miércoles, 25 de marzo de 2026

Años 80. The Pretenders

Durante los años ochenta, una de las bandas más rockeras, sobre todo en sus inicios, capaz de alcanzar un éxito notable, fue The Pretenders, un grupo formado por músicos británicos, con la excepción de su cantante y líder indiscutible, la vocalista y guitarrista nacida en Ohio, Chrissie Hynde, quién por encima del resto de miembros fue quien diseñó y creó el estilo del grupo. Sin embargo no por ello debemos de pensar que el sonido de The Pretenders tiene un componente mayoritariamente afín al Rock americano, sino que sus orígenes estuvieron fundamentados en el punk londinense, debido a que cuando Chrissie Hynde formó la banda llevaba ya unos cuantos años viviendo en Londres. 

El peso de la artista norteamericana es de tal envergadura en el grupo, que en efecto, The Pretenders puede decirse que es prácticamente la banda de Chrissie Hynde. Es así que su historia se remonta a cuando ella decidió emigrar de su Ohio natal a Londres, para poder dar forma al sueño que siempre tuvo, que era la formación de un grupo de Rock. Antes de eso se nutrió del movimiento contracultural que inundaba el ambiente universitario de EEUU de los '70, de donde proviene su  estatus de activista en varios frentes. Fue en estos años cuando empezó a asistir con frecuencia a los conciertos que ofrecían sus ídolos, Iggy Pop, Rolling Stones y sobre todo The Kinks. Su vida quedó marcada para siempre y tuvo claro que quería ser como ellos, para lo cual decidió emigrar a comienzo los de los '70 al Reino Unido, donde entabló contacto con críticos musicales y productores a partir del año 1974. Pero todavía la formación del grupo estaba lejos y tuvo que pasar un tiempo y llegar 1976 justo cuando estalló el movimiento punk, para que empezara a conocer personalmente a los miembros de Sex Pistols o The Clash. Esto marcó ya definitivamente el proyecto musical de Chrissie Hynde, quien se alinearía en sus inicios con este movimiento. 

Por fin en 1978, conoce al muy competente bajista Pete Farndon y a su amigo, el interesante guitarrista James Honeyman Scott, músico bien formado, con gustos  dispares que abarcaban desde el Blues Rock, hasta la new wave de Elvis Costello. Los tres empezaron a grabar sus primeras maquetas juntos, para lo cual contrataron al baterista Martin Chambers. El grupo desde el principio estuvo marcado por la fuerte personalidad de Chrissie Hynde, su presencia varonil, contundente y agresiva que recuerda a Joan Jett y Patti Smith, encajaba perfectamente con los estándares del punk. Existe otra cantante que ha influido mucho en Chrissie Hynde, que es Debbie Harry, la líder de Blondie, como luego mostraré.

Portada de su primer Lp "Pretenders I"

Prácticamente toda la crítica está de acuerdo en que su álbum debut "Pretenders I" es su mejor trabajo, en efecto, la verdad es que el espíritu rockero y las ganas que tenían de tocar, hicieron de este disco uno de los más importantes del año 1980, lo cual no es pocoLos cuatro músicos se muestran muy inspirados y perfectamente acoplados, destacando la versatilidad de la guitarra, y por encima de todo la extraordinaria voz de Chrissie Hynde, que dotaba de una energía extraordinaria al grupo. 

No obstante un aspecto crucial para entender a The Pretenders, es que llegaron tarde al punk, las dificultades y el tiempo que tardó en formarse la banda, hicieron que cuando grabaron ya su primer disco en 1980, el punk ya estuviera muerto y lo que había quedado era el post punk y la new wave. De manera que aunque en mi opinión, el sonido principal de Pretenders durante los primeros ochenta se ajusta al punk rock, también tiene componentes de new wave, cuya presencia se ha ido incrementando ha medida que iban pasando los años. Algo que también fue decisivo para el sonido del grupo, fue la presencia del polifacético productor, Chris Thomas, quien había trabajado con Pink Floyd, Queen, Sex Pistols, Elton John y un largo etcétera. De este modo el álbum que como digo es magnífico suena en ciertas ocasiones a un punk algo edulcorado, pero también al estilo sofisticado de los primeros años de Blondie, dando con ello muestras de cierta presencia del rock americano en el grupo. Para concluir con tan variada amalgama de géneros, la pasión y devoción que sentía Chrissie Hynde por The Kinks, hace que también existan en el álbum reminiscencias del gran grupo surgido en los '60, hasta el punto de que incluyeron una versión de su tema "Stop your sobbing".

Como suele ser habitual cuando un disco es muy bueno, os recomiendo que lo escuchéis entero, de cualquier modo voy a compartir dos canciones que me parecen muy representativas de la fusión de punk y new wave que es la seña de identidad del disco. El primero es una versión en directo de "Precious", en el que se puede apreciar la fuerza y la energía de la banda en un tema muy cercano al punk, con un sonido fresco y rockero.



La otra canción "Brass in pocket" es uno de sus grandes éxitos, un tema mucho más relajado en el que se nota la presencia de la new wave y el talento compositivo de Chrissie Hynde, así como la versatilidad de James Honeyman Scott con la guitarra, capaz de tocar no solo con toda la fuerza del punk, sino también interpretar perfectamente la sofisticación melódica de la new wave.




Con un álbum debut tan fabuloso y tan apreciado por crítica y público, The Pretenders no podían haber empezado mejor su andadura. Pero su segundo disco de 1981, decepcionó un tanto las expectativas que habían generado. Parte de ello se debe al hecho de que optaron por abandonar su inclinación inicial por el punk, en favor de una new wave más suave, con canciones más pegadizas que buscaban acercarse al pop, pero cuyo resultado no termina de convencer. 
En el disco titulado "Pretenders II", se alternan canciones que mantienen aún el espíritu rockero, como el segundo corte "Bad Boys get spanked", o "Message of love" que me recuerda mucho a The Clash, con bonitas baladas como "I Go to Sleep", pero termina decayendo sobre todo a partir de la cara B. Por cierto que en este año, Chrissie Hynde mantuvo una relación con su ídolo de la adolescencia, Ray Davies, el líder carismático de The kinks, de la cual nació una hija, un romance que duró cuatro años. 
Durante la gira del disco empezaron los auténticos problemas para The Pretenders de los cuales nunca se recuperaron del todo, el bajista Pete Farndon comenzó a tener un comportamiento errático por su adicción a la heroína, que derivó en su expulsión del grupo y que por desgracia le acarrearía la muerte unos meses después. Pero las desgracias no acabaron aquí, pues el propio guitarrista, James Honeyman Scott, nada más terminada la gira del 82, falleció de una sobredosis. La sombras de las drogas se había adueñado del grupo y amenazaban acabar con él. Si bien Pete Farndon, había portado mucha consistencia a la base rítmica del grupo, James Honeyman Scott, había sido la perfecta complementación a la voz de Chrissie Hynde, enriqueciendo todos los temas con fantásticos acompañamientos de acordes y una gran variedad de sonidos, además de dar todo el empuje punk rock al primer disco.

A pesar de todo, Chrissie Hynde decidió continuar con la banda, aunque para ello tuvo que reformarla completamente. Un proceso que la llevó casi tres años y para lo cual decidió rodearse de músicos más próximos a la new wave, dejando atrás sus raíces punks. "Learning to Crawl" supuso un gran esfuerzo para todo el grupo, pero el resultado, mereció la pena. El disco fue muy bien acogido por la crítica y los fans, siendo para mi gusto el segundo mejor disco de toda su carrera tras Pretenders I y en el que se aprecia una considerable mejoría en el trabajo de producción y arreglos. El fichaje de Robbie Mcintosh, un guitarrista de estudio con buena reputación fue todo un acierto y logró que apenas se echara en falta la ausencia de James Honeyman Scott. Con ello, The Pretenders consiguió recuperar buena parte de la frescura de su primer Lp. 
El disco empieza fuerte, con "Middle of the road" un gran tema con sonido new wave, pero también muy cañero, al igual que la sensacional "Time the avenger" que me recuerda a Blondie una vez más y la voz de Debbie Harry. También me gusta mucho los aires rockabilly de "Thumbelina". Aparecen como suele ser habitual, unas cuantas baladas, entre las que destaca la navideña "2000 miles". No obstante, la cara B baja un poco el nivel con el que arranca el disco, como sucedió en Pretenders II.

Cuando parecía que volvían a tomar el rumbo con firmeza, Chrissie Hynde despidió al único miembro original que quedaba del grupo, el baterista Martin Chambers. Estamos en 1985 y durante todo ese tiempo, el batería no había podido superar la muerte de sus dos amigos acaecida tres años antes, como así atestiguan las declaraciones de Chrissie Hynde, diciendo que Martin Chambers estaba tocando muy mal en los últimos tiempos y que continuaba traumatizado por la desgracia que había azotado al grupo, así que lo mejor para él y para el grupo, era que se tomara un descanso. Finalmente Martin Chambers tardó en volver casi una década, pero regresó y aún continúa siendo miembro del grupo. De este modo solamente ella quedó como miembro original de la banda, y una vez más se encontraba ante una crisis que la obligaba recomponer el grupo, algo que no es sencillo cuando estás rodeado de músicos de sesión, que son llamados por otros artistas, pues en el fondo no pertenecen a ninguna banda en concreto. 

Esta situación se ha ido ya repitiendo desde entonces y por eso he dicho al principio que The Pretenders es la banda de Chrissie Hynde, y el resto de músicos son contratados prácticamente por cada álbum. Esto trajo como consecuencia cierta inestabilidad y una ausencia de estilo y de personalidad a partir de finales de los ´80. 

De ahí que su siguiente disco de 1986, "Get Close" bajó con respecto al anterior álbum, y eso que se rodeó de músicos de bastante calidad, algunos asociados a Talking Heads, otros como Carlos Alomar, colaborador habitual de Bowie, mientras además consiguió retener al guitarrista Robbie Macintosh que tan buenos resultados le había dado. También hay que destacar el hecho de que cambiaron de productor, buscando una producción musical más vinculada con la música new wave, pero sobre todo con el soul- funk.

Personalmente tengo que decir que el disco no está tan mal, de  hecho a mi me gusta, aunque es cierto que es inferior a "Learn to crawl" y en ocasiones es inconsistente. Se trata de un álbum ambicioso que pretende ser una mezcla de new wave y funk, dejando ya para siempre atrás el estilo rockero. Para ello contó con la presencia de numerosos músicos y una variada orquestación de viento y percusión y la aparición por primera vez de los sintetizadores. "Get Close" alterna temas que fusionan funk y new wave un poco al estilo de Talking Heads como el tema Dance!, que aportan frescura y cuentan con una buena ejecución. La banda con este disco es más compacta, tiene un mejor sonido, es más rica en matices, también es un disco más sereno, pero a cambio pierden su garra y potencia rockera. Además suenan un poco más americanos que británicos, quizás porque el peso de Chrissie Hynde es mucho mayor, sea como fuere, lo que está claro es que es un disco con una vocación notablemente más comercial.

De cualquier modo y a pesar de no ser bien recibido por la critica,  con "Get Close" alcanzaron las puestos más altos en la lista de ventas, logrando lo que no habían conseguido hasta entonces, dos número uno, que obviamente son los éxitos más importantes de la banda, dos temas muy muy conocidos que seguro que vais a reconocer. 

El primero de ellos es "Don't get me wrong", uno de los temas que más han sonado en toda la década de los 80, con el que The Pretenders alcanzó la cima más alta de su carrera. Es una canción de corte pop, pegadiza y algo bailable, que no se ajusta a los características del álbum, pero que nadie puede poner en duda que es una de las grandes composiciones de Chrissie Hynde.


El otro tema que alcanzó el número 1 es el que abre el disco, "My baby", una interesante canción dedicada a la hija que tuvo con Ray Davies, que combina toques de jingle pop, con ciertos aires folk, siendo la primera vez que The Pretenders empleaba la guitarra acústica. Pero no voy a compartir esta canción, sino que me voy a decantar por un tercer tema también muy famoso, una canción preciosa titulada "Hymn to her", que es un alegato en defensa de la mujer en forma de balada pop, otra demostración del gran talento compositivo de Chrissie Hynde. 



A pesar del éxito cosechado, los continuos cambios de personal y la circunstancia de que el último álbum no fuera bien recibido por la crítica y produjera cierta incomprensión en sus seguidores, motivaron que The Pretendes no grabara ya más discos durante la década de los 80, siendo su siguiente álbum justo del año 1990. A partir de entonces Chrissie Hynde apareció como única miembro oficial del grupo en cada uno de los álbumes. En cualquier caso, lo que está fuera de toda discusión es que The Pretenders es básicamente la historia de una mujer fuerte, valiente, decidida, que a pesar de todos los problemas que tuvo, que no fueron pocos, fue capaz de ir superando todos y cada uno de ellos y alcanzar la cima del éxito con todo merecimiento.


Valoración de 0 a 10 de la discografía de los 80:


1980 – Pretenders I.                      8 PUNTOS

1981 – Pretenders II.                     6 PUNTOS 

1984 – Learning To Crawl.           7 PUNTOS 

1986 – Get Close                             7 PUNTOS


Nacho Díez 

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