domingo, 31 de mayo de 2026

Años 80. The Clash y The Jam, dos colosos entre dos eras

Entre las bandas británicas situadas en la frontera de los ´70 y los ´80 y junto a otros grupos icónicos como Police y Dire Straits, The Clash y The Jam son dos de las que más destacaron. Ambos grupos fueron supervivientes de la efímera, pero intensa oleada del punk, género que muy pronto se les quedó pequeño, razón por la que se interesaron por músicas más elaboradas, siendo este precisamente el motivo por el que subsistieron en plena forma al iniciar la nueva década. Las dos bandas presentan paralelismos en su evolución, que voy a analizar conjuntamente en esta publicación, que como digo les llevaron a tener aspiraciones musicales que no se limitaban a la sencillez del punk, algo poco discutible en The Jam, pero claramente más explícito en The Clash, cuya forma de tocar nunca fue completamente punk, si exceptuamos su primer disco, sino que más bien se encuadran dentro del garaje punk, estilo donde particularmente me parece que son más  fuertes. 

Voy a comenzar por The Jam, que son uno de los grandes power trío del Rock, y que se encuentran un tanto olvidados en la actualidad para la importancia que tienen. Ellos fueron quizá la más británica de las bandas británicas, lo que no les impidió cosechar también éxito fuera de sus fronteras, aunque les costó un poco. 

The Jam posando junto a la Torre de Londres

El trío lo formaban Peter Weller, guitarra y voz, Bruce Foxton, al bajo y coros y Rick Buckler en la batería. Sus principales influencias fueron tres de los grandes ases del rock británico de los '60: The Who, The Kinks y especialmente Small Faces, de los que ye hice una entrada hace unos meses, siendo su líder Steve Marriott el prototipo de artista combativo y auténtico, que pretendía imitar Peter Weller. Debido a estas influencias tan marcadas, The Jam, alternaba la estética beat, con la imagen puramente mod, pero nunca se vestían con aspecto punk, lo que les convertía en unos outsiders del movimiento. Desde sus inicios destacaron por ser la banda punk más pulida, con un sonido menos radical y de mejor calidad, de hecho, fueron uno grupo con mucha clase y perfectamente equilibrado, como es lógico en un power trío, fundamentado en la sección rítmica.

The Jam posando con estética "beat"

Devotos de la música de los 60, contrariamente a la opinión de algunos analistas, pienso que The Jam nunca hicieron new wave, estaban demasiado apegados al Rythm&Blues, como se deduce de que su forma de tocar enérgica y de tono juvenil, aunque con letras cargadas de contenido social o poético en algunas ocasiones.

El líder indiscutible y alma del trío, era Paul Weller, dotado de una voz potente y envolvente, muy versátil para adaptarse a cualquier estilo, pero sobretodo para el sonido que realizaban. Apodado "modfather", es considerado el padre del movimiento mod de los '70. Esto se debe a que a lo largo de los últimos tres o cuatro años de la década de los '70, se produjo una revitalización del movimiento mod que afectó a buena parte de los jóvenes ingleses, lo que motivó incluso el lanzamiento de la película, "Quadrophenia" en 1979, en la que se hacía un homenaje a aquellos jóvenes mods de los ´60. Peter Weller fue uno de los más importantes exponentes y difusores de este rebrote del mod.

Durante los años ochenta publicaron tan solo dos discos, antes de su disolución en 1982. El primero de ellos, "Sound Affects" es considerada su obra maestra, incluso por encima de sus trabajos de los ´70, que aunque no son objeto de esta publicación, son todos ellos muy interesantes, pero "Sounds Affects", los supera en madurez y en calidad de sonido. El álbum, tiene una característica que va a ser común a todos los discos que voy a analizar tanto de The Jam, como de The Clash y es la diversidad de géneros que incluye, consecuencia de la necesidad de expresarse fuera de la etiqueta punk, que para 1980 era un movimiento totalmente agotado. 
La mayor influencia de "Sounds Affects" es la uno de los discos más importantes de la historia del Rock, el legendario "Revolver" de los Beatles, lo que da buena cuenta de que las propuestas de la banda estaban ya muy alejadas de sus orígenes punk, para adentrarse, aunque sea tímidamente, en terrenos como la psicodelia. La heterogeneidad del álbum es de tal consideración que a temas de corte "beat" le siguen canciones con toques de ska, lo que le convierte en su disco más creativo, inspirado y original, aunque claramente más pop y menos incisivo que sus precedentes. Uno de los propósitos que se plantearon con este disco fue intentar lograr el tan ansiado triunfo en el mercado americano, algo que consiguieron finalmente y para lo que contaron con la veteranía en la producción de Chris Parry, el mánager de The Cure.

El álbum rezuma años sesenta por los cuatro costados, buen ejemplo de ellos son los temas "Monday", o "Man un The corner shop", pero también contiene un punk elegante, refinado y fluido gracias a la perfecta compenetración de la base rítmica de Bruce Foxton y Rick Bucker, quienes tocan a las mil maravillas, pero sin renunciar a la energía primitiva y simple del punk cuando así se requiere como con la sensacional "Set The House Ablaze".

Una de las grandes piezas del disco es "Start" con el que consiguieron en forma de single el número uno en UK, una fantástica canción con aires de psicodelia sesentera, mezclada con un particular punk sofisticado. Las reminiscencias psicodélicas las encontramos también en otro temazo "Music for the last couple", pero en este caso, fusionado con ska.

Pero el tema más destacado sin duda del disco es “That´s Enterteinmet”, que es la canción que más me gusta de toda su discografía. Muy completa y melódica, es una pieza exquisita y muy lírica, en la que brilla la guitarra acústica de Peter Weller, que acompaña a un estribillo irresistiblemente pegadizo. La mayor virtud de la canción es su sencilla elegancia, resultado de la enorme clase de un grupo, en plena madurez creativa.



"The Gift", que fue el sexto álbum de la banda y segundo de la década, continúa el mismo esquema que "Sounds Affects", pero muestra las debilidades propias de un grupo que empezaba a eclipsar y a perder creatividad, perdiéndose en una excesiva y desafortunada diversidad de estilos, que van desde el funk, al soul pop e incluso ritmos caribeños, aunque siempre manteniendo ese aire de nostalgia sesentera. A pesar de ser un disco errático, logró ser el único LP con el que alcanzaron el número uno en ventas en UK, aunque en mi opinión esto fue consecuencia a una reacción tardía a "Sounds Affects". 

El disco que fue el de despedida del grupo, sirvió de base para la carera posterior de Peter Weller, en la que tras abandonar definitivamente el punk, se centró en hacer temas de soul, jazz o funk, con su nueva banda "Style Council", en lo que parece la evolución natural de un músico y lo digo entre comillas, demasiado bueno para ser punk.

Del disco merece la pena escuchar "Town called malice" y "The gift", dos temas magníficos que sí que son dignos de los auténticos Jam de toda la vida, enérgicos, juveniles, divertidos y rockeros. Es una pena que el disco no siguiera por este sendero, que si bien a lo mejor no innovaba nada, sí mantenía un buen nivel de calidad. Voy a compartir la primera de ellas, "Town called malice", un tema que está a la altura de cualquiera de sus canciones de los ´70, y que es por tanto perfectamente representativa de su Rock directo y a la vez elegante.


Personalmente pienso que lo que sucedió a The Jam en su último disco es que Peter Weller tenía ya otros horizontes musicales en mente, que requerían de otra instrumentación y otros músicos para poderse llevar a cabo, algo que se nota mucho, porque no son canciones para un trío, y a todas luces requieren de más instrumentación.  

A pesar de que el grupo estaba entrando en decadencia, nadie se explica por qué se produjo realmente la separación, puesto que estaban en la cima de su éxito, pero la decisión de Peter Weller fue irrevocable, tras un comunicado oficial, disolvió la banda aduciendo que habían hecho todo lo que tenían que hacer como grupo, que habían llegado a lo más alto y que era mejor morir de esta forma que en una lenta decadencia. Un manifestó muy punk por otra parte, pero que no gustó nada a sus compañeros de banda quienes le dejaron de hablar durante muchísimos años. Hay quien apunta a que las comparaciones con el otro peso pesado que había sobrevivido al punk y que era su banda rival, precisamente The Clash, y que estaba cometiendo los mismos errores, influyó mucho en la decisión de Peter Weller, pero esto es algo que vamos a ver seguidamente. 

Valoración de su discografía durante los ´80:

- Sounds Affects (1980)   8 PUNTOS

- The Gift (1982)             6 PUNTOS


The Clash es una de las bandas más importantes y más apreciadas del Rock británico, con la que muchos jóvenes se identificaron al final de los ´70,  años en los que la crisis económica y el desencanto social en U.K. derivada de la crisis del petróleo, estalló y encontró refugio en el combativo y radical movimiento punk, un género musical cuyas propuestas sobrepasaban lo meramente musical, para convertirse en una plataforma cultural alternativa, con altas dosis de violencia, de inspiración anarquista, que diera cabida a las quejas y protestas de una juventud británica que se encontraba en esos momentos con unas elevadas tasas de paro y un futuro incierto. En este contexto surgieron los londinenses The Clash, con el carismático Joe Strummer como cantante principal y guitarra secundaria, siendo el guitarrista principal Mick Jones, Paul Simonon estaba en el bajo y Topper Headon en la batería. 

El grupo siempre cuidó mucho su imagen y  supieron como pocos aprovechar la estética punk, aunque también aparecían en ocasiones con un aspecto cercano a los grupos de Rockabilly. La banda pronto se situó a la cabeza junto a Sex Pistols y The Damned del punk británico, pero superando el nihilismo desesperado de éstas, por una conciencia social que se reflejaba en unas letras de alto contenido político. The Clash representó el ala más comunista y activista del punk, alejado por tanto de las propuestas anarquistas. 

Desde el punto de vista musical, The Clash pronto abandonaron el sonido punk, por un estilo marcadamente saturado y áspero, más cercano al garaje. El álbum con el que se desmarcaron definitivamente del punk fue "London calling" su indiscutible obra maestra, del que no hablaré por pertenecer al año 1979, pero que pasa por ser una de las obras fundamentales de este período de transición entre décadas y que algunos críticos consideran uno de los mejores discos de la historia del Rock.

Portada de su disco "London Calling" su obra maestra de 1979

The Clash inició su andadura por la década de los ´80, con una obra discutida, ambiciosa y extrema que se publicó en 1980 en forma de un álbum triple, se trata de "Sandinista!", un trabajo que como su propio nombre indica, contiene una clara temática política, preocupada por la situación de las dictaduras militares en Centroamérica derivada de la política exterior de E.E.UU. en la que llevó a cabo un pulido muy apreciable de su sonido, que se tornó mucho menos agresivo y radical, algo que ya se había empezado a manifestar en "London Calling". En lo estrictamente musical, el grupo se decantó por ofrecer una amalgama tremenda de estilos, lo que no es demasiado difícil en un trabajo de casi dos horas y media, que van desde el ska, el reagge y su variante electrónica, el dub, hasta el funk, con guiños a la música disco e incluso al rap y por supuesto algo de punk, aunque bastante edulcorado. Incluso aparecen algunos temas de corte experimental, lo que ya es inaudito para un grupo punk. 

"Sandinista!" provoca reacciones diversas a quien lo escucha, no dejando indiferente a nadie. O lo amas o lo odias, personalmente creo que es bueno que una banda se atreva con géneros no habituales para ellos y trate de innovar, pero es prácticamente imposible que un mismo grupo pueda brillar con estilos tan diferentes entre sí, en un mismo trabajo, sin con ello restar mérito al conjunto del álbum, que por cierto, para poder lanzarlo, debido a su enorme extensión, tuvieron bastantes problemas con la discográfica, quien se negaba a apoyar económicamente el proyecto, por lo que el grupo decidió renunciar a parte de los royalties en un acto de gran humildad, honestidad y arrojo. 

De cualquier forma, con tanta variedad de géneros hay canciones para todos los gustos, unas buenas y otras no tan buenas, e incluso algunas bastante malas y otras muy buenas. De estas destacan "The magnificent seven", "The call up", "Washington bullets" y "Police on my back", un tema cañero y que recuerda al punk que hacían los Clash en los ´70 y que comparto con vosotros.


Por otra parte, es totalmente inusual que una banda que provenía del punk publique un álbum triple, algo que se consideraba un exceso propio de los mal vistos por entonces grupos de Rock progresivo de los ´70, l
o que provocó el desconcierto inicial de sus seguidores. 

Un disco como este no pudo producir más que estupor entre la crítica, y buena parte de sus fans, aunque con el tiempo ha ganado adeptos y bastante aceptación, siendo considerado uno de sus mejores trabajos. Creo que casi todo el mundo está de acuerdo en que si hubieran concentrado todos los buenos temas en uno solo disco, Sandinista! sería tan bueno casi como London Calling, pero hay demasiado relleno que dispersa el resultado final. Claramente, en su intención estaba demostrar que ellos no tenían prejuicios y que no se ajustaban a ninguna imposición de estilo, y es que realmente tocaron lo que quisieron y lo que les gustaba, en ese sentido, es un disco muy libre.

En 1982 lanzan "Combat Rock", el disco con el que obtuvieron sus mejores resultados económicos y que les daría a conocer como super banda de Rock, más allá de las Islas británicas. Al igual que vimos con The Jam, para 1982, hacía tiempo ya que The Clash se había alejado del punk y "Combat Rock" seguiría ahondando en esa separación. Es un disco discutido por buena parte de la crítica, en el que se empiezan a manifestar las tensiones que la mastodóntica grabación de Sandinista! había generado entre Joe Strummer y Mick Jones, quienes rivalizaban por el liderazgo de la banda, a lo que hay que unir los problemas de Topper Headon con la heroína, que supusieron su expulsión del grupo al finalizar la grabación de este disco. 

El álbum continúa con sus típicas canciones reivindicativas y comprometida de temática social y tono político, el título lo dice todo, "Rock combativo". Musicalmente repiten la misma estructura híbrida y heterogénea de "Sandinista!" en la que coexisten una gran diversidad de estilos. Personalmente es un disco que no me gusta demasiado aunque sí valoro, el espíritu de innovación y renovación constante que se encuentra detrás de su concepción. 

Lo mejor del disco, se encuentra el principio, los tres primeros temas están muy bien y no dan tregua ni concesión, son justo lo que alguien espera a que suenen los Clash, pero poco a poco van perdiendo energía y frescura, para perderse en vaguedades insulsas, carentes de la garra a la que nos tenían acostumbrados. The Clash es un grupo que funciona con energía, son rockeros, pero cuando se centran en hacer reagge, pierden todo su vigor y su fuerza.

La canción estrella del disco y uno de los mayores éxitos de toda su carrera, es desde luego es "Should I Stay or Should I Go", un supertema con un riff fascinante que te atrapa desde el primer momento. Curiosamente es una de las pocas canciones de los Clash  que no canta Joe Strummer, sino Mick Jones, que hay que reconocer que lo borda con esa voz arrogante y provocadora.


 

El último trabajo con la formación clásica de los Clash, fue "Cut the crap" de 1985. Mick Jones, se marchó por discrepancias con Joe Strummer, dejando un hueco que no fue fácil de cubrir, de hecho se nota muchos ausencia, como también la del batería que fue sustituido por una caja de ritmos, algo muy criticado por sus fans. Considerado su peor trabajo, es un disco bastante despreciado tanto por los incondicionales de los Clash, como por la crítica, quien no les perdonó que tuvieran la osadía de incluir canciones con sonido tecno pop, con unos sintetizadores poco afortunados. Para mí los problemas son otros, y pasan por el estado de ánimo de Joe Strummer, que afectado por las tensiones internas del grupo, no se muestra a la altura de las circunstancias, se le nota agotado, sin energía y con la voz apagada, aunque lo peor es la producción nefasta, con una lamentable mezcla de sonidos y unos arreglos poco adecuados, pero esto es responsabilidad del equipo de producción y sonido. Es evidente que con "Cut the Crap", tuvieron la pretensión de adaptarse a los nuevos tiempos, que venían marcados por la música electrónica y el tecnopop, pero sin la inspiración necesaria para sacar un resultado satisfactorio. 

Aún así a mí el disco no me parece tan malo, suenan juveniles, muy mods como en "We are the Clash", aunque en general sobran bastante los coros a lo himno futbolístico, que están en casi todas las canciones. Parece como si pretendieran dar la impresión de enfatizar la conexión con los fans, en una especie de acto de reafirmación de la banda, después de la marcha de Mick Jones. Eso sí, es el disco más punk que hicieron durante los ´80, con temas potentes como "Dirty punk" y "This is England" que es la única canción que gusta a casi todo el mundo. En realidad si al disco le quitas los sintetizadores y la producción mediocre, no es tan malo, en contra de la opinión general, pienso que el disco transmite aún frescura y es como siempre comprometido con las reivindicaciones sociales. 

Tras la mala recepción del disco, Joe Strummer intentó perseguir legalmente al productor, sin resultados efectivos. Finalmente decidió disolver semanas después la banda. Era el fin de un grupo que con el tiempo se hizo legendario, capaz de lo mejor y lo peor, pero siempre con un espíritu innovador, que tal vez fuera excesivo para su tiempo y que todo hay que decirlo, le llevó a perder buena parte de su integridad sonora, algo muy similar a lo que le sucedió a The Jam. A ambas bandas, el excesivo celo por alejarse del sonido primario del punk, les hizo perder su personalidad y su energía, señas de identidad, que ningún grupo se puede permitir malograr y que provocaron que en sus últimos discos bajaran mucho el rendimiento, sin con ello, disminuir la calidad general de su discografía, que es notable para ambas bandas.


Valoración de su discografía en los ´80:

-Sandinista! (1980)              7 PUNTOS

-Combat Rock (1982)          6 PUNTOS

-Cut The Crap (1985)           6 PUNTOS


Nacho Díez 

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