sábado, 19 de septiembre de 2026

Años 60. The Doors I. Fuego y pasión

Hablar de The Doors, es hablar de uno de los pesos pesados, no ya de los años ´60, sino de toda la la historia del Rock. Si su trayectoria no se hubiera visto bruscamente interrumpida en 1971, fácilmente estarían a la altura de cualquiera de las grandes leyendas, que como Led Zeppelin, The Who o Rolling Stones, han tenido una discografía extensa y prolongada. Pocos grupos han sido capaces como fueron The Doors, de hacer letras de altísima calidad y una música de primer nivel, preservando siempre una gran originalidad, al mismo tiempo que alcanzaban cifras de ventas de vértigo, consiguiendo que todos sus discos, se dice pronto, todos, obtuvieran el calificativo de discos de oro.  

En efecto, The Doors, siempre se preocuparon por no repetirse, tal vez por la notoriedad que alcanzaron con su primer disco, circunstancia que les obligó a reinventarse en cada nuevo proyecto que afrontaban. El estilo de los Doors, en sus primeros años puede catalogarse de un Blues psicodélico muy potente y en ocasiones oscuro, cargado de atmósferas densas, inquietantes y misteriosas, en las que a los momentos de clímax, seguían pasajes de una tensa serenidad. Nadie ha podido volver a hacer algo parecido, especialmente por la forma de tocar de cada uno de los instrumentistas, incluida la personalísima voz de su cantante y líder, Jim Morrison. A medida que fueron publicando discos, ahondaron en la psicodelia y la experimentación, aunque nunca renunciaron tampoco a buscar nuevos sonidos y horizontes, que les aproximaron al Art Rock o al jazz. 

The Doors con Jim Morrison en primer término

El sello distintivo del grupo venía de la mano de la voz inconfundible del genial Jim Morrison, cuyo estilo profundo y potente estaba perfectamente complementado por la calidad que atesoraban el trío de músicos que completaban el grupo, el fantástico teclista Ray Manzarek, el no menos sobresaliente guitarrista Robby Krieger, ambos con formación clásica, y el formidable baterista de marcada influencia jazzística, John Densmore. Una de las peculiaridades del grupo es que no contaba con un bajo, algo realmente inusual sobre todo en una banda de Blues Rock, el cual era suplido gracias a la habilidad de Ray Manzareck, que reproducía el sonido del bajo con el teclado, aunque en las actuaciones en directo, si incluían un bajo real, tocado por algún músico de estudio.

Aunque hay quienes han criticado un exceso de intelectualidad en las propuestas de los Doors, pero lo cierto es que lo que les convierte en un grupo excepcional y más interesante que muchos de las bandas de los ´60, es la manera en que utilizaban la energía consustancial del Rock, para comunicar sus inquietudes artísticas. Todo el mundo sabe que escogieron llamarse The Doors, en homenaje a un verso del poeta romántico y gran místico inglés, William Blake, que a su vez, fue utilizado por Aldous Huxley para titular su ensayo dedicado a las experiencias con alucinógenos, "Las puertas de la percepción". De esta manera, junto a la vocación mística y romántica del grupo, aprovecharon para hacer una descarada alusión al mundo de las drogas.  

En efecto, The Doors, fueron algo así como un grupo serio o al menos con planteamientos que no se limitaban a la experiencia inmediata del Rock´n Roll. Sus dos miembros fundadores, Jim Morrison y Ray Manzareck, habían estudiado juntos cinematografía en la Universidad de California, y Jim Morrison desde muy joven escribía poesía. Precisamente la idea de formar el grupo surgió en el 65, de la propuesta que hizo Manzareck a Morrison, para poner música a un poema suyo. Los otros dos miembros eran conocidos de Manzareck, y terminaron de incorporarse ese mismo año.

El alma y líder del grupo siempre fue Jim Morrison, una de las figuras más emblemáticas del movimiento contracultural de la década de los ´60, cuya fuertísima y enigmática personalidad, le convertía a la vez, en alguien fascinante, seductor, místico, pero también épico y siempre teatral. Jim Morrison fue un poeta de espíritu bohemio, que un día decidió hacer música, una persona muy especial, de gran sensibilidad y talento artístico, con un carácter irreductible e indomable. Durante su corta vida, mostró interés por el cine, la pintura y la literatura, aficiones a las que hay que sumar desde muy joven, el gusto por la experimentación con los alucinógenos. Tal vez su personalidad tan marcada, vino marcada por la férrea disciplina con la que le educó su padre, un almirante de la marina, del que renegó  totalmente. A partir de sus años universitarios, Jim Morrison, se convirtió en el polo opuesto de su padre, llevando una vida desordenada y disoluta a imitación de los grandes poetas franceses, Baudeleaire, Verlaine o Rimbaud. Fue en estos años donde se forjó una identidad, que posteriormente, lo convirtió en el gran poeta maldito del Rock.

Como suele decirse, el hambre se juntó con las ganas de comer. El tiempo que le tocó vivir fue el de la gran eclosión de la rebeldía juvenil de los ´60, manifestada en el movimiento hippie y la contracultura. El entusiasmo y la intensidad con la que vivía, le hicieron cometer excesos, a los que me referiré posteriormente, que si bien fueron comunes a muchas otras estrellas del  Rock de aquellos años, en el caso de Jim Morrison, alcanzaron cotas excepcionales.  

Pero por el momento vamos a comenzar con la publicación en 1967 de su primer álbum, titulado igual que el nombre del grupo, "The Doors". Pocos discos han provocado un consenso tan generalizado entre la crítica y el público, como este primera obra de The Doors, sin ninguna duda, uno de los mejores debuts de la historia del Rock, una auténtica obra maestra de principio a fin, que es de obligada escucha y en el que la banda suena más fresca y fluida, que en ningún otro trabajo posterior. Prácticamente todas las canciones son memorables y se encuentran entre las mejores y las preferidas de sus fans. No es para menos, porque hay unos cuantos temas del disco que han entrado en la historia del Rock, como "Break on Through", un Blues intenso, con mucha energía, cuya temática provocadora, generó las primeras censuras al grupo. "Soul Kitchen", " un blues en este caso de tempo lento, en el que brilla el vozarrón de Morrison y Ray Manzareck, quien da una sensacional lección de como acompañar un blues con el órgano, pero muy especialmente, dos temas absolutamente míticos que representan perfectamente el espíritu de los Doors, "Light my fire", un blues denso y a la vez enérgico, que arranca con un ostinato de órgano, que en seguida da paso al tema principal de la canción, al que sigue un solo de órgano absolutamente antológico de Ray Manzareck, y posteriormente otro solo, en este caso del guitarrista Robby Krieger, de una elegancia fabulosa. Ambos solos, están magistralmente acompañados por Densmore, que golpea sin descanso y con rotundidad la batería. Tras esta sección instrumental, regresa el ostinato de órgano y nuevamente la melodía, cerrándose la canción, a través de una perfecta estructura circular. 



Y "The End", tal vez el tema más impactante y a la vez inquietante de The Doors, una suite larga de casi doce minutos, absolutamente extraordinaria, en el que todos los músicos están sobresalientes. Esencialmente es una pieza psicodélica, que se desarrolla como una especie de mantra, con una cadencia lenta y obsesiva. La voz de Morrison, gime, grita, declama, suplica, pero sobre todo modula perfectamente el ambiente tenso e hipnótico que rodea toda la canción. Mientras la guitarra repite obsesivamente una secuencia de notas de forma compulsiva, el órgano crea una atmósfera tensa, que es la idel para un argumento que trata de una forma muy cruda el complejo de Edipo. Finalmente la batería también hace un trabajo perfecto, marcando el tempo de la canción, que es el de una letanía agónica, que sólo presenta un momento de clímax narrativo hacia su mitad, en el que Morrison grita una frase que tuvo que modificar por problemas de censura. Una obra maestra como la copa de un pino, que influyó decisivamente en el desarrollo de la psicodelia de sonidos atmosféricos, de grupos inmediatemente posteriores como Pink Floyd. 




The End fue elegida por Francis Ford Coppola, que por cierto fue compañero de Morrison cuando éste estudiaba cinematografía en la UCLA,  para acompañar la primera secuencia de "Apocalypse now". Lástima que no hay posibilidad de compartir la canción con ese fragmento inicial de la película, no obstante comparto la versión íntegra, con sus más de once minutos, cargados de una trágica intensidad. 

Es muy difícil, después de haber hecho un debut tan sensacional, sacar un segundo trabajo tan bueno como "Strange Days", disco que para muchos seguidores está no sólo a la altura, sino incluso por encima de su primer álbum, superando el clásico trauma del segundo disco, que siempre se considera peor que el primero. El grupo consiguió evolucionar en su estilo psicodélico y madurar su sonido, gracias el empleo de sintetizadores, que dan al disco un tono más sofisticado, sin que ello supusiera la pérdida de la energía y potencia del primer disco. No obstante, es un disco tal vez más introspectivo y menos movido que el disco anterior, y sobre todo, mucho más experimental, aunque contiene piezas de Blues Rock muy directas como "Strange Days" o "Love me two times". El álbum cuenta con la novedad de incluir un poema recitado de Jim Morrison titulado "Horse Latitudes", acompañado por técnicas de música concreta, algo que no volvió a suceder en ningún otro disco. La canción que más me gusta es "People are strange", una especie de pieza cabaretera o circense, algo que ya habían hecho con el tema "Alabama song" del disco debut, entonces con una texto de Bertolt Brecht y que muestra el talento creativo y el tono teatral que Jim Morrison siempre imprimía al estilo de la banda.


Aunque la pieza  más famosa e icónica del disco, es "When the music´s over", otro tema largo de 11 minutos, que en ocasiones recuerda a "The End" y que contiene citas explícitas a "End of the night", otro de los grandes temas de su primer disco. No osbtante, la estructura de la canción varía notablemente, con respecto a "The End".Además de ser mucho más psicodélica, no tiene un tempo tan lento ni obsesivo, es más rockera, aunque igualmente épica. Siendo desde el punto de vista musical, un gran tema, para mí es inferior a "The End" en intensidad y tensión narrativa.

Hay quien detecta en "Strange Days", los primeros indicios de la deriva que iba a tomar la vida de Jim Morrison, como consecuencia de su abuso del alcohol y los alucinógenos en cantidades inconmensurables, pero de los sucesos protagonizados por Morrison y sus consecuencias, así como del resto de la discografía del grupo, hablaré en una segunda entrega.

No os la perdáis.


Valoración de sus dos primeros discos:

Álbumes de estudio

  • The Doors (1967).                               10 PUNTOS
  • Strange Days (1967).                            9 PUNTOS


 Nacho Díez

sábado, 5 de septiembre de 2026

Años 60. Janis Joplin. La Reina del Blues Rock

Una de las grandes figuras y mitos del Rock, de carrera meteórica, pero fugaz, fue ese monstruo de la naturaleza, ese chorro de voz, esa cantante arrolladora y apasionada que deslumbró a finales de los ´60, de nombre Janis Joplin. Artista llena de sentimiento, es indiscutiblemente, la mejor intérprete de Blues Rock blanca de todos los tiempos. 

Más allá de su técnica, que aprendió durante su adolescencia en su Port Arthur natal, una ciudad de Tejas fronteriza con el estado de Louisana, que es la patria de la música afroamericana y por tanto del Blues en todas sus variantes, la genialidad de Janis Joplin viene de la mano de su talento para transmitir emociones, que salían como un aluvión de su atormentada e inestable alma, y de su personalidad sensible e insegura. Se sabe que Janis Joplin, tuvo en su juventud problemas de autoestima que se acrecentaron en el entorno escolar. No parece que este tipo de traumas fuera superado por la gran cantante a lo largo de su intensa, pero corta vida, sino que por el contrario, las proyectó en sus todas sus relaciones, especialmente las sentimentales, una hipersensibilidad que también se plasmó en su forma de cantar. En suma, todos estos elementos personales, junto con que Janis Joplin era todo corazón, son la causa de su personal estilo y la potencia desgarrada de su voz, y es que la misma pasión que puso en su vida, la puso en su musica. 

De pequeña acudía con frecuencia a una iglesia evangélica con sus padres, donde desarrolló su amor por la música al ingresar en su coro. Poco a poco, se familiarizó con dos de las más grandes del Blues y del Jazz, Bessie Smith y Big Mama Thornton, de las que aprendió todo lo que posteriormente desarrolló en su sensacional trayectoria musical.  


Como toda gran intérprete de Blues, cantaba con todo su ser, es decir, no con todo su alma, sino con todo su cuerpo y toda su alma a la vez. La potentísima voz de Janis Joplin ha tenido además como consecuencia curiosa, que no haya tenido apenas imitadoras dentro del ámbito femenino y sin embargo que haya influido notablemente en intérpretes masculinos sobre todo de Hard Rock, entre ellos el más destacado, el vocalista de Led Zeppelin, Robert Plant.

Tras estudias Bellas Artes en su Texas natal, se trasladó a San Francisco, epicentro de los movimiento juveniles y de la contracultura mundial, donde tomó contacto con las grandes referencias de la psicodelia y el Blues Rock del momento, como Jefferson Airplane o Grateful Dead, ganándose la vida cantando en bares y fiestas. De esta época provienen sus primeras depresiones, que la llevaron muy pronto a engancharse a la heroína. Cuatro años después de llegar a San Francisco, en 1967, se produjo el despegue artístico de Janis Joplin, cuando consiguió por fin crear su primera banda estable, la "Big Brother and the Holding company", con los que participó en el prestigioso festival de Monterrey de 1967. La actuación de Janis Joplin fue tan excelente, que sorprendió a críticos y sobre todo a productores, quienes vieron inmediatamente en ella a un talento de primer nivel, que sobresalía con mucho sobre el resto de los miembros del grupo, que no pasaba de ser un agrupación de músicos casi aficionados. En efecto, uno de los problemas que siempre arrastró Janis Joplin, fue que nunca tuvo una banda a la altura de su calidad artística, lo cual, aunque redundaba en el hecho de que ella destacara sobre el resto, repercutía negativamente en el sonido y la calidad de los discos.

Con la Big Brother and the Holding Company, publicó dos álbumes, el primero en 1967, muestra la falta de compenetración de la banda, que se expresa a menudo por medio de un estilo poco definido, pero en el que Janis Joplin suple cualquier deficiencia, logrando sacar adelante un trabajo que finalmente resulta bastante estimable, gracias a su talento. Este primer disco se tituló igual que la banda y muestra todas las virtudes que la hicieron famosa y la convertieron en uno de los grandes iconos de los '60. Se trata de un álbum a caballo entre el folk rock, que es el género en el que se había formado la banda y el Blues Rock, introducido por Janis Joplin, quien poco a poco va adueñándose del sonido del grupo y del disco. 

Además de "Blindman" una canción muy apreciable, que está cantada junto al guitarrista Sam Andrews y "Coo Coo", interesante pieza de blues rock psicodélico, con una Joplin aguerrida y desgarradora, destaca "Down on me", que lanzado como sencillo, fue su primer gran éxito. La canción basada en un tema tradicional muestra a Joplin muy equilibrada, con un gran dominio de todos los registros y recursos del Blues.  



El segundo álbum de la Big Brother and the Holding Company, "Cheap Thrills" de 1968, es considerado con toda justicia su obra maestra, con la que alcanzó su consolación definitiva y donde la gran cantante se encuentra más inspirada y se expresa de forma más brillante y apasionada. Además, la banda mejora ostensiblemente con respecto al trabajo anterior, especialmente el guitarrista Sam Andrews, que ofrece un buen acompañamiento en las piezas de Blues, sin renunciar a incluir elementos psicodélicos bien integrados en varios temas. También destacan algunas líneas de bajo bastante logradas, especialmente en "Oh, Sweet Mary" el tema más psicodélico del disco. El trabajo del grupo se ve enriquecido con una magnífica portada, que fue encargada al gran ilustrador de cómics Robert Crumb, quien lleva a cabo un excelente trabajo. 

Espectacular portada de "Cheap Thrills"

Todos los temas de "Cheap Thrills" tienen una interpretación de Janis Joplin excelente y conmovedora, destacando la pieza que cierra el disco, una versión del clásico de Big Mama Thornton, "Ball and Chain", absolutamente descomunal y cruda que voy a compartir con una versión en directo. Aunque su duración sea un poco extensa, es una muestra inmejorable de Janis Joplin en estado puro y en su mejor momento artístico.



Una vez alcanzada la fama, el prestigio y el reconocimiento por parte de todos los estamentos del mundo del Rock, Janis Joplin decidió dar un giro a su carrera, tal vez por no querer quedarse encasillada dentro del género del blues, ampliando su horizonte musical al soul y al funk. Así las cosas se despidió de sus compañeros de la Big Brother and The Holding Company, excepto del guitarrista San Andrew con el que había cogido mucha confianza. 

Janis Joplin formó entonces una auténtica Big Band, a la que llamó, "Kozmic Blues Band", formada por catorce músicos en los que se incluían varios instrumentos de viento y un órgano hammond. Con ellos grabo un solo álbum, en 1969  titulado "I got dem ol' kozmic blues again". Es un trabajo más refinado y delicado que los precedentes, con músicos más experimentados, pero que cambia completamente de registro, internándose como digo en otros géneros además del blues y la psicodelia, como es el soul. Este nuevo rumbo no gustó a la crítica que no entendió la decisión de Janis Joplin, en cambio sus seguidores continuaron siendo fieles, lo que le valió la certificación, nada más publicarse, de un disco de oro. El tiempo ha puesto las cosas en su sitio y en la actualidad es un disco bastante valorado. Personalmente me parece un buen trabajo, aunque es cierto que las facultades de Janis Joplin no son tan específicas para el soul o el funk, como para el blues, por lo que el disco no termina de cuajar totalmente, aunque en términos generales es un buen disco, que se deja escuchar con gusto y con canciones interesantes, como la que abre el disco, "Try", en la que Janis Joplin se ensambla a la perfección con la banda, logrando un acabado impecable y emotivo. Aunque la mejor pieza con diferencia del disco es la titulada "Kozmic Blues", un pedazo de tema, muy enérgico, que para mí es una de las mejores interpretaciones de Janis Joplin, con la que da toda una lección de como se tiene que cantar un blues.



Uno de los momentos cumbres de su carrera llegó con su actuación en el festival de Woodstock, donde triunfó de forma gloriosa. Sin embargo fue su canto del cisne, ya que durante el resto del año 1969 las depresiones y los desengaños amorosos ahondaron en la crisis crónica que padecía y en su adicción a la heroína y al alcohol. Así las cosas y con un deterioro físico importante, decidió tomarse un descanso en las navidades de 1969. Tras un viaje a Brasil, regresó en el verano del '70 renovada y al parecer desintoxicada para formar una nueva banda, la "Full Tilt Boogie" y volver con ganas a los escenarios. Con ellos realizó varios conciertos en los que Janis Joplin parecía totalmente recuperada y posteriormente grabó un disco titulado "Pearl" que se publicó de forma póstuma en el año 1971. 

Fue el 3 de octubre de 1970 cuando en condiciones no del todo aclaradas, Janis Joplin apareció muerta por una sobredosis de heroína en la habitación del hotel donde dormía. Al parecer un problema de celos con un su novio, provocó que se fuera de fiesta con unos amigos esa noche. Cuando acabó la fiesta y se retiró a descansar, sufrió una sobredosis que acabó con su vida. Sin embargo, hay aspectos del desgraciado incidente, que no están del todo aclarados, sobre todo por el hecho de que no apareció ninguna jeringuilla en la habitación.

Se ha especulado mucho sobre su muerte, incluso hay quienes creen que pudiera haberse tratado de un asesinato, pues al parecer la heroína era de una pureza extrema según los análisis, sea como fuere, otra vez la lacra de la droga acabó con un portento de la naturaleza y una de las grandes cantantes de de la historia del Rock, cuya exacerbada pasión, debilidad emocional y vida al borde del abismo, terminó demasiado pronto con una carrera inigualable y maravillosa que perdurará por siempre en la memoria de los amantes del Blues y el Rock. Resulta imposible hacerse una idea de adonde podría haber llegado Janis Joplin de haber seguido con vida, su valentía e independencia, sumada a la apertura a otros géneros y el entusiasmo con el que afrontaba cualquier proyecto, hacen pensar que hubiera seguido con una carrera tan brillante, como intensa, con la que nunca habría decepcionado. 


Nacho Díez


Valoración de su discografía:


Con la Big Brother and the Holding Company:

-Big Brother & the Holding Company (1967)                  8 PUNTOS

-Cheap Thrills (1968)                                                    9 PUNTOS


Con la Kozmic Blues Band:

-I Got Dem Ol' Kozmic Blues Again Mama! (1969)          9 PUNTOS


Con la Full Tilt Boggie:

-Pearl  (1971)                                                                8 PUNTOS