viernes, 28 de noviembre de 2025

Años 60. Roy Orbison

Una de las historias más tristes del Rock and Roll, es la protagonizada por la vida de Roy Orbison, un músico al que nadie en la actualidad pone en cuestión su talento, su forma única de interpretar las baladas, su extraordinaria voz, en el que destaca el empleo del falsete y ante todo, ser uno de los cantantes más entrañables y con mayor capacidad de transmitir emociones en la ya larga historia del Rock and Roll. 

Es un músico al que también se le guarda respeto y cariño porque realmente era una buena persona, amable, positiva, y con una capacidad de superación admirable que le llevó después de un gran decaimiento artístico por motivos personales a resucitar de sus cenizas en los años 80, convirtiéndose nuevamente en un músico de éxito con canciones que todo el mundo recuerda.

Roy Orbison con sus icónicas gafas de sol que usaba por problemas de vista

Roy Orbison se ganó un merecido prestigio muy pronto, cuando en los 60 comenzó a cosechar sus primeros éxitos y a ser una de las referencias del Rock and Roll más allá incluso de las fronteras de EEUU. De legendaria se puede calificar su gira triunfal por Europa en 1963, en la que unos jovencitos de Liverpool le hicieron de teloneros, eran por supuesto los Beatles, quienes quedaron profundamente impresionados, al igual que el público, por su talento artístico y la carga emocional que imprimía a todas sus canciones por medio de su estilo inconfundible. 

De estos años, es su tema quizá más conocido que fue publicado como single en 1964. Una joya que todo el mundo conoce claro que sí. "Oh, Pretty Woman", que fuera ya en los 90, parte de la banda sonora de la película del mismo nombre.


Pero como digo las cosas se torcieron cuando en 1966 y en su mejor momento artístico, le sobrevino una tragedia personal que le supuso un tremendo mazazo anímico. Su esposa, que es la musa a la que iba dedicada precisamente "Pretty woman", sufrió un accidente de moto, con el que perdió la vida. Pero las cosas no acabaron ahí, dos años más tarde en 1968, se produjo un incendio fortuito en su casa en la que se encontraban sus dos hijos mayores, que fallecieron en el incidente. 

A partir de entonces y a pesar de que siguió publicando discos, entró en un decadencia profesional que se vio acentuada con la llegada del movimiento hippie, la contracultura y la psicodelia, a la cual no fue capaz de adaptarse y que nunca entendió según sus propias declaraciones, vagando a lo largo de la década de los 70 en un lamentable e injusto olvido. 

Cuando todo parecía perdido, la suerte volvió a sonreír al gran Roy Orbison. Con la llegada de los 80, muchos artistas le empezaron a recordar y a reconocer la deuda musical que tenían con él, es el caso de Van Halen y sobre todo de Bruce Springsteen. El año clave fue 1986, en el que publica un álbum junto a dos monstruos de la historia Rock and Roll, ni más ni menos que Johnny Cash y Jerry Lee Lewis. Volvía y lo hacía a lo grande como se merecía.

Ese mismo año el cineasta David Lynch le llama para incluir en la banda sonora de su película "Blue Velvet", la canción "In dreams" publicada en 1963. Merece la pena poner imágenes de la película en la que se inserta la canción, que empieza en el segundo 20 y de paso escucharla porque es una buena muestra del estilo y la calidad de sus primeros temas.  



Definitivamente había vuelto a renacer.  Pero lo más grande estaba por venir, en 1988 funda el super grupo "Travelling Wilburys", junto un elenco de artistas absolutamente insuperable. George Harrison, Jeff Lynne, Tom Petty y Bob Dylan, ahí es nada. 

Con ellos grababa un álbum antológico, que se situó en lo más alto de las listas de éxito de todo el mundo. Roy Orbison se sentía completamente rejuvenecido y entusiasmado y aprovecha para lanzar un disco en solitario que es una auténtica obra maestra "Mystery Girl", que supuso también un reconocimiento total de crítica y público y en la que interpreta una canción compuesta ni mas ni menos que por U2, "She's a mistery to me" grandes admiradores también de Roy Orbison.

De este álbum es la fabulosa canción "You got it", compuesta junto a sus compañeros de Travelling Wilburys y que para muchos es la mejor de todo su repertorio.


Ese mismo año 1988, a finales, inicia una gira nuevamente memorable por Europa de la que acaba agotado, tal vez por la falta de costumbre que suponen las entrevistas, el público etc. Regresa a Estados Unidos para descansar pero a los pocos días, su corazón no pudo más. Falleció de un infarto con tan solo 52 años. 

Si Roy Orbison se había hecho una leyenda en vida, una vez fallecido su enorme figura se convirtió en mítica. Siempre pareció que le perseguía un halo fatal y cuando pudo regresar y saborear las mieles del éxito, se fue discretamente, pero nos dejó para siempre su bellísima voz, pura, melosa y envolvente, especialmente adaptada para las baladas, pero también potente y nítida, con un impresionante rango vocal de tres octavas. De ahí que muchos críticos de forma un tanto exagerada, dijeran que más que Rock and Roll interpretaba ópera.

A día de hoy cualquiera diría que la música de Roy Orbison hubiera conquistado la inmortalidad, sus canciones siguen sonando en todas partes y sigue aumentando el número de fans que aman su estilo inigualable. Bien pudiera ser un acto de justicia divina. 


Nacho Díez 

viernes, 21 de noviembre de 2025

Años 60. The Kingsmen - "Louie Louie"

En 1955 Richard Berry, un intérprete no muy afamado de Rhythm & Blues, compuso una canción a la que tituló "Louie Louie". En ese momento y a pesar de obtener un éxito moderado con ella, nunca imaginó que iba a ser una de los temas más famosos de la historia del Rock and Roll. Tan es así,  que de hecho renunció a sus derechos. 

Años más tarde, en 1963 The Kingsmen un grupo que estaba pasando sin pena ni gloria por la incipiente escena del garaje de Estados Unidos, hicieron una versión que se convirtió en un exitazo fulminante. La fórmula que utilizaron fue sencilla, imprimieron un ritmo más acelerado a la canción, remarcando un poco más el excepcional y super pegadizo riff original. Por su parte una potente batería, aporta el contrapunto perfecto a las guitarras, a lo que hay que añadir la extraña e interesante voz de su cantante Jack Ely, que parece que canta como sin ganas, en una especie de susurro, especialmente durante el estribillo que termina deslizándose hacia ese "ye ye ye ye ye" tremendamente seductor para la época. Es total!!, logrando con ello un efecto sensual que volvía loco a las chicas.

The Kingsmen aunque no tuvieron mucho más repercusión y tuvieron una carrera bastante efímera, hay que reconocer que no era un mal grupo para nada, como así demuestran algunos otros singles bastante apreciables como "Money" o "Little Latin Lupe". 

La versión de "Louie Louie" es excelente y no es casualidad que a día de hoy siga haciendo las delicias de todos aquellos que disfrutamos con el Rock de los 60. Además The Kingsmen tuvieron el acierto indiscutible de conseguir que una canción de los '50, sonara totalmente a los '60.  

Para poder apreciar las diferencias entre el tema original y el de The Kingsmen, voy a poner ambas versiones. La canción es muy buena y muy divertida, así que sin duda la vais a disfrutar. Resulta espectacular a día de hoy ver las interpretaciones que hacían The Kingsmen en los estudios de televisión en directo, en un ambiente totalmente sesentero con unos bailes y unos movimientos absolutamente impresionantes. Con todos ustedes uno de los temas más "guatequeros" de la historia del Rock and Roll, "Louie Louie" en la versión de The Kingsmen.






Tremendo!!! ya os lo dije. Y ahora la original de Richard Berry, que tampoco está nada mal.



La versión de The Kingsmen tuvo tal impacto que como consecuencia la canción ha sido interpretada por numerosos artistas a lo largo de los años, entre los destacan, una versión de The Kinks, la cual fue incluida en la película "Quadrophenia" de The Who,  Beach Boys, The Troggs o The Clash.

Aprovechando la ocasión, no me puedo resistir a poner la versión que hizo en los '90, "La iguana", el gran Iggy Pop. 



¡¡Qué pedazo de buenísimo!!


Nacho Díez


miércoles, 19 de noviembre de 2025

Años 60. The Crystals y The Ronettes y el "muro de sonido"

Vuelvo de regreso a los años sesenta con dos fantásticas agrupaciones femeninas estadounidenses, The Crystals y The Ronettes, representantes de lo que se podría entender como la genuina música pop de los 60, es decir una música orientada al gran público, con una clara dosis de ritmos bailables y estribillos pegadizos, en la que por otro lado, apenas había una presencia de guitarras eléctricas y secciones rítmicas potentes. 

Ambos conjuntos tienen un nexo que las une en una historia común, la producción y la pertenencia a un mismo sello discográfico, "Philles Records" propiedad del discutido Phil Spector, una de las figuras más importantes de la historia del pop rock, cuya tormentosa y azarosa vida no es objeto de esta publicación, pero que se las trae. Sea como fuere, lo cierto es que fue todo un personaje, bastante indeseable eso sí, aunque no por ello haya que negarle que fuera uno de los grandes productores e innovadores de toda la historia de la música pop rock, cuya influjo sobre todo en esta década de los 60 es invaluable, estando presente de un mundo u otro de forma notable en el sonido de los grupos más relevantes y exitosos de aquella época, como los Beach Boys o los mismísimos Beatles, (con quien no terminó muy bien), por medio de una invención genial a la que puso el nombre de "muro de sonido". 

Phil Spector logró con esta experimentación sonora, unos efectos que han sido determinantes en la evolución de la música pop rock hasta nuestros días. El objetivo del muro de sonido no era otro que obtener una atmósfera que se asemejara en lo posible al acompañamiento de una orquesta. Para ello ideó un sistema de grabación en el que se superponían varias capas de sonido, las cuales incluían sobre todo instrumentos de cuerda y de viento sonando al mismo tiempo, consiguiendo una reverberación que hacía las veces como digo de una orquesta, sobre la que posteriormente se montaba el resto de la composición, con la intención de que no se apreciara la presencia individual de ningún instrumento, sino que se escuchara un conjunto armónico uniforme. Este sistema de grabación y de arreglos proporcionó una dimensión al pop rock desconocida para lo que podía lograr una banda normal de Rythm & Blues, y es la base de muchos otras fórmulas que se utilizan en la actualidad, además de que incluso se sigue utilizando en muchas ocasiones.

Volviendo a lo que es objeto de esta entrada, que son esos dos fantásticos grupos femeninos, reconozco que soy un fan absoluto de ellas, es un tipo de música que me encanta, divertida, ligera, echa para disfrutar y pasarlo bien, pero sobre todo porque tiene ese aire que te transporta  claramente a los 60.

Tanto The Crystals como The Ronnetes, fueron tremendamente populares, gracias entre otras cosas a que especializaron en la publicación, no tanto de álbumes de estudio, como de lanzamiento de singles, con una finalidad evidentemente comercial, lo que no impidió que  experimentaran un éxito relativamente fugaz, que si bien para The Ronettes, se alargó prácticamente toda la década aunque de forma bastante irregular, para The Crystals, apenas duró cuatro años. Lo que está claro es que muchos de sus temas fueron auténticos bombazos, como la divertida "Da Doo Ron Ron", compuesto por Phil Spector y sus colaboradores en 1963 e interpretada por The Crystals, en la que se utilizó por vez primera el muro de sonido. Un tema que rezuma a los sesenta por los cuatro costados, y que yo creo que fue bailada y cantada en todos los guateques del planeta. 


The Ronnetes eran un trío formado por las hermanas Bennet, una de las cuales, Verónica fue esposa de Phil Spector durante 4 años, lo que da cuenta de una relación aún más intensa con el controvertido productor. Dotadas de unas magníficas voces, era un grupo con más bagaje y oficio que The Crystals, algo que se notó en su trayectoria discográfica, cuyos inicios son bastante anteriores a su vínculo con Phil Spector y con cuya calidad, consiguieron amortiguar en parte la amenaza de los pujantes grupos ingleses de mediados de los 60, que se conoció con el nombre de invasión británica, lo que no las impidió mantener buenas relaciones con ellos, especialmente con los Beatles.

Buena muestra de lo que estoy diciendo es su inolvidable balada "Be my Baby" que personalmente siempre me ha emocionado, por su  belleza y delicioso romanticismo. Adoro esta canción absolutamente.


 


Nacho Díez 

sábado, 15 de noviembre de 2025

Años 80. Ultravox

Para terminar esta serie de publicaciones dedicadas al post punk, la new wave, el tecno pop y los neorrománticos, géneros que aunque puedan parecer muy distantes unos de otros, en realidad están todos relacionados entre sí, qué mejor que hacerlo con un grupo que precisamente ha tocado todos esos géneros y alguno más, pues desde el punk más auténtico de sus inicios, fue probando con todos los nuevos estilos y las vanguardias que iban apareciendo en los años de transición que van de finales de los 70 hasta principios de los 80, hasta acabar convirtiéndose en uno de las referencias más indiscutibles de la música tecno y del movimiento neorromántico. Estoy hablando de Ultravox, esa banda mítica, que como consecuencia de haber estado siempre interesada en la experimentación, desarrolló una trayectoria musical muy variada y heterodoxa, que he motivado que haya sido considerada como una de las banda precursoras de gran parte de los movimientos ochenteros. 

No obstante hay otra explicación para comprender que Ultravox tuviera tal amalgama de estilos, que no es otra que la división de su historia en dos grandes etapas totalmente distintas la una de la otra. Una primera que protagonizó su líder inicial John Foxx, que comprende desde la fundación del grupo en 1976 hasta 1979 y que fue un período en el que la banda siguió la estela del punk y la new wave en su versión más cañera, con claras influencias del glam más sofisticado de súper grupos como Roxy Music, hasta evolucionar finalmente como muchas otras bandas hacia el post punk, y otra época que abarca desde 1980 hasta el 87. 

Con respecto al primer período, lo cierto es que no tuvieron suerte y aunque John Foxx es un músico muy interesante, no acabó de lograr dar un estilo definido al grupo. Personalmente aprecio la discografía de esos años, aunque es verdad que el sonido de la banda no termina de despuntar en ningún género en concreto, lo que motivó que el público le diera la espalda. 

Portada del álbum System of Romance de su primera etapa con John Foxx

Así que al final pasó lo que tenía que pasar, el sello Island al que pertenecían rescindió el contrato, provocando finalmente que John Foxx saliera del grupo. Visto ahora puede parecer injusto, pero la industria es implacable y la pela es la pela.

A partir de ese momento comienza un período completamente diferente para Ultravox hasta el punto de que podemos considerarla verdaderamente otra banda distinta. Esto se debió a la sustitución de John Foxx por el nuevo cantante y guitarrista Midge Ure, quien supo imprimir carácter al grupo, haciendo un sonido próximo al tecno pop y a los newromantics, que empezaban a ser la referencia de los nuevos grupos que empezaban con ilusión la nueva década. 

También fue decisiva la entrada de otro miembro nuevo, Billy Currie, un habilidoso teclista que manejaba muy bien los sintetizadores y que había tenido contacto ya con Midge Ure en un  proyecto musical llamado “Visage” del que ya he hablado en una publicación anterior hace unas semanas. Visage tenía una orientación mucho más alineada con la música electrónica, de modo que la idea de los dos nuevos miembros del grupo fue potenciar el sonido de sintetizadores, llevando a Ultravox a un estilo tecno de enorme elegancia y buen gusto, razón por la que a su vez, se les considera también plenamente pertenecientes al movimiento neorromántico. Es con este nuevo estilo con el que Ultravox realizó sus mejores trabajos, triunfó y alcanzó el éxito que se le había negado anteriormente.

En 1980 publican el álbum "Vienna", un disco antológico y que es una auténtica joya que he escuchado ahora, sorprende por la frescura, la inspiración y el talento que derrochan todas las canciones. Con él obtienen una merecida reputación de un grupo que compone  música sofisticada y con mucha clase. 

El disco entero es francamente bueno, aunque si hay una canción que sobresale sobre las demás, ésa es sin duda la canción que da título al disco, "Vienna" que pasa por ser no solo su mejor canción, sino por una de las grandes piezas de todos los 80. Un tema con una inequívoca vocación poética, muy evocador y de un gusto exquisito, que está acompañada con una magnífica letra y en la que destaca la magnífica voz de Midge Ure y esa atmósfera romántica y decadente muy lograda por la orquestación a base de los sintetizadores de Billy Currie, quien combina magistralmente sonidos acústicos y electrónicos, para crear efectos de contrapunto de una extraordinaria belleza. En general toda la canción tiene unos arreglos impecables. Todo un clásico memorable e imprescindible. 


Otra obra maestra sublime, es la desgarradora y apocalíptica "Dancing with tears in my eyes", perteneciente a su álbum "Lament" de 1984, un disco que aunque es inferior a Vienna mantiene un nivel muy elevado y en el que Ultravox se decantó claramente por el sonido tecno pop. 

Es una canción tan buena que tengo que decir que a veces creo que está al mismo nivel de "Vienna". El tema describe con grandes dosis de intensidad melódica, una situación catastrófica, diríamos casi más un cataclismo, producido por un fallo en una planta nuclear. Nuevamente el binomio entre la voz de Midge Ure y  los sintetizadores de Billy Currie, funciona a la perfección y logran magistralmente transmitirnos una sensación de desesperanza, ante un final trágico e inminente para la humanidad. Un tema en definitiva que pone los pelos de punta, no solo por la cuestión que aborda, sino por la forma en que lo aborda. 

Eso es en definitiva lo que define a una obra de arte de calidad, la maestría de sus autores para comunicarnos un sentimiento o una idea que nos emocione  y esto es algo que Ultravox consigue ampliamente con esta bellísima canción. Y es que el arte es forma, la forma más pura y bella que es capaz de realizar el ser humano y si algo ha caracterizado Ultravox, ha sido siempre su interés y su preocupación por dotar de un gran valor artístico a todas sus canciones. Enorme grupo y enorme canción . 



Nacho Díez 

jueves, 6 de noviembre de 2025

AÑOS 80. Joy Division y las fuentes del post-punk

Cuando se habla como vengo haciendo en los últimas publicaciones de un género musical como es el post punk, es recomendable acudir siempre a las fuentes y grupos que lo originaron. 

Generalmente se han considerado que son cuatro las agrupaciones que marcaron el sonido, la estética y el espíritu de dichos estilos, todas ellas con características muy similares, como son un sonido oscuro y una imagen propia del rock gótico, aunque cada uno con rasgos particulares que les diferenciaban. 

La más famosa y con más repercusión es sin duda alguna The Cure, del que no voy a hablar ahora por no hacer demasiado extensa la entrada, ya que por su relevancia y la calidad de toda su discografía de los 80, da para una o dos entradas dedicada en exclusiva a ellos solos.

Las otras tres son, Siouxsie and the Banshees, Bauhaus y Joy Division, al que prestaré más atención por ser el grupo más influyente y al que en realidad voy a dedicar la entrada.

Siouxsie and the Banshees fueron los primeros en aparecer, por tanto marcaron el camino a seguir. Digamos que aportaron el sonido más reconocible del post punk, dejando un legado indiscutible, sobre todo por medio de unas pesadas texturas de guitarras, que difuminan las melodías en favor de una homogeneidad armónica, la cual desemboca en un sonoridad densa, que es una de las características fundamentales del post punk.

Otra banda nuclear del post punk es para mi gusto un supergrupo al que tengo en gran estima, se trata de Bauhaus, quienes tomaron su nombre de la prestigiosa escuela de arquitectura y diseño vanguardista alemana de primeros del siglo XX, toda una declaración de intenciones del gusto por lo experimental y el afán innovador que imprimieron a su música, caracterizada por lograr un difícil equilibrio entre la intensidad emocional y una atmósfera en ocasiones tenebrosa y enigmática. Sin duda una banda excelente, que se apoya en la excelente voz grave de Peter Murphy, al que secundan perfectamente el resto de miembros. Son un grupo que podíamos calificar de intelectual con letras brillantes, profundas, que van más allá de lo gótico, situándose entre lo místico y lo esotérico, con habituales referencias a otros artistas del cine o del teatro, incluso en los títulos de sus canciones, como es el tema "Antonin Artaud" de su excelente álbum "Burning from the inside" o el del primer  single que publicaron, titulado "Bela lugosi's dead", canción de corte experimental, tremendamente densa y obsesiva. Un pedazo de tema.

De ellos voy a compartir con vosotros esta canción titulada "Spirit", en la que se puede apreciar como evolucionaron hacia sonidos menos opresivos, demostrando la capacidad creativa del grupo. Tremendo el bajo a lo largo de todo el tema y la guitarra etérea de Daniel Ash.  Disfrutarla porque es un temazo. 


A caballo entre las dos se sitúa Joy Division, que es con diferencia uno de los grupos clásicos de culto más importantes de toda la historia del rock, no solo por su trascendental influencia en toda la música de los 80, sino por su aureola de banda maldita. Con tan solo dos álbumes de estudio publicados, marcaron el devenir de una parte del sonido de los 80 en su vertiente más oscura y por no decirlo depresiva. Esto se debe a que el estilo y la seña de identidad de Joy Division vienen marcadas por la personalidad de su líder, el cantante Ian Curtis, quien padecía desde muy joven ataques de epilepsia, circunstancia que mermó considerablemente sus capacidades, sobre todo para hacer actuaciones en vivo, pero que a cambio proporcionó al grupo, un tono sombrío en el que la sensación de desesperación y la obsesión por la muerte, estaban presentes constantemente y que a la postre es lo que les haría famosos. Temas excelentes como son "Disorder", She's lost control" o "Transmission", son buena muestra de ello. 

La música de Joy Division se fundamenta en una potente base rítmica aportada por el bajista Peter Hook y el baterista Stephen Morris, que son magníficos instrumentistas, cosa nada habitual en el entorno punk, caracterizado por la sencillez instrumental y su pobreza virtuosística, y si bien la voz de barítono profundísima y lacónica de Ian Curtis es una de las señas de identidad del grupo, el sonido realmente viene de la mano de esa sección rítmica enérgica y decidida que favorece tanto ese sonido obsesivo, mezclado a su vez  magistralmente, con grandes dosis de minimalismo, consecuencia de la influencia que ejerció en el grupo, la trilogía de Berlín de David Bowie y Brian Eno. 

La fama le llegó a Joy Division sobre todo por las actuaciones en directo, en las que el público empezó a advertir el extraño comportamiento y los movimientos espasmódicos de Ian Curtis, que posteriormente han sido tan influyentes en la forma de actuar y de moverse en el escenario de muchos grupos y que no se debían más que a la enfermedad que padecía Ian Curtis. Una vez se hicieron conocidos fue cuando llamaron la atención por su calidad y el estilo distintivo de su música. 

Dos años llevaba la banda de vida cuando la salud de Ian Curtis se agravó considerablemente por las depresiones que sufría, debido a la frustración producida por su enfermedad y que además se vio agudizada por la separación de su mujer, lo que le sumió en una gravísima crisis de la que lamentablemente no pudo salir y provocó su suicidio, el 18 de mayo de 1980. Una terrible desgracia personal que por el contrario produjo que el grupo, inmediatamente se convirtiera en un grupo de culto absoluto, culto al líder atormentado y desesperanzado que encajaba perfectamente con el culto al antihéroe del punk. Desde entonces Ian Curtis ha entrado en la leyenda del Rock y todo el grupo con él, convirtiéndose plenamente en los grandes representantes de toda esa generación que no encontraba referencias ni valores, resultado de la crisis en que estaba entrando la humanidad y de la que el rock no se iba a librar, me estoy refiriendo evidentemente a la crisis de la postmodernidad. 

Tras la muerte de Ian Curtis, el resto de miembros de Joy Division,  formaron otro grupo fantástico, "New Order" pero con un estilo totalmente diferente, sustituyendo el sonido tormentoso desarrollado anteriormente, por un estilo mucho más ligero, que ha sido pionero en la fusión de la música electrónica con el dance, consecuencia de la fuerte influencia que tenían Peter Hook y Stephen Morris, del Krautrock alemán y la música ambient. Aclamados por la crítica y el público exigente, New Order son una buena muestra de la calidad que atesoraban el resto de Joy Division, pero a su vez deja claro también que el grupo había sido fundamentalmente Ian Curtis y sin él no tenía sentido.

Voy a poner dos canciones de Joy Division que son dos auténticos monumentos, aunque muy diferentes entre sí. La primera ya la he nombrado, es "Transmission" una excelente muestra de ese estilo oscuro y depresivo, obtenido con esa poderosa base rítmica, que ha sido tan influyente para la mayoría no solo de la música de los 80, sino también para el sonido de los 90, sobre todo para el rock alternativo, indie y todo el movimiento grunge.



La otra es el gran himno de Joy Division, una canción póstuma publicada solamente un mes después del suicidio de Ian Curtis, en la que el título lo dice todo, "Love will tear us apart again", - El amor nos desgarrará de nuevo. Un tema lleno de melancolía y tristeza, de desamparo y vacío, que a pesar de estar sustentada en  una tonalidad fría y distante, provoca a quien la escucha el efecto contrario, una profunda emotividad que te llega al alma. En esta ocasión se une a la fantástica línea del bajo, la fiesta sonora del sintetizador que toca Bernard Sumner, absolutamente mágico, con el que casi se puede tocar el cielo. Una canción inmortal.


 

Nacho Díez