture Club un refugio cálido, sensual y agradable.

Culture Club con Boy George en el centro

Puede parecer a simple vista, que Culture Club hace una música sencilla, superficial y con clara vocación comercial, y siendo esto último verdad, no es menos cierto que tampoco es tan sencilla. Aunque es cierto que hablar de Culture Club es hablar claramente de Boy  George, quien únicamente aportaba la voz, los músicos que le acompañaban, eran altamente competentes y ejecutan perfectamente los géneros que tocaban, por diversos que estos fueran. Destacable sin duda es la labor que hace el baterista Jon Moss, quien ya había tocado con grupos de renombre como The Damned y Adam and The Ants. Personalmente me encanta la base rítmica que aporta. 

Lo mejor de Culture club estuvo en los singles de sus tres primeros años y sus dos primeros LPs, antes que por diferentes conflictos internos, terminaran por disolverse en 1986. 

Su primer álbum de debut, "Kissing to be clever" de 1982 es una magnífica carta de presentación, aunque adolece de ser un tanto irregular, alternando canciones muy buenas con otras que solo merecen el calificativo de pasables. En cualquier caso, es un disco que contiene ya unas cuantas joyas que merece la pena destacar y recordar. "Kissing to be clever" despliega una música discotequera, bailable, desenfadada, con toques de salsa, alegre y muy colorista, acorde a la imagen que ofrecía el grupo. Para ello se fundamentaban en un pop soul, con toques de dance. Del disco sobresale una balada preciosa "Do you really want to hurt me" que está dentro de lo mejor de Culture Club, y personalmente a mí es la canción que más me gusta del grupo, fusionando de forma magistral la new romántic con el reggae, algo que era muy original y nada fácil de hacer bien. El tema acompañado de un vídeo fantástico, alcanzó el número uno en UK.



Otra canción destacable editada como single es una sofisticada balada, que es una de los temas preferidos de sus fans, es "Time (clock of the heart)" , aunque a mi me gusta más aún, la marchosa con aires salseros "I'll Tumble 4 ya".

Su segundo disco "Colours by Numbers" grabado al año siguiente, es considerado su mejor trabajo y uno de los discos más relevantes de ese año 1983. Es un álbum excelente que evoluciona notablemente respecto de su álbum debut, hacia un sonido todavía más soul pop, con una mejor producción, a lo que contribuye tanto la voz más fluida de Boy George, como la variada instrumentación y el empleo del saxofón y otros instrumentos de viento, entroncándo el estilo del grupo con algo de funk. Es un disco en ocasiones relajante que tiene la virtud de generar un ambiente a lo "Philadelphia sound" con composiciones muy buenas en general. A todo esto habría que añadir unos interesantes ritmos africanos, que mantienen el toque bailable de su primer disco.

"Colours by Numbers" contiene la canción más famosa de Culture Club, "Karma Chameleon" una canción super ochentera, muy pop, en la que destaca la estrofa de la armónica, que a mí me recuerda mucho a Supertramp. Un tema alegre y muy pegadizo, que como sucede con otros temas de Culture Club, encierra detrás de ese aparente desenfado, una letra profunda que habla sobre la hipocresía y la falta de autenticidad. Es la canción estrella del grupo sin duda, con la que se consolidó como una de las bandas más influyentes del momento, alcanzando el número 1 en varios países, entre ellos España y que está acompañada también de un vídeo muy vistoso.



Otros temas muy buenos son "It´s a miracle" y la fantástica "That´s the way (I´m  only trying to help you), dos canciones en las que se acercan al soul más puro, para lo que contaron con la colaboración de la cantante Helen Terry. Tal vez la segunda mejor canción del disco sea "Church of the poison mind" en el que se puede apreciar el acercamiento al Philadelphia sound. También merece la pena la emotiva balada de transfondo amoroso "Víctim".

Tras el éxito y el reconocimiento obtenido con "Colours by numbers", el grupo afrontó su siguiente álbum con todo de cara, pero su resultado decepcionó sobre todo a la crítica, que empezó a detectar la decadencia galopante en la que iba a entrar al grupo. "Waking up with The house on fire", es una continuación del soul bailable con aires funk de su exitoso álbum anterior, pero en un nivel muy inferior. Con todo, el disco contiene uno de los grandes éxitos de Culture Club, que es "The war song", un alegato antibelicista con un ritmo muy pegadizo, criticada por algunos puristas, por ser una canción demasiado simple. A mí personalmente me gusta bastante y me parece que está a la altura de sus grandes temas, por eso he querido compartirla. Nuevamente y tal vez ese es el problema, Culture Club juega al despiste y como había hecho en la misma "Karma Chemeleon" oculta bajo una apariencia de alegría, ambigüedad e ironía, un tema profundo. Una canción que además está muy de actualidad en estos desgraciados momentos que estamos viviendo. Una vez más,  la canción se lanzó con un excelente vídeo.


El  resto del disco, más allá del primer corte "Dangerous man" y la salsera con incursiones soul "Unfortunate thing", tiene poco más que de interés, con canciones que en general carecen de la brillantez de sus primeros años. Otro tanto sucedería con su último disco, antes de la separación del grupo en 1986, "From luxury to hearteache", del que ya apenas se puede sacar nada provechoso. A pesar del intento de crear un álbum sofisticado y ambicioso, las canciones no pasan de ser productos insulsos, sin gancho y demasiado enfocados a la comercialidad.

El declive que sufrió Culture Club se debió a dos factores fundamentales, el primero vino por el habitual problema derivado del consumo de drogas, que afectó notablemente a Boy George, quien estuvo muy afectado por su adicción a la heroína, y que le llevó a estar encarcelado por posesión de estupefacientes y tener que pasar por varias curas de desintoxicación. El rendimiento del grupo bajó notablemente ya en "Waking up with The house on fire", pero resultó insalvable en su último disco, en el que Boy George llegaba con mucho retraso a las sesiones de grabación, generando situaciones de una tensión insoportable, tanto para el resto del grupo, como para la casa discográfica. Otras razones son de carácter sentimental, derivadas de las relaciones tormentosas que existían entre los miembros del grupo, especialmente entre el baterista Jon Moss y Boy George. Finalmente el grupo se disolvió, dejando un poco de sabor amargo en sus numerosísimos fans.


Valoración de 0 a 10 de su discografía: 



Nacho Díez