Cuando se habla como vengo haciendo en los últimas publicaciones de un género musical como es el post punk, es recomendable acudir siempre a las fuentes y grupos que lo originaron.
Generalmente se han considerado que son cuatro las agrupaciones que marcaron el sonido, la estética y el espíritu de dichos estilos, todas ellas con características muy similares, como son un sonido oscuro y una imagen propia del rock gótico, aunque cada uno con rasgos particulares que les diferenciaban.
La más famosa y con más repercusión es sin duda alguna The Cure, del que no voy a hablar ahora por no hacer demasiado extensa la entrada, ya que por su relevancia y la calidad de toda su discografía de los 80, da para una o dos entradas dedicada en exclusiva a ellos solos.
Las otras tres son, Siouxsie and the Banshees, Bauhaus y Joy Division, al que prestaré más atención por ser el grupo más influyente y al que en realidad voy a dedicar la entrada.
Siouxsie and the Banshees fueron los primeros en aparecer, por tanto marcaron el camino a seguir. Digamos que aportaron el sonido más reconocible del post punk, dejando un legado indiscutible, sobre todo por medio de unas pesadas texturas de guitarras, que difuminan las melodías en favor de una homogeneidad armónica, la cual desemboca en un sonoridad densa, que es una de las características fundamentales del post punk.
Otra banda nuclear del post punk es para mi gusto un supergrupo al que tengo en gran estima, se trata de Bauhaus, quienes tomaron su nombre de la prestigiosa escuela de arquitectura y diseño vanguardista alemana de primeros del siglo XX, toda una declaración de intenciones del gusto por lo experimental y el afán innovador que imprimieron a su música, caracterizada por lograr un difícil equilibrio entre la intensidad emocional y una atmósfera en ocasiones tenebrosa y enigmática. Sin duda una banda excelente, que se apoya en la excelente voz grave de Peter Murphy, al que secundan perfectamente el resto de miembros. Son un grupo que podíamos calificar de intelectual con letras brillantes, profundas, que van más allá de lo gótico, situándose entre lo místico y lo esotérico, con habituales referencias a otros artistas del cine o del teatro, incluso en los títulos de sus canciones, como es el tema "Antonin Artaud" de su excelente álbum "Burning from the inside" o el del primer single que publicaron, titulado "Bela lugosi's dead", canción de corte experimental, tremendamente densa y obsesiva. Un pedazo de tema.
De ellos voy a compartir con vosotros esta canción titulada "Spirit", en la que se puede apreciar como evolucionaron hacia sonidos menos opresivos, demostrando la capacidad creativa del grupo. Tremendo el bajo a lo largo de todo el tema y la guitarra etérea de Daniel Ash. Disfrutarla porque es un temazo.
A caballo entre las dos se sitúa Joy Division, que es con diferencia uno de los grupos clásicos de culto más importantes de toda la historia del rock, no solo por su trascendental influencia en toda la música de los 80, sino por su aureola de banda maldita. Con tan solo dos álbumes de estudio publicados, marcaron el devenir de una parte del sonido de los 80 en su vertiente más oscura y por no decirlo depresiva. Esto se debe a que el estilo y la seña de identidad de Joy Division vienen marcadas por la personalidad de su líder, el cantante Ian Curtis, quien padecía desde muy joven ataques de epilepsia, circunstancia que mermó considerablemente sus capacidades, sobre todo para hacer actuaciones en vivo, pero que a cambio proporcionó al grupo, un tono sombrío en el que la sensación de desesperación y la obsesión por la muerte, estaban presentes constantemente y que a la postre es lo que les haría famosos. Temas excelentes como son "Disorder", She's lost control" o "Transmission", son buena muestra de ello.
La música de Joy Division se fundamenta en una potente base rítmica aportada por el bajista Peter Hook y el baterista Stephen Morris, que son magníficos instrumentistas, cosa nada habitual en el entorno punk, caracterizado por la sencillez instrumental y su pobreza virtuosística, y si bien la voz de barítono profundísima y lacónica de Ian Curtis es una de las señas de identidad del grupo, el sonido realmente viene de la mano de esa sección rítmica enérgica y decidida que favorece tanto ese sonido obsesivo, mezclado a su vez magistralmente, con grandes dosis de minimalismo, consecuencia de la influencia que ejerció en el grupo, la trilogía de Berlín de David Bowie y Brian Eno.
La fama le llegó a Joy Division sobre todo por las actuaciones en directo, en las que el público empezó a advertir el extraño comportamiento y los movimientos espasmódicos de Ian Curtis, que posteriormente han sido tan influyentes en la forma de actuar y de moverse en el escenario de muchos grupos y que no se debían más que a la enfermedad que padecía Ian Curtis. Una vez se hicieron conocidos fue cuando llamaron la atención por su calidad y el estilo distintivo de su música.
Dos años llevaba la banda de vida cuando la salud de Ian Curtis se agravó considerablemente por las depresiones que sufría, debido a la frustración producida por su enfermedad y que además se vio agudizada por la separación de su mujer, lo que le sumió en una gravísima crisis de la que lamentablemente no pudo salir y provocó su suicidio, el 18 de mayo de 1980. Una terrible desgracia personal que por el contrario produjo que el grupo, inmediatamente se convirtiera en un grupo de culto absoluto, culto al líder atormentado y desesperanzado que encajaba perfectamente con el culto al antihéroe del punk. Desde entonces Ian Curtis ha entrado en la leyenda del Rock y todo el grupo con él, convirtiéndose plenamente en los grandes representantes de toda esa generación que no encontraba referencias ni valores, resultado de la crisis en que estaba entrando la humanidad y de la que el rock no se iba a librar, me estoy refiriendo evidentemente a la crisis de la postmodernidad.
Tras la muerte de Ian Curtis, el resto de miembros de Joy Division, formaron otro grupo fantástico, "New Order" pero con un estilo totalmente diferente, sustituyendo el sonido tormentoso desarrollado anteriormente, por un estilo mucho más ligero, que ha sido pionero en la fusión de la música electrónica con el dance, consecuencia de la fuerte influencia que tenían Peter Hook y Stephen Morris, del Krautrock alemán y la música ambient. Aclamados por la crítica y el público exigente, New Order son una buena muestra de la calidad que atesoraban el resto de Joy Division, pero a su vez deja claro también que el grupo había sido fundamentalmente Ian Curtis y sin él no tenía sentido.
Voy a poner dos canciones de Joy Division que son dos auténticos monumentos, aunque muy diferentes entre sí. La primera ya la he nombrado, es "Transmission" una excelente muestra de ese estilo oscuro y depresivo, obtenido con esa poderosa base rítmica, que ha sido tan influyente para la mayoría no solo de la música de los 80, sino también para el sonido de los 90, sobre todo para el rock alternativo, indie y todo el movimiento grunge.
La otra es el gran himno de Joy Division, una canción póstuma publicada solamente un mes después del suicidio de Ian Curtis, en la que el título lo dice todo, "Love will tear us apart again", - El amor nos desgarrará de nuevo. Un tema lleno de melancolía y tristeza, de desamparo y vacío, que a pesar de estar sustentada en una tonalidad fría y distante, provoca a quien la escucha el efecto contrario, una profunda emotividad que te llega al alma. En esta ocasión se une a la fantástica línea del bajo, la fiesta sonora del sintetizador que toca Bernard Sumner, absolutamente mágico, con el que casi se puede tocar el cielo. Una canción inmortal.
Nacho Díez
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