Es evidente que proceder de Liverpool imprime carácter en esto del Rock, como parece deducirse de la fuerte personalidad de Echo & the Bunnymen, una banda que pretendieron erigirse en algo así como los Beatles del post punk. Más allá de que pudieran conseguirlo, lo que es indiscutible, es que son una de las agrupaciones más genuinas del post punk británico, como demuestra la aureola de grupo de culto que siempre han tenido.
Cuando se analiza la música de un grupo con tanto temperamento como Echo & the Bunymenn, se corre el riesgo de no reflejar plenamente todas las matices que encierra su música, cargada de atmósferas densas, sombrías y reminiscencias psicodélicas, pero de una psicodelia postmoderna, no de aquella idílica psicodelia que parecía salida de la campiña inglesa de los '60. Su influjo a lo largo del tiempo es muy apreciable, en buena medida por esta carga de psicodelia revisada y adaptada a los años ´80, que les convirtió en uno de los pilares en los se fijaron los nuevos grupos que surgieron en la siguiente generación, artífices del Rock alternativo de los '90 y el movimiento indie.
La arquitectura sonora de Echo & The Bunymenn, responde a una visión existencialista de la vida, que refleja con maestría y una gran carga emocional las almas desesperadas de la juventud británica "sin futuro" de principios de los '80. La riqueza de estilos y géneros que sobrevuelan su música, les ha servido para ser tildados igualmente de intensos y opresivos, o de épicos y urbanos. Echo and the Bunymenn cuentan además con una de las mejores bases rítmicas del post punk británico y en general es una banda que sorprende por el perfecto acoplamiento de sus miembros, que la hace ser muy compacta y muy firme.
![]() |
| Sensacional portada de su disco debut "Cocodriles" |
Por cierto que Echo & The Bunymenn fue uno de los grupos que más gustaba y sonaba en España y en particular en los ambientes alternativos de la movida madrileña. Memorable fue aquella visita que hizo en 1984 al programa "La edad de oro", que presentaba Paloma Chamorro.
El álbum con el que debutaron en 1980 lleva por título "Cocodriles", un disco que responde perfectamente a los postulados del post punk y uno de los preferidos por sus fans. Profundo, directo, es una obra que ayudó a definir el género y que navega en la misma estela cargada de melancolía existencial, que inauguraron Joy Division. El arranque es espectacular, con la canción "Going up" anunciando lo que va a venir después, una música cruda, eléctrica, a base de guitarras rasgadas y acordes distorsionados, sin presencia alguna de sintetizadores, únicamente el cuarteto de músicos que ha sido la base inamovible del grupo, durante la década de los '80. Ian Maculloch magnífico cantante dotado de una voz cautivadora y guitarra auxiliar, Will Sergeant guitarra principal, Les Pattinson en el bajo y Pete de Freitas en la percusión y la batería. El disco que por cierto tiene una portada excelente y misteriosa como todas las de Echo & The Bunymenn, desarrolla un sonido crepuscular y decadente. Me gusta mucho todo el disco, pero destacaría, la mencionada "Going up", la espectacular "Happy death men", un canción de corte experimental, cargado de una fría pero intensa psicodelia, un temazo auténtico. También me gusta mucho "Do it clean", más rockera y marchosa y el cierre del disco con una canción muy punk, "Simple staff". Pero por encima de todas ellas, "Rescue" que es la canción que más me gusta de toda su trayectoria. Una canción perfecta a la que no le falta ni le sobra una sola nota.
Voy a compartir una versión en directo de "Do it clean", con la que se puede apreciar la intensidad de el grupo en vivo.
A "Cocodriles" le siguió un año más tarde, el álbum "Heaven up here". Como cabía esperar mejoran mucho el sonido respecto del primer disco, además de ir ganando en madurez, con un gran trabajo de todos los miembros del grupo. La batería está que se sale, con un Pete de Freitas muy inspirado, el bajo colosal como siempre y las guitarras suenan más sofisticadas y desgarradoras aún que en "Cocodriles". Al principio da la impresión de ser un disco un poco menos oscuro, como la portada en la que se divisa la luz de un amanecer gris, pero es un espejismo, poco a poco el disco se torna nuevamente neblinoso y frío, como la insensible soledad de una sociedad desolada y gris. Hay menos psicodelia y más post punk. La única pega de"Heaven up here" es que es demasiado homogéneo y se echa en falta una canción que destaque, además de pecar de un conceptualismo que le resta un poco la frescura de su primer álbum. Las mejores canciones para mí están en la cara A, especialmente "Show The strange", "Promise" y "With a hip". La segunda cara es más sombría aún, excepto el último corte, la sensacional "All I want", en el que aparece cierto optimismo, tal vez en un intento de mostar una última llama de esperanza.
Una característica común de estos dos primeros discos, como he mencionado es la ausencia de sintetizadores, aspecto muy importante que provoca que el sonido sea más denso y a la vez más frío, auténticamente post punk.
El tercer álbum publicado por Echo & The Bunymenn lleva por título "Porcupine". Es un disco muy intenso, tal vez más, que ya es decir que los dos anteriores y de corte más experimental. En el disco contaron con la colaboración ni más ni menos que de L.Shankar, el prestigioso instrumentista de jazz indio, que toca el violín y la viola. Una apuesta muy arriesgada y estimable pero que no contó con el reconocimiento de público y crítica que no terminó de comprender el disco. Tuvieron que pasar los años como suele ser habitual en estos casos, para que empezara a ser valorado como se merece. El grupo evoluciona hacia un sonido algo más evocativo y menos frío, calidez que viene de la mano precisamente de la aportación de Shankar. No obstante el sello de identidad del grupo se mantiene, con las atmósferas crepusculares o la voz profunda, desgarrada y en ocasiones áspera de Ian Maculloch. El disco arranca de forma espectacular con la viola de Shankar en el tema "The Cutter", haciendo adornos arábigos muy originales. Una de las canciones donde Echo & The Bunymenn se encuentran más cohesionados, dando como resultado una de las piezas fundamentales de su carrera.
Estamos en 1984 y los miembros de Echo & The Bunymenn, discuten entre ellos. "Porcupine" no ha funcionado como esperaban, la casa discográfica presiona, y sus fans están desconcertados. Con estos antecedentes, el grupo pretende hacer un cambio radical de estilo y graba el ambicioso álbum "Ocean Rain", considerado su cima creativa. Podemos decir que la apuesta les ha salido bien. Conscientes de que se jugaban el todo por el todo, enriquecen de manera asombrosa la instrumentación del grupo, así como los arreglos y la producción, creando un estilo mucho más sofisticado, cercano al pop barroco, aunque como no, con tintes psicodélicos, en la línea experimental que habían iniciado con "Porcupine". Para lograr este nuevo sonido, se acompañan de una importante sección de cuerda, que incluye violas, violonchelos, arreglo orquestales y también instrumentos tan poco rockeros como congas, marimbas y xilófonos. Evidentemente el disco es muchísimo más melódico que todos sus trabajos anteriores. Se aleja totalmente de los postulados propios del post punk, aunque mantiene sus clásicas atmósferas épicas. Parece claro que la intención que está detrás de "Ocean Rain" era demostrar que ellos no se ajustaban a ninguna etiqueta y que estaban por encima de cualquier género, como todas las grandes bandas de la historia del Rock.
El componente psicodélico brilla en temas como "The yo-yo man" y "Thorns of crowns" ambos excelentes y muy influidos por "The Doors", una de las bandas que más admiraban. De hecho es en Ocean Rain donde la voz de Ian McCulloch, pretende asemejarse más a la de Jim Morrison. El álbum como siempre, cuenta con una extraordinaria portada.
A temas desasosegantes, le siguen canciones más o menos alegres como "Seven seas", una de las mejores del disco o "My Kingdom", un bonito tema en el que podemos disfrutar de los Echo & The Bunymenn más líricos. El disco se cierra con la canción homónima "Ocean Rain" una especie de himno místico que encierra cierta esperanza, con una orquesta de cuerdas magnífica, como pasa en la evocadora "Nocturnal".
La obra maestra del disco y el tema más famoso de Echo & The Bunymenn, y por los que son más conocidos es la balada de corte neorromantica "The Killing moon". Como le pasa a "Rescue", es una canción que roza la perfección absoluta del principio a fin, y que en la actualidad es considerada uno de los grandes himnos del post punk, cargada de una atmósfera enigmática, que personalmente me evoca en ocasiones, a la magia que desprenden grupos como Ultravox.
En resumen un gran disco, con aires de art rock, que a pesar de que fue bien recibido y de ser aclamado como el mejor de su carrera, no es un disco tampoco demasiado fácil de escuchar.
Tras dos años largos de parón, en 1987 sacan su último disco de la década, un disco que lleva por título únicamente el nombre del grupo, "Echo and the Bunymenn" lo que da buena cuenta de la falta de motivación, inspiración y creatividad en la que se había sumido la banda, después de haberse vaciado completamente con "Ocean Rain". Es su obra más edulcorada, menos cargada de atmósferas tormentosas y más próxima al pop y en consecuencia alejada del post punk, que para aquellos años era un género ya bastante agotado. Esto no es inicialmente algo negativo, pero si es cierto que es un trabajo en el que el grupo está un tanto perdido y falto de energía. No obstante cuenta con una producción muy buena, lo que hace que el disco suene francamente bien.
Cabe destacar la colaboración Ray Manzarek, teclista de los Doors, la legendaria banda que tanto admiraban, pero que particularmente me parece que pasa bastante inadvertido. La guitarra que era el instrumento más importante o al menos el que más sonido aportaba al grupo, también está un poco más apagada, aunque con un sonido más limpio y fácil de escuchar. El bajo en cambio, sigue bastante vigoroso y por último la batería acusa los problemas que había tenido Pete de Freitas en los últimos años, en los que se había desvinculado bastante de el grupo, llevando una vida bastante disoluta por otra parte.
El disco disgustó bastante a los fans y desencadenó la crisis definitiva, de un grupo que había estado demasiado ensimismado tal vez en sí mismo. A pesar de todo no es un mal cierre, hay bandas que han caído con muchísimo más estrépito. Personalmente pienso, que el disco no ha envejecido mal y lo que es más importante, escuchar canciones sencillas y directas se agradece después de tanta música oscura. Como la canción que abre el disco "The Game". También es valorable la voz de Ian McCulloch que es bastante elegante a lo largo de todo el disco, aunque pierde la potencia a la que nos tenía acostumbrados. Otras canciones interesantes son "All in your mind" con un apreciable trabajo de la guitarra y la mejor canción del disco que sea probablemente "Lipes like sugar". Y que voy a compartir
El disco acaba con una balada que recuerda las canciones de Ocean Rain con una orquesta de cuerda muy bonita "All my Life". Sea como fuere el disco la verdad es que obtuvo unas buenas ventas, sobre todo en Estados Unidos, y como digo aunque no es representativo de su estilo, es digno de la banda.
Echo & The Bunymenn, se separó después de la grabación de este disco, fundamentalmente por el tremendo ego y narcisismo de Ian McCulloch, quien cada vez estaba más alejado del resto del grupo, y que empleaba su tiempo muchas veces para realizar declaraciones bastante fuera de tono, con respecto a los compañeros del grupo o incluso a otras bandas. Todo parece indicar que los elogios que recibió a lo largo de su carrera, sobre todo por la crítica, se le subieron la cabeza. Esto unido a un considerable alcoholismo, hacían la convivencia con él bastante difícil. Por otra parte, el baterista Pete de Freitas falleció en un accidente de moto en 1989.
Lo que está fuera de toda discusión es que Echo & The Bunymenn es una de las bandas más interesantes del panorama alternativo de los '80 y que su ánimo experimental vanguardista y atrevido, les convirtió en uno de los grupos más influyentes de la década. Un grupo que al fin y al cabo, nos regalaron con su música, una luminosa oscuridad.
Valoración de su discografía:
- Crocodiles (1980) 8 PUNTOS
- Heaven Up Here (1981) 8 PUNTOS
- Porcupine (1983) 7 PUNTOS
- Ocean Rain (1984) 8 PUNTOS
- Echo & the Bunnymen (1987) 6 PUNTOS
Nacho Díez
.jpeg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario