domingo, 4 de octubre de 2026

Años 60. The Doors II. "Fiel a su propio espíritu"

Habíamos dejado la historia de The Doors en el punto en el que Jim Morrison a partir de 1968, se entregó a una vida de excesos, cuyas consecuencias fueron determinantes para el futuro del grupo. En realidad, esta conducta venía de tiempo antes, pero se vio acentuada a partir del momento en que se convirtió en un estrella del Rock, y no precisamente porque no supiera asimilar el éxito, algo que nunca le interesó, ni le preocupó en lo más mínimo, fue más bien, la identificación con los poetas malditos del romanticismo y simbolismo francés y de la Beat Generation, lo que le llevó a potenciar su conducta extravagante y alejarlo de toda norma social. De hecho, Jim Morrison empezó a consumir drogas antes de formar The Doors y lo hizo con el fin de alcanzar el mayor tono dionisíaco posible en su vida y con ello, aportar mayor fuerza, intensidad y crudeza a sus poemas. En mi opinión, el problema que tuvo, fue que realmente vivió con total intensidad aquellos años, a lo que hay que sumar que el ambiente del mundo Rock, no era el más propicio para tomarse la vida con un poco de más de mesura. Las consecuencias de esta vida desordenada afectaron directamente al grupo, fundamentalmente de dos formas: en primer lugar, con retrasos y desajustes en las sesiones de grabación, a las que Jim Morrison acudía completamente ebrio y eso cuando llegaba a tiempo y no tenía que grabar sus pistas él solo, porque el resto del grupo ya habían grabado las suyas. En segundo lugar y en un sentido aún mucho más grave, debido a los escándalos que protagonizaba sobre todo en sus actuaciones en directo, en los que mostraba un comportamiento abiertamente provocativo y caótico, con happenings demasiado atrevidos para la época, en los que Morrison experimentaba con trances chamánicos o se comportaba como un showman, dependiendo de como se encontrara en cada momento. Los conciertos de The Doors, acababan en muchas ocasiones en auténticos escándalos y en desórdenes públicos. Esta actitud afectó sobremanera al resto del grupo y sus relaciones con Morrison, especialmente tensas en el caso del baterista John Densmore, quien estuvo cerca de abandonar la formación. El alcoholismo y la adición a los alucinógenos de Morrison estaba fuera de control, pero también es cierto que él era consciente de todo lo que estaba pasando, de algún modo estaba experimentando con sus propios límites. 

Como no podía ser de otro modo, su conducta autodestructiva, le acarreó serios problemas con la justicia, que derivaron en varios arrestos, uno de ellos en pleno escenario durante un concierto en New Haven, suceso que marcó un antes y un después para toda la banda.

Jim Morrison siendo detenido durante el concierto de New Haven 


Más allá de todas estas circunstancias que rodeaban la vida de Jim Morrison, el grupo estaba en la cresta de la ola, tras el éxito de sus dos primeros discos. Así las cosas, publican en el verano de 1968, "Waiting for the sun", un disco muy interesante aunque poco valorado en su momento, en el que el grupo se desentiende del Blues casi por completo, pero no de la psicodelia y sobre todo la experimentación. Para mi se trata de un disco de Art Rock en toda regla, poco rockero, relativamente pausado, y muy sofisticado. En todo el disco hay un gran trabajo de Manzareck, que se amolda perfectamente al sonido psicodélico y a las propuestas experimentales. En suma un muy buen disco, que el tiempo se ha encargado de poner en su merecido sitio. Es además un trabajo bastante anticomercial, a pesar de que la canción que abre el álbum  "Hello I love you" fue un gran éxito. Canción que en mi opinión jamás debería haber estado en el disco, porque no representa al resto del álbum y lo que es peor, es un plagio del tema de los Kinks  "All day and all of the night". Menos mal que todos estos tipos eran muy enrollados y el bueno de Ray Davies, tras hablar con Manzareck, quien reconoció que utilizó el riff de Davies, decidió retirar la demanda que había interpuesto. El disco tiene un buen número de canciones destacables, como "Love Street", agradable balada de reminiscencias dylanianas, "Spanish Caravan", tema que muestra los conocimientos de guitarra clásica de Robbie Krieger, quien se atreve a citar por unos segundos el concierto de Aranjuez, "My Wild Love" un impresionante gospel cantado "a cappella" con el único acompañamiento de una tímida percusión, "The Unknown soldier", temazo antibélico, de corte psicodélico que reproduce hacia su mitad, el sonido del fusilamiento de un soldado, o la que cierra el disco, "Five to one" una pieza de rock crudo con una magnífica voz quebrada de Morrison y un fabuloso solo de Robbie Krieger. Aunque el super tema para mi del disco es "Not to touch the earth", pura psicodelia y experimentación de altísimo nivel que para mi, está entre lo mejor de toda la discografía de The Doors. Es un tema exigente, muy poco comercial, que muestra la cara más rabiosa del grupo californiano y que os reproduzco para que la disfrutéis.


En su siguiente trabajo, "Soft Parade", se aprecia y de qué manera los problemas que estaba pasando la banda y en especial Jim Morrison. Por algún motivo, tal vez por su afán de innovación y búsqueda de originalidad, decidieron incorporar al sonido del grupo, elementos de soul y jazz, pero con bastante poca fortuna, de ahí que sea considerado de forma general su peor disco, opinión que comparto plenamente. A pesar de que cuenta con una producción bastante cuidada, todos los miembros de la banda están muy perdidos y desdibujados, y aunque vuelven a jugar con la experimentación, no logran transmitir ninguna sensación interesante. El disco cuenta con numerosos arreglos de viento, que tampoco aportan un apoyo consistente al conjunto del álbum. Respecto a Jim Morrison, está muy apagado, desorientado, casi irreconocible en todo el disco. Lo único que puede salvarse son algunas partes jazzísticas y de incipiente Rock progresivo, de la canción que da título al disco, una suite larga bastante estimable, pero alejada de la contundencia de las grandes piezas largas de The Doors. También "Shaman´s Blues",  "Do it", y en menor medida "Wild child" son tres buenos temas, que conservan en buena medida la energía del grupo. 

La desfavorable acogida de "Soft parade", llevó al grupo a retomar su antiguo sonido de Blues potente y psicodelia urbana, con su álbum "Morrison Hotel". La idea de titular así el disco, surgió de la existencia de un hotel con ese nombre a las afueras de Los Ángeles, lo que provocó auténticas peregrinaciones para ir a visitarlo.  "Morrison Hotel", es un disco en el que el grupo recobra el pulso y el buen tono que les había caracterizado. Todos los miembros del grupo vuelven a estar inspirados y brillantes, con un Jim Morrison cuyos apuros judiciales, parece que le habían hecho reaccionar y recuperar en parte el nivel al que nos tenía acostumbrados, aunque personalmente creo que su voz no está tan nítida, ni tan segura como en otros discos, sobre todo en la cara B, pero el buen hacer del resto del grupo compensa con creces, esta carencia y saca adelante un álbum que están entre los mejores de los Doors. Estamos a principios de 1970 y al menos, los conciertos dejaron de ser motivo de escándalo, y aunque mucha gente iba a verlos precisamente por este motivo, lo que se encontraban era con una banda perfectamente integrada y acoplada y un Jim Morrison, más centrado en la música, que ya no se tiraba por el suelo, y que además presentaba una aspecto mucho menos juvenil, con bastantes kilos de más y una barba profusa. Esto no significa que no siguiera cometiendo los mismos excesos, pero con un poco más de moderación. Como es lógico, todo esto redundó en un trabajo magnífico, el más rockero de todos cuantos publicaron, que no puede arrancar de mejor forma, con la legendaria "Roadhouse blues", uno de los grandes himnos de The Doors, que demuestra la madurez que habían ido acumulando con los años. Obra maestra absoluta, aquí os la dejo.

De cualquier modo, el disco va bajando en intensidad, más que nada que porque las primeras canciones son tremendas buenas, desde "Waiting for the sun", un posible homenaje a su álbum del 68, que es el tema más psicodélico del álbum, hasta "You make me real" o "Peace Frog", dos piezas de Rythm & Blues fabulosos, muy directos y enérgicos.     

Y llegamos finalmente a "L.A. Woman" el último y excelente disco que The Doors grabaron con Morrison, publicado en Abril de 1.971, un trabajo con un sonido y unos arreglos impecables, a lo que hay que añadir una producción sobresaliente. Un disco redondo, que muestra a un grupo muy cohesionado, en el que se nota y se agradece mucho, la colaboración de Jerry Scheff, el por entonces bajista habitual de Elvis Presley, que hace un trabajo sensacional, con el que la banda gana mucho en su sección rítmica. 

"L.A. Woman" es uno de los álbumes más creativos e inspirados de The Doors y uno de los más apreciados por sus fans. Francamente recomiendo escucharlo entero, porque no tiene desperdicio. Esencialmente es un disco que vuelve a los orígenes del Blues, con Robbie Krieger y Ray Manzareck en un nivel altísimo, combinando ambos con maestría la energía natural del grupo, con sonidos un poco más setenteros y evolucionados. A pesar de que Jim Morrison, estaba dejando las drogas psicotrópicas, continuaba muy enganchando al alcohol, sin embargo nada de esto se dejó entrever en la voz de Morrison, que está de nuevo magnífica, volviendo a interpretar las canciones con la furia a la que nos tenía acostumbrados. 

Como digo es un disco casi perfecto, del que personalmente adoro la canción con que se abre el disco, "The Changeling" aunque las grandes piezas son el tema que da título al disco, "L.A. Woman", un tema de Rhythm and Blues, con tintes psicodélicos, que cuenta con un Jim Morrison sensacional, rabioso y crepuscular al mismo tiempo, y "L´America", una canción experimental impresionante, que comienza de un modo enigmático, evolucionando hacia un Blues potente y finalizando de nuevo de forma misteriosa e hipnótica. Es una pieza que pone de relieve el altísimo nivel creativo que The Doors habían alcanzado. De cualquier modo el tema estrella del disco y quizá la gran canción de despedida de los Doors, sea "Riders on the storm", un Blues psicodélico espléndido de tempo lento, que es el resumen perfecto del sonido de la banda, otra obra maestra, legendaria, con un ritmo muy pegadizo, en el que sobresale, un Manzareck colosal. 


Después del éxito y la aceptación de sus dos últimos discos, el grupo parecía regresar definitivamente a la normalidad, pero los problemas con la justicia de Jim Morrison no cesaban, así que decidió abandonar su país natal e instalarse en París, ciudad que le recordaba a sus adorados poetas franceses. Su idea al irse a vivir a la capital francesa, era escribir poemas y tratar de desengancharse del alcohol, objetivo que no logró, de hecho, según cuentan quienes le vieron en aquellos meses, Jim Morrison presentaba un aspecto descuidado, cada vez con mayor peso y con una imagen muy alejada del carismático líder que había sido. 

Nadie sabe a ciencia cierta que sucedió antes de la mañana del 3 de Julio de 1971, en que su novia Pamela Courson, encontró el cadáver de Jim Morrison en la bañera de su apartamento. La causa oficial de la muerte fue de un paro cardíaco, generado posiblemente por el abuso desmedido del alcohol, que al parecer había deteriorado mucho su salud. Hay quien apunta a la posibilidad de que sufriera una sobredosis de heroína, pero Jim Morrison no parece que fuera consumidor de este tipo de droga, entre otras cosas porque tenía fobia a las agujas. Nuevamente el misterio rodea la muerte de otro de los grandes iconos de los años ´60 y son muchas las teorías de conspiración que circulan en torno a su muerte, ya que no se practicó autopsia alguna al cadáver y realmente no se sabe muy bien lo que ocurrido. Como no puede ser otro modo y dado que murió a la fatídica edad de 27 años, al igual que Brian Jones, Jimi Hendrix y Janis Joplin, pasó a formar parte inmediatamente del llamado club de los ´27, 

Al margen de estas especulaciones, la pérdida de Jim Morrison fue absolutamente irreparable y el grupo jamás se recuperó, aunque publicaron algunos discos posteriormente. El legado del gran poeta maldito del Rock es inmenso, no sólo por su actitud subversiva, sino también por su forma agresiva de reaccionar ante la fama, que ha influido decisivamente en todos los movimientos alternativos posteriores y en especial en los ambientes más undergrounds. También sirvió de inspiración para muchas bandas de punk, por su forma de comportarse en el escenario, totalmente adelantada a su época, como demuestra el hecho de que el mismísimo Iggy Pop, decidió formar su banda The Stooges, después de ver a Jim Morrison en una de sus actuaciones con The Doors. Para entender a Jim Morrison no sólo hay que verle como un espíritu rebelde, sino como una persona absolutamente apasionada y entregada a su arte, que quiso ser coherente con su concepción poética y al mismo tiempo, trágica de la vida.  

Jim Morrison está enterrado en el cementerio de París y todavía en la actualidad su tumba sigue siendo visitada por miles de admiradores cada año. En su epitafio se lee la siguiente inscripción en griego: "ΚΑΤΑ ΤΟΝ ΔΑΙΜΟΝΑ ΕΑΥΤΟΥ" que traducido significa "Fiel a su propio espíritu".  


Valoración de sus cuatro últimos discos de estudio:



 Nacho Díez