martes, 7 de abril de 2026

Años 80. Culture Club

Una de las bandas con una imagen más llamativa y provocativa de los años '80, fue Culture Club. Un grupo surgido de los ambientes underground y alternativos de Londres, cuyo nombre se debe a la multirracialidad de sus miembros, y que son considerados uno de los máximos representantes de una generación de jóvenes, que ya había asimilado la revolución sexual que se iniciara a principios de los setenta, a través fundamentalmente del movimiento glam. De hecho Culture Club llamó la atención del público británico por la ambigüedad sexual de su líder, Boy George, quien adoptó una imagen de "ser andrógino", pero adoptada de tal forma que se situaba en las antípodas de la forma de vestir y maquillarse de los grupos de Rock gótico, que también ofrecían una apariencia andrógina de sus miembros, cuya imagen a caballo entre el glam y el punk, era mortecina, lánguida y sombría y que en esos primeros ochenta, estaban en su máximo apogeo. En cambio, Boy George daba la imagen opuesta, muy estudiada y elaborada para transmitir una sensación alegre y jovial, para lo cual empleaba llamativos y vistosos sombreros y ropas muy ligeras y coloridas, aspecto estético que se trasladó directamente a la música que hacía el grupo. En realidad, la estética de Boy George está muy influenciada por artistas surgidos del glam rock, como Bowie o Marc Bolan, pero con el acierto de transmitir ligereza y optimismo. Lo que está fuera de dudas es que su imagen causó sensación y traspasó fronteras, por ejemplo en España influyó mucho en el cantante, Tino Casal. 

No les fue difícil por tanto conquistar al público y convertirse en uno de los grupos más exitosos de la primera mitad de la década. El estilo de Culture Club es muy rico y variado, y aunque está fundamentado en el movimiento de la new romantic, con la que comparte la elegancia y las melodías suaves, incluye una fusión muy interesante de reggae, soul y música caribeña que hacen que su música tenga un sonido pop muy fresco y ligero, sobre todo si lo comparamos con el tono sombrío y oscuro del muchos grupos de post punk y de rock gótico. Es como si con su música quisieran de algún modo reflejar un mundo completamente diferente al de la Inglaterra fría, húmeda y gris en la que vivían, lo cual redundó en una gran aceptación por parte del público, quien veía en Culture Club un refugio cálido, sensual y agradable.

Culture Club con Boy George en el centro

Puede parecer a simple vista, que Culture Club hace una música sencilla, superficial y con clara vocación comercial, y siendo esto último verdad, no es menos cierto que tampoco es tan sencilla. Aunque es cierto que hablar de Culture Club es hablar claramente de Boy  George, quien únicamente aportaba la voz, los músicos que le acompañaban, eran altamente competentes y ejecutan perfectamente los géneros que tocaban, por diversos que estos fueran. Destacable sin duda es la labor que hace el baterista Jon Moss, quien ya había tocado con grupos de renombre como The Damned y Adam and The Ants. Personalmente me encanta la base rítmica que aporta. 

Lo mejor de Culture club estuvo en los singles de sus tres primeros años y sus dos primeros LPs, antes que por diferentes conflictos internos, terminaran por disolverse en 1986. 

Su primer álbum de debut, "Kissing to be clever" de 1982 es una magnífica carta de presentación, aunque adolece de ser un tanto irregular, alternando canciones muy buenas con otras que solo merecen el calificativo de pasables. En cualquier caso, es un disco que contiene ya unas cuantas joyas que merece la pena destacar y recordar. "Kissing to be clever" despliega una música discotequera, bailable, desenfadada, con toques de salsa, alegre y muy colorista, acorde a la imagen que ofrecía el grupo. Para ello se fundamentaban en un pop soul, con toques de dance. Del disco sobresale una balada preciosa "Do you really want to hurt me" que está dentro de lo mejor de Culture Club, y personalmente a mí es la canción que más me gusta del grupo, fusionando de forma magistral la new romántic con el reggae, algo que era muy original y nada fácil de hacer bien. El tema acompañado de un vídeo fantástico, alcanzó el número uno en UK.



Otra canción destacable editada como single es una sofisticada balada, que es una de los temas preferidos de sus fans, es "Time (clock of the heart)" , aunque a mi me gusta más aún, la marchosa con aires salseros "I'll Tumble 4 ya".

Su segundo disco "Colours by Numbers" grabado al año siguiente, es considerado su mejor trabajo y uno de los discos más relevantes de ese año 1983. Es un álbum excelente que evoluciona notablemente respecto de su álbum debut, hacia un sonido todavía más soul pop, con una mejor producción, a lo que contribuye tanto la voz más fluida de Boy George, como la variada instrumentación y el empleo del saxofón y otros instrumentos de viento, entroncándo el estilo del grupo con algo de funk. Es un disco en ocasiones relajante que tiene la virtud de generar un ambiente a lo "Philadelphia sound" con composiciones muy buenas en general. A todo esto habría que añadir unos interesantes ritmos africanos, que mantienen el toque bailable de su primer disco.

"Colours by Numbers" contiene la canción más famosa de Culture Club, "Karma Chameleon" una canción super ochentera, muy pop, en la que destaca la estrofa de la armónica, que a mí me recuerda mucho a Supertramp. Un tema alegre y muy pegadizo, que como sucede con otros temas de Culture Club, encierra detrás de ese aparente desenfado, una letra profunda que habla sobre la hipocresía y la falta de autenticidad. Es la canción estrella del grupo sin duda, con la que se consolidó como una de las bandas más influyentes del momento, alcanzando el número 1 en varios países, entre ellos España y que está acompañada también de un vídeo muy vistoso.



Otros temas muy buenos son "It´s a miracle" y la fantástica "That´s the way (I´m  only trying to help you), dos canciones en las que se acercan al soul más puro, para lo que contaron con la colaboración de la cantante Helen Terry. Tal vez la segunda mejor canción del disco sea "Church of the poison mind" en el que se puede apreciar el acercamiento al Philadelphia sound. También merece la pena la emotiva balada de transfondo amoroso "Víctim".

Tras el éxito y el reconocimiento obtenido con "Colours by numbers", el grupo afrontó su siguiente álbum con todo de cara, pero su resultado decepcionó sobre todo a la crítica, que empezó a detectar la decadencia galopante en la que iba a entrar al grupo. "Waking up with The house on fire", es una continuación del soul bailable con aires funk de su exitoso álbum anterior, pero en un nivel muy inferior. Con todo, el disco contiene uno de los grandes éxitos de Culture Club, que es "The war song", un alegato antibelicista con un ritmo muy pegadizo, criticada por algunos puristas, por ser una canción demasiado simple. A mí personalmente me gusta bastante y me parece que está a la altura de sus grandes temas, por eso he querido compartirla. Nuevamente y tal vez ese es el problema, Culture Club juega al despiste y como había hecho en la misma "Karma Chemeleon" oculta bajo una apariencia de alegría, ambigüedad e ironía, un tema profundo. Una canción que además está muy de actualidad en estos desgraciados momentos que estamos viviendo. Una vez más,  la canción se lanzó con un excelente vídeo.


El  resto del disco, más allá del primer corte "Dangerous man" y la salsera con incursiones soul "Unfortunate thing", tiene poco más que de interés, con canciones que en general carecen de la brillantez de sus primeros años. Otro tanto sucedería con su último disco, antes de la separación del grupo en 1986, "From luxury to hearteache", del que ya apenas se puede sacar nada provechoso. A pesar del intento de crear un álbum sofisticado y ambicioso, las canciones no pasan de ser productos insulsos, sin gancho y demasiado enfocados a la comercialidad.

El declive que sufrió Culture Club se debió a dos factores fundamentales, el primero vino por el habitual problema derivado del consumo de drogas, que afectó notablemente a Boy George, quien estuvo muy afectado por su adicción a la heroína, y que le llevó a estar encarcelado por posesión de estupefacientes y tener que pasar por varias curas de desintoxicación. El rendimiento del grupo bajó notablemente ya en "Waking up with The house on fire", pero resultó insalvable en su último disco, en el que Boy George llegaba con mucho retraso a las sesiones de grabación, generando situaciones de una tensión insoportable, tanto para el resto del grupo, como para la casa discográfica. Otras razones son de carácter sentimental, derivadas de las relaciones tormentosas que existían entre los miembros del grupo, especialmente entre el baterista Jon Moss y Boy George. Finalmente el grupo se disolvió, dejando un poco de sabor amargo en sus numerosísimos fans.


Valoración de 0 a 10 de su discografía: 



Nacho Díez

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