¿Qué tienen Dire Straits que los hace tan atractivos y especiales, si no son un grupo ni muy duro, ni muy suave, ni muy comercial, ni muy complejo y además su vocalista tiene una voz ronca y desagarrada? ¿Porqué te enganchan nada más escucharlos y son capaces de conmoverte con sus baladas o hacerte vibrar con sus temas rockeros? Aquí van algunas de las respuestas que se me ocurren; en primer lugar el excelente ritmo narrativo de las composiciones, generalmente pausado, aunque también movido cuando se lo proponen, en segundo lugar, la entrega y la clase con la que toca la guitarra y canta Marc Knopfler, (a pesar de no tener una buena voz), que provoca que todas sus canciones tengan algo auténtico y verdadero, justo los atributos más importantes que necesita una banda, para comunicar lo que quiere son su música. El buen gusto musical, la aparente facilidad, consecuencia de la fluidez con la que interpretan cualquier canción, son el tercer ingrediente que convierte a Dire Straits en un supergrupo y una de las bandas más grandes de los ´80, a lo que hay de añadir uno de los aspectos más importantes que debe ostentar cualquier banda que se precie, que es un sonido distintivo con el que se les pueda identificar en todo momento, en este sentido no son ni mucho menos ruidosos o agresivos, pero sí poseen un sonido sólido y al mismo tiempo dotado de un agradable tono de calidez, al que incorporan contrapuntos perfectamente diseñados para lograr canciones muy ricas en matices. Quien quiera que escucha una canción de Dire Straits, sabe que son ellos inmediatamente y lo que es más importante, nadie ha conseguido imitarlos, lo que demuestra la originalidad y personalidad de su estilo.
Dire Straits nacieron en un momento en que el Rock se encontraba inmerso en una gran crisis y desconcierto, tras el derrumbe del movimiento contracultural hippie. Corría el año 1977, y ya nada era igual que cuando aquellos muchachos de Liverpool conquistaron el mundo. De repente, surgió el punk, rabioso, autodestructivo, nihilista o la new wave, un nuevo estilo de música evasiva y muy centrada en la estética, géneros ambos que estimo por otra parte. En medio de semejante situación, aparece un grupo dotado de una elegancia impresionante, que pretende volver a los orígenes del blues y del country, a pesar de ser netamente británicos, siguiendo la senda que iniciaran bandas como Creedence Clearwater Revival o el propio Bruce Springsteen, por medio de ese subgénero llamado "Roots Rock". Dire Straits inspirándose y retornando a los orígenes del Rock, supuso un auténtico soplo de aire fresco para esos momentos convulsos, algo que el público detectó inmediatamente, necesitado como estaba de ideas claras y música directa.
Con estos antecedentes, la historia de Dire Straits no podía por menos que estar llena de cifras desorbitantes, con varios discos de platino, unos cuantos premios grammy y los galardones más prestigiosos para algunos de sus vídeos. Además es considerada por la revista especializada Classic Rock, "la banda de Rock más grande de los 80". Ya su trayectoria durante los ´70, nos dejó dos álbumes fabulosos, especialmente el primero, en el que se encuentra uno de sus clásicos más alabados "Sultans of Swing".
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| Mark Knopfler en directo |
Fue a finales del ´78, cuando Bob Dylan fue a verlos a un concierto en Los Ángeles y quedó tan impresionado por su estilo y categoría que inmediatamente se puso en contacto con ellos. Finalmente contrató a Mark Knopfler y al batería Pick Withers para grabar esa dos obras maestras de Dylan tituladas "Slow Train Coming" e "Infidels". Es difícil determinar quién influyó más en quién. Resulta innegable que Dylan ejerció un importante impacto en Mark Knopfler, especialmente en esa forma de cantar del escocés, que parece un trovador, pero creo que Dylan también aprendió mucho y adaptó muchas ideas del propio Mark Knopfler. Por otra parte, la experiencia con Dylan, repercutió notablemente en que Dire Straits dieran la impresión de ser realmente una banda de Estados Unidos.
Antes de analizar sus discos de los ´80, voy a dedicar unas palabras al líder indiscutible y alma del grupo, y es que sin restar méritos al resto de músicos de la banda, hablar de Dire Straits, es hablar de Mark Knopfler. Escocés de Glasgow, siempre con su cinta en la cabeza, llegó tarde al mundo del Rock, casi ya rozando los 30 años, lo que le aportó una extraordinaria madurez y un gran conocimiento musical. Fundó la banda junto a su hermano David Knopfler, quien le acompañaba con la guitarra secundaria, el bajista John Illsley y el notable baterista Pick Withers.
Su personalísimo e inconfundible estilo se caracteriza por no ser especialmente rápido, como otros guitarristas de Blues Rock, pero a cambio, posee una capacidad innata para transmitir sentimientos con cada nota. Mark Knopfler no es rápido porque no lo necesita, pero cuando quiere lo es, lo que pasa es que tiene suficiente talento para no tener que lucirse con punteos rápidos, de hecho, posee una técnica excelente con la que establece unos diálogos constantes con sus solos, que se contestan unos a otros y que sirven de acompañamiento perfecto a la melodía de cada canción. Dotado de una sutileza fascinante, entreteje notas de una forma muy fluida con un fraseo excelente que le hace ser en todo momento preciso y a la vez conciso, sin renunciar al cromatismo, pero sin ser en ningún momento recargado. Otra cuestión importante que da muestras de la riqueza de su estilo es que suele emplear acordes complejos influenciados por los grandes guitarristas del jazz. Pero la característica más relevante de Mark Knopfler es que hace uso del "fingerpicking", técnica consistente en tocar la guitarra eléctrica con los dedos, es decir sin púa, un método que utilizaban los primeros músicos de folk sureños y que pone de manifiesto la admiración que sentía Mark Knopfler por este tipo de música afroamericana que es la raíz del Rock and Roll. Se cuentan casi con los dedos de las manos, los guitarristas de Rock que se decantaron por esta forma de tocar la guitarra, uno de ellos fue Jeff Beck.
El primer Lp que publicó Dire Straits en los 80 fue "Making Movies". Publicado durante ese mismo año, es una auténtica joya de disco, con temas de un Rock muy equilibrado, basado en el blues, pero también en el folk. La nota negativa del disco, fue que David Knopfler abandonó la banda por diferencias con su hermano, aunque por suerte había grabado casi todas las pistas antes de irse, una mancha oscura en la historia de la banda, de la que tardó en recuperarse.
El disco se abre con una pieza absolutamente magistral, considerada como una de las obras cumbres de Dire Straits, más de 8 minutos de narración épica que recuerda al "Jokerman" de Dylan, y a la legendaria "Sultan of swing" de su primer álbum. Una pieza riquísima en matices y contrapuntos, con la que Knopfler se sale con sus continuos solos de guitarra, especialmente el último, muy extenso y que alcanza el clímax justo con un acompañamiento final de piano por parte de Roy Bittan, teclista habitual de Bruce Springteen, que dotan a los últimos instantes del tema de una profunda emotividad. Con ustedes "Tunnel of love".
Pasaron dos años tras la marcha de David Knopfler, hasta que Mark reconstruyó la banda. Es un tiempo de dudas y vacilaciones, que se terminarán superando con su siguiente álbum "Love over gold", su trabajo más ambicioso, diferente y más próximo al Rock progresivo, con temas incluso experimentales, especialmente el segundo corte "Private investigation", la única canción de todo su repertorio que no suena a Dire Straits, y que puede considerarse claramente como Rock progresivo. Se ha comentado y es verdad que con este disco, Dire Straits se aproxima bastante a las texturas sonoras de Pink Floyd.
Para lograr un álbum tan complejo, fue muy importante la incorporación del nuevo teclista Alan Clark, quien tuvo mucho protagonismo a partir de entonces y que aportó mucha riqueza sonora al grupo por medio de nuevas atmósferas de tono ambient. También influyó bastante que por aquellos tiempos, Mark Knopfler ya se había introducido en el mundo de las bandas sonoras, con aquel gran trabajo que hizo para esa maravilla de película que es "Local Hero". La influencia cinematográfica es fácilmente apreciable, no solamente por la duración de las canciones, sino por el tono intimista, evocador y muy descriptivo de las canciones.
El disco se abre con una pieza de más de 14 minutos, con la que el grupo parece querer demostrar que están a la altura de las grandes bandas de Rock progresivo, se trata de "Telegraph road", uno de sus temas más apreciados, que para muchos es su obra maestra y desde luego la más compleja. Es una canción con muchos cambios de ritmo que concluye con unos 4 minutos finales de guitarra de altísimo nivel, en los que Mark Knopfler recurre a unas progresiones armónicas maravillosas, que en ocasiones recuerda al mejor David Gilmour. Con "Telegraph road" deja bien claro que es un excelente guitarrista capaz de construir con sus solos melodías complejas y temas perfectamente coherentes. Es un tema largo pero merece la pena escucharlo, voy aponer esta versión en vivo, y así se puede apreciar como toca sin púa.
En 1983 lanzan al mercado un Ep (Extended Play), es decir un formato intermedio entre el Lp (Long Play) y el single, que suelen tener una duración media de 15 minutos. Es un curioso divertimento de la banda que pretende homenajear a las raíces del Rock, con temas de puro Rythm and Blues, swing y jazz como la fabulosa "Badges, posters, stickers y T-shirts" en la que todo el grupo está sobresaliente, con Mark Knopfler tocando como un auténtico guitarrista de jazz.
Y finalmente llegamos al quinto álbum de Dire Straits, el aclamado y laureado "Brothers in arms", lanzado en 1985. Fue durante 14 semanas consecutivas número 1 en las listas de U.K. y ha recibido varias condecoraciones de disco de platino. De impecable factura y magnífica producción, es un indiscutible clásico de los´80, que fácilmente se encuentre entre los diez mejores discos de la década. Por eso y como ya he hecho en otras ocasiones con otros discos legendarios, os lo pongo aquí para que lo escuchéis entero.
"Brothers in arms" es una obra maestra absoluta de principio a fin con varias canciones que son leyenda. Todos los temas son de altísimo nivel, con unos arreglos de lujo y un sonido perfecto de toda la banda. El álbum cuenta con la virtud de ser perfectamente accesible para todo el público, sin ser comercial, simplemente es que les salió redondo. Muy fluido y con una gran versatilidad a la hora de intercalar canciones imponentes como "Money for nothing", con baladas antológicas como "Brothers in Arms".
El disco arranca con "So far away", canción con aires sureños y un tempo lento, maravillosamente ejecutada en la que sorprende la perfecta compenetración de Knopfler con el órgano de Alan Clark y el sintetizador de Guy Fletcher. Alegría y desenfado es lo que transmite la simpática "Walk of life", un country muy bailable, en el que sobresale nuevamente Alan Clark con el órgano hammond.
"Your latest trick" es una elegante balada de atmósfera urbana, muy melódica, con una intro de saxo a cargo de Michael Brecker, uno de los grandes saxofonistas de jazz fusion. Es una pieza maestra indiscutible y sofisticada. "Why Worry" es otra balada semi acústica, delicadísima, de una belleza exquisita, que recuerda a una nana popular y con unas texturas se guitarras que parecen sacadas de las guitarras de 12 cuerdas de los discos de Génesis de los ´70.
"Ride across the rivers" es una canción de tempo lento de difícil clasificación, a caballo entre los ritmos étnicos africanos y los solos de Mark Knopler, con una riquísima instrumentación, es la más experimental del disco. Siguen dos excelentes canciones que no obstante bajan un poquito con respecto a la intensidad sobre todo de la cara A, y que dejan el campo libre para que aparezca la gran joya que da título al álbum, "Brothers in arms". No, no me he saltado "Money for nothing", es que he dejado para el final, las dos canciones más reconocidas y famosas del disco, que también son las mejores y las más exitosas.
Empezaré por "Money for nothing" que paradójicamente es una sátira de las estrellas de Rock y que acabó siendo un éxito atronador. Temazo mítico que cuenta con el acompañamiento de Sting, en la intro y en el estribillo durante el resto del tema, es excelente desde la primera a la última nota. Estremecedor el arranque que va poco ganando en clímax con unos sintetizadores que evocan una muy atmósfera ambient hasta que uahuhh!!!, aparece la batería marcando el giro increíble que va a tomar la canción y que culmina con el riff galáctico que todo el mundo conoce, que además durante unos segundos se queda sonando solo ¡Cómo se nota que toca sin púa!, pura magia. Sobran las palabras. El vídeo que marcó una época, es uno de los más emblemáticos de toda la década de los ´80.
Por último "Brothers in arms", un alegato antibelicista, que según parece está basado en la guerra de las Malvinas, es una balada intimista que despliega una enorme carga emocional durante los más de siete minutos intensos que tiene de duración. Tremendo el inicio épico, casi sepulcral, que da paso a una guitarra inconmensurable que marca una melodía triste acompañada maravillosamente por el órgano de Alan Clark, y la voz apagada y lejana de Mark Knopfler. Cuando la escuchéis fijaros como los dedos de Mark Knopfler se deslizan suavemente pero con total precisión, casi llorando las notas que circularmente enfatizan una y otra vez la melodía principal. Gran vídeo también que se ajusta perfectamente al tempo de la canción.
Después de "Brothers in arms", Dire Straits no volvió a grabar ningún disco. Tras el éxito multitudinario masivo y descomunal que tuvo el disco por todo el mundo y las giras agotadoras que duraron casi dos años, decidieron tomarse un merecido descanso, que Mark Knopfler aprovechó para hacer proyectos en solitario y participar en bandas sonoras de películas.
En 1988 Mark Knopfler anuncia la disolución de la banda, aduciendo cansancio de los miembros del grupo, lo que parece indicar un hastío ante la popularidad y la fama que la verdad, nunca buscaron y además no les gustaba. No parece en absoluto que Dire Sraits entrara en una crisis de creatividad o que experimentara problemas internos, simplemente decidieron dejarlo, con lo que el Rock quedó huérfano de una de las bandas más legendarias de todos los tiempos.
Valoración de su discografía en los ´80:
- 1980: Making Movies 7 PUNTOS
- 1982: Love Over Gold 8 PUNTOS
- 1983: Extended Play (E.P.) 8 PUNTOS
- 1985: Brothers in Arms 10 PUNTOS
Nacho Díez

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